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5-Mayo, 0008
Cronicas del Siglo XXI
METAFÍSICA DE LA
SOCIEDAD Y BIOHISTORIA DEL SER, O, Y O MATUSALEN
La Sociedad parte de
un Origen: la Naturaleza. El Contrato Social como base y fundamento de la
existencia de la Sociedad fue una
falacia. Fue una opción redentorista en su versión política que presupuso la
necesidad de volver a comenzar y expuso la Libertad como Origen de la Nueva
Sociedad que el Hombre se disponía a crearse para sí mismo. Pero esta Libertad es una farsa, pues al ser
su Fundamento el Individuo la Sociedad no sólo no se refunda sino que introduce
en el Caos un nuevo elemento destructor, el Individuo como autor del Contrato
Social. Entiéndase que habiendo tantos individuos como cabezas sobre piernas y tantos contratos como
manos sobre plumas, cada cual puede diseñarse su propia opción a plena
voluntad, e introducir en la ecuación aquellos parámetros más a su gusto. La
Sociedad del Contrato Social fue una Sociedad a la carta. Es decir, una
falacia, y como falacia su entrada en el escenario de las naciones no pudo ni
limitó el poder de autodestrucción de la Sociedad, como se viera en el Siglo XX.
La Sociedad no surgió
en la Biohistoria del Hombre como fruto y efecto de una Libertad Consciente en
razón de la cual los individuos humanos se sentaron alrededor del fuego y
decidieron proceder a crear la Sociedad. La Sociedad Biohistórica fue fundada
por la Naturaleza y su Roca era la Familia, el Clan, la Tribu, que andando
procedió al Pueblo, y siguiendo la marcha procedió a concebir la Nación. No fue
un proceso biohistórico consciente, ni tuvo en su desarrollo al Hombre como
creador. A la manera que el Universo creó al Hombre y no viceversa, fue la Naturaleza la
que creó a la Sociedad, no el Hombre. El Hombre, entendido como Ser, es el
fruto de la Sociedad Natural, cuyo fundamento biohistórico era la Familia, de
la que surgiera el Clan Sanguíneo, del que procediera la Tribu, el Pueblo, la
Nación, y en último grado: La Civilización.
Filosóficamente
hablando tendríamos que conectar al Hombre con la Civilización. Es decir, la
Civilización surge en el Hombre Social, ya determinado por el Universo y la
Naturaleza, y en el que el desarrollo de su Inteligencia genera en el Individuo
Sapiens de Mesopotamia Neolítica el Ser, es decir, el Ente Metafísico por
excelencia, el Individuo que se rige por su Pensamiento y su Pensamiento se
mueve en el Tiempo. El Hombre Social no se limitará ya a dominar lo que le
rodea y posee, sino que, al alcanzar el Ser Metafísico, contempla el Movimiento
de la Biohistoria, es decir, de la Sociedad Humana en el horizonte de los
Siglos.
El Ser Metafísico es en
sí mismo el Futuro, la Encarnación del Fin hacia el que había estado haciendo la
Naturaleza su Camino en el Universo. Y este Sapiens Biohistórico nace en
Mesopotamia. Y es por ello que se habla del Primer Hombre.
Así pues, la Sociedad
no tiene por referente Contrato alguno, ni surge en la Libertad del Animal Racional.
Pero la Civilización sí implica la Libertad y su Existencia sí obedece a un
Contrato. Conclusión final que podría reducir lo expuesto anteriormente a
simple falacia. Pero que no lo hace porque la Sociedad es una cosa y la Civilización
es otra. Y al hablar de un Contrato Social se está renegando de la Naturaleza y
el Universo y se comete la irracionalidad de proclamar al Hombre como Creador de
su propia Existencia. Es más, la diferencia entre Sociedad y Civilización que
aquí se observa viene refrendada por la propia Realidad, de manera que hablar
de una Sociedad en el Reino Animal es de pura legalidad, pero cualquier entomólogo
que introdujese el elemento Civilización en la estructura de su discurso sobre las
sociedades de los insectos, la verdad, ¿no
sería tratado de loco?
La Sociedad tiene su
Origen en la Naturaleza, que la regula acorde a la especie y procede según las
propiedades biológicas de las especies. Decir que la Sociedad Humana está fundada en un
Contrato es imponer el discurso de la locura en la Evolución de las especies.
La Sociedad no surge como efecto de la consciencia de las propias especies,
sino como efecto de la Dinámica de la Naturaleza en el Universo.
Pero la Civilización sí está basada en un Contrato, esto
es, en una Libertad de Asociación
Biohistórica entre las partes que se asocian para compartir un mismo Proyecto
de Futuro, y por tanto, siendo un Contrato, se rompe cuando una de las partes
firmantes se rebela contra las cláusulas firmadas. Es desde esta Realidad que
Dios rompió aquel Contrato con el Primer Hombre por el que Dios se comprometió
a abrirle al Ser Humano el secreto de la Inmortalidad, poniendo como Clásusula “no
comer del fruto de la Ciencia del Bien y del Mal”, o sea, no hacer la Guerra,
no utilizar la Fuerza como Medio de Crecimiento de la Civilización en el
Espacio y el Tiempo. El Primer Hombre rompió aquél Contrato con Dios cuando
para llegar al Fin de la Expansión de la Civilización hasta los confines de la
Tierra echó mano de la Fuerza como Medio acelerador del Proceso Biohistórico.
Un Contrato, como
sabemos, es vinculante. Y en el momento que una parte, por ejemplo un Partido Político,
utiliza para llegar al Gobierno un Medio ilegal y criminal, como un Atentado
Terrorista, por ejemplo, por esta ruptura ese Partido se sitúa fuera de la
Sociedad, debe ser desterrado de la
Sociedad a la que traicionara, y en consecuencia, dicho Partido debe destruir a
la Sociedad a fin de evitar el precio de su acto, que habiendo sido cometido en
contra de una Democracia implica la necesidad de dirigir esa Sociedad a la
Dictadura. Y de no ser vinculante un Contrato de Civilización, siendo la
Democracia la forma más elevada de Civilización existente, la Nación como
concepto, el Pueblo como Entidad Humana y la Familia como Fundamento de la
Sociedad Natural quedarían expuestos a su desnaturalización mediante la falacia
de la Libertad del Hombre como Fundamento Creador de la Sociedad.
Una Civilización
únicamente puede existir en el Tiempo sobre las bases biohistóricas naturales
creadoras de la Sociedad Humana, y la ilegalización de la Naturaleza en pro de
una Realidad artifical creada por el hombre es el principio del fin de esa
Civilización, lo que quiere decir, que la Democracia deja paso a la Dictadura.
La Democracia, entendida
como Civilización, en consecuencia, es un árbol que tiene la Familia por raiz,
por Tronco tiene a la Sociedad, y por
Ramas: la Civilización. Desde esta Realidad Biohistórica la Sociedad tiene el
Deber y el Derecho de Universalizar la
Educación y Formación del Hombre desde la Cuna hasta el Nivel Pre-Universitario,
o sea, donde el Tronco se abre a las infinitas ramas que andando el Tiempo van
creciendo según el Desarrollo de la Inteligencia del Ser.
Este Tronco de la
Sociedad, por donde corre toda la nueva sangre de las generaciones alimentadora del crecimiento constante del Arbol de la Vida, no puede ser
manipulado por cambios de gobierno ni estar sujeto a deformaciones políticas.
Esta manipulación es un acto perversor y destructor que se puede comparar al
hortelano que quisiera cambiar la naturaleza de la savia del árbol. No hay hortelano que cometa locura
tan tremenda, porque el mismo pensamiento
implica la destrucción del árbol. Se habla de injerto, pero el injerto no
deforma ni cambia la naturaleza de la
savia, sino que acorde a la de la nueva rama procede a dar la savia su fruto.
Vemos cómo todas las
organizaciones políticas con tendencias dictatoriales no pueden controlarse en
sus impulsos y lo primero que hacen es intentar, contra natura, extraerle la
savia al árbol e inyectarle una nueva, causando continuos trastornos
sociales, empobrecimiento del grado de
inteligencia social y, consecuentemente, sembrando miseria en el futuro. Mas
como lo propio de una organización pro-dictatorial es la miseria intelectual de
quienes deben aceptar su dictadura como un acto salvífico, exigirle a
semejantes protodictadores que dejen a la Naturaleza hacer su obra es pedirle a
un muerto que resucite.
Nosotros, obviando
esta perturbación tenemos que realizar la Democracia como Civilización
Cristiana. Y de hecho se ve que sólo en las tierras labradas y cultivadas por
el Cristianismo ha crecido el Arbol de la Democracia, y las demás toleran la
Democracia fuera, la abominan dentro y
la destruyen siempre cuando pueden allá donde sus vecinos no pueden impedir que
les priven de ella o se les niegue
acercarse a ella – El Líbano por ejemplo.
En este orden una
Alianza de Civilizaciones sólo puede entenderse como Instauración de la Democracia, en toda su Potencia y Nivel, en las naciones
firmantes de esta Alianza. Pero si esto no sucede, la Democracia no puede
aceptar ninguna Alianza con una civilización en su fuero interno antidemocrática,
sin riesgo de tornarse la Democracia de la parte firmante igual o semejante a
la otra parte concurrente. Una Alianza de Civilizaciones que no expone esta Claúsula
de Obligatoriedad Democrática, y cuyo no
cumplimiento implique la ruptura del Contrato de Civilización, no es una
Alianza de Civilizaciones: es un Pacto entre Naciones para la Prodictaduralización
de la parte democrática firmante.
Volviendo al Tema Sagrado
de la Formación del Ser “la Enseñanza es
Obligatoria y Gratuita hasta el Nivel Preuniversitario”, el Estado tiene el
Deber de hacer que sea así, y la Sociedad el derecho al disfrute de esta
Formación de sus generaciones.
La Sociedad debe
separar Gobierno y Educación, poniendo en manos de un Colegio de Pedagogos todo
el tramo desde la Primaria a la Universidad, y siendo un Derecho Social este Tramo,
para todo Ser, y partiendo de situaciones involutivas, cuando nunca cercanas a
su fase de perfección, este Colegio debe poner sobre la mesa todas las
carencias existentes, las medidas necesarias y convertir en Personas y Números
esas necesidades, quedando en manos de la Nación la Facultad de dar su
Aprobación para su inmediata realización, sin que el Gobierno pueda paralizar,
recortar o imponer condición de ninguna clase a este Dinámica. La Formación del
Ser es el Fin Metafísico Supremo de la Sociedad. Es en el Ser que la
Civilización crece, se hace fuerte, se expande, y avanza venciendo todos los retos,
hasta llegar a la Victoria Final sobre la Muerte: La Inmortalidad del Hombre en
tanto que hombre.
Entendemos, por
consiguiente, que las naciones cuyas estructuras sociales han permanecidos en
deficientes estados de evolución, por causas de dictaduras, de circunstancias
históricas cualesquiera, deben ponerse como Fin de su Política la estructuración
de su Sociedad acorde a la Imagen que la Naturaleza puso en movimiento cuando
desde la Familia Humana abrió su campo hasta la Civilización como Proyecto
Biohistórico, y desde esta realidad hacer espejo de Sociedad Constitucional las
naciones más avanzadas, entre las que al presente Alemania es un Modelo de Referencia
Universal, sin por esto nimiar los defectos, las imperfecciones y las tensiones
de carencia que pudieran darse en la relación entre el Individuo como Ser Biohistórico, es decir,
mirando al Futuro, y el propio Modelo
activo en el Presente.
El Horizonte hacia el
que la Civilización se mueve y está siendo conmovido por el Choque de
Civilizaciones y la Guerra del Capital Global contra el Desarrollo del Tercer Mundo tiene en la
Cobertura Social Plena de la Infancia y la Adolescencia su Fin específico. Toda
distorsión causante del abandono de la Formación del Ser debe ser corregida y
no ser aceptada por norma, ni promovida por interés político. Todas las causas
económicas causantes de la renuncia del Ser a su Formación Personal debe ser eliminada
mediante la cobertura económica familiar desde la Infancia a la Adolescencia,
de manera que una vez alcanzado el nivel superior del Tronco el Ser se halle en
sus plenas facultades fìsica, mental e intelectual, y se encuentre Libre para dirigir su Vida dentro de la Civilización
de la Plenitud de las Naciones.
Observamos que la
Crisis Global tiende a romper esta Dinámica mediante la reducción del
Pueblo al nivel de supervivencia, en base a cuya necesidad el intelecto del
Individuo es anulado, las fuerzas fìsicas del hombre son absorvidas por la
lucha salvaje contra una sociedad politizada a muerte, y su mente se ve saturada
por el mar de problemas diarios, de esta manera quedando incapacitado para ser
el dueño y señor de su destino. Y observamos que es sobre esta realidad que las
organizaciones políticas tienden a montar su Orden Mundial, que si es Nuevo yo
soy Matusalén, pero que se le adjudicó ese adjetivo buscando acabar el desmantelamiento del pensamiento humano
libre.
El Fin de la Formación del Ser es la existencia de un Individuo en lo absoluto inmunizado contra la Manipulación de su Pensamiento por los Media, y dotado sin límites de una capacidad de análisis de la información del mundo que le permita generar su movimiento tomando como refencia el Modelo Universal de Civilización que compartimos. Ahora bien, tal cual está actualmente el mundo, este Modelo de Referencia Universal, fundado en la Naturaleza, será acusado de Pensamiento Único por aquéllos cuyo Fin Metafísico es que el Ser Humano no tenga más pensamiento que el implantado, sea virtualmente sea mediante dictadura
Sigamos observando que la referencia internacional desde la que se dice aquí hay Capitalismo, aquí hay Comunismo, es la Democracia Europea. Y que ambos sistemas, persiguiendo distintos fines provocan el mismo efecto. En el caso Norteamericano la exclusión del Estado a cualquier Deber para con la formación del Individuo conduce, por inercia, a la inclusión de todo pensamiento crítico en la categoría de enemigo de la Nación. Que es el mismo término al que lleva el Comunismo al Pueblo siguiendo un método totalmente distinto. En este último la manipulación del pensamiento es tan abrumadora y la necesidad de supervivencia tan rotunda que el Ser renuncia a su Destino y entrega el señorío de su Intelecto al Poder Político, que, por dictatorial no admite crítica. Ambos Estados deben corregir sus estructuras y, mirándose al Espejo de la Democracia Europea, abrir sus techos y puertas, el Capitalista para adquirir Deberes, y el Comunista para desprenderse de todos los Derechos que se ha adjudicado por patrimonio revolucionario. Llevando las cosas a su extremo justo, vemos cómo, siendo tan antagónicos, ambos Estados tuvieron su origen en un "proceso revolucionario"...
El Futuro de la Civilización no pasa por los Congresos ni por los Clubs Bildebergeres, el Futuro de la Civilización se juega en la Formación del Ser. Es de misión y vocación paramesiánica trascendente, vista esta verdad inconmensurable, que los partidos políticos y sus clientes, socios en la sombra al caso, busquen, de perseguir el poder absoluto, aunque dentro de la zona democrática, someter la Escuela, desde la Infancia a la Universidad, a su total dominio, el norte puesto en mantener el nivel de inteligencia del Votante dentro de un marco legal que no le inhiba para el trabajo ni lo capacite para pensar por sí mismo. Casos hay muchos, la situación que está viviendo el Sur Español tras tres décadas de domino socialista burgués, habiendo reducido el nivel de inteligencia a la zona más baja del patrón europeo como medio de mantenerse en el poder el partido en el poder, puede servir de ejemplo. La falacia del socialismo español basa su discurso en la necesidad de mantener al pueblo en la franja de la pobreza-riqueza como campo de siembra del argumento socialista, pues sólo a los pobres les entra en la cabeza el argumento de un progreso cuya dinámica implica la creación de pobreza a fin de mantener vivo el discurso del poder. Acorde a esta razón y siendo un maestro en este tipo de materia su gobernante supremo, Andalucía es al día corriente una de las zonas europeas de nivel intelectual más bajo, hasta el punto que debe contratar como profesionales a ciudadanos de otras regiones y naciones ante el descalabro programado del Sistema de Formación del Pueblo Andaluz implantado por el Socialismo.
En unos casos como en otros un efecto de la Separación Estado-Escuela será la imposibilidad de contra-programar el Método Pedagógico Universal y desplazarlo por uno basado en la detención del crecimiento intelectual del Pueblo, entendiendo que la Riqueza de una Nación no reside en sus oligarquías financieras sino en la Inteligencia de la Sociedad en tanto que Comunidad de Seres que disfrutan de su plenitud de facultades físicas, mentales e intelectuales.
Entendemos, pues, que si hoy dos más dos son cuatro, seguirá siendo cuatro dentro de mil años. De manera que el cambio evolutivo no le afecta a la Ciencia de la Formación del Ser, es decir, al Tronco, que permanece el mismo, sino al Número de Ramas de Ciencias y Oficios que el Arbol pone en acto en el Tiempo. Pero en fin, esto ya pertenece a la esfera de los Pedagogos.