1-Cristo Jesús-Contra el Anticristo
2-El Efecto Adán
3.-El fin de los Apócrifos
4-El Hijo del trueno
5-La Muerte de Zacarías
6- El Misterio del Empadronamiento Universal
7-El misterio del origen esenio de juan el Bautista
8-Crónicas Galileas
9-El misterio del rostro de la Madre de Cristo
 
Protoevangelio de Santiago (Análisis)
Evangelio Armenio de la Infancia(Análisis)
Ireneo versus Gnosticismo

 

Estas reflexiones son un complemento a la Historia Divina. Pues alrededor de la Estrella de los Evangelios obervamos la presencia de un sistema de astros con vida propia, que, dependiendo su existencia histórica de la Estrella Central, sus historias personales quedan absorvidas por el resplandor todopoderoso del Héroe Principal de la Historia. Oservemos la existencia de una montaña historiográfica sobre la Estrella del Nuevo Testamento, ¿y los Discípulos no se han merecido siquiera una colina, aunque sea un montecito de arena literaria?

Ciertamente la vida del Hombre está en Jesucristo y todo hombre, desde el obispo de Roma al cura de mi pueblo - por quedarnos en casa, que Dios ya se encargará de juzgar al vecino- es instrumento de su acción, y siendo la mano la autora y el cincel o la brocha o el bisturí un medio de su actuación, a nadie se le ocurre darle la gloria del resultado de la acción al instrumento del que se sirviera la mano para alcanzar el resultado digno de nuestra excitación. Es siguiendo esta filosofía que los Discípulos pasaron a un segundo plano, y relegados a la naturaleza de instrumento, toda la gloria de su Apostolado se dirigió al Autor de la Acción por ellos protagonizada.

Aquí está la Santidad y en esta filosofía vivida como praxis hasta la muerte vemos en toda su grandeza la manifestación del Espíritu.

Pero el problema comienza -y de aquí estas Reflexiones- cuando la acción del Espíritu es juzgada por una razón animal, como si dijeramos que los gusanos de repente se pusiesen a juzgar la actividad humana. Parece obvio que únicamente un igual puede juzgar a su semejante, y que un tribunal sentase en el banquillo a un lobo o a un águila sólo pondría de relieve la demencia del tribunal, y jamás la naturaleza del comportamiento del lobo y del águila acorde a leyes que no tienen sentido en la esfera de la razón animal. De donde se ve que el problema de la humanidad es respecto a su inteligencia, y partiendo de que el ser humano se define por la materia y no por el Espíritu el hombre, renegando de su Naturaleza y declarándose animal racional, por esta misma renuncia al Ser se incapacita para juzgar al hombre espiritual, su juicio queda, por esta ruptura ontológica, reducido a la condición del tribunal de la demencia juzgando a otras especies acorde a las leyes específicas de los miembros componentes.

Que la casta de los intelectuales se declarase animal y al mismo tiempo tomase como propiedad ontológica el juicio contra el Ser creó un problema de consciencia en el seno de la civilización. Pues si la Civilización es ante todo y sobre todo el triunfo del espíritu sobre la materia, la victoria de la inteligencia espiritual sobre la razón animal, la casta de los intelectuales quiso destruir la Civilización -sin pretenderlo - mediante la extirpación de la Civilización de aquella propiedad original sin la cual la civilización se desploma y se desintegra: el Espíritu.

La reducción del espíritu a una suma de instintos revierte sobre la naturaleza de la Civilización definiendo lo que la Civilización sea a partir de una lucha de clases o de intereses. Mas la Civilización no es eso. La Civilización es, precisamente, lo contrario de eso. La Civilización es la adopción del Bien de todos por el universo que formamos todos. O sea, si un hombre sufre sufrimos todos y en consecuencia la responsabilidad de todos es luchar contra el sufrimiento de todos, que se manifiesta en uno cualquiera de nosotros. Aquí es donde la Civilización tiene su Origen, y cuando entró el Poder el espíritu fue encadenado y reducido a instintos, justamente los de ese Poder Anticivilizador que impuso como Derecho de Propiedad su Deber de aniquilación del Principio Natural de la Civilización, y buscando justificar el cual en la estructura de la Naturaleza ese Poder Homicida parió la Teoria Genocida del Hombre como producto de una Selección Natural, de la misma manera que para justificar el crimen de la esclavitud la Filosofía y la Ciencia -en los días de su Infancia, hablando del Mundo Clásico Precristiano- parieron la teoria de la División del Hombre en Esclavos y Libres...por Naturaleza.

Y como la cabra tira al monte era de inocentes esperar que la Ciencia una vez criada no tendiera a imponer de nuevo su Teoria de la División de la Humanidad en dos especies, en este caso la del Fuerte y la del Débil, Teoria Super-Nazi que finalmete puso el siglo XX en acción, y la Civilización debe computarle los crímenes de Alemania a la Ciencia que impuso su ley del Derecho del Fuerte a aniqular y exterminar al Débil. Pues cualquiera que estudie las Naciones en el Habitat de la Alemania de los 40s verá que en verdad, juzgado el caso desde la teoría genocida de la Evolucion de la Vida según la Academia de las Ciencias, la Alemania de los 30s era la nación -intelectualmente hablando- más avanzada del Planeta, y en consecuencia aplicándose a sí misma la teoría nazi delas Ciencias, era suyo el Derecho a la expansión y conquista de suelo sobre el cadáver de las naciones débiles. Y como ya hemos dicho que es la propia Ciencia la que bendice esta ley del Genocidio como Medio Natural y promueve la Guerra como mecanismo de evolución civilizadora, el único crimen de Alemania estuvo en su fracaso, pero no en la aplicación de la teoría a la acción. De donde se ve que la Ciencia se limpió las manos en la piscina de sangre que la casta de los Nobeles cavó con su pensamiento en la consciencia de las naciones.

Luego tenemos una casta de intelectuales que, creyéndose superior, y haciendo de profeta con su brazo levantado bendiciendo todo tipo de crímenes contra la Humanidad en el Derecho del Fuerte a sobrevivir sobre el cadáver de los Débiles, o sea, la mayoría de todos nosotros, y porque somos los débiles este discurso es un delito contra la Evolucion de las especies, o sea, contra el Derecho Natural de unos pocos a matarnos a la mayoría acorde a su necesidad de supervivencia del momento. Y porque esa clase de intelectuales promueve el Derecho de unos pocos a sobrevivir pisando el cadáver de la inmensa mayoría de la especie humana, esa clase superior es el peor enemigo de la Civilización entendida como el triunfo de la Inteligencia Espiritual sobre la Razón Animal. Y es desde esta lucha a muerte que se desencadenó la famosa batalla de la Razón contra la Fe -que hubo de haberse dado entre la Inteligencia y el Poder, pero que el Poder desvió muy astutamente contra la Fe- y se entiende -desde esta necesidad de imponerse sobre los débiles- la necesidad que tiene la casta de los intelectuales del Poder de destruir al cristianismo, baluarte útimo y definitivo de la Declaración de ese Derecho como un crimen contra la Humanidad y Proclamación de esa Teoria del Poder como Ideologia Homicida de aplicación en las Escuelas como Delito contra la Humanidad.

Es por tanto consustancial a la realidad del Poder la debilitación de la inteligencia del pueblo y su reducción a la condición de la razón animal, imponiendo mediante esta transformación de la vida humana en una lucha por la supervivencia la alienación del espíritu del seno de la Sociedad. Y no habiendo espíritu, en definitiva, no hay hombre, y sólo animal racional, y pues que todo animal está al servicio del hombre, sea para su alimentación sea para la experimentación, sea para su placer y deporte, reducido el hombre a la condición del animal su existencia procede en tanto que si sirve al interés de la casta cuyo Derecho al Poder deviene Título de Propiedad.

Así pues, las consecuencias derivadas de la reducción del ser Humano a la condición de un animal racional y la esclavización de su pensamiento a una Teoría de la Necesidad del Crimen, Genocidio si necesario, como Derecho del Poder, tuvo y tiene como enemigo incondicional y eterno al Cristianismo. Pero como quien tene el Poder tiene la sartén es solo natural que el discurso de la declaración de la División del Ser Humano en dos clases como delito contra la Humanidad revierta en su autor y el Poder, defendiendo su Derecho al Delito por la Necesidad-teoría criminal que amparan todas las Constituciones del Planeta bajo el concepto de Razón de Estado-teniendo todos los medios para defenderse- encuentre mil formas de mantener el status quo que le garantiza el ofrecimiento voluntario de las masas en sacrificio de adoración perpetua al Líder, al Presidente, al Gran Hermano Caín.

Vemos, pues que, Jesucristo rompió con toda esta dinámica del Poder, declaró al Hombre un Ser a cuyos pies está la Civilización y a la vez cuyo camino se hace en esta Civilización que abole la División del Ser en dos clases naturales -Esclavos y Libres (léase Aristoteles)- y funda la Civilización en la Unidad del ser Humano en el seno del Género Humano, de manera que es en esta dimensión donde se vive el drama, la tragedia de la Humanidad, y es en este escenario donde la Historia deviene Guerra Civil Perpetua. Cuando pues la Ciencia impone la División del Hombre en dos clases -Débiles y Fuertes (léase Darwin)- la Civilización sufrió una involución hacia la animalidad y le abrió al bestialismo, que en el siglo XX se desarrollaría en toda su extensión, un campo de batalla en el que el enemigo sería la Fe, y de aquí la famosa batalla Razón versus Fe del XIX. La aplicación final del Hombre como Animal implica, en consecuencia, la reducción de los pueblos a bestias que existen sólo y únicamete para alimentar el Hambre de Riquezas y Poder de esa casta superior nacida para ser el Fuerte y en la cual el Derecho al Delito contra la Humanidad es solo natural; y desde la casta de los "intelectuales": la reducción del hombre a una especie animal apta para la experimentacion en razón de la evolucion de la especies, la clonación, la transgenia, la eutanasia, el aborto... simples mecanismos para controlar el crecimiento de los ganados nacionales y establecer los fundamentos del Poder Internacional sobre un número equilibrado de cabezas.

Toda esta serie de conclusiones procede de la Involución que causó la Teoría de la Evolución según Darwin en el seno del Derecho Universal Jesucristiano, según cuyos Principios el Hombre es una Realidad Indivisible y la Civilización existe para promover su crecimiento y facultarle su desarollo libre en el seno de la Sociedad en la que la Razón de Estado queda abolida y el Poder existe únicamente como ejercicio de las facultades sociales del hombre en requerimiento de su Deber respecto a sus hijos. Es respecto a éstos que el hombre en tanto que persona social, pues vive en ella y se cría en ella y es en ella donde alcanzan su apogeo sus facultades ontológicas, que la persona interviene en el futuro y la estructura de la sociedad a fin de mantenerla activa y siempre ordenada de acuerdo a la naturaleza tecnológica y mental de los tiempos

Pero ya hemos visto que el Poder como Derecho es un Delito contra la Humanidad e interviene en la Sociedad para estructurarla acorde a la necesidad que tiene el Poder de legitimación de su existencia como Derecho de Casta. Observamos que el cristianismo es el primer enemigo a eliminar en la carrera de esa estructuración de la Sociedad al servicio de una casta cuyo objetivo es la Identificación de su grupo con el Poder y que usa la Democracia para llegar a su fin, o sea, la Dictadura del Poder. Y viceversa, donde vemos que se procede a la eliminación del cristianismo observamos que existe esa identificación, y de ahí la política de dicho Grupo.

La Civilización, resumiendo la causa de la que vino a luz estas Reflexiones, no dio un paso de gigante cuando Jesucristo rechazó la teoría de la División del ser Humano en Esclavos y Libres que la Ciencia Clásica estableció en el Poder que le concedía su Autoridad Académica. ¡No, en absoluto! La Civilización no dio un paso de gigante el día que Jesucristo abolió para sí y su Escuela la División del Ser en Castas y Especies, la Civilización pegó un Salto Divino del Bestialismo al Espíritu.

La Civilización, resumiendo el discurso consecuente, no pegó un salto atrás el día que la Academia de las Ciencias adoptó la División del ser Humano en dos especies. ¡No, en absoluto! El día que la Academia de las Ciencias adoptó como Doctrina Oficial de las Universidades la División del ser en dos especies, recuperando el discurso aristotélico de los Esclavos y los Libres -transmutadas ahora las especies en Fuertes y Débiles-, ese día la Academia de las Ciencias se declaró Nazi por ideología y fundó el Derecho al Delito contra la Humanidad en la Razón de Estado, connatural al Fuerte, o sea, al Poder.

Estas Reflexiones surgieron como apoyo a la Historia Divina, sí pero sobre todo y ante todo para fundar la Historia Divina en la admiración de su autor por Aquel que se enfrentó a su Mundo y se adelantó a los Milenios estableciendo en nosotros el Concepto de Ser como Realidad Espiritual Indivisible.

C.R.