En el siglo XVII Ucrania logró liberarse del yugo polaco y formar un novedoso Estado, donde su máxima autoridad era electa. Se trataba del hétman, máximo cargo del Estado, que era electo por el estamento cosaco. Esto representaba una gran diferencia con los demás estados europeos, gobernados en esos tiempos por dinastías reales. Pero su existencia siempre se vio amenazada por el reino de Polonia y Lituania (una confederación de dos países que reconocía a un mismo rey), deseoso de reconquistar su dominio sobre Ucrania.

Para oponerse a estos designios los hetmanes ucranianos buscaron formar alianzas con sus otros vecinos: Los tártaros, los turcos, los moldavos, los húngaros o los suecos, cuyos intereses geopolíticos concordaran con los del estado cosaco ucraniano y balancear de esta manera la presión polaca. Pero tales alianzas no resultaron duraderas. En el caso de los tártaros y de los turcos, sus intereses estratégicos no contemplaban la existencia de un fuerte estado cosaco. En los demás casos los tratados celebrados tuvieron un carácter meramente coyuntural, sirviendo para un momento determinado y sin proyección en el tiempo.

Siempre buscando resguardarse de la amenaza polaca, los cosacos solicitaron la protección del zar moscovita, proceso que culminó con el tratado de Pereyaslav de 1654. Si bien en este tratado el zar de Moscovia (hoy Rusia) les garantizó a los cosacos el respeto de sus derechos y libertades, en la práctica los moscovitas comenzaron su paulatino recorte, lo que llevó finalmente a la incorporación lisa y llana de Ucrania al imperio ruso, proceso empezado en el 1764 y que duró hasta 1830. Durante estos 176 años, entre 1654 y 1830, Ucrania pasó paulatinamente de ser un estado independiente a uno autónomo y finalmente a mera provincia del imperio. Sobre los motivos de tal desarrollo de los acontecimientos no nos vamos a extender, porque es un tema aparte. Nos concentraremos solamente en los aspectos militares.

Con la incorporación de Ucrania al imperio, también fueron incorporadas sus tropas, los cosacos, que pasaron a integrar las fuerzas militares del imperio ruso y fueron reorganizados según las normas vigentes en ese momento. Sólo resta aclarar que en esa época el territorio actual de Ucrania, estaba dividido en varias partes. El extenso territorio de Ucrania correspondiente a la ribera occidental del río Dnipró (también conocido por Dnieper), volvió a ser dominio polaco. En el sur de Ucrania vivían los cosacos zaporogos que mantenían una plena independencia. En la ribera oriental del Dnipró se encontraba el estado cosaco ucraniano conocido como la Ucrania Hetmánica, que fue el estado incorporado al imperio ruso en 1764. También en la ribera oriental, pero más en el este, en la frontera con Rusia, se encontraba la Ucrania Slobidska, parte del imperio ruso desde 1651. Por lo tanto al analizar en este estudio el aporte militar ucraniano en las guerras del imperio ruso, debemos tener en cuenta las diferencias políticas de esa época y por lo tanto el tema es tratado desde ese punto de vista.