HISTORIA DE LA ANTIGUA GRECIA

LA VIDA ECONÓMICA DE GRECIA EN EL PERIODO CLASICO

1. La economía rural

2. Los centros económicos de Grecia en el siglo V a. C.

3. La esclavitud en la polis griega

4. La producción artesanal

5. Desarrollo de la producción e intercambio de mercancías en el siglo V a. C.

6. Ingresos y gastos del Estado ateniense

XII

 

El período de la historia de Atenas llamado «siglo de oro de Pericles» constituye el período de más alto florecimiento económico, político y cultural de aquel Estado, por lo cual su estudio atrae, desde hace mucho, la atención de los hombres de ciencia. En la historiografía de otros países, ese estudio se ha regido a menudo por modalidades tendenciosas, proclives a modernizar la vida económica y social de esa época; y tales tendencias engendran frecuentemente una directa falsificación del material histórico.

 

Se sobrentienden que tales modalidades falsifican la realidad histórica. Esta manera de encarar tendenciosamente la historia de la Grecia antigua ya se manifestó plenamente hacia finales del siglo xix, en las obras de los más destacados representantes de la historiografía burguesa alemana: Duncker, Iu, Schwartz, R. Pelman, E. Meier y otros. Por ejemplo, E. Meier afirma que los pueblos antiguos pasaron por las mismas etapas de desarrollo que los países europeos durante la Edad Media y los tiempos modernos. Al período histórico reflejado en el epos homérico, lo denomina «Edad Media griega». A partir de los siglos viii—vii a. C., Grecia —según su criterio— inició la etapa del desarrollo que en el siglo v la llevó al capitalismo, en todas las particularidades que le son propias. De esta manera, E. Meier divide la historia de la humanidad en ciclos, cada uno de los cuales termina con el capitalismo que, en su opinión, constituye la etapa más alta que da fin al desarrollo.

 

Este punto de vista fue íntegramente tomado por R. Pelman y por Iu Beloch, quienes también afirmaban que Grecia, en el siglo v a. C., era «un país capitalista». Ciertamente, al lado del expuesto punto de vista, existía otro, vinculado al nombre del economista e historiador burgués K. Bücher, quien, a diferencia de E. Meier, consideraba que, a lo largo de toda la época antigua, imperó en Grecia la economía doméstica cerrada (oikos), en que la vida económica de la sociedad tenía por base a la familia, la casa. El problema principal de la producción, en opinión de Bücher, se reducía a la satisfacción de las necesidades de la familia ensanchada por la inclusión en su seno de los esclavos y de la «servidumbre de la gleba», y que el comercio no desempeñaba ningún papel de importancia. Lo común en los puntos de vista de E. Meier y de K. Bücher, que encontraron no pocos partidarios, es que ambos, en sus definiciones de la economía de la antigüedad, no parten del Modo de Producción que fundamenta la realidad histórica de las relaciones sociales, sino del desarrollo del intercambio que tratan muy arbitrariamente.

 

En nuestro días, las ideas de Bücher casi han perdido ya su influencia sobre la historiografía burguesa, y el punto de vista de E. Meier y sus modalidades modernizadoras han sido, en mayor o menor grado, heredadas. La utilización, en las obras dedicadas a la historia de la antigua Grecia, de categorías y términos correspondientes a las épocas feudal y capitalista, desconociendo al mismo tiempo las particularidades históricas del régimen esclavista, son igualmente características también para el historiador de Munich, Bengtson, y para el catedrático florentino Gianelli, para el francés Cloché y para el inglés Freeman. Incluso puede percibirse cierta influencia de esta orientación en las obras de hombres de ciencia ingleses, progresistas, ubicados en las posiciones del marxismo, como John Thompson Watson. Pero las modalidades de tendenciosa modernización son especialmente características de algunos historiadores norteamericanos. Por ejemplo, en The ancient Greeks, libro de W. Prentice, catedrático de la Universidad de Princetown, de los EE. UU., la caracterización de la Atenas del siglo v a. C. como de un Estado capitalista es más intensa aun que la hecha por E. Meier. En ese libro, Prentice escribe acerca del desarrollo «industrial» de Atenas, que condujo a dicha ciudad no sólo hacia el capitalismo, sino hacia la dominación política de los ciudadanos, a los que compara con el actual proletariado. Se sobreentiende que Prentice silencia el carácter esclavista de la democracia ateniense a la que, a fin de cuentas, define como una «dictadura del proletariado» peculiar, por la cual siente un odio feroz. Escribe Prentice: «El triunfo completo de la democracia en la Atenas del siglo v a. C., representaba el ilimitado poder del más amplio grupo de electores, los más irracionales, más fanáticos y más irresponsables.»

 

En la historiografía norteamericana contemporánea existe otra orientación más, que aprovecha en no menor grado las modalidades de modernización tendenciosa de la historia antigua y la falsificación de los hechos históricos. Los representantes de esa orientación (Marsh, Cramer, Zimmern y otros), idealizando omnímodamente el régimen político de los antiguos atenienses del tiempo de Pericles, pintan el Estado capitalista norteamericano como heredero directo y continuador de las tradiciones de la antigua democracia y hablan de «la gran misión histórica de la democracia norteamericana». Para «fundamentar» esta tesis singular, Marsh, por ejemplo, en su libro Modern Problems in the ancient World, publicado en 1942, compara sin reservas a los desocupados norteamericanos con los productores directos de la antigua Grecia que habían perdido su trabajo, e intenta explicar la aparición de la potencia marítima de Atenas con el afán del gobierno ateniense de «liquidar el desempleo»; y Zimmern desenvuelve todo un programa de la «expansión democrática de USA», remitiéndose a la experiencia de los antiguos atenienses, para «evitar errores que habían resultado fatales para el experimento de Atenas».

 

Resulta así que la modernización de las relaciones económico—sociales y políticas de la antigüedad es aprovechada, como antes, para probar tales o cuales doctrinas, muy lejanas por su contenido de la historia antigua. La diferencia a este respecto entre los hombres de ciencia burgueses actuales, y sus predecesores del siglo xix, reside no tanto en las nuevas modalidades, como en el carácter de las exposiciones que tratan de fundamentar mediante un empleo arbitrario del material de la historia antigua. Los historiadores marxistas, principalmente, se hallan en otro camino.

 

Cuando Carlos Marx escribió acerca del elevadísimo florecimiento interior de Grecia, que coincidió con la época de Pericles, tenía presente el florecimiento de la economía esclavista y de la antigua cultura esclavista. En vinculación con ello, cabe recordar las expresiones de Engels, notables por su profundidad, sobre el papel desempeñado por el esclavismo en el desarrollo histórico de la sociedad antigua: «Nada más fácil que descargarse con todo un torrente de frases comunes acerca del esclavismo, etc., derramando una ira de elevada moral sobre tales oprobiosos fenómenos... Y, ya que hemos comenzado a hablar de esto, hemos de decir, por contradictorio y hereje que ello parezca, que la introducción del esclavismo en medio de las condiciones de aquel entonces constituyó un gran paso hacia adelante.» Un poco antes, anota Engels: «Sólo el esclavismo hizo posible la división del trabajo en escala más grande, entre la agricultura y la industria, creando de esta manera las condiciones para el florecimiento de la cultura del mundo antiguo, para la cultura griega. Sin el esclavismo no hubiera habido ni Estado griego ni arte ni ciencias griegas; sin el esclavismo no hubiera habido tampoco ningún Estado romano.»

 

Por todo ello, hay que considerar el florecimiento de la vida económica, política y cultural de Atenas y de toda Grecia, a mediados del siglo v a. C., en relación indisoluble con la marcha general del desarrollo económico—social de la sociedad griega de aquella época.

 

Las peculiaridades históricas de este desarrollo pueden ser ilustradas y confirmadas mediante una serie de datos de la historia de la economía agrícola de aquel tiempo y del desarrollo de las actividades artesanales y comerciales en Atenas y otras ciudades de Grecia.