HISTORIA
DE LA ANTIGUA GRECIA
X
LA ALIANZA NAVAL ATENIENSE
1. La pentecontecia
Después de las victorias decisivas obtenidas por las armas griegas en
los años 480—479, en la guerra contra los persas, en la historia de Grecia
sobreviene un período conocido con el nombre de pentecontecia, «período de
cincuenta años». Durante esos cincuenta años tuvo lugar en Grecia una serie de
considerables acontecimientos históricos que repercutieron sobre la marcha
general del desarrollo económico, social y político de todo el mundo helénico.
El límite cronológico que marca el final de la pentecontecia lo constituyó una
serie de conflictos entre los Estados griegos y sus agrupaciones, que sirvieron
de causa inmediata y directa para la guerra del Peloponeso.
La historia de ese período se ha visto reflejada, en primer lugar, en
la parte inicial de la obra de Tucídides. En el primer libro de su Historia
hallamos una reseña breve, pero muy circunstanciada, de los acontecimientos
desde la derrota de Jerjes en la Grecia balcánica hasta el comienzo de la
guerra del Peloponeso. A esta reseña se puede agregar aún la descripción que se
encuentra en el mismo libro, de la erección de fortificaciones alrededor de
Atenas y el Pireo, la historia del paso de la hegemonía naval a los atenienses
y las referencias a Pausanias y Temístocles. Aún cuando Tucídides no puede ser
considerado contemporáneo directo de la pentecontecia, los acontecimientos son
descritos por él con la escrupulosidad y buena fe que le son propias. Sin duda
alguna, Tucídides estaba bien informado de la historiografía que no ha llegado
a nuestro tiempo, en particular de la obra de Helánico, que escribió acerca de
la pentecontecia.
Tucídides dispuso de la posibilidad de verificar y controlar
los informes que extraía de las fuentes literarias o documentales, con las
cuales se hallaba también muy familiarizado, pues podía interrogar a los
representantes de la generación mayor anterior a la suya, testigos oculares y
activos de aquel período de cincuenta años. A Tucídides lo complementa
especialmente Diodoro de Sicilia. En la correspondiente parte de su Historia
Universal fue evidentemente aprovechada la exposición de la historia de la
pentecontecia hecha por Eforo.
Una serie de importantes nociones acerca del
mismo período proporciona Plutarco en sus biografías de los más destacados
hombres de aquel tiempo: Temístocles, Arístides, Cimón y Pericles. La historia
interna de Atenas correspondiente a estos decenios está reflejada en la
Constitución de Atenas, de Aristóteles, y en la República de los atenienses,
del Pseudo—Jenofontes, salida de la pluma de un ferviente oligarca, enemigo de
la democracia ateniense. Algunas noticias aisladas pueden extraerse también de
las obras de otros escritores, como los latinos Cornelio Nepote y Justino.
Las nociones que proporcionan estos autores de la antigüedad permiten
afirmar, con toda seguridad, que para exponer la historia de la pentecontecia,
esos autores acudían a fuentes bastante heterogéneas. El tratamiento que dan a
los mismos sucesos Tucídides, Plutarco, Diodoro y Aristóteles, no es igual. El
que, sin duda, constituye la fuente más de fiar es incondicionalmente
Tucídides.
Como fuentes de importancia primordial, en cuanto a ese período,
sirven también las inscripciones, los datos numismáticos y los materiales
arqueológicos. Entre las inscripciones, poseen valor especial las listas de los
ciudadanos atenienses caídos en las batallas, los registros de las
contribuciones pagadas a Atenas por los miembros de la alianza naval de Delos,
y también algunos decretos de la asamblea popular ateniense.
Sobre la base del
conjunto de todos los datos mencionados, la historia de la pentecontecia puede
ser reproducida tan sólo en rasgos generales. Muchos detalles, quizá sumamente
importantes, acerca de los acontecimientos de aquel entonces, están
evidentemente perdidos para nosotros. Mas incluso en estas condiciones las
tendencias dominantes en el desarrollo histórico del mundo helénico van
perfilándose con suficiente nitidez.

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