BIBLIOTECA TERCER MILENIO |
BENITO
JUÁREZ
SU VIDA—SU OBRA
Por
Rafael de Zayas EnriqUez
Biografia que obtuvo el premio en el Concurso
Literario abierto por la Comision Nacional en el Centenatio de Juárez
III. Juárez Gobernador del Estado de Oaxaca. V. Regreso de Juárez y su Gobierno de Oaxaca VI. Quién era Comonfort. El golpe de Estado. El Plan de Tacubaya VII.
VIII.
IX. Recapitulación del período de la Guerra de Reforma.
X.
XI.
XII.
XIII.
XV.
XVI.
XVII.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS QUE
RESPETUOSAMENTE PRESENTO AL JURADO CALIFICADOR.
Anhelo de patriota, más que afán de lucro, me ha impulsado a escribir la
presente obra, queriendo contribuir con mi grano de arena al monumento que la
patria agradecida levanta al mejor de sus hijos, con motivo del primer
centenario de su nacimiento.
Al emprender mi labor he tenido presentes todas las condiciones impuestas
en el cartel de convocatoria para este certamen nacional, y he procurado
llenarlas, hasta donde era posible, dadas mis fuerzas, que nunca fueron
poderosas, y mi inteligencia que siempre fue escasa.
He creído, y sígolo creyendo, que se trata en el presente caso, no sólo
de consignar en breves páginas los rasgos característicos del Benemérito de las
Américas, que ya esa labor ha sido llevada a cabo con talento por muchos
escritores nacionales y extranjeros; sino más bien de presentar a Juárez en
toda su soberbia magnitud, con todos sus detalles, considerando al hombre
público y al individuo privado, describiendo las circunstancias de su vida
gloriosa con el mayor acopio de datos, sin desdeñar aquellos que a primera
vista pudieran parecer sin trascendencia y baladíes, pues, en mi concepto,
justamente esos son los que dan exacta idea de un carácter, que muchas veces
los grandes hechos o los elocuentes dichos son hijos del estudio y sólo sirven
para presentar de relieve lo que me atreveré a llamar la figura
oficial, manto en que se emboza al hombre íntimo, para disimular pequeñeces, y
en ocasiones monstruosidades; recurso innecesario, y más que innecesario,
indigno, tratándose de Benito Juárez, en quien no hay características
diferenciales entre el ciudadano y el hombre.
Se notará que
dedico muchas páginas a reseñar los acontecimientos históricos, a esbozar la
figura de los principales personajes contemporáneos de Juárez, y quizás se diga
que me extralimité en mi labor de biógrafo, desconociendo la diferencia que
existe entre la biografía y la historia. Pero téngase en cuenta, que difícil
sería medir la excelsitud de Juárez si faltasen los términos de comparación;
que no se puede comprender su obra si no se describe el medio en que la
ejecutó, los recursos de que pudo disponer y los obstáculos con que tropezó.
Por otro lado, como se trata de hacer un libro destinado a las masas, me ha
parecido conveniente en alto grado aprovechar el interés que inspira cuanto con
Juárez se relaciona, para difundir conocimientos generales sobre las dos épocas
más importantes de nuestra historia, después de la Independencia, y sobre las
que se han emitido y se siguen emitiendo juicios tan contradictorios, según las
preocupaciones o el apasionamiento de sus respectivos autores.
He escrito sin
prejuicios, pero con una convicción profunda y con un fervor que es hijo de esa
convicción. He conocido personalmente a casi todos los personajes que figuraron
en esa época, los he visto, los he oído y los conservo grabados en mi memoria.
He asistido, como expectador, al desenvolvimiento de los dramas que constituyen
esa parte de nuestra historia; he sentido las palpitaciones de mi patria en sus
horas de suprema angustia, y he visto sus explosiones de orgullo y de alegría
delirante en las horas supremas del triunfo, y no puedo eximirme de ser hijo de
mi tiempo, de haber sufrido la influencia indeleble de los acontecimientos y de
mi educación liberal; en una palabra, del radicalismo en cuya atmósfera nací,
me crié, y en la que respiro aún. De allí que mis juicios sobre los hombres y
las cosas de que trato en el presente libro, sean francos, emitidos sin ambajes
ni rodeos, como si hablase en secreto y a solas con mi conciencia, llamando a las cosas por sus nombres y poniendo
a los individuos en el lugar que creo que les corresponden, sin compasión por
los que murieron, sin miedo a los que sobreviven; dando a cada uno lo que le
corresponde, de un modo inexorable. Sólo así puedo cumplir honradamente con mi
doble deber de historiador, que está obligado a decir la verdad, tal como la
entiende; «analizando la personalidad de Juárez en las diferentes fases de su
vida, la influencia que esta personalidad, el carácter de aquél y su fe
profunda en la libertad, ejercieron en los acontecimientos históricos en que
Juárez tomó participación;» y con el de moralista que trata de difundir
ampliamente las ideas sanas y útiles, inspirando horror hacia la tiranía, hacia
el retroceso, la traición y la maldad; amor hacia los principios e
instituciones que nos rigen, y veneración hacia los apóstoles y los mártires a
quienes debemos su iniciación y su triunfo.
En estos tiempos, en que tanto se ha hablado y se sigue hablando sobre
Juárez y su obra, en sentidos tan diversos, he recordado, al escribir mi obra,
la frase que puso Víctor Hugo de epígrafe en su valiente libro intitulado Histoire d'un Crime, y que he
adoptado como lema de mi estudio: «Este libro es más que actual: es urgente. Yo
lo publico.»
Envío mi obra como buena, que de lo contrario no la mandaría al certamen.
Pero no se me oculta que donde hay bueno puede haber mejor, y no abrigo la
presuntuosa vanidad de obtener el triunfo, sino la grata satisfación de haber
cumplido con mi deber de escritor mexicano y liberal, rindiendo tributo de
admiración y de gratitud al hombre a quien, más que a ninguno otro, debemos la
patria y la libertad, las que nos legó como incomparable patrimonio; y a
contribuir con mi obra al acrecentamiento del amor y del respeto hacia ese
legado, a que lo mantengamos incólume, para transmitirlo a nuestros hijos, a
quienes debemos hacer dignos de recibirlo y capaces de conservarlo, para lo que
mucho contribuirá a mantener ante sus ojos constantemente la sublime figura del
Indio de Gueletao, el ejemplo de la gran vida del Benemérito de las Américas y
orgullo de la Democracia universal.
El Autor.
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