Reflexiones sobre Historia Divina. Contra el Anticristo

EL PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO

Comentarios a los capítulos de Cristo Raúl.

C.R.- Ya lo veis, eso de ser brujo o bruja es un buen negocio. Hasta al mismísimo Dios se le caen las babas cuando escucha esos ¡Ay!¡Ay!¡Ay! entre chupito y chupito y un bocado al caviar y otro a la langosta. Se lo pide un pobre con dientes famélicos, estómago telarañoso, patitas de alambre y lengua flaca de cuarenta años de hambre y ¿qué le dice el de arriba? Ya lo dicen los santos de estos días: "El trabajo santifica, a currar vago". Que referido a una hembra y en el caso que nos ocupa se traduciría en una solución que mejor ni pensarla. Pero que el autor de este Proto para Ricos no sólo la piensa sino que la predica. Lo que traducido en cristiano quiere decir que Dios castiga a los pobres con muchos hijos y a los ricos los bendice con uno, pero qué uno, Joaquinito.

Y allá que viene bajando del monte de los 40 días y las 40 noches Joaquín el Rico con sus rebaños rollizos, todo contento porque su mujer le va a parir a la Madre del Mesías. Y se tiene que enterar todo el mundo, para que todos los Herodes celebren el Nacimiento del rey que les quitará el trono, la corona, el reino y los jubilará a todos en gracia y alegría. Aleluya, amén, aleluya, pajaritos cantad, pececitos reid, que va a nacer la Madre de Jesús el Rico.

IV

La promesa divina

1. Y he aquí que un ángel del Señor apareció, y le dijo: Ana, Ana, el Señor ha escuchado y atendido tu súplica. Concebirás, y parirás, y se hablará de tu progenitura en toda la tierra. Y Ana dijo: Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy a luz un hijo, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi Dios, y permanecerá a su servicio todos los días de su vida.

2. Y he aquí que dos mensajeros llegaron a ella, diciéndole: Joaquín tu marido viene a ti con sus rebaños. Porque un ángel del Señor ha descendido hasta él, diciéndole: Joaquín, Joaquín, el Señor ha oído y aceptado tu ruego. Sal de aquí, porque tu mujer Ana concebirá en su seno.

3. Y Joaquín salió, y llamó a sus pastores, diciendo: Traedme diez corderos sin mácula, y serán para el Señor mi Dios; y doce terneros, y serán para los sacerdotes y para el Consejo de los Ancianos; y cien cabritos, y serán para los pobres del pueblo.

4. Y he aquí que Joaquín llegó con sus rebaños, y Ana, que lo esperaba en la puerta de su casa, lo vio venir, y, corriendo hacia él, le echó los brazos al cuello, diciendo: Ahora conozco que el Señor, mi Dios, me ha colmado de bendiciones; porque era viuda, y ya no lo soy; estaba sin hijo, y voy a concebir uno en mis entrañas. Y Joaquín guardó reposo en su hogar aquel primer día.

 

C.R.-Pero lo que en verdad alucina contemplando esta fábula para incautos es que su discurso hallara en la credulogía fantástica de los primeros pueblos cristianos de las edades posteriores a la Edad de Cristo un hueco donde montarse su altarcito y recibir ofrendas irracionales de ignorancia. Irracionales no sólo porque un personaje rico sea expulsado del templo por no tener hijos, gesto con el que el autor de este cuento tira a los cerdos la fama de los judíos, de cualquier manera ya bastante baja tras las persecuciones anticristianas a que se entregaran y alegremente arremetieron durante el tiempo de composición de este panfleto gnóstico editado para verdaderos borricos. Punto este que nos da una referencia biohistórica de la fecha de composición del Proto-Seudo. Los especialistas lo sitúan muy lejos en el siglo II, pero de la lectura se desprende que la fama criminal de los judíos estaba en su apogeo, fama de la que se sirve el autor para decir barbaridad tan grande como la dicha. De aquéllos criminales asesinos que mataban a Santos Estebanes en nombre de su patriotismo ¡qué se podía esperar sino las abominaciones sacrílegas más tremendas, como impedirle a un hombre entrar en el templo por no tener hijos!

La seriedad con la que San Juan proclamó el nacimiento del Anticristo pone de relieve que este Antievangelio estaba ya circulando y se atrevía a capitanear la flota de seudos con la que las verdades más sublimes serían bombardeadas sin piedad, logrando introducir en el Templo de la Tradición Cristiana imágenes bochornosas y estúpidas como tres reyes adorando al Niño Jesús en una cueva con sus burritos, sus cabritas, sus vaquitas y sus cerditos -perdón, cerditos no, los judíos no comen cerdos porque como los caníbales creen que comiendo la carne del enemigo se comen su alma los judíos y los musulmanes piensan de los cristianos que somos cerdos precisamente porque cuando comemos jamón el alma del cerdo de alguna manera de alguna forma pasa a nosotros. ¿Islamofobia? ¿Judeofobia?

La verdad es que el Gnosticismo es el Anticristianismo en su forma más pretenciosa, la del virus que se integra en el cuerpo de la célula para usar su mecanismo de reproducción y reproduciéndose destruir el cuerpo del anfitrión, en este caso el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Por esto decía San Juan que había nacido el Anticristo y que había salido de las filas cristianas, no porque fueran cristianos en sus orígenes sino porque se introdujeron entre los cristianos siguiendo la teoría estratega del conocimiento del enemigo como mejor arma para destruirlo.

Estamos viendo que este enemigo de la Iglesia conocía perfectamente la tradición oral apostólica, tanto la referida al Evangelio como la referida a la Historia de la Virgen, que manipula para dar a luz este engendro sin espíritu, que, curiosamente, logró en parte su objetivo, y coló su Protohistoria absurda en la imagenería irracional cristiana hasta muy avanzado el segundo milenio, como se ve en la aceptación de la reproducción artística de este Proto por Giotto en las cuevas de las capillas italianas con el auspicio de obispos romanos y otros obispos no menos sabios y graciosos. Para que veais que no miento os paso el elogio de un amante de las artes del Renacimiento.

Giotto por Vasari