Se descubre el mecanismo de la división celular

Virchow1821-1902. Patólogo, arqueólogo y antropólogo alemán, fundador de la patología celular.
"La libertad no es poder actuar arbitrariamente sino la capacidad de hacerlo sensatamente".

Rudolph Ludwig Carl Virchow, nace en Schivelbein, Pomerania, 13 de ctubre de 1821, muere en Berlín, 4 de enero de 1902. Fundador de la anatomía patológica macro y microscópica

Sus investigaciones pioneras en este campo le llevaron a formular durante su estancia en la universidad de Würzburg una “patología celular” que tomó como punto de partida su aforismo universal “Omnis cellula e cellula” (toda célula proviene de otra preexistente), que constituye el principio fundamental de la citogénesis."

...Todo animal - afirmaría- se presenta como una suma de unidades vitales, cada una de ellas manifestando todas las características de la vida. Las características y unidad de la vida no se pueden limitar a ningún lugar particular de un organismo altamente organizado (por ejemplo, el cerebro del hombre), sino que se encuentran solamente en la definida, constantemente recurrente estructura, que todo elemento individual manifiesta".

El Papa de la medicina alemana

Rudolf  Virchow es considerado el médico alemán más eminente del siglo XIX, y su larga carrera médica es el reflejo de la predominancia de la medicina alemana a nivel mundial después de 1840. Virchow rompió todos los moldes antiguos sobre el origen de las enfermedades aportando el concepto de la división celular como principio etiológico de los procesos patológicos.

Como médico Virchow hizo campaña a favor de profundas  reformas sociales; amén de  contribuir al desarrollo de la antropología como ciencia moderna, abogando por la estricta aplicación del método de las ciencias naturales a las ciencias médicas, liberándola de su antiguo  sustrato entre la superstición y la ciencia.

Rudolf  Virchow nació en Schievelbein, un pueblo al sur de Köslin, en la  Pomerania rural, ahora ciudad de Koszalin, al noroeste de  Polonia. Era el único hijo de un comerciante modesto. Acudió a la escuela de su ciudad nativa, y desde pequeño se dejó ver en su natural una tendencia innata hacia las ciencias. Estudió también griego, latín y francés.

Virchow consideró estudiar teología, pero eligió la medicina porque pensó que su voz no se oiría desde el púlpito. Debido a sus aptitudes prometedoras,  recibió en 1839 una beca militar para estudiar medicina en el Friedrich-Wilhelms-Institut de Berlín. La institución, conocida popularmente como el "Pépinière" le proporcionó las oportunidades educativas que de otro modo no hubiera podido costearse.

Aunque la medicina alemana se alejaba demasiado lento de los presupuestos científicos tradicionales, Virchow tuvo la oportunidad de estudiar bajo Johannes Peter Müller (1801-1858) y Johann Lukas Schönlein (1793-1864), teniendo acceso al laboratorio experimental y a los métodos de diagnóstico médico, así como a estudios epidemiológicos.

El 21 de octubre de 1843, Virchow basó su disertación para el doctorado médico en las manifestaciones córneas de la enfermedad reumática. La esencia de su disertación es que el reumatismo es realmente un estado de la irritación y no de una enfermedad inflamatoria o de una inflamación simple. Él propuso que el irritante en sí mismo no es un ácido, sino algo de una naturaleza albuminosa. A sus padres les escribió todo orgulloso que había recibido su grado de decano de la facultad de manos del  fisiólogo más famoso del mundo, Johannes Müller.

En 1845 es invitado por el Friedrich-Wilhelms Institut a dar dos discursos ante audiencias influyentes frente a las cuales el joven Virchow se reveló como un campeón de la nueva generación alemana de médicos. Alejándose de las cuestiones puramente metafísicas,  Virchow postuló el progreso médico a partir de tres fuentes: la observación clínica, incluyendo el examen del paciente con la ayuda de métodos fisico-químicos; la experimentación animal para probar las etiologías específicas y para estudiar los efectos de las drogas; y la anatomía patológica, especialmente a nivel microscópico. La Vida, insistió, es simplemente la suma de acciones físicas y químicas y esencialmente la expresión de la actividad de la célula.

Las ideas algo provocativas de Virchow le genaron alguna hostilidad considerable entre los más viejos, pero él aprobó su examen de licenciatura en 1846 sin mayores dificultades y comenzó a enseñar anatomía patológica. Bajo los auspicios del alto mando militar prusiano y las autoridades civiles, viajó a Praga y a Viena para evaluar sus programas en patología. Una de las consecuencias de su viaje fue su ataque contra Karl von Rokitansky (1794-1878) y la escuela médica vienesa, a la que acusó de dogmatismo y de la que denunció su defensa de la teoría de los humores, desfasada para las fechas por mucho que sus eminencias siguieran adelante con sus implicaciones.  

En 1845 Virchow  publica un tratado sobre trombosis y haematosis según lo delineado en su tríada metodológica, describiendo uno de los dos casos divulgados más tempranos de leucemia. Tratado que  se convirtió en una obra clásica.

Virchow fue relevado del deber militar en 1847, y terminada su Carrera fue oficialmente designado instructor bajo la batuta de Johannes Müller en la universidad de Berlín. En 1846, tras pasar Froriep a la dirección del Weimarischer Landes-Industrie-Comptoir, Virchow ocupçó su puesto en “la Caridad”.

Descontento con los redactores de los diarios que rechazaron aceptar algunos de sus papeles, Virchow, con su amigo Benno Ernst Heinrich Reinhardt (1819-1852), fundó en 1846 el diario klinische Medizin (dedicado a  la anatomía, la fisiología patológica y la medicina clínica). Su credo era la unión de la medicina clínica, la anatomía patológica y la fisiología, credo que mantuvo a lo largo de toda su vida. Mantuvo firmemente el concepto que una hipótesis sin demostrar es un anatema para la práctica de la medicina y ningún hombre debía ser mirado como infalible en base a meras suposiciones.

Este diario se convirtió en uno de los periódicos médicos más influyentes de su tiempo. Después de la muerte de Reinhardt en 1852, Virchow continuó como redactor único, conociéndose entonces como los Archivos de Virchows, hasta su muerte 50 años más tarde.

A principios de  1848 un Virchow con 27 años fue enviado por el gobierno prusiano para investigar un brote epidémico de tifus entre los tejedores de Silesia. Con el pediatra y burócrata Stephan Friedrich Barez (1790-1856), Virchow visitó la región por casi tres semanas y conoció de primera mano las condiciones sociales en las que sobrevivía como podía el pueblo polaco. Según su propio testimonio, el impacto de aquel encuentro dejó en sus creencias sociales y políticas liberales una marca indeleble. En vez de regresar con un discurso repleto de frases humanitarias, y de consejos médicas para el gobierno prusiano, Virchow recomendó la libertad política, reformas educativas y económicas.

Virchow comprendió rápidamente que la epidemia era debida en gran parte a las condiciones de miseria en las que vivía el pueblo. Obviamente su informe científico y su acusación contra el gobierno por permitir que este tipo de miseria ocurriera y su énfasis en las injusticias sociales lo hicieron muy impopular con el gobierno. El informe tenía tintes  políticos cuando se preguntaba si "¿el triunfo del genio humano conducirá nada más que hacer la raza humana desgraciada?". El gobierno no recibió bien su critica. De hecho después de leer su informe el ministro encargado del asunto, dijo:

- ¡Ese doctor es un terrorista socialista! ¡Sus propuestas para la erradicación del tifus se asemejan más a las de un líder revolucionario que a las de un médico!

Atareado con la revolución de 1848 en Berlín, el gobierno no tomó mayores medidas contra él. No participó directamente en las barricadas de la Revolución de 1948 pero fue uno de los dirigentes de los disturbios universitarios. Con su proclama “¡Basta ya de puestos docentes a dedo! ¡Los puestos directivos y las cátedras deben ser elegidos por una asamblea general de docentes!”, pedía matrículas gratuitas por cuenta del estado y la supresión de la medicina militar.

La Revolución de 1948

Fue el proceso revolucionario del XIX. Tuvo a Europa occidental y central, dejando fuera a Gran Bretaña, por protagonista y entre sus repercusiones figuran la Segunda República y el Segundo Imperio en Francia, y los movimientos que desembocarían en la integración nacional de dos grandes potencias: Alemania e Italia.

Sus factores son extraordinariamente complejos, pudiendo reducirse fundamentalmente a tres: políticos, sociales y económicos; a los que habría que añadir, para Europa central, un cuarto, el nacionalismo romántico.     

Génesis. 1846 y 1847 fueron años de pésimas cosechas en la mayor parte de Europa. La escasez de pan arrastró consigo la escasez de la patata, que se encareció desorbitadamente, en tanto los granos subían en algunos lugares, como el Norte de Francia, de un 100 a un 150%. La falta de alimentos fue seguida en 1847 de una crisis motivada por un incremento excesivamente rápido de la producción industrial, con la inevitable acumulación de excedentes, tanto más difíciles de colocar cuanto que la crisis agrícola hacía imposible la capacidad de compra de las clases modestas. A la crisis textil, que fue la primera en manifestarse, siguió inmediatamente la siderúrgica. La razón principal de ésta se encuentra en la fe ilimitada que en los años anteriores se había puesto en la construcción de ferrocarriles, considerada entonces como la inversión más segura y panacea de la prosperidad universal. Se había abusado masivamente del crédito, y al descubrirse que los caminos de hierro resultaban más costosos y menos rentables de lo esperado, comenzó a fallar el respaldo crediticio. Las compañías ferroviarias se hundieron, arrastrando en su caída a la naciente industria siderúrgica, que trabajaba casi exclusivamente para ellas, y a la minería -carbón y hierro-, que quedó de pronto semiparalizada.

Cientos de miles de obreros quedaron en la calle, y los que mantuvieron su empleo vieron bajar sus salarios, por término medio, un 300%, justo cuando los precios alcanzaban su nivel más alto, con lo que la capacidad adquisitiva de las clases modestas se redujo a la mitad y aun a un tercio. Las protestas se hicieron frecuentes, y las doctrinas socialistas, difundidas ya en Europa al terciar el siglo, cobraron en pocos meses extraordinaria difusión y tuvieron un programa de actuación concreto. Fue en el decisivo 1848 cuando dos jóvenes aún poco conocidos, Karl Marx y Friedrich Engels, publicaron el Manifiesto del partido comunista, punto de partida del movimiento marxista.

A la crisis socioeconómica hay que unir la política. En Europa occidental -Gran Bretaña, Francia, Bélgica, España, Portugal- regían sistemas liberales de corte doctrinario, en manos de una minoría intelectual y aristocrático-burguesa; en tanto que en Europa central y oriental se mantenían sensiblemente las formas del Antiguo Régimen, con monarquías de corte absolutista. En ambos sectores reinaba el descontento; en Alemania y Austria, porque eran ya relativamente numerosos los partidarios de un régimen liberal; además, en el Imperio austriaco, los numerosos nacionalismos -húngaro, checo, italiano- identificaban el liberalismo con su propia independencia territorial. En el oeste de Europa, el desarrollo económico había emancipado a nuevos cuadros de la burguesía, que pretendían, sin conseguirlo, unirse a la minoría dirigente y adquirir responsabilidades políticas mediante una ampliación del sufragio censitario. La Revolución de 1848 fue, en este aspecto, la lucha de la «riqueza en movimiento» -industriales, comerciantes- contra la «riqueza estática» -propietarios, rentistas-, que usufructuaba el poder. Las inconsecuencias del liberalismo doctrinario, y la corrupción administrativa en muchos casos, sólo aumentaron los motivos de protesta.

La Revolución en Francia. Francia fue uno de los países más afectados por la sequía, y la quiebra ulterior de los valores ferroviarios abocó a una verdadera catástrofe económica. Las críticas cayeron sobre el conservador gobierno de Guizot, por más que no sea fácil demostrar su culpabilidad directa y efectiva en este campo; y la censura más agria partió en principio no de las clases más humildes, sino de la burguesía media, ansiosa de alcanzar derechos políticos. Así se produjo la famosa «campaña de las cenas», reuniones minoritarias en que se pronunciaban discursos antigubernamentales, preconizando la ampliación de la base del sufragio, e incluso el pleno ejercicio de la democracia. Prohibida la que iba a celebrarse en París el 22 feb. 1848, uno de sus organizadores, el poeta Lamartine, se puso al frente de una manifestación en la plaza de la Magdalena. Las masas populares de París, disgustadas por la crisis económica y ganadas en parte por las campañas socialistas, fueron sumándose a la protesta, al observar la debilidad del Gobierno. El 23 de febrero se levantaron barricadas en los barrios obreros.

El rey Luis Felipe decidió sacrificar a su ministro Guizot, para contentar a los revoltosos, y llamó al Gobierno a un liberal progresista, Molé; pero ya era demasiado tarde para detener el curso de los acontecimientos. En la mañana del 24, París apareció lleno de barricadas. La Guardia Nacional, llamada para restablecer el orden, se negó a actuar, y Luis Felipe comprendió que tenía perdida la partida. Aquel mismo día abdicó en su nieto, el duque de Orleáns, pero los amotinados, llamados por el diputado Marrast, invadieron la cámara, y allí proclamaron un gobierno provisional. Otros gobiernos se formaron irregularmente en el Hótel de Ville, en la prefectura de Policía, y hasta en la redacción de Le National. La avalancha, ante la sorpresa no ya de los políticos orleanistas, sino de los propios dirigentes revolucionarios, se hacía por horas incontenible. El 25 de febrero se proclamaba la República.

En Prusia, Federico Guillermo IV había dado en 1847 una «Carta patente» que agrupaba las distintas dietas provinciales en una sola de carácter nacional, con lo que creyó cumplir viejas promesas constitucionales; pero negando a la nueva corporación un auténtico carácter representativo. El descontento cristalizó con la oleada revolucionaria del 48. En Berlín se produjeron desórdenes, y el rey hubo de transigir (13 marco), aunque tratando de canalizar el movimiento hacia la formación de una magna asamblea pangermana que realizase el sueño, alimentado en la conciencia del país desde los tiempos del Sturm und Drang, de lograr la unión de todos los Estados alemanes. Por los mismos días, otros movimientos obligaban a conceder Constituciones liberales en Baviera, Sajonia y Hannover. El 18 de mayo se reunía, con carácter de Asamblea Nacional, el llamado Parlamento de Francfort, donde las divergencias de opinión y la excesiva frondosidad del parlamentarismo retrasaron la deseada integración de la Gran Alemania. Después de muchos avatares, cuya enumeración caería ya fuera del proceso revolucionario propiamente dicho, la unificación quedaría consagrada (1863-70) por obra de un poder fuerte, el prusiano, y de un hombre de personalidad excepcional, el canciller Bismarck.
      Al mismo tiempo que Federico Guillermo IV claudicaba parcialmente ante los liberales en Berlín (13 mar. 1848), estallaba la Revolución en Viena, obra de intelectuales y burgueses, en demanda de una Constitución liberal, un sistema representativo y libertad de conciencia y de prensa. Cayó el viejo canciller Metternich y el emperador Fernando I huyó de Viena. La archiduquesa Sofía concedió una Constitución calcada de la belga, pero una segunda Revolución, de carácter más radical (15 mayo), obligó a convocar una asamblea constituyente por sufragio universal.

En Italia. En 1848 la Revolución italiana, que contaba con la tradición romántica y nacionalista del Risorgimento, comenzó en un Estado soberano, el reino de Nápoles, en enero de 1848, obligando al monarca Fernando II a otorgar una carta liberal. Poco después, una serie de incidentes en Turín obligaron al rey piamontés, Carlos Alberto, a seguir el mismo camino. Algo parecido ocurrió en los ducados de Parma y Módena. Particularmente graves fueron los acontecimientos en los Estados Pontificios, donde el primer ministro, Rossi, fue apuñalado, y el papa Pío IX, pese a haber concedido una Constitución moderada, hubo de huir a Gaeta en el coche del embajador español, Martínez de la Rosa. Entretanto, en la Ciudad Eterna, se proclamaba la República.

La Revolución en España. El único país importante del oeste-centro de Europa donde la Revolución no alcanzó relieve fue España. La división de los progresistas, entre los que Mendizábal y Cortina eran opuestos al uso de la fuerza, debilitó el impulso revolucionario; pero también hay que tener en cuenta la energía e intuición del general Narváez, que no sólo contribuyó a aquella división, sino que aplastó los golpes de los amotinados con singular destreza.
      Las Revoluciones españolas fueron dos: la primera el 26 mar. 1848 (en Madrid; días más tarde en Barcelona y Valencia), con participación del elemento popular, descontento por la falta de subsistencias; y la segunda el 7 de mayo en Madrid, y el 13 en Sevilla, de un carácter predominantemente militar. Ambas fueron dominadas, tras luchas callejeras, en un plazo de horas. La fama de Narváez se difundió por Europa, y el discurso de Donoso Cortés sobre la Dictadura (4 en. 1849) sería considerado, especialmente en los países germánicos, como el símbolo de la contrarrevolución.

¡Todo esto por culpa de un poco de pan¡ El poder del Hambre. Sigamos.

Por abrazar la revolución, pidiendo reformas médicas tales como la abolición de los varios grados de médicos y de cirujanos, el ministro Von Ladenberg suspendió a Virchow de su posición académica como prosector en el hospital de Charité. De todos modos, el olmo no estaba para peras y dos semanas más tarde, como resultado de las protestas de los círculos y estudiantes médicos, hubo de serle devuelta su plaza. Su lugar sin embargo estaba la Universidad y con la ayuda de personalidades influyentes, y en particular la de Friedrich Wilhelm Scanzoni von Lichtenfels (1821-1891), en 1849 fue creada para Virchow en la universidad de Würzburg la plaza de Anatomía Patológica, la primera en Alemania.

Alejado temporalmente de las preocupaciones políticas, se ganó su reputación de profesor e investigador excepcional. Durante sus siete años de profesor-investigador en Würzburg, el número de estudiantes de medicina en la universidad aumentó a partir de 98 a 388. Muchos de los que más tarde alcanzarían fama y gloria en el campo médico salieron de su aula, entre ellos Edwin Klebs (1834-1913), Ernst Haeckel (1834-1919) y Adolf Kussmaul (1822-1902).

En 1850 Virchow se casa, y tendría tres hijos y tres hijas.

Los años de Würzburg marcaron el nivel más alto de Virchow en el terreno puramente científico. Allí publicó muchos de los tratados sobre anatomía patológica con los que dio cuerpo a su monumental "manual de la patología y de la terapéutica especiales. También allí comenzó su trabajo antropológico estudiando los cráneos de los individuos mentalmente deficientes y el desarrollo de la base del cráneo.

In 1856 Virchow aceptó la invitación de la universidad de Berlín para dar clases sobre anatomía, patología general, y terapia. Vencida la oposición del cirujano  Theodor Billroth (1829-1894), y atendida la petición del rey a la facultad médica para que no tuviese en cuenta las opiniones políticas de Virchow, Virchow aceptó con ciertas condiciones, una de las cuales era la creación de un nuevo instituto patológico, al que él se entregó el resto de su vida. Bajo su mano la institución devino cuna de una generación de científicos médicos… Ernst Felix Immanuel Hoppe-Seyler (1825-1895), de Friedrich Daniel Recklinghausen (1833-1910), Friedrich Cohnheim (1839-1884)… alemanes y extranjeros. Aparte y además las dos décadas siguientes Virchow permanecía a cargo de una sección clínica del hospital de la Charité.

Durante este período en Berlín, Virchow se implicó activamente en la política. En 1859 lo eligieron al consejo de ciudad de Berlín, donde, ayudado por el alcalde de Berlín, Karl T. Seydel, que era su cuñado, se centró en materias de salud pública tales como disposición de aguas residuales, el diseño de hospitales, la inspección de la carne, y la higiene de la escuela. Supervisó el diseño de dos nuevos grandes hospitales de Berlín, el Friedrichshain y el Moabit, y abrió una escuela del oficio de enfermera en el hospital de Friedrichshain.

En el mismo año,1859, Virchow es invitado por el gobierno noruego para investigar una epidemia de lepra (enfermedad de Hansen) en la costa occidental Noruega.

En 1861 Virchow es elegido a la dieta prusiana como representante del Partido Progresivo Alemán, que él había fundado con algunos amigos, defendiendo, contra  Otto von Bismarck el rearme y la unificación forzada. Virchow atrajo sobre sí la cólera del "canciller del hierro", quien en 1865 lo desafió a un duelo, que él declinó sabiamente.

Durante la guerra francogermana él condujo personalmente el primer tren del hospital al frente.

Las investigaciones médicas antes de Virchow 1848 habían refutado la visión hasta entonces mantenida sobre la inflamación venosa como  causa de la mayoría de las enfermedades. Hasta la última parte del siglo XVIII, las enfermedades fueron supuestas como debidas a un desequilibrio de los cuatro humores fluidos del cuerpo (sangre, flema, bilis amarilla, y bilis negra). Ésta era la "patología humoral," que se remonta a los Griegos. La patología de la escuela de Virchow consideró las causas de la enfermedad en los cambios de las células.

Para Virchow el cuerpo es un "estado de la célula en el cual cada célula es un ciudadano," y la enfermedad todo simplemente era "un conflicto entre los ciudadanos del estado, causados por fuerzas externas." En este orden su ataque  contra las viejas doctrinas de los humores fue demoledor.

En Würzburg, Virchow comenzó a comprender la verdadera naturaleza de la célula, postulando que cada célula se origina a partir de una célula preexistente, y que es durante este proceso de división celular que tiene origen el proceso patológico. En la formación de su pensamiento tuvo su influencia el trabajo de muchos otros investigadores, caso Juan Goodsir  de Edimburgo (1814-1867) y su trabajo sobre la célula como centro de la nutrición. En agradecimiento Virchow le dedicó a Goodsir la primera edición de su Patología Celular.

También las investigaciones del neuroanatomista y embriologista alemán Roberto Remak (1815-1865).

Robert Remak (1815-1865)

Ser judío y haber competido con Virchow para ocupar puestos docentes -siendo el perdedor-, podrían ser dos características de esta figura que explican algunos datos de su biografía. Haber contribuido al desarrollo de la neurología, de la histología, de la electroterapia y, especialmente, de la embriología, es otra realidad que no puede negar ningún historiador.

Nació en Posen, Alemania (hoy Poznan, Polonia) el 30 de julio de 1815(otros señalan que fue el 26 de julio). Fue el mayor de los cinco hijos que tuvieron Salomón Meyer Remak, que regentaba una tienda de tabaco y oficina de lotería, y de Friederike Caro. Eran judíos ortodoxos y estaban muy identificados con la cultura polaca.

Remak se formó primero en su hogar y después en la escuela secundaria de Poznan. Tuvo que interrumpir su educación durante un año por enfermedad. Continuó después en el Gymnasium polaco de Poznan.

En 1833 marchó a la Universidad de Berlín para estudiar medicina. Allí se encontró con una situación bastante propicia ya que entre los profesores estaban Johannes Müller y C.G. Ehrenberg. Éstos le incitaron a usar los microscopios y a que comenzara a investigar antes, incluso, de concluir la carrera. Comenzó trabajando con células ganglionares y fibras nerviosas de los invertebrados y publicó su primer trabajo sobre la estructura del tejido nervioso en 1836. Éste y otros artículos se vieron ampliados en 1838 en su tesis Observaciones anatomicae et microscopicae de systematis nervosi structura.

En esta obra demostraba la existencia de la “banda primitiva” central, que Purkinje llamó de forma acertada “cilindro-eje”, y las fibras nerviosas ameduladas en el sistema nervioso que llamaba “orgánico”, o simpático. Estos hallazgos fueron criticados en un primer momento por G.G. Valentin y Jacob Henle, pero más tarde se vio que eran correctos. Tradujo su obra al polaco, con lo que contribuyó a fijar una nueva nomenclatura anatómica en esta lengua.

Remak continuó su trabajo en el laboratorio de Johannes Müller, daba clases privadas de microscopía –entre sus alumnos estaba Albert Kölliker- y también iniciaba la práctica clínica; fueron sus medios de vida. Su condición semita le trajo problemas, por lo que pensó trasladarse a París. Sin embargo, por influencia y consejo de von Humboldt, siguió el camino de la investigación. En 1939 descubrió células ganglionares en la aurícula derecha de la rana, hallazgo que daba nueva vida a la doctrina neurogénica de la contracción cardíaca; fibras nerviosas grises del pulmón, laringe, faringe y lengua, y, más tarde, de la pared de la vejiga de la orina.

Un año después, en 1840, se centró en el estudio del sistema nervioso “orgánico” (simpático), tanto desde el punto de vista histológico como fisiológico. Publicó sus resultados en 1841 en forma de artículos en la Encyclopädische Wörterbuch der medicinischen Wissenschaften. Ese mismo año publicó en el Medizinische Zeitung, el estudio que llevaba por título "Über die Entstehung der Blutkörperchen", es decir, su descubrimiento de la multiplicación por división de las células hemáticas rojas. La terminología que emplea en este texto es de difícil interpretación, pero se opone a la teoría de que las células podían generarse a partir de una sustancia elemental más o menos homogénea.

En 1840 ocupó el trono Federico Guillermo IV y Remak pensó que cambiarían las cosas y podría seguir la carrera docente. Solicitó al monarca, personalmente y a través del ministro de educación, que le nombrara Dozent. La respuesta fue negativa y Remak se vio obligado a continuar en el terreno de la investigación. Lo hizo en el laboratorio del bávaro Johann Lucas Schönlein (1793-1864), temprana figura de la “generación intermedia” entre la Naturphilosophie y la Naturwissenschaft , quien le nombró ayudante. Allí hizo investigación de tipo clínico que quedó recogida en el libro Diagnostische und pathogenetische Untersuchungen (1845), y también prosiguió sus trabajos embriológicos y sobre la textura del sistema nervioso. Entre sus hallazgos podemos mencionar el descubrimiento de que la capa germinal más profunda del embrión tiene su origen en el epitelio, tanto del tracto gastrointestinal como de los tubos respiratorios y parénquima hepático, pancreático y tiroideo; demostración de la división celular en el origen embrionario de los haces musculares primitivos (1845); y descubrimiento de las fibrillas del cilindro-eje (1843-1844).

A la vez que Virchow solicitó la plaza de prosector de la Charité de Berlín. Fue elegido el primero; Remak, con los apoyos de Schönlein y Humboldt, logró ser nombrado lector de la Universidad en 1847. Aunque se trataba de una plaza menor llegó a tener repercusión en la prensa diaria, al tratarse de un semita quien la ocupaba y a que, por entonces, Remak ya era conocido en los ambientes científicos. Ese mismo año contrajo matrimonio con Feodore Meyer, hija de un banquero berlinés.

Esta etapa estuvo marcada por el estudio de la hoja germinal y el desarrollo de los vertebrados. Exploró el origen diverso, a partir de ella, de distintas formaciones (1848-1849). En 1850 publicó la primera parte de sus estudios sobre el desarrollo de los vertebrados. Discute la posibilidad de que las células de los huevos de gallina fecundados se dividan continuamente. Un año después apareció la segunda parte. En 1851 reconoció que los órganos de los sentidos se forman desde el ectodermo. En 1852 publicó en los Archiv de Müller su doctrina sobre la división celular. Corrigiendo el error de Schwann y preparando el principio de Virchow, señaló que las células se multiplican por escisión de su núcleo, no por generatio aequivoca a partir del protoplasma originario. Contribuía así a la culminación de la teoría celular, hasta el punto de que tras él y la obra de Virchow, quedaba establecida la “segunda teoría celular”. Según los historiadores Pagel (1945) y Ackerknecht (1957), parece que Remak precedió a Virchow en sus descubrimientos. Rebatió la idea de Schawann acerca del origen exógeno de las células; apuntó, como hemos dicho, una teoría general sobre su multiplicación por un proceso de división: “… La afirmación de que las células animales, como las vegetales, poseen un único origen intracelular me parece una proposición basada en una amplia serie de experiencias dignas de crédito”. Ya en 1853 llegó a señalar que “…es muy probable que todas las células animales surjan de las células embrionarias por división progresiva”. Hay que tener en cuenta que por esas mismas fechas Virchow se encontraba trabajando en los mismos temas. En 1852 publicó un artículo en el que afirmaba que la multiplicación celular tiene lugar a partir de las células preexistentes por “división” y “escisión”.

En 1855 quedaba completa su obra embriológica y publicó “Investigaciones sobre el desarrollo de los vertebrados”, en la que establece la posición de la histología frente a las ciencias y –según el autor- puede servir de fundamento y estímulo para la investigación de la interacción entre los componentes formales homólogos y los tejidos heterólogos del cuerpo animal. Remak simplificó la teoría de las hojas germinales, introduciendo los nombres de “ectodermo”, “mesodermo” y “endodermo”.

En 1855 Remak publicó su primer trabajo de neurología, Über methodische Electrisierung gelähmter Muskeln. Al año siguiente perdió la relación con la Universidad al no poder ocupar la plaza de profesor de anatomía patológica; fue cuando Virchow regresó a Berlín. Remak se dedicó entonces a la práctica clínica. En 1858 publicó Galvanotherapie der Nerven und Muskelnkrakheiten, que dedicó a Humboldt.

A los cuarenta y cuatro años, en 1859, fue nombrado profesor ayudante de la Universidad. Sin embargo, desencantado y frustrado, a lo que se unía una salud quebradiza, falleció de forma repentina el 29 de agosto de 1865 mientras realizaba una cura de reposo, posiblemente por sepsis general secundaria a una diabetes.

Uno de sus hijos, Ernst Julius Remak (1849-1911), fue neurólogo. El hijo de éste, el conocido matemático Robert Remak (1888-1942), fue arrestado por las fuerzas de ocupación alemanas en Amsterdam en 1942 y fue conducido al campo de concentración de Auschwitz, donde murió sin que conozcamos el día.

José L. Fresquet. Profesor titular. Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación (Universidad de Valencia - CSIC). Octubre, 2005.

 Así pues, la idea expresada por Virchow "cada célula se deriva de otra célula preexistente" no es totalmente original. Incluso este aforismo no es de Virchow del todo; en realidad fue acuñada por el científico francés François Vincent Raspail (1794-1878) en 1825.

El hecho es que Virchow hizo de  la Patología Celular un sistema de importancia abrumadora. Su declaración principal de la teoría fue dada en una serie de 20 conferencias en 1858. Las conferencias, publicadas en 1858, transformaron el pensamiento científico en el campo de la biología.

En 1874 introdujo una técnica estandardizada para realizar autopsias, por el uso de la cual el cuerpo entero fue examinado detalladamente, revelando a menudo lesiones insospechadas.

La actitud escéptica de Virchow respecto a la nueva ciencia de la bacteriología le llevó a oponerse a la idea del germen como agente etiológico, en base a que la presencia de cierto microorganismo en un paciente con una enfermedad particular no indica siempre que ese bacteriológico sea la causa de la enfermedad. Y es que después de sus experiencias en Silesia, Virchow concibió una teoría sociológica de la enfermedad, postulando que los factores políticos y socioeconómicos actuaban como factores significativos de la predisposición en muchas dolencias. Llegando incluso  a declarar que ciertas epidemias se presentan específicamente en respuesta a algunas agitaciones sociales.

Virchow consideraba un número de enfermedades "artificiales" causadas por condiciones sociales apta de ser curadas a través del cambio social. Y de aquí que desde 1848 insistiera en el derecho constitucional de cada individuo a la salud, defendiendo la responsabilidad de la Sociedad a la hora de proporcionar las condiciones sanitarias necesarias para el desarrollo de este derecho.

En la proclamación de que la medicina ees la forma más alta de penetración humana y la madre de todas las ciencias, Virchow seguía los pasos del pensamiento social francés y de los filósofos alemanes de la naturaleza. Aunque sus esperanzas utópicas de la medicina como la ciencia universal del hombre no materializaron, sus esfuerzos Virchow por asociar las ciencias naturales a las preocupaciones médicas derivaron dentro de un marco ético pusieron las fundamentos de la Bioética.

En los años de su segundo período en Berlín su interés por la antropología lo condujo a realizar sus propias excavaciones en Pomerania, por ejemplo. En 1869 fue cofundador de la sociedad antropológica alemana, y en el mismo año fundó una sociedad den Berlín para la antropología, la etnología, y la prehistoria, de la cual él mismo, y hasta su muerte, fue el presidente.

En 1879 acompañó a Schliemann a Hissarlik, donde Troya era excavada. En 1881 y en 1894 hizo expediciones al Cáucaso. En 1886 fue el artífice del museo etnológico de Berlín, al que siguió el museo del folklore alemán en 1888. Fue debido en gran parte a Virchow que Schliemann donó su magnífica colección a Berlín.

De regreso a su campo, la Ciencia, Virchow fue autor de varios estudios sobre las deformidades del cráneo. Tras realizar un examen racial a nivel nacional de alumnos, Virchow concluyó que no había raza alemana pura sino solamente una mezcla de diversos tipos morfológicos.

Sus contemporáneos describieron a Virchow como un hombre de figura pequeña, con un ingenio rápido, extremadamente sarcástico con la incompetencia, la insentatez y la inatención; pero también extremadamente bien dispuesto hacioa todo lo que fuera positivo. Por ejemplo, a pesar de su ataque virulento contra Rokitansky, elogió su trabajo. Fue particularmente virulento con el clínico Friedrich Theodor von Frerichs (1819-1885) - muchos diría injustamente - mientras que todo lo contrario respecto a Ludwig Traube (1818-1876), de aquí algunos “temieran la ira del gran hombre”.

Lo que mejor ilustra su fuerza de convicción y de carácter es su constante actividad política en una sociedad que estaba en el pináculo del autoritarismo. Fue un patriota y durante la guerra Franco-Prusiana organizó el cuerpo prusiano de ambulancia. De hecho cuando oyó hablar de un folleto del prehistoriador francés A. de Quatrefages sobre que el Prusiano no era un Germánico, sino de raza Mongol, Virchow organizó un colosal censo público sobre el color del pelo y de los ojos de 6 millones de niños de escuela alemanes.

Se dijo que Virchow era contrario a la teoría de Charles Darwin sobre el origen de la especie por selección natural. El hecho es que él aceptó la teoría como hipótesis tentativa pero mantuvo a través de toda su vida que había evidencia científica escasa para justificar su completa aceptación. Tampoco pudo aceptar del todo los puntos de vista de Roberto Koch (1843-1910) y de Emil Behring (1854-1917) referente las toxinas y a las antitoxinas.

En 1873 Virchow fue elegido como miembro de  la academia prusiana de ciencias. Durante una visita a Inglaterra fue galardonado con numerosos numerosos honores, incluyendo el de comandante de la legión de honor.

Virchow fue miembro del Reichstag de 1880 a 1893, y durante los 1880's desempeñó un papel dominante en las materias presupuestarias del Reichstag, y seguió siendo presidente del comité de finanzas hasta su muerte.

El cumpleaños 80 de Virchow en 1901 se convirtió en la ocasión para una celebración mundial sin precedente. Un desfile en Berlín y recepciones numerosas en los centros científicos principales, incluso tan lejos lejos como Japón y Rusia, dieron testimonio a su reputación internacional sin par.

Nunca enfermo, Virchow  se rompió una cadera a principios de 1902 bajando de un tranvía, en Berlín. Aunque se curó, murió varios meses después.

La gran fama de Virchow le ganó una autoridad extensamente respetada en sus numerosos campos. Su inclinación, sin embargo, a la polémica y los intercambios mordaces con los colegas le ganó enemigos desfavorables al desarrollo de ciertos ideas y métodos médicos. A pesar de estos rasgos negativos y gracias a su trabajo en menos de medio siglo Alemania había saltado del método curativo tradicional a devenir el centro del mundo de la medicina científica moderna.

Fue nominado en 1902 al Premio Nobel de Medicina y Fisiología, junto al español Santiago Ramón y Cajal; siendo este último el ganador. Además fue el ganador de la Medalla Copley en 1892. (Para wiki-leer más pincha en la foto)