Yermak Timofeevich fue el general cosaco que comandó las primeras avanzadillas de la invasión rusa a Siberia, en el siglo XVI de nuestra era. Consiguió algunas rápidas victorias debido a su coraje, o tal vez debido a que algunos de sus hombres portaban armas de fuego, algo que dejó con la boca abierta (para siempre) a muchos de sus enemigos tártaros.
La rápida y merecida fama del valiente Yermak fue prontamente premiada por el Zar Ivan IV, que le obsequió con una valiosísima malla hecha con hilos de acero y oro.
Finalmente, en agosto de 1584, Yermak murió ahogado, intentando cruzar el río Irtysh. En plena batalla. Vestía, orgulloso, la pesada malla.