HISTORIA
DE LA ANTIGUA GRECIA
VII
EL ÁTICA EN LOS SIGLOS VII Y VI A.
C.
5. La situación política exterior de Atenas a finales del siglo VI
a. C.
La revolución ateniense alarmó a las regiones vecinas, dominadas aún
por la oligarquía terrateniente. Además, los beocios, desde la pérdida de
Platea, tenían motivos de enemistad con Atenas. De modo que se formó una
potente coalición contra los atenienses: Esparta a la cabeza de la
confederación del Peloponeso, los beocios, Calcis y, algo más tarde, también
Egina. Clístenes se dirigió al sátrapa Artafernes, en Sardes, con lo cual los
Alcmeónidas mantenían antiguos vínculos, proponiéndole alianza y solicitando su
ayuda. Artafernes exigió «tierra y agua», lo que significa el sometimiento de
Atenas a Persia. Los embajadores se arriesgaron a aceptarlo, mas en Atenas las
exigencias de los persas fueron rechazadas y los embajadores condenados.
A comienzos del año 506, el Ática fue agredida simultáneamente desde
tres puntos. Desde el Sur irrumpieron las milicias del Peloponeso, que ocuparon
Eleusis; desde el Oeste los beocios y desde el Norte los calcidios. Atenas se
enfrentó a la liga del Peloponeso, pero la batalla no se llevó a cabo. Los
corintios, amigos de Atenas, abandonaron las milicias del Peloponeso. Tras
ellos siguió el segundo rey espartano, Demarato, enemigo de Cléomenes, y
finalmente se dispersó todo el ejército. Libres de la amenaza de la
confederación del Peloponeso, los atenienses se dirigieron sin tardanza contra
los beocios, que trataban de unirse con los calcidios y, habiéndolos derrotado,
el mismo día atravesaron el estrecho de Euripo. Después de triunfar también
sobre los calcidios, los atenienses se apoderaron de su ciudad, Calcis. En las
tierras quitadas a los nobles terratenientes de Calcis instalaron cuatro mil
clerucos atenienses.
Sin embargo, con esto no había terminado aún la guerra. Los tebanos
continuaron la lucha; se les unieron los eginetas, fuertes competidores
comerciales de Atenas. Los tebanos fueron derrotados por segunda vez, pero
simultáneamente los eginetas destruyeron el puerto ateniense de Falero y una
serie de poblaciones costeras. Los atenienses comenzaron a prepararse para la
guerra contra Egina, pero surgió una nueva amenaza desde el Peloponeso.
Cleómenes hizo venir de Sigeión a Hipías para restablecerlo en Atenas. Pero
como los aliados de Esparta en el Peloponeso, los corintios en primer término,
estaban contra una nueva intervención, Hipías tuvo que regresar a Sigeión.
Al fin de cuentas, Atenas no sólo había triunfado sobre la coalición
enemiga, sino que había ensanchado y fortalecido sus cleruquías en Salamina,
Lemnos e Imbros. Entre tanto, Hipías no perdía esperanza de poder retornar y se
dirigió a Sardes en busca de cooperación. La embajada ateniense mandada a
Artafernes, con el fin de neutralizar las intrigas de Hipías, obtuvo en
respuesta la exigencia de que se admitiera a Hipías en Atenas. Esta exigencia y
la negativa de Atenas fueron el comienzo de la enemistad de ésta con Persia.
El desarrollo económico—social del Ática, causa de la aparición de la
desigualdad económica entre los miembros de la comunidad, del desarrollo de la
propiedad privada sobre los medios de producción, del nacimiento de clases antagónicas,
condujo finalmente a la desaparición de la propiedad comunal y a la creación
del Estado esclavista ateniense, llamado a convertirse en el guardián de los
intereses de la propiedad individual.
Sin embargo, el pleno desarrollo de la economía mercantil monetaria
resultó imposible en la época de la democracia esclavista. Las obligaciones o
impuestos naturales eran la base de la vida económica de los atenienses y la
economía monetaria no abarcaba el proceso del trabajo en su totalidad. En eso
consistía la contradicción del procedimiento esclavista de producción.
La ciencia histórica burguesa, sólo debido a la extrema modernización
de los fenómenos históricos, encuentra en la Grecia antigua la producción
capitalista desarrollada según el modelo actual, identificando arbitrariamente
el trabajo de los esclavos con el de los proletarios de la época capitalista.
La escasez de fuentes de información niega la posibilidad de seguir
detalladamente en todo su curso el desarrollo económico—social del Ática
durante el período preestatal; proveen de materiales mucho más abundantes sobre
la historia política de Atenas. Pero los cambios en las formas de
administración social en el transcurso de varios siglos, las reformas políticas
de Solón y de Clístenes culminadas con la afirmación en el poder de los
esclavistas reflejan el proceso del desarrollo de la economía ateniense, el
establecimiento de las clases antagónicas, la lucha de clases y el triunfo del
método esclavista de producción hacia el siglo v a. C.
«Con las premisas históricas del mundo antiguo y especialmente las del
griego, el paso a la sociedad basada en los contrastes clasistas pudo haberse
realizado únicamente en forma de esclavitud», escribe F. Engels. El
establecimiento de la esclavitud, que conservaba la vida de los prisioneros de
guerra y daba la posibilidad de emplear su trabajo en la creación y acumulación
de los bienes materiales, era un progreso considerable en el desarrollo de la
sociedad. Sólo más adelante, cuando la esclavitud desplazó el trabajo de la
población libre y creó un concepto despectivo hacia el trabajo productor, las
esclavitud se convirtió en un freno para el ulterior desarrollo de las fuerzas
productivas de la sociedad.
Muchos aspectos de la historia de la aparición del Estado ateniense no
están totalmente claros ni plenamente estudiados; todavía hay mucho en
discusión, sin establecer, considerando de diferentes modos; sin embargo, la
historiografía marxista, armada con el método de la concepción materialista del
proceso histórico, encuentra reglas fundamentales en el desarrollo del Ática
del período inicial y establece los principales jalones en el camino del
surgimiento de la sociedad clasista precoz.
En las obras de los historiadores soviéticos (Serguéiv, Mishulin,
Kovaliov, y otros), la temprana historia de Atenas dejó de ser la de personajes
públicos destacados, Dracón, Solón, Pisístrato y Clístenes, y se explica
partiendo de la correcta compresión de las reglas generales del establecimiento
de la sociedad clasista que sustituyó las relaciones primitivas gentilicias. En
el curso de este proceso inevitablemente se destacaban políticos que
contribuían con su actividad a la realización de las reformas necesarias,
frecuentemente revolucionarias.

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