Lista de batallas de la Guerra Civil Mundial

SIGLO XX

Guerra Rusia versus Japón (8 de febrero, 1904- 5 de septiembre, 1905)

Nicolás II de Rusia (18 de mayo de 1868 - 17 de julio de 1918) fue el último zar de Rusia hasta su abdicación ejecución por el movimiento revolucionario de los bolcheviques.

Educado en los rígidos cánones de la corte rusa por Konstantin Petrovich Pobiedonostev, Nicolás aprendió las convicciones autocráticas de su padre Alejandro III y la doctrina del origen divino del poder del zar. Fue educado como un aristócrata, obteniendo una gran cultura y una esmerada educación y gracias a los viajes a Inglaterra, Japón y la India efectuados durante su juventud y a su parentesco con la realeza británica, hablaba con soltura inglés, francés —a la sazón la lengua preferida entre la belle societé rusa— y alemán. Un hecho destacable era el notable parecido físico que guardaba con el futuro rey Jorge V de Inglaterra. Muchas veces ambos bromeaban cambiándose sus vestimentas para imitar sus roles respectivos.

En 1894, y tras complicaciones derivadas de una nefrítis, falleció su padre, Alejandro III; el 1 de noviembre Nicolás fue coronado como sucesor y adoptó el nombre de Nicolas II. De acuerdo a sus propias palabras, carecía de formación política, y lo ignoraba todo acerca del gobierno del país.

Poco después de su coronación, el 26 del mismo mes, contrajo nupcias con Alix von Hesse, quien había tomado el nombre de Alejandra Fyodorovna al convertirse a la ortodoxia. La relación entre Nicolas y Alix era un verdadero ideal de respeto, devoción y amor mutuos, fue la Zarina quien aconsejó a Nicolás desde los primeros momentos en tomar las riendas firmes del poder y fortalecer el carácter bondadoso y caballeresco del cual se aprovechaban sus parientes para manipularle. Nicolas II demostró ser un excelente padre y esposo, no así un Zar duro y enérgico que era lo que se requería para la candente realidad rusa.

De ella tendría cuatro hijas casi todas seguidas de un año y al final el tan anhelado heredero, un hijo, el zarevich Alexis Nikoláyevich.

A instancias de sus consejeros, Nicolás se esforzó por extender su influencia en Asia, rivalizando con las potencias occidentales en la carrera imperialista; ordenó la intervención de Rusia en la Guerra Chino-Japonesa de 1896, en el establecimiento de la base de Port Arthur en 1898, la ocupación de Manchuria en 1900, y convino con los británicos el reparto de Persia en esferas separadas de influencia en 1907.

Los intentos por ejercer una influencia determinante en Europa Oriental y los Balcanes como cabeza de un movimiento paneslavista dieron lugar a múltipes conflictos y tensiones internacionales, en virtud del alineamiento ruso con Serbia frente a los intereses del Imperio Austrohúngaro; pero, tras sufrir una primera derrota diplomática en la crisis de Bosnia (1908), las Guerras Balcánicas de 1912 y 1913 acabaron definitivamente con el control ruso sobre la península balcánica.

Estableció excelentes relaciones con Francia, su más leal aliado, y con Alemania, gracias a su estrecho parentesco con el kaiser Guillermo II; éste último fue largamente su consejero de mayor confianza en materia internacional, aunque muy manipulador, resultaba evidente para cualquier operador político más sagaz que el zar, que sus consejos estaban orientados a emplear la influencia rusa para controlar los intereses de otras potencias, muchas veces en beneficio directo de Alemania y socavar la alianza entre Francia y Rusia. A la larga, la influencia nefasta de Guillermo II iba a ser la ruina para Nicolás II.

En política interior, Nicolás siguió la línea autocrática de sus antecesores, aunque suavizándola un poco, pero más bien al margen de su intervención directa, su país tuvo un proceso de industrialización acelerada que permitió a Rusia entrar en la era moderna, pero que también hizo surgir importantes núcleos obreros en forma de sindicatos.

La iniciativa del movimiento liberal presentada al nuevo Zar, de establecer una constitución que fijase las normas del ejercicio del poder se encontró, sin embargo, con un rotundo rechazo monárquico; siguiendo el consejo de Pobiedonostev, Nicolás se mostró severo con lo que calificó de "insensatos sueños de participación en asuntos de administración interna". Su rigidez alienó a sectores no particularmente comprometidos con una ideología afín a la revolución, y fue causa de muchos se mostrasen descontentos.

Uno de estos descontentos se llamaba Lenin, un abogado que provenía de la región de Simbirsk, cuyo hermano, Alexander Uliánov fue ejecutado por intento de asesinato de Alejandro III en 1887. Lenin fue arrestado en San Petersburgoy exiliado a Siberia, tras ser liberado se trasladó a Ginebra y Londres para fundar las bases del movimiento comunista. El alimento para las corrientes revolucionarias como las que encabezarían Lenin, Trotski y otros, eran la carencia de una política social más solidaria de parte de los gobernantes, esto permitió que se agravaran los grandes problemas históricos del régimen zarista: la pobreza del campesinado, la muy desigual distribución de la tierra, y la fuerte restricción en el acceso a los cargos públicos. Esto iba a ser el caldo de cultivo en los sindicatos de las industrias para los grupos revolucionarios que ya estaban en gestación.

En 1905, intentando contener el avance japonés en Indochina, que amenazaba los puertos rusos orientales, Nicolás declaró la guerra al Japón. Debido a la incompetencia de los almirantes rusos, los japoneses asediaron y bloquearon Port Arthur y Vladivostok, propinando una severa derrota a la flota rusa, parte de la cual que quedó encerrada en puerto y semihundida. El emperador entonces en un desesperado esfuerzo movilizó a la flota del Báltico, con buques de guerra inadecuados para alta mar, en un periplo que la llevó a dar la vuelta a Europa y África, sosteniendo graves conflictos diplomáticos con Inglaterra (incidente del Dogger Bank) y Alemania (que le dio vuelta la espalda) en el transcurso del accidentado viaje, para luego de casi año y medio de navegación llegar al estrecho de Tsushima, donde fue derrotada por las fuerzas navales japonesas al mando de Heihachiro Togo.

 

El descontento popular por esta derrota, sumado a la crisis interna, estalló en una revolución en aquel mismo año, que fue severamente pero ineficazmente reprimida en el llamado Domingo Sangriento. Ante la amenaza de un alzamiento, el zar, mal aconsejado por su ministro Sergei Witte anunció en 1905 varios cambios institucionales dirigidos a disminuir el tinte absolutista de la monarquía; el más importante de éstos fue la convocatoria de una Duma o Parlamento, con potestades legislativas limitadas, junto con la promulgación en abril de 1906 de unas leyes fundamentales que dieron un carácter semiconstitucional a la monarquía.

Sin embargo, al percibir que los integrantes de la Duma planeaban poner coto al carácter autocrático del gobierno, fue disuelta y sustituida por otra más representativa de los intereses monárquicos; Nicolás exigió además la dimisión de su primer ministro, Sergei Witte. Cuando el sucesor de Witte, Pyotr Stolypin disolvió poco después la segunda Duma y modificó las leyes electorales para asegurarse una composición leal a los intereses zaristas, dejó al descubierto la continuidad del sistema autocrático. Este mal manejo de la situación hizo estallar la segunda rebelión bolchevique.