Edad del Bronce y Grecia Antigua

XI.- VIDA COTIDIANA EN GRECIA

 

Inicio: Año 1200 a. C.

Fin: Año 200 a. C.

 

A través de las fuentes escritas, las pinturas de las cerámicas o los relieves podemos conocer como era la vida cotidiana de los griegos, cómo vestían, cómo se divertían, dónde vivían, cuáles eran sus creencias, qué hacían las mujeres, cómo estaba constituida su sociedad, cómo era su arte, cualés eran sus pensamientos filosóficos, su literatura o sus ciencias. De esta manera conoceremos un poco más de cerca la verdadera vida de Grecia, alejándonos de las tradicionales batallas y enfrentamientos entre los diversos rivales.

 

1.- Lengua y literatura

 

La lengua griega se integra en el grupo de las lenguas indoeuropeas. Su alfabeto es de origen semítico, concretamente fenicio, aunque desconozcamos la fecha exacta de su utilización. Cada una de las diferentes polis que integraban la Hélade tenía su propia lengua, si bien podemos agruparlas en cuatro grandes grupos: el dialecto jónico-ático, el dórico, el eólico y el aqueo. El ático se convertirá en el dialecto más empleado por los grandes literatos y en época de Alejandro se puede considerar como el embrión de la lengua griega. Como es lógico pensar, no se ha conservado más que una pequeña parte de obras literarias, estableciendo los especialistas una división en diferentes periodos para conocer mejor la producción. Entre los siglos X-VI a. C. nos encontramos con la época arcaica; los siglos V y IV abarcan la fase clásica mientras que la alejandrina se desarrolla entre los siglos III y I a. C. De la época arcaica apenas quedan manifestaciones, aunque existiría una lírica primitiva donde se cantaban los momentos de tristeza y los de alegría, bien colectivamente o de manera más intimista. Homero es el literato más famoso de este momento, considerado el autor de dos de las obras más importantes de la Literatura Universal: la Iliada y la Odisea. Hesiodo es el máximo representante de la escuela doria, más pedagógica. Se considera el autor de Los trabajos y los días y La Teogonía, donde narra el origen del mundo. Esopo sería el continuador de esta escuela moralista, autor de unas 400 fábulas finalizadas con moraleja. La lírica toma cada vez más importancia a partir del siglo VII a. C. destacando figuras como el ateniense Solón, de cuya obra elegante y moralizadora nos han quedado algunas muestras. Arquíloco sería el representante de la poesía satírica mientras que la poetisa Safo es la máxima exponente de la escuela de Lesbos, caracterizada por la simplicidad. La poesía bucólica está representada por Teócrito de Siracusa, autor de los Idilios. Píndaro será el mejor poeta de la lírica dórica, a pesar de que no conservamos muchos ejemplos de su arte, siendo lo más importante los Epicinios. La fase clásica será la de mayor esplendor, desarrollándose los dos grandes géneros dramáticos: la tragedia y la comedia. La tragedia es la forma literaria que deriva del culto dionisiaco, constituida en un primer momento por el coro y un contestador, tratándose de un teatro político ya que el estado paga a los autores y controla las obras. La primera tragedia documentada se atribuye a un tal Tespis, poeta del siglo VI que reorganizó las representaciones en honor a Dionisos. Esquilo, Sofocles y Eurípides serán los mejores autores de tragedias, mostrándonos al ser humano en su momento más intenso, enfrentándose con su Destino. Esquilo es considerado el verdadero creador de la tragedia al introducir un segundo actor y reducir el coro, dotando a sus obras de un significativo contenido heroico y religioso. Sus obras más importantes son Los persas, especie de drama histórico, Los siete contra Tebas donde nos cuenta la guerra provocada por la rivalidad de dos hermanos, y La Orestiada. Sofocles aportará a la tragedia griega su forma clásica, más humanizada, al introducir un tercer actor y reforzar el coro, aunque disminuya su importancia, desarrollando el drama a través de la psicología individual como se pone de manifiesto en las 123 obras que compuso entre las que destacan Antígona, Edipo Rey, Electra o Filoctetes. Eurípides intentará poner de manifiesto la desilusión del héroe, a través de recursos psicológicos y naturalistas, mostrando pasiones y sentimientos, anticipándose al drama burgués al centrar la acción en la vida cotidiana como podemos apreciar en Medea, Hipólito o Las Troyanas. La comedia será elevada a género literario por un tal Epicarno de Siracusa. Su objetivo será hacer que el público tome conciencia de los problemas que le invaden a través del humor. La sátira política alcanzará su mayor desarrollo en esta época, siendo Cratino de Atenas uno de sus principales promotores. Aristófanes nos presenta los problemas de la ciudad y diferentes cuestiones de carácter social en sus obras más famosas: La asamblea de las mujeres, Las avispas o Las nubes. Meandro de Atenas se convertirá en el mejor representante de la comedia "nueva" caracterizada por su tono menos satírico e incluso apolítico como se manifiesta en El misántropo o La bella de los rizos cortados, obras donde se nos presentan cuadros de costumbres. En época clásica tenemos las primeras muestras historiográficas de importancia con Herodoto de Halicanarso, Tucídides y Jenofonte. Herodoto es considerado por Cicerón el "padre de la Historia". Su espíritu viajero le llevó a diversos países, dejando constancia escrita de lo que observó. Su obra principal lleva el título de Histories apodeixis y está dividida en nueve libros donde narra el enfrentamiento entre persas y griegos. Su profunda religiosidad le lleva a considerar que los dioses han determinado el proceso histórico. Tucídides es considerado el creador de la narración histórica objetiva al eliminar los elementos míticos o legendarios. Los acontecimientos históricos están determinados por factores geográficos, políticos y humanos modificables, no por la decisión de los dioses como se pone de manifiesto en su obra Historias de la guerra del Peloponeso. Jenofonte narra en su Anábasis, con un estilo fácil, las campañas de la lucha de Ciro el Joven con su hermano Artajerjes y la retirada de los mercenarios griegos al servicio de los persas. El periodo alejandrino trae consigo la aparición de dos importantes focos literarios, producto de la desmembración del Imperio de Alejandro: Pérgamo y Alejandría. En la lírica encontramos a Calímaco de Cirene, Teócrito de Siracusa y Apolonio de Rodas, autor de Los Argonaúticas, donde intenta resucitar la poesía épica aunque con escaso éxito. En el ámbito teatral, Herondas de Siracusa nos presenta asuntos de costumbres de manera irónica, poniendo de manifiesto la crisis que vivía el teatro convencional.

 

2.- La ciencia

 

El contacto de Grecia con las civilizaciones vecinas de Egipto y Mesopotamia va a resultar determinante para la evolución de su ciencia, superando en la mayor parte de los campos a sus maestros. En matemáticas se produjo un importante avance al introducir signos numerales similares a los latinos, utilizando tablas para realizar los cálculos. La geometría se desarrolló espectacularmente gracias a Tales de Mileto y Pitágoras, quienes desarrollaron la teoría de los triángulos semejantes y el famoso teorema, respectivamente. La figura de Euclides será capital al resumir las teorías matemáticas y sentar las bases de la geometría con sus famosos axiomas. La ingeniería avanzará espectacularmente gracias a los trabajos de Empédocles de Agrigento - inventor de un calorífero -, Ctesibio - constructor de una bomba contra incendios, de un autómata y una bomba para elevar agua -, Filón de Bizancio - creador de fuentes móviles - y Arquímedes de Siracusa - inventor de las poleas compuestas y de un cañón que lanzaba pequeños proyectiles gracias al agua -. El estudio matemático será fundamental para el desarrollo de otras ciencias como la astronomía, realizando las primeras especulaciones sobre la posibilidad de que la Tierra fuera plana y estuviera flotando en el espacio, no sujeta a algún elemento como se creía hasta ese momento. Pitágoras ya planteó la posibilidad de la esfericidad mientras que Anaximandro señaló que la Tierra era el centro de un conjunto, girando en círculos a su alrededor la Luna, el Sol y las estrellas, teoría que fue ampliada por Aristóteles quien introdujo los planetas en su sistema. Sin embargo, Aristarco de Samos ya planteó que la Tierra era un planeta más por lo que debía girar alrededor del Sol. Hiparco de Bitinia desarrolló la trigonometría, de gran utilidad para la medición del espacio, alcanzando conclusiones bastante acertadas respecto al diámetro de la Luna o su distancia respecto a la Tierra. El deseo de conocer la Tierra llevó a su representación gráfica, provocando la evolución de la geografía. Se establece la distinción entre Europa y Asia, oriente y occidente, y los cuatro puntos cardinales. Los mapas permitirán un giro radical en los viajes, que a su vez favorecerán el desarrollo de la cartografía. Una de las figuras que más aportará en este sentido será Alejandro al promover su campaña conquistadora de Asia, alcanzando los confines de la India. Dicearco estableció la circunferencia de la Tierra en 54.000 kilómetros mientras que confeccionó el mejor mapa de su tiempo y redujo la medida a unos 39.600 kilómetros, planteando la posibilidad de poder viajar desde la península Ibérica a la India por mar, anticipándose así a Colón. Eratóstenes es considerado el mejor geógrafo de la Antigüedad. La medicina experimentará importantes avances, manifestando Hipócrates de Cos que "todas las enfermedades tienen una causa natural, sin la cual no pueden producirse". A pesar de esta acertada máxima, todavía se otorgaba un importante papel a la magia en la curación de enfermedades. Continuando el nivel médico alcanzado en Egipto, la medicina griega obtuvo un grado de desarrollo significativo, introduciendo la experimentación como fórmula de conocimiento. En esta línea debemos plantear la habitual práctica de disecciones a partir del siglo V a. C., estableciéndose un amplio número de escuelas médicas en todo el territorio de la Hélade. Figuras como Alcmeón de Crotona - autor del primer tratado médico griego conocido -, Empédocles - quien sanó a la ciudad de Selinunte de la malaria al desviar el cauce de uno de los ríos para incrementar de agua al otro -, o Demócrito de Abdera anteceden a Hipócrates, quizá el médico más popular de Grecia gracias al famoso Juramento Hipocrático y a la realización de importantes operaciones con las que consiguió curar a numerosos enfermos. Proxágoras de Cos establecería una aceptable distinción entre venas y arterias al tiempo que planteaba como entre la columna vertebral y el cerebro existía continuidad. Serapión de Alejandría y Filino de Cos son los creadores de la escuela empírica basada en la experiencia y en la observación, produciéndose un importante desarrollo de la cirugía, destacando Filoxeno de Alejandría, el autor del primer tratado de cirugía conocido. Pero no debemos olvidar la importancia de los santuarios de Asclepios y Dionisos como lugares de curación relacionados con la magia, realizándose ceremonias curativas en las que el dios y el enfermo se unían para sanar los males. Los baños serán una de las terapias más recomendadas por los médicos helenos, existiendo una red de balnearios curativos frecuentemente visitados. La sanidad era costeada en buena parte por el Estado al pagar a los médicos y financiar los tratamientos de los sectores sociales más humildes. En relación con la medicina se produjo también un importante desarrollo de la botánica gracias a Empédocles, Teofrasto o Aristóteles. Las plantas fueron divididas en árboles, arbustos e hierbas. La botánica permitió el avance de la farmacología, elaborándose herbarios que compilaban las plantas medicinales conocidas. El año heleno tenía 12 meses de 30 días resultando un desfase de 11 días con respecto al año astronómico. Para solucionarlo incorporaron un nuevo mes cada dos años aunque tampoco el resultado fuera perfecto lo que obligó a continuas modificaciones. Los meses estaban divididos en tres grupos de diez días y respecto a la hora, siguieron la división caldea de una hora como la vigesimocuarta parte del día, estando dividida en 60 minutos, cada uno de ellos dividido a su vez en 60 segundos. La medida del tiempo se realizaba con relojes de arena y de agua.

 

3.- Filosofía

 

Etimológicamente, la palabra filosofía procede de los términos griegos philein (amar, aspirar) y sophia (sabiduría) por lo que su significado sería amor o aspiración a la sabiduría. Numerosos autores antiguos consideran a Pitágoras como el inventor del término ya que en su viaje por Grecia fue interrogado por el tirano Leonte de Fliunte sobre su profesión a lo que él respondió que no era sabio sino amante o buscador de la sabiduría (filósofo). El objetivo de la filosofía es, por lo tanto, saber, conocer, dar respuesta a las preguntas que todos nos planteamos relacionadas con la naturaleza y su creación, abandonando los mitos para dar protagonismo al logos. Los filósofos presocráticos están considerados como los promotores del cambio de pensamiento experimentado en Grecia. No formaron una escuela e incluso tienen pensamientos diferentes pero fueron los primeros en plantearse la búsqueda del saber. Tales de Mileto (624-546) será considerado el padre de la filosofía por Aristóteles. Considera el agua como el elemento único de lo que todo está hecho, otorgando un importante papel al movimiento. Anaximandro de Mileto (610-547) continuó la obra de Tales e introdujo el apeirón como el elemento clave del universo, desde donde se originarán parejas de contrarios que serán las causas de todos los procesos. El hombre sería el descendiente de los peces. Para Anaxímenes (588-524) el origen de todas las cosas está en el aire, desde donde parten los diferentes elementos. Pitágoras de Samos (580-496) formó una comunidad filosófica en Crotona con durísimas normas de convivencia. Su pensamiento se basa en los números por lo que profundizó en las matemáticas, en la música y en la astronomía. Planteó la teoría de la transmigración de las almas, estando las almas castigadas a permanecer junto a un cuerpo del que se separarían tras la muerte, desarrollando una reencarnación considerada regeneradora. Jenófanes de Colofón (570-475) plantea que sólo hay "un Dios que es Uno y Todo" y de él proceden todas las cosas, renunciando así a las teorías del antropomorfismo y la pluralidad de dioses. Heráclito de Efeso (544-484) continuó con esta línea e incluso avanzó al considerar que la religión sólo era útil para los que temían a la muerte. "Todo fluye y nada permanece" será su máxima, apuntando a la guerra de contrarios como el principio de la creación. Parménides de Elea (515-440) se opone a Heráclito, siendo considerado el creador del método racionalista. Los planteamientos de Parménides serán rechazados por Demócrito de Abdera (460-370) al plantear la existencia de átomos que conforman las diferentes cosas. Zenón de Elea (490-430) se considera el creador de la Dialéctica aunque alcanzaría más fama por sus argumentos sobre el movimiento al plantear que Aquiles nunca alcanzaría a una tortuga si ésta obtuviera ventaja. Empédocles de Agrigento (490-430) considera que el origen del Universo está en los cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego, presentes en todas las cosas. El amor sería la fuerza que une a esos elementos mientras que la discordia o el odio los separa. Anaxágoras de Clazómene (499-428) considera la existencia de unas partículas como las componentes de las cosas, organizadas gracias a una mente rectora después del caos inicial. Rechazaba el planteamiento de la desaparición tras la muerte. Los sofistas forman una importante escuela desde donde aportarán fundamentales dosis de crítica y relativismo a la ciencia, la historia, la ética o la religión. Proponen impartir una formación general a los jóvenes para adaptarlos a la vida pública, a través del conocimiento del arte de hablar o retórica, del arte de la prueba o dialéctica y de la educación cívica. Protágoras de Abdera (480-410) puede ser considerado como el más importante entre los sofistas, incorporando significativas muestras de relativismo y subjetivismo a su pensamiento al considerar al hombre como la medida de todas las cosas, así como de escepticismo cuando plantea que la virtud es la destreza del fuerte. Gorgias de Leontino ahonda en ese escepticismo mientras que Hipias de Elis manifiesta que la ley es la tiranía del individuo. Sócrates (469-399) supera el escepticismo sofista y crea la filosofía antropológica al contraponer a la sensación la universalidad de la razón. El hombre debe alcanzar la verdad mediante el autoconocimiento ("conócete a ti mismo" será uno de sus planteamientos favoritos) y desarrollar su intelecto ("sólo sé que no sé nada"). La ignorancia nos llevará a la maldad por lo que a través del conocimiento y la inteligencia alcanzaremos la virtud. Pero esa inteligencia hay que desarrollarla, estimulando la búsqueda del conocimiento y de la razón "característica principal del hombre" según Sócrates. El daimónion (voz interior) constituye la única guía moral del individuo. Su oposición a las clases dirigentes provocó una acusación de impiedad y de corrupción de menores por lo que fue condenado a beber la cicuta. Sus amigos y colaboradores le posibilitaron la huida de Atenas a lo que él rehuyó. Platón (427-347) debe este nombre a la amplitud de su espalda, considerándose que se llamaba Aristocles, como su abuelo. Oponiéndose a la relatividad manifestada por los sofistas, Platón se interesa por la doctrina de Sócrates desde donde parte para desarrollar sus propios planteamientos basados en la existencia del mundo de las Ideas y el mundo del Ser, contrapuestos al mundo de las Apariencias. La formación del mundo se debe a una inteligencia, a un demiurgo, que desarrolla las apariencias (no ser) tomando las ideas como punto de partida. El individuo está formado de cuerpo y alma, siendo ésta inmortal. Existe un número limitado de almas por lo que es necesaria la reencarnación. Esta unión de alma y cuerpo es accidental y violenta. El Estado platónico está estructurado en tres clases: los filósofos que gobiernan, los guerreros que defienden a la sociedad y los artesanos que trabajan. La finalidad del Estado es que sus ciudadanos sean felices por lo que la Justicia debe ser la rectora, junto a la Prudencia, la Fortaleza y la Templanza. Todos estos planteamientos están recogidos en sus principales obras como El banquete, La república, Timeo o Fedón, estructuradas en forma de diálogos donde el protagonista es Sócrates hablando con sus discípulos. En el año 387 a. C. fundó la Academia de Atenas. Aristóteles (384-322) se formó en la Academia Platónica y fue nombrado preceptor de Alejandro por su padre, Filipo de Macedonia. A su regreso a Atenas fundó el Liceo donde se desarrolla la escuela peripatética denominada así porque los discípulos recibían la enseñanza mientras paseaban por el jardín. Aristóteles abarca todo el saber de su época, rechazando el idealismo platónico para fundar la lógica formal a través de su Organon donde basa la reflexión analítica, la construcción especulativa y el método empírico. El Organon está constituido por la Metafísica, la Física, la Lógica, la Política y la Retórica. La Metafísica estudia el ser en cuanto a ser, compuesto de materia y forma por lo que el ser es múltiple y no único. Una de las más importantes aportaciones de Aristóteles es la relación entre potencia y acto. El paso de la potencia al acto es el devenir, devenir que implica la existencia de una causa primera, un "primer motor inmóvil" que sería Dios, la "causa de las causas". Alma y cuerpo forman un solo ser. El fin del hombre es la felicidad, siendo el Estado el lugar apropiado para alcanzar esa felicidad mediante la virtud. Las conquistas militares de Alejandro provocarán la expansión y el contacto de la cultura griega hacia Oriente. Aparecen en esta época helenística nuevas corrientes de pensamiento como las escuelas epicúrea, estoica o cínica que se mantendrán hasta la época romana. Los epicúreos se interesan por el placer, por el goce continuo, siempre que ese disfrute sea regido por la inteligencia. La escuela estoica fue fundada por Zenón de Citio (335-264) y debe su nombre a las lecciones impartidas en un pórtico (stoa en griego). El acertado uso de la razón y la práctica de la virtud serán los dos puntales de esta filosofía, manteniendo siempre la independencia con el exterior. Los cínicos tuvieron en Diógenes de Sínope (404-323) a su máximo representante, siendo famosa la anécdota, posiblemente falsa, del encuentro con Alejandro. El monarca fue a visitar al filósofo que vivía en un tonel y sin apenas recursos, ofreciéndole lo que quisiera. La respuesta de Diógenes fue que se apartara porque le estaba quitando el sol.