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Dante Alighieri
Monarquía
DANTE ALIGHIERI (1265-1321) nació en Florencia y murió en Rávena. En 1290, muerta Beatriz Portinari, Dante se recluye en los dominicos de Santa María Novella, donde conoce los textos de la escolástica bajo la orientación de fray Remigio de Girolami. Hacia 1295 comienza su acción política en el partido de los güelfos. En 1300 ejerció en el Priorato de Florencia, desterrando a los jefes de las facciones opuestas. En 1301-1302 los Negros, partido surgido de la escisión güelfa, tomaron el poder apoyados por Carlos de Valois y Bonifacio VIII. Dante, condenado y desterrado entonces, volverá a serlo, junto con sus hijos, en 1315. Seis años después el gran poeta y teórico italiano morirá exiliado y proscrito.
La Monarquía surge dentro de la problemática Imperio-Iglesia, o lo que es lo mismo Emperador-Papa, en boga en el siglo XIV. La cuestión de la supremacía universal del Papa sobre el Emperador, y viceversa, estaba siendo revisada a fondo y contaba con defensores a ultranza y detractores incondicionales. Surgió una tercera vía o vía media que quiso salvar ambas autoridades dentro de un concierto eterno. Dante es defensor de esta tercera vía, que viene de por sí sola cuando se pretende fundar una Civilización para subsistir sin límites en el tiempo. Únicamente bajo el juego Emperador-Papa, cada uno en su esfera, puede llegarse a este estado de perfección bajo cuya legalidad la Civilización puede progresar indefinidamente - sostiene Dante. El talón de aquiles de la Monarquía de Dante, que del hombre toma expresión "lo dantesco", es que ese Monarca ya existía en la Tierra, y era, ni más ni menos, el Emperador del Sacro Imperio Romano Alemán. Pero soy de la opinión que haríamos mal al juzgar por un juicio defectuoso la buena voluntad del pensador en su búsqueda de una respuesta al Futuro de la Humanidad en condiciones de Civilización. En esta búsqueda de buena voluntad es donde se encuentra la grandeza de Dante, de donde se puede decir que esta tercera vía, independientemente de su defecto apreciativo, puso en la mesa más humanidad en lo que se refiere a libertad y honestidad que pusieron los representantes de las otras dos, los unos como los otros más preocupados de la gloria de un hombre, Papa o Emperador, que de la Humanidad y su Futuro.