En el siglo VI d.C. llegaron tres oleadas de pobladores a Rus: los vikingos o varegos, provenientes de Escandinavia; los kazares, de Turquía, y los eslavos, de los Cárpatos.

Los eslavos se asentaron, inicialmente, en sur y centro de Rusia y con un gran ímpetu colonizaron el Cáucaso, Turquestán, los Montes Urales y Siberia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre el Dnieper y el Caspio se instalaron los kazares. Construyeron Itil (la actual Astracán) su capital, junto al Volga. Estos extraordinarios jinetes y guerreros, respetaban las religiones de los pueblos a los que sometían; eligieron el judaísmo para ellos mismos porque se sentían hostigados por los misioneros cristianos y musulmanes. Hacia el siglo VIII, ya controlaban el comercio del Báltico y el Caspio. Pero en el siglo IX, nuevas oleadas de nómadas, también provenientes de Turquía, arrasaron la civilización kazar.

Aún en el siglo VI, los vikingos construyeron Kiev al lado del Dnieper. Según algunos historiadores es justo dicho río el que divide, por el norte, a occidente de oriente.

 

 

 

 

 

 

En el siglo IX, los varegos ya controlaban Novgorod. Su imperio era conocido como Rus o Ros. Llevaban a cabo intensos intercambios con la cristiandad oriental y con los musulmanes y, mientras el comercio decaía en el Mediterráneo por las pugnas entre el Islam y la cristiandad occidental, las ciudades rusas ascendían. Llegó el punto en el cual los kievanos creyeron poseer la fuerza suficiente para conquistar Bizancio. En el año 860 doscientas naves vikingas atacaron Constantinopla. Fracasaron. Pero Kiev ya controlaba un vasto territorio.

Entre los siglos IX y X, los príncipes Askold e Igor y Sviatoslav, ensancharon el reino de Rus e intentaron, en seis ocasiones, conquistar Constantinopla, pues querían la salida al Mediterráneo. Los varegos eran un pueblo guerrero y comerciante. Fue en este contexto que Vladimir I fue bautizado. El arte, la cultura, el alfabeto y la moneda de Constantinopla, pronto influyeron a la salvaje Rusia. Los rasgos escandinavos quedaron sofocados entre la mezcla entre lo griego, lo bizantino y lo eslavo.

En el siglo XI el sur de Rus los bárbaros cumanes, búlgaros, kazares, polovtsi, patzinakes, convivían con sesenta y cuatro reinos. Entre ellos destacaban Kiev, Volhinia, Novgorod, Suzdalia, Riazán, Chernigov, Pereyaslav. Se había establecido una especie de feudalismo brutal, combinado con un próspero comercio y una incipiente industria manufacturera. Rusia, además de dividida, poseía líderes débiles y limitados por la veche (la asamblea popular), y por un cuerpo de ancianos aristócratas.

Los líderes rusos, eran aún demasiado salvajes para organizar un reino, por ello, dependían profundamente de la Iglesia ortodoxa para las cuestiones legales y de administración. Ellos crearon el Russkaya Pravda (Verdad Rusa), el derecho ruso, parecido al bizantino. Pero a los monjes no les competía organizar ejércitos eficaces y los príncipes se mostraban incapaces de semejante empresa. Así, en el siglo XI, diferentes tribus bárbaras comenzaron a capturar y vender a los campesinos rusos. En 1113 Kiev tuvo un respiro tras la revuelta de los pobres. Una asamblea popular erigió al príncipe Monomakh como Gran Príncipe de Kiev, quien consiguió la paz repartiendo privilegios entre los miserables y aboliendo la esclavitud. Pero al morir el príncipe, retornó el caos. En el año 1169 la ciudad fue saqueada e incendiada; estuvo a punto de desaparecer. El panorama no podía ser más desalentador. En fin, en el siglo XII, Rusia sufrió más de ochenta guerras civiles, cuarenta y seis invasiones y dieciséis guerras entre estados de la propia Rus; había doscientos noventa y tres príncipes luchando por sesenta y cuatro tronos.

En el siglo XIII, los rus sólo disfrutaron de pequeñas victorias, algunas de ellas magnificadas, como la defensa que Aleksander Neski hizo de de Novgorod en 1240. Según la leyenda, Neski derrotó a los soldados suecos del papa Gregorio I cerca de la actual San Petesburgo, a orillas del río Nev. Aparentemente, Aleksander se volvió demasiado poderoso entre la celosa oligarquía de Novgorod, que decidió expulsarlo del reino. El de Alexander fue el mismo destino de Teseo y de Arístides: el ostracismo. No obstante, cuando el ejército teutón volvió a atacar Novgorod, el guerrero regresó como salvador. Su suerte se terminó cuando llegaron los mongoles, quienes lo respetaron como príncipe de Novgorod pero, él y su pueblo, vivieron ignominiosamente bajo el yugo de sus nuevos amos.

En 1223, tras una vergonzosa derrota contra los mongoles, los líderes rusos fueron capturados. Los crueles jinetes de la estepa humillaron a los aristócratas rendidos. Los ataron y cubrieron con una plataforma, en donde comieron un banquete. La elite rusa murió sofocada mientras lo mongoles celebraban su victoria. Ese mismo año, los temibles conquistadores decidieron regresar a China. Abandonaron así, los frutos de su sencilla victoria en Rusia. Pero en 1237 volvieron con quinientos mil jinetes bajo el mando de Batu, sobrino nieto de Gengis Khan. Destruyeron Bolgar, Riazán, Suzdalia, Rostov, Kiev, Chernigov, Moscú, Pereyaslavl. La victoria de los mongoles se debía, en buena medida, a que los campesinos rusos no estaban armados. Después de saquear y quemar Europa Central, los jinetes regresaron a Rusia, en donde se establecieron en un brazo del Volga, y fundaron Sarai, la Horda de Oro. Ahí, floreció un reino independiente del Khan, que gobernó Rusia por doscientos cuarenta años. El dominio mongol se limitó al cobro de impuestos y a la esclavitud de quienes no los pagaban. La aristocracia rusa que sobrevivió a las batallas contra el Khan, se alió con los mongoles para contener las revueltas sociales.

En 1360, una vez que los mongoles se retiraron de Kiev, el ejército de Lituania capturó la ciudad. Como parte del reino lituano, los ucranianos recibieron el Renacimiento y la Reforma. En 1482, los tártaros de Crimea tomaron el control de la ciudad y sus alrededores. En 1569, los polacos tomaron parte de Ucrania. Los cosacos, en 1648, comenzaron una revuelta dirigida por Bohdan Jmelnitski, quien hizo de la ciudad la capital de un reino independiente. En 1650 surgió el Primer Reino Cosaco de Ucrania, dirigida por el guerrero Bogdan Khmelnitsky, quien detuvo el avance de los polacos. Al final, se rindió ante los rusos y se conformó con ser un duque al servicio de Moscú.