HISTORIA ANTIGUA
HISTORIA CLASICA
HISTORIA MEDIEVAL
HISTORIA MODERNA
Los Cronicones

INTRODUCCION A LA HISTORIA UNIVERSAL (C.R.)

1-Resumen General 2-Historia del ParaisoPerdido
   
Cesar Cantú- Compendio de Historia Universal
Lista Real Sumeria (Crónicas Sumerias)
Noah Kramer - La Historia Empieza en Sumer
I. Asimov- Historia de los Egipcios
El Mundo de los Hititas
Edad del Bronce y Grecia Antigua
Tucídides - La Guerra del Peloponeso
V.V. Struve - Historia de la Grecia Antigua
Julio César - La Guerra de las Galias
LA HISTORIA UNIVERSAL BAJO LA REPUBLICA ROMANA, de Polibio
M.Rostovtzeff - Roma, de los orígenes a la última crisis(PDF)
Julio César - La Guerra Civil
Basiliev - Historia del Imperio Bizantino
Suetonio - Los Doce Cesares
Historia de la reina Juana la Loca
Crónicas Pendencieras Hispánicas
Cronicas Carolingias - Luis el Piadoso
DIARIO DE LA REBELION Y GUERRA DE LOS PUEBLOS GUARANIS, DEL AÑO DE 1754
Voltaire - Historia del Imperio Ruso bajo Pedro I el Grande
El Mundo de los Cosacos

JALDÚN IBN( Al Muqaddimah) Discurso Sobre la Historia Universal

 

Resumen de Historia Universal

En la Memoria de la Humanidad existe un espacio en blanco, un agujero negro, una página de acceso imposible cuya escritura, como si se hubiese usado tinta invisible, no ha podido ser traducida y, en consecuencia, los historiadores, sin saber qué hacer ni qué postura asumir, dejaron paso a los arqueólogos, quienes, efectivamente, aseguran que ese espacio en blanco en la Memoria del Género Humano existe, pero ellos, lo mismo que sus colegas, son incapaces de decir más excepto que la tumba existe, y los restos del cadáver están ahí, mas en lo que concierne a su Historia, decir lo que se dice decir, no pueden decir más.

Este espacio en blanco es el que va del año 4.000 al 3.000 antes de la Primera Era de Cristo. Desde el final del Neolítico a las primeras ciudades de Mesopotamia, y en general del Mundo, nos encontramos, una vez resumidas todas las investigaciones y analizados todos los trabajos de los últimos siglos, con el hecho del descubrimiento de la tumba de ese Periodo que comienza en el 4000 y conecta con el Neolítico, hacia atrás, y con la Historia del Próximo Oriente Antiguo, hacia adelante. Están las ciudades, están los trabajos de los hombres que las construyeron y vivieron en ellas. Pero quiénes fueron, qué estilo de vida tuvieron, qué pensaron... es ponerse a recrear la Memoria de un cadáver en huesos sin tener ninguna información sobre su historia, excepto que está ahí.

La Historia Antigua comienza, pues, en el 3.000 a.C. Periodo en que, tomando la Lista Real Sumeria como brújula de referencia, los sabios de finales del siglo XIX y principios del XX reconstruyeron, aunque en blanco y negro, la Historia de Sumeria, siendo Etana el primer rey cronologizado y contemporaneizado con sus coetáneos. El Diluvio es el Muro infranqueable tras el que se hunde la Memoria de la Humanidad. Todas las fuentes históricas hablan de una gran catástrofe que dio fin al Milenio anterior que precede al Origen de la Historia Antigua, entre finales del Cuarto Milenio y principios del Tercer Milenio A.C. Ponerse a discutir sobre la historicidad del Diluvio es hacer el tonto a estas alturas cuando la cuestión está zanjada. Existió un Fin para aquel Periodo Pre-Diluviano y Pos-Neolítico. Es el hecho. Si a partir de aquí alguien quiere discutir sobre las dimensiones de la Catástrofe, sus repercusiones, sus supervivientes, es cosa de cada cual. El hecho es invencible. La tumba existe, el cadáver está dentro. El Neolítico se hunde por un lado y la Historia Antigua se hunde por el otro a ambos lados del Periodo entre ambas Edades. Los principales actos de la Historia Antigua lo protagonizarán: Las Ciudades Estados Presargónicas, el Imperio de Acad, el Imperio de la Tercera Dinastía de Ur, el Imperio de Hammurabi de Babilonia, el Imperio del Egipto Ramsésida, el Reino de Salomón el Hebreo, el Neo-Imperio Asirio y el Imperio Neo-Caldeo. En total son 2.500 años de Historia cronologizada, que empieza en la penumbra posterior al Diluvio y termina bajo el resplandor de la estrella de Ciro el Grande.

Habiendo cronologizado el origen de la Historia Antigua a principios del Tercer Milenio AC, su fin se escribe con la Caída del último imperio babilónico de Nabuconosor II bajo los cascos del caballo de Ciro el Grande. Se suele dar el 12 de octubre del 539 como fecha precisa del Fin del Mundo Antiguo y principio de la Edad Clásica. Por su mentalidad y sus disposiciones el Imperio Aqueménida, también llamado Persa, fue un Periodo Bisagra durante el cual la Civilización fue desplazándose del Oriente al Occidente hasta que a finales de la Edad Clásica, es decir, a la Caida del Imperio Romano, la Civilización, refugiada en el Cristianismo, corta lazos con Oriente y deviene Occidental. La Historia Clásica comprende, pues, un Periodo de Conexión Aqueménica entre la Civilización -entendida como la suma del desarrollo de la naturaleza intelectual humana- con el Occidente, la Historia de Crecia, la Historia del Imperio Romano y un Segundo Periodo de Desconexión de la Civilización con el Oriente, que empieza con la división del Imperio Romano y acaba con la Caida del Imperio Romano de Occidente.

Durante esta Edad Clásica se producen acontecimientos vitales y decisivos para la Historia de la Humanidad. Durante el primer acto se produce la asimilación de toda la Cultura que las naciones habían elaborado durante los tres milenios pasados por la Mente Helena, que fructifica trayendo a luz la Filosofía, las Artes, la Ciencia y la Democracia.

En el segundo acto se consuma el proceso de vertido de los frutos de la Civilización en Occidente cuando un Judío de Nacimiento elimina de la Religión de su Pueblo toda la influencia del Paganismo y de la Teocracia a que el Judaísmo había dado lugar, y la proyecta sobre el Imperio Romano, aportando a la Civilización un elemento de Unidad Universal basado no en el vínculo de la sangre sino en el del Espíritu.

En el tercer acto el Cristianismo se convierte en el crisol donde la riqueza acumulada por la Civilización se enfrenta al hecho final de la Caída del Impero y se prepara para el Día Después. Durante este tercer acto la estrella es la Iglesia Católica.

Situamos pues el nacimiento de la Historia Clásica a finales del siglo VI y principios del V y su final a finales siglo V y principios del VI. Un milenio desde Ciro al último emperador romano.

La Historia Medieval comienza desde la Caida del Mundo Clásico. En muchos aspectos la Caída del Imperio nos trae a la memoria el Hundimiento del Mundo Perdido bajo el Diluvio, si bien en esta ocasión el Arca en el que la Civilización se salvó fue construida por la Iglesia Católica y llevó consigo al otro lado a todo el mundo cristiano. Durante este proceso se produjo el Periodo de Desconexión entre Oriente y Occidente que sentenció el futuro del Imperio Bizantino. Comienza, pues, la Historia Medieval, con los Merovingios. Le siguen los Carolingios y su final conduce al nacimiento de las tres primeras naciones que formarían Europa. La Historia Medieval no es, ni más ni menos, que las Crónicas del Nacimiento de las Naciones Europeas. Alemania, Francia e Italia son las tres primeras grandes naciones que delimitan sus fronteras y en ellas sus Estados. A continuación surgen el Reino Unido y España, Polonia y Dinamarca, al término, Rusia. De este Tronco se irían desgajando, igual que a un árbol le crecen las ramas, Portugal, Holanda, Bélgica, Hungría, Suecia, Rumania, Bulgaria, Austria, Suiza, Ucrania, etcétera.

Por diferentes actos o Periodos podemos viajar a través de la Historia Medieval. En el primer acto, el Merovingio, en efecto un Periodo de Intersección, que se consolida en el Carolingio y pone sobre escena tres Estados nacidos para ser indestructibles y exportar sus frutos al resto del mundo: Alemania, Francia e Italia. La Civilización ha levantado Murallas a su alrededor, ha vencido todos los obstáculos y, bajo las alas del Cristianismo, comienza una evolucion veloz hacia un estado de desarrollo, aún no pensable, pero de vocación universal.

En el segundo acto vienen a luz dos estados fundados sobre la misma Roca, el Reino Unido y España. Estos cinco Estados pondrían las bases de la Transición de la Edad Medieval a la Edad Moderna y serían sus principales promotores y protagonistas. En la periferia tenemos el arco formado, por arriba, por Dinamarca y los países del Norte; por el centro Polonia y Checoslovaquia y Hungría, y debajo del arco, lindando con el condenado a muerte; el imperio de Bizancio, tenemos a Bulgaria y Rumanía. Rusia no entraría a formar parte de la Civilización sino con la Caída de la Segunda Roma, de la que se declararía la Tercera, su sucesora natural. Pero si hemos visto un Periodo de Intersección, el Merovingio, entre la Edad Clásica y la Medieval, tenemos otro Periodo de Transición entre la Edad Medieval y la Edad Moderna: el Renacimiento. Y entre ambos Periodos una serie de actos particulares como las Cruzadas, la Reconquista de España, la separación Iglesia-Imperio en el trasfondo de la Cuestión de las Investiduras, la formación del Papado y la oposición a la teocracia Romano-Pontificia por el movimiento prerreformista. 1492 sería la fecha del fin de la Historia Medieval, y el 476 su principio. Tenemos un Milenio entre el principo y el fin.

La Historia Moderna comienza cuando acaba la Historia Medieval. Al alba de esta Nueva Edad son cinco los Estados que han superado la prueba de fuego de su destrucción contra adversidades frente a las que otros pueblos y naciones sucumbieron para no regresar jamás de su tumba. Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido, todas cinco naciones cristianas, protagonizarán los primeros actos de esta nueva andadura de la Civilización. El Renacimiento, como lo fuera el Periodo Griego, sería el crisol en el que el fruto de todo el desarrollo intelectual de los siglos precedentes volvería a fundirse en una nueva fase de Cultura. Y de aquí que diferenciemos entre Civilización como trabajo de las naciones y Cultura como asimilación y elaboración del trabajo de las naciones civilizadas por los individuos. Una vez el Renacimiento habiendo consumado su proceso de evolución intelectual, no era sino natural que la Civilización se expandiese, rompiese los límites y proyectase su Cultura al resto del Mundo. Caída de Bizancio, Descubrimiento y Reforma serán los momentos básicos y fundamentales de los que, como tronco, se desgajarán acontecimientos de importancia mundial. Al caer Bizancio el eje de la Cultura Ortodoxa se desplaza hacia Moscú, que entra en la escena de la Historia Moderna bajo la bandera del Cristianismo. Esa Caída provoca una guerra final de Civilizaciones entre el Imperio Musulmán Otomano y el Imperio Español Europeo. La Reforma da lugar a guerras de religión entre los Protestantismos y Catolicismos Europeos. Europa deviene la que es durante esta época, y surgen como nuevos Estados motores: Suecia, Holanda y Rusia. Los Estados fundamentales: Reino Unido, Francia, España, con Portugal, Italia y Alemania, devienen Imperios que con sus brazos, como ramas unidas a un mismo tronco, hacen que el Cristianismo haga entrar, bajo su influencia, en la Civilización a la inmensa mayoría de las naciones de la Tierra. La revolución Francesa marcaría el Fin de la Edad Moderna y el Principio de la Edad Contemporánea, que abarcaría el Siglo XIX. El origen de la Historia Moderna sería, por tanto, el 12 de octubre del 1492, y su fin tendría lugar el 11 de julio del 1789.

El Siglo XIX o Edad Contemporánea sería un crisol de Civilización en el que las revoluciones se sucederían y los individuos, en cuyas mentes se produce la fusión de todos los conocimientos para alumbrar otros nuevos, nacieron y murieron a una velocidad hasta entonces jamás vista. Las revoluciones industriales y científicas corrieron paralelas y era del todo natural que el fruto pusiese en escena, siguiendo la mecánica de la Revolución, la antitesis de la Revolución Francesa, en efecto, la Revolución Soviética. Si la primera, la Revolución Francesa, con la que la Edad Contemporánea se define, fue el nacimiento de los Derechos Humanos, la segunda, con la que finalizó la Edad Contemporánea, sería el aplastamiento, en nombre del Proletariado, de esos Derechos Individuales y del Hombre en cuanto Persona. Si su principio lo pusimos el 11 de julio del 1789, su fin lo situamos en el febrero del 1917.

La Edad Atómica ocupa el Siglo XX. De todas las Edades es la más crítica por en cuanto si en las primeras los Periodos ocupaban siglos, los Periodos que antes necesitaban siglos ahora requieren en ésta sólo decenios para proceder a cataclismos y acontecimientos de una envergadura hasta entonces impensables que pudieran tener lugar en tan corto espacio de tiempo. Grandes actos en movimiento continuo definen la estructura de la Edad Atómica: la Caída de los Imperios, Otomano y Británico y Autrohúngaro; las Guerras Mundiales, la Guerra Fría, el nacimiento de la República Comunista China, la Independencia de la India y el proceso de Independencia de las colonias, la Revolución tecnológica Espacial e Informática, el Nacimiento de la ONU y la Caida del Imperio Soviético. Acontecimientos en plena dinámica a los que vino a sumarse, de un sitio, la Carrera Atómica, que sometió la estructura de la Biosfera a Prueba, y rompió la conexión entre Moral y Ciencia, culminando con la reducción de la Fauna y la Flora a campo de laboratorio transgénico, para finalmente poner a la especie humana bajo su ojo con la Clonación, que será uno de los movimientos a heredar y resolver por la Edad que la sigue: la Edad de la Plenitud de las Naciones, en la que actualmente nos encontramos; y del otro, el Resurgimiento del Islam reclamando su Imperio y hegemonia Mundial Perdidas en el nombre de su dios y mediante la fuerzas de las armas del Terror, que legará este conflicto a la Edad siguiente, planteándole una Batalla final entre Civilizaciones al siglo XXI.

Estas son las Edades que desde el Final del Neolítico a nuestros días forman parte del Libro de la Historia Universal. Son en total unos seis mil años. Mil desde Adán a Noé, Mil desde Noé a Abraham. Mil desde Abraham a David, Mil desde David a Cristo, Mil desde Cristo a León IX, Mil desde León IX a Benedicto XVI. Los judíos datan el comienzo de la Historia en el 3761 antes de Cristo. Pero la datación es aproximada y únicamente un fanático se atrevería a proceder al absolutismo que implica incluso la ocutubrización de la fecha. Partiendo de la Historia Antigua es imposible situar a Noé en un siglo específico. Sólo podemos inferir que habiendo condenado Dios a Adán a muerte y siendo su edad la de 800 años, pues que Adán fue la cabeza de su mundo, era su mundo el que vivió 8 siglos desde la Caída al Diluvio. Si le sumamnos el tiempo de formación del Mundo en el que Adán nació, fruto de la Neolitización que encontró en la Mesopotamia de las Ciudades Perdidas su Apogeo, el Milenio desde Adán a Noé es la extensión de tiempo aproximada que más nos conviene. Igualmente, mirando a Noé, como desde el Diluvio al primer rey, Etana, entramos en el Tercer Milenio, y Abraham es situado entre el III y el II Milenios, lo natural es dar un par de siglos para la recuperación de Mesopotamia tras el Diluvio. La datación del reino de David sin problemas, si según los judìos nos encontramos en el 5769 de la Era del Género Humano, la oscilación siglo arriba siglo abajo no le añade ni le quita demasiado al asunto por en cuanto la datación es aproximada y el cronologista judío no tiene en cuenta el mundo en el que nació el propio Adán. Es decir, tomando como Referencia de Valor Universal el Género Humano, del que devino Cabeza Adán en su día, y se hundió con él en cuanto fue su cuerpo, tenemos que corregir la fecha y asumir que hemos entrado en el Séptimo Milenio del Género Humano. La objeción al argumento que supone ceer que Adán viviera hasta Noé se resuelve a la manera que especifican las Genealogías, es decir, apartir de Noé sus descendientes no se llaman hijos de Adán, sino hijos de Noé. Y así desde Abraham. En este orden cada individuo de la Lista Patriarcal del Génesis representa el tiempo durante los cuales los descendientes tomaron como Origen al Individuo en cuestión. De manera que por esta Sucesión cada uno de los patriarcas del Génesis fue padre de pueblos, cada uno de ellos reclamando para sí el Origen en uno de los patriarcas del Génesis, manteniendo una sola línea su Origen en Adán, la línea que engendraría a Noé.

Desde Adán a Noé, por tanto, el agujero negro, la página en blanco, un punto vacío en la Memoria del Género Humano. A los dos lados de esta página en blanco dos franjas, el Final del Neolítico y la Recuperación de Sumeria desde las ruinas del Diluvio. Como dije antes, una tumba ante la que nos colocamos sin documentos humanos con los que reconstruir la vida y memoria del cadáver que hemos desenterrado. Sólo un Doc Divino nos resume esa Edad, el Génesis. Aquí ya es cuestión de creer o no creer. Según el Génesis, la Tierra vio bajar a su superficie seres de otros Mundos, que entre ellos mantenían un lazo universal, ser hijos de Dios. Siendo la Tierra un Paraíso de toda suerte de especies prehistóricas estos hijos de Dios iban y venían de su Mundo a la Tierra a la manera que nosotros mismos haríamos, llevándose con nosotros ejemplares de las especies prehistóricas terrestres. Esto ocurrió durante la Era de los Dinosaurios. En aquél entonces una de las criaturas de la Tierra, cuyo habitat era el Bosque, el Antropos, comenzó a imitar a "los dioses", saltando del Bosque prehistórico a las Montañas, donde vivieron en Cuevas, y de aquí al Valle, donde, por imitación de “los dioses” comenzó a servirse de las cosas como instrumentos y dio Origen a la Era que llamamos del Paleolítico. Durante toda esta Era el Antropos y los hijos de Dios se mantuvieron a la distancia, sin rechazarse pero sin mezclarse. Sobre esta línea de crecimiento el Antropos evolucionó hacia el Homo Sapiens, y las especies de acompañamiento que le habían seguido desde el Bosque Prehistórico a las Cuevas y después al Valle, perecieron, dejando al Homo Sapiens frente a la Revolucion del Neolítico, cuyo Origen sitúa el Génesis en la Palabra de Dios, a la orden de la cual los hijos de Dios, "los dioses", se acercaron finalmente a los hombres y comenzaron a abrirle fronteras a sus Inteligencia Natural, enseñándoles a cultivar, navegar, escribir, conocer y pensar. Es en el Neolìtico por tanto, que el tiempo comienza a acelerar su ritmo de movimiento y conduce al Género Humano a la Civilización. Es la Epoca de la construcción de las primeras ciudades, lo mismo en el Oriente Próximo que en el Oriente Lejano. Cuyo proceso de crecimiento había de madurar en una estructura suprainterurbana, dominada por una Cultura Multiétnica donde Individuo y Sociedad formarían un Todo y procederían a crecer bajo la ley de la causa y el efecto. La Sociedad forma al Individuo y el Individuo hace avanzar a la Sociedad mediante su desarrollo. La etapa final de este proceso independiente pero interconectado sería la fusión de todas las ciudades en una Macroestructura en expansión: la Civilización. En este punto se encuentra el Género Humano cuando nace Adán y asume la Jefatura de la Civilización por Mandato Divino. La página en blanco el agujero negro en la Memoria de la Humanidad tuvo su comienzo en este punto.

Hemos entrado, entonces, en el Séptimo Milenio de la Historia del Género Humano, y nos hallamos en la Edad de la Plenitud de las Naciones, cuyo principio legal tuvo lugar el 11 de septiembre del 2001. El efecto de cuya declaración de guerra por el Terror de la Civilización islámica contra la Cristiana, representada por los Estados Unidos de América, puso en movimiento la Globalización, es decir, la Conexión a la velocidad de la luz de todas las naciones de la Tierra. A caballo de la cual ha tenido Origen la Declaración de Jesucristo como Cabeza Universal de todas las iglesias, efecto de la cual es la Biblioteca Tercer Milenio, vehículo de la Manifestación a la plenitud de las naciones del Movimiento Invencible que Dios ha puesto en marcha y determinará la Culminación de la Civilización Cristiana en este Siglo en el acto de la Unificación de las Iglesias, fruto de cuya consumación será... Ponedle fin vosotros mismos.

 

Cristo Raul