HISTORIA
DE LA ANTIGUA GRECIA
V
ESPARTA, CRETA, TESALIA Y BEOCIA
EN EL SIGLO IX Y COMIENZOS DEL V A.C.
3. Tesalia
Las relaciones sociales y el régimen estatal de Tesalia ofrecen un
interés particular debido a que allí se conservó sin mayores variantes un
régimen social que hace recordar, hasta cierto grado, a la Grecia homérica.
Tesalia representa una llanura baja, la más grande de toda la Hélade,
limitada por todos los lados por colinas y cordilleras: al norte, por el
Olimpo; al oeste, por la cordillera de Pindo; al este, por las de Osa y Pelión,
y al sur, por la cordillera de Acaya y, tras ésta, el monte Eta, paralelo a la
anterior. La llanura tesalia es regada por el río más grande de la Hélade, el
Peneo. Dicha llanura es muy feraz, apta tanto para la agricultura como para la
ganadería (hasta el mismo período helénico, Tesalia poseía la mejor caballería
de Grecia).
Desde Tesalia se exportaban en gran cantidad carnes y cereales. Una
parte de la llanura tesalia estaba cubierta, en tiempos más remotos, de espesos
bosques; es característico que, aún en el siglo v, los antiguos funcionarios,
que ya habían perdido el poder y se habían convertido en epónimos (los años se
denominaban con los apelativos de dichos funcionarios), eran apodados
«inspectores silvestres». Entre la cordillera de Acaya y el monte Eta se
extendía otra llanura, no muy grande ni tan feraz, regada por el río Esperquio.
En el sur del país, en el golfo de Pagaso, estaban, bien ubicados y protegidos
contra los vientos, los puertos de Iolcos y de Pagaso.
La lengua de los tesalios, al igual que la de los beocios, era, en la
época clásica, una mezcla de dos elementos dialectales: el dórico y el eólico.
La naturaleza mixta del idioma confirma la tradición histórica según la cual
Tesalia, durante la época micénica, se hallaba poblada de tribus eolias. Era,
en aquel entonces, uno de los países cultos, guías de la Grecia europea, como
lo hacen ver tanto los datos obtenidos en las excavaciones, como el papel que
desempeña el héroe tesalio Aquiles en la Ilíada.
En la época de las invasiones dorias, los emigrados se apoderaron,
como en todas partes, de las llanuras más fértiles. La anterior población eolia
—"los penestai"—, aun cuando conservaron parcialmente sus territorios
y sus regímenes tribales, se vieron privados de la libertad, pasando a depender
del vencedor, proveyendo a éste de guerreros y pagando un tributo.
Los pobladores de Tesalia propiamente dichos se dividían en cuatro
grupos. El primero lo componían los dinastas, miembros de las pocas gens
nobles, poseedores de grandes latifundios, los cuales, de hecho, habían
concentrado en sus manos todo el poder. Al segundo grupo pertenecían los
medianos y pequeños agricultores libres, algo así como arrendatarios de los
dinastas, a los cuales también prestaban servicio en el ejército en función de
escuderos y guerreros, ecuestres e infantes. Este grupo no debía ocuparse en
oficios artesanales y de comercio, bajo la amenaza de ser despojado de sus
derechos civiles. Inclusive, para asistir a la Asamblea popular, no se reunían
en la plaza del mercado, como en las otras polis griegas, reservada en este
caso a los nobles tesaliotas, sino en una plaza especial, el ágora «libre», en
la que estaba prohibido toda clase de comercio. El tercer grupo lo componían
los artesanos y los mercaderes, personalmente libres pero carentes de derechos
políticos. La situación de la masa fundamental de los productores, "los
penestai", que formaban el cuarto grupo, difería poco de la de los ilotas
espartanos en los siglos VII—VI a. C. Los "penestai", al igual
que los ilotas, estaban vinculados a la parcela que se les había adjudicado y
entregado, y poseían casas y bienes muebles; no podían abandonar su parcela y
estaban obligados a entregar una parte determinada de la cosecha a su dinasta
terrateniente y a obedecer sus órdenes, pero el dinasta no podía matar a los
"penestai". Las rebeliones de los "penestai", al igual que
las de los ilotas, eran un fenómeno ordinario.
Todas estas particularidades de la estructura social de Tesalia
recuerdan a la estructura social de la Grecia homérica. La tierra estaba
subdividida en parcelas (cleros). Sin embargo, estos cleros no tenían nada de
común con las pequeñas parcelas de los campesinos que recibían la misma
denominación en el Ática y en Beocia. En caso de guerra, todo clero debía
proveer cuarenta guerreros ecuestres y ochenta hoplitas. Para suministrar
semejante milicia, un clero tenía que ocupar un área de más o menos unas 1.600
a 1.800 hectáreas; es lógico suponer que tales cleros pertenecían sólo a los
grandes terratenientes, de los cuales en toda la Tesalia podría haber cerca de
doscientos. Con respecto a los terratenientes, todo el resto de la población
libre se encontraba en situación de dependencia, recibiendo de aquéllos
parcelas para ser labradas. En los tiempos de paz, cada familia noble (las más
poderosas eran la de los Aléuadas en Larisa y la de los Escópadas en Farsalia),
junto con sus «arrendatarios», constituía una aislada unidad política.
La nobleza tesaliota erigía fortificaciones para defender sus
posesiones. Sin embargo, el peligro de rebeliones de las tribus sojuzgadas, y también
el de invasiones enemigas, habían forzado a los dinastas tesaliotas a crear, ya
en tiempos muy tempranos, una organización militar pantesalia. Así como los
basileus griegos durante la campaña contra Troya habían formado un ejército
común bajo el mando del basileus micenio Agamenón, así también los tagos
(equivalentes al basileus en el lenguaje de los tesaliotas) elegían, en caso de
guerra, un tago pantesalio. En tales oportunidades entraba en funciones (tanto
para la elección de un tago, como también para otras necesidades), la Asamblea
popular pantesalia, compuesta por todos los tesaliotas libres; mas en tiempos
de paz dicha asamblea casi no se reunía y el país se disgregaba en uniones
separadas entre sí, de gens o grandes familias.
La unión de tres o cuatro filai representaba en los Estados griegos
primitivos, no sólo una agrupación gentilicia, sino también territorial: todos
los ciudadanos de una filé, y la filé misma, se establecían juntos, tenían su
basileus y en el ejército constituían un destacamento autónomo propio. Así
ocurría en el Ática y, a juzgar por las palabras de Néstor, uno de los héroes
de la Iliada, también en el ejército homérico. Así era en Tesalia. Aparte de
ello, Tesalia estaba dividida en tetrarquías; los nombres de las cuatro eran:
Tesaliótida, Pelasgiótida, Hestiótida y Ftiótida. A la cabeza de cada una de
estas tetrarquías se hallaba un polemarca (jefe militar), lo cual indica que
las tetrarquías eran unidades no sólo administrativas, sino también militares.
La historia de Tesalia de comienzos del primer milenio anterior a
nuestra era no es conocida. Entre las tradiciones griegas se ha conservado una
leyenda según la cual los tesaliotas habían intentado apoderarse de las tierras
situadas al sur de su propio territorio; pero los focidios obstruyeron con un
muro de piedra el paso de las Termópilas, impidiendo así el ulterior avance de
los tesaliotas. Los restos que de dicho muro se han conservado corresponden, a
criterio de los hombres de ciencia, a tiempos posteriores (a los siglos VII—VI
a. C.).
En el siglo vi, los tesaliotas constituían una de las tribus más
poderosas y desempeñaban gran papel en la política panhelénica. Ello se había
manifestado en la guerra por el santuario de Apolo en Delfos, que en aquel
entonces pertenecía a la Fócida. Los focidios habían resuelto cobrar derechos
de entrada a los peregrinos que arribaban a Crisa, puerto de Delfos. El hecho
provocó una protesta de los Estados griegos; dio comienzo la llamada «guerra
sagrada», en la que tomaron parte los sicionios, los atenienses y otros,
correspondiendo el papel conductor a los tesaliotas. Como resultado de esa
guerra, el santuario de Delfos fue arrebatado a los focidios, Crisa fue
arrasada y los tesaliotas, junto con las tribus bajo su mando, obtuvieron la
mayoría de votos en el Consejo de la afictionía de Delfos.
De la misma manera, los tesaliotas desempeñaron el papel decisivo en
la guerra llamada de Lelante, entablada entre dos coaliciones mercantiles: de
un lado se hallaban Samos y Calcis, y de otro Mileo y Eretria. Los tesaliotas
se plegaron a Calcis, que, gracias a la caballería tesaliota, obtuvo la
victoria sobre el enemigo. Muy pronto, empero, los tesaliotas fueron derrotados
por los beocios y los focidios. A comienzos del siglo v los tesaliotas
combatieron al lado de los persas. Debido a ello no tuvieron durante todo ese
siglo influencia política considerable. El nuevo ascenso de Tesalia comenzó a
principios del siglo IV a. C.

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