Sobre el Honor y la Justicia, en relación a la famosa Ley al Honor que los políticos se han sacado de la manga para recortar laLibnertad de Expresión mediante una Figura que es un Insulto a la Inteligencia y hace de la Justicia....

 

¿Pero qué es el honor? Porque unos tienen por honor propio el que le cuelguen ochenta medallones y otros ven en las medallitas la superchería más dantesca, grotesca y cateta que se le pueda colocar a uno en el pecho; hay quien tiene en su nariz un honor, y en cambio otros ven en su narizota un verdadero narizón; hay quien entiende por honor ser amable y quien ve en la amabilidad una tontería de pijos pijotes.

¿Qué es pues el honor? Si le pregntamos a un militar nos dirá que el honor es patatín patatán; si le preguntamos a un médico nos dirá queel honor es ser un hipócrates; si a un deportista ... ¿jugar limpio ... tal vez?

Entrando a matar ¿podríamos decimos que una persona no tiene honor cuando de alguna forma emparentamos esa cosa, lo que sea el honor, con la dignidad propia? Aunque claro, unos tienen por dignidad ser un cerdo y oler a guarro y otros ir echando peste a colonia, así que parece que lo que sea el honor o no nos lo han enseñado en la escuela o es algo que no se estila o es simplemente un invento tras el que algunos respaldan sus actitudes propias ante esto o aquello, y los otros por lo demás y lo de menos ... Veamos lo que nos dicen los expertos:HONOR:

 

 

1.            Cualidad que lleva a una persona a comportarse de acuerdo con las normas sociales y morales que se consideran apropiadas:

un hombre de honor.

2.          Buena reputación

aquello le reportó más honor que dinero.

 

3.           Según la moral tradicional, honestidad y recato en las mujeres:

en el teatro del Siglo de Oro, el honor de la mujer era su principal virtud.

 

4.           Aquello por lo que alguien se siente enaltecido o satisfecho:

su interés por mi novela es un honor para mí.

 

5.           Dignidad, cargo o empleo. Más en pl.:

trabaja duro para alcanzar altos honores en su profesión.

 

6.           Homenaje con que se honra a alguien. Más en pl.:

le rindieron honores.

 

7.           hacer honor a algo. Poner de manifiesto, destacar, dejar en buen lugar:

con su honradez hace honor a su apellido.

 

8.           hacer los honores. Atender a los invitados, agasajarlos:

por favor, haz los honores y ofréceles algo de beber.

 

De donde se viera, por la imprecisión y amplitud de la definición, que el honor no sea un ente universal ni fuese un universal categórico.

Por el primer punto, si el honor depende de la etiqueta social, lo que en una civilización es honor en la otra puede ser una aberración: es moralmente honroso en el mundo islámico matar a pedradas a un adúltero-a; en el cristianismo es una aberración escandalosa.

Y siguiendo con este tipo de ejemplo se vería que el honor entendido como una adecuación a una sociedad es igual a la esclavitud del sujeto a unas leyes “determinadas” "dictadas" por unos poderes dirigentes, y en consecuencia el honor es servilismo, mediocridad, esclavización de la conducta libre del intelecto. De manera que el honor no estaría en el que sigue la norma sino en el de quien la impone, y la impone por su honor, es decir, por sus güevos. De aquí que tener honor –si referido a una adecuacion del hombre a una sociedad en constante cambio- sea una verguenza más que algo honroso. Y una Ley que se sirva de una definición no universal de una figura moral para formular un juicio deviene el mejor enemigo de la Justicia, pues debiendo la Justicia atenerse a una ley universal se encuentra con que siendo el honor de dos sujetos distintos de acuerdo a cada sociedad original, el juez tendría que castigar en unos lo que en otros tendría que bendecir, deviniendo de esta manera, como he dicho, en un esclavo de quien impone sus güevos a todos los demás "por ley".

 

Por el segundo punto (buena reputación) se ve de nuevo que el honor es cosa de payasos. Porque en China se tiene por honor una cosa y en Alemania se tiene por honor, si entendido como buena reputación, otra muy distinta. En Cuba buena reputación se entiende por quien sigue a Castro lo mismo que el perro a su amo. Pero en Francia quien así lo hace es un perro y quien se gana esa reputacion, tan buena en Cuba, es en Francia un chien.

De manera que si el honor es buena reputación y esta reputación está de acuerdo a la etiqueta social, un juez que adopta como figura delictiva el honor -entendido como reputación-  es un corrupto hasta la médula, y que se ha ganado el título a la manera que el cubano, importándole nada la justicia y sólo el beneficio que se obtiene de tan “reputada carrera” (observemos de pasada que reputada procede, etomológicamente hablando, de dos veces putas. Re+Puta, con la puntilla “putada”, o sea que la reputación es una re-putada, lo que en términos diarios se traduce en una putada muy grande o una putada repetida, a la manera que a algunos los gusta gastar la broma dos veces). En consecuencia la Justicia y el Honor, desde estas dos primeras “putadas”, se avienen en la misma cama si el que paga pone lo suficiente para comprar los servicios del juez, que, siendo su “reputada” carrera su interés propio, le pone un precio a la ley.

 

Por el tercer punto “Según la moral tradicional, honestidad y recato en las mujeres”, el honor, y en cuanto la moral femenina es tan igual en todas las sociedades del planeta, por esta definición, si mirada la mujer occidental desde la sociedad musulmana, y tal como dicen ellos: “todas las cristianas son putas”. Por lo que una Justicia que tome como figura el Honor desde la Moral de una sociedad individualizada y en preferencia a la Necesidad Universal que determina la Figuración de la Ley como Norma Categórica: es una perversión del Juez como garante de la Convivencia Pacífica entre todos los individuos, hembras o machos.

 

Si mirado el honor desde el cuarto punto “Aquello por lo que alguien se siente enaltecido o satisfecho”, y dado que lo que a algunos los hace correrse de gusto a otros les asquea, y viceversa, el honor es un instrumento de coacción y represión de las facultades intelectuales del individuo, cuya voluntad es sagrada y su propiedad es inviolable. Y una sociedad en la que todos tuvieran que sentir el mismo gusto por todo no sería una sociedad, sería la Dictadura Perfecta, a la que aspira, si tomado el honor como definición social, la Ley sobre el Derecho al Honor.  Pero sigamos.

 

El quinto punto de definición de lo que el honor sea, es inmoral, antiético, antisocial y vejativo de la condición humana, por en cuanto establece una dignidad en el trabajo dependiendo de la clase de trabajo, y en este orden un panadero es menos hombre de honor que un juez, y un barrendero no tiene ningún honor si comparado con un ministro. Lo cual, al someter el honor del hombre a la naturaleza del trabajo, provoca en la propia moral humana una trasgresión del Derecho, y por esta trasgresión deviene la Ley al derecho al Honor una violación de la propia Justicia, que mira a la Igualdad Inalienable del Ser Humano. De manera que no tiene más honor quien tiene más músculos ni por naturaleza ha sido dotado de una aptitud para alcanzar ciertos puestos sociales, y la determinación de lo que el honor sea por esta definición que hace del trabajoy la escala  laboral su referencia es una perversión de la Igualdad Humana.

 

Por el secto punto “homenaje con el que se honra a alguien”, el honor ¿qué es? El mafioso honra a su sicario, el chulo a su esclava, el amo a su perro y hasta los gusanos honran la mierda en la que proliferan. Desde este punto definido lo que el honor sea, el honor es una represión de la libertad de juicio, crítica y pensamiento, un bozal al juez, un látigo contra la justicia, un empalamiento de la ley. Porque si tomado por esta farsa el Poder bendice sus crímenes colgándole medallas a los ejecutores de sus delitos, y por el homenaje quedan enaltecidos mano y cabeza criminal. Ahora bien, si hay un solo juez en la Tierra que desde esta opción no acepte un juicio contra un “homenajeado” del poder atrapado con las manos en la masa...

 

El séptimo punto “hacer honor a algo” es un chiste. En este caso tendría honor hasta el hijoputa más grande. “Hazme los honores, Pepe, pégale el tiro de remate”. Y punto.

 

Pero acudamos a la Real Academia de la Lengua Española.

honor.

(Del lat. honor, -ōris).

1. Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

2. Gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea.

3. Honestidad y recato en las mujeres, y buena opinión que se granjean con estas virtudes.

4. . Obsequio, aplauso o agasajo que se tributa a alguien.

5. Acto por el que alguien se siente enaltecido. Su visita fue un honor para mí.

6. dignidad ( cargo o empleo). Aspirar a los honores de la República, de la Magistratura.

7. Concesión que se hace en favor de alguien para que use el título y preeminencias de un cargo o empleo como si realmente lo tuviera, aunque le falte el ejercicio y no goce gajes algunos. Al ministro se le rindieron honores de Jefe de Estado.

8. Ceremonial con que se celebra a alguien por su cargo o dignidad.

9. Heredad, patrimonio.

10. Usufructo de las rentas de alguna villa o castillo realengos, concedido por el rey a un caballero.

 

Y analicemos la incongruencia.

Por el primer punto el honor es una cualidad moral “que lleva al cumplimiento de los deberes, ajenos y propios”. U seáse que los estudiantes tienen un honor que te cagas, y los currantes para llenar los mares. De donde se deduciría –por la situación del colapso de la justicia en el papeleo, trámites, etcetera- que los individuos que menos honor tienen en este mundo son los jueces, en cuyos tribunales los casos, “sus deberes”, se amontonan por millones, pasando del deber propio y del debido al prójimo.  Ejemplo sencillo que demuestra que querer convertir en caso de honor el deber propio es una payasada represora y censora que encubre un fin pro-dictatorial y busca su avance sirviéndose de una cualidad espiritual típicamente humana, que se relaciona exclusivamente con la palabra, en la que reside el Honor, y de aquí que digamos que fulanito es un hombre de honor, porque lo es en relación a su palabra.

 

De esta manera, queriendo sin quererlo nos hemos acercado, como quien no lo buscaba buscando a la aproximación de la definición universal de lo que el Honor sea. ¿Tiene honor una persona, sea quien sea, que promete oro hoy y mañana te da el moro? Aunque se ve con los ojos de la cara -porque algunos no los tienen en la cara sino en la carter-, que si definido el Honor por la Fidelidad a la Palabra,tal como se decia en la antiguedad: "Es un hombre de palabra,es un hombre de honor", si medida la clase política desde esta cualidad del ser, la clase política tiene tanto honor como dos perros fornicando en medio de la calle o un mono pelándosela en la jaula delante de los visitantes. Y en consecuencia siendo el Honor una cualidad dekl Ser, el Poder deba ponerle bozal incluso a la Real Academia para que ladre sólo contra quienes al Poder le conviene, porque si el personal recupera el Honor como Fidelidad a la Palabra... Luego... resumiendo este primer punto, la incongruencia de la definición es harto manifiesta, y demuestra su enunciado ser una perversión de la propia sustancia en la que se embarca la esencia de la Persona Humana en el trato con la Sociedad. Siguiendo con lo cual tiene tanto honor un árabe como un ruso, un australiano como un centroafricano... cuando el Honor es referido a la Persona y la Persona se define no por su animalidad sino por su Palabra.

Lo cual nos llevaría -si aceptado el Honor como Fidelidad a la Palabra- a que por la Ley sobre el Derecho al Honor con la que la clase politica trata de callar a todos sus criticos, a que sería el Pueblo quien debiera llevar a los Tribunales a sus Gobiernos por incumplir su Palabra. Y viéndose que esto es un absurdo, el absurdo revienta en los tribunales y deviene síntoma predictatorial preclaro la Ley que permite la elevación a Figura Universal de una definición particularizada desde la raiz a la copa.

Porque si la Justicia trabaja sólo con Figuras Categóricas Universales y no puede someterse a los criterios de los particulares, si lo hace es a cuenta del Honor del Juez que juró servir a la verdad cuando aceptó el cargo.

La Justicia -se ve de la Jurisprudencia de la Humanidad- no puede elevar la Opinión a la Figura de Ley, y menos aún Penal, en tanto que se da entre particulares, sin extirpar del Cuerpo de la Sociedad el Espíritu del Derecho. Y si lo hace comete una perversión de la propia esencia del Derecho, que Funda la existencia misma de la Sociedad en la Igualdad entre todos los Ciudadanos. De donde se ve que la Ley Política al Honor genera una perversión de la Justicia al quitarle todo Honor al Juez mediante la imposibilidad de los Triubnales para satsfacer el Deber de administrar justicia cuando son todos los ciudadanos los que acuden a ellos para exigir de la opinión del prójimo.

De manera que admitiendo el Derecho al Honor como parte del reino de la Justicia la Ley se levanta contra el Derecho para violar públicamente al Juez, quitándole el honor que el juez tiene, si entendido el honor como cumplimiento del deber, cosa absurda pero que figura en el término- mediante el colapso de su ejercicio en razón de la universalidad de la figura que el Politico le incrusta en las partes más púbicas. En el peor de los casos, hace del Juez burla universal al restringir el uso de esa Figura a la clase política, rompiendo de esta manera el juez una lanza a favor de la Desigualdad de todos los Ciudadanos ante la Ley.

De donde se diría que lo que busca el derecho al Honor como Figura es el colapso de la Justicia, el deshonor de los jueces por incapacidad para cumplir con sus deberes y la separación de la clase política del resto de la ciudadania, que se prepara el campo hacia la Dictadura. Concluyendo con lo cual se entiende que seria la Nación la que debiera llevar a todos los jueces a los triunales por "deshonor" si entendido como lo entiende el Dicccionario y la Real Academia. Espupidez soberana que procede de la misma existencia de la Ley protodictatorial, censora y antisocial que es esa Figura del Derecho al Honor.

 

El segundo punto no es menos dictatorial, censor y absolutista. Diciendo que el honor es Gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea, el tomista está pervirtiendo la independencia y la propiedad intelectual de las acciones personales humanas, y las hace derivar de lo que entienda por buena reputación y virtudes el legislador y el poderoso.  Pues la virtud es en unos pueblos una cosa y en otros es otra; ahora bien, la Justicia trabaja solo con Figuras Universales y tiende a buscar la Realidad Categórica de las cosas a fin de establecer la Relación de todos los hombres con todos los hombres en el fundamento de una Igualdad Inalienable. Pero una Ley al derecho al Honor que está sujeta a las virtudes del Poder y las Glorias de los Legisladores es siempre y un sobre todo un paso hacia la Represión, un metro más cerca de la Dictadura, una ventana abierta en el muro trasero de nuestra Libertad por la que el Poder se cuela como Gran Hermano Invisible y por su Invisibilidad pretende lobotomizar a la Ciudadanía en virtud del mismo hecho de esa Invisibilidad, siendo esta virtud su gloria, "su honor".

De donde se ve que un hombre con honor, desde esta definición real-academicista, es todos menos un hombre. Pues lo que establece en definitiva esta Ley al Honor es que el Ciudadano no tiene Derecho a emitir un Juicio sobre la actuación del Poder y sus Socios. Ahora bien, si esta facultad de intelecto se le quita al hombre, ¿qué le queda? Mas la Justicia está para defender a la Sociedad del intento de los particulares contra la Libertad General. Y sin embargo por la Ley del Derecho al Honor la Justicia reniega de esta Facultad y se pone del lado del Represor.

 

Por el tercer punto “Honestidad y recato en las mujeres, y buena opinión que se granjean con estas virtudes” la Real Academia nos hace vomitar, y una vez el mal rato pasado nos permite ver a cara a cara el nivel de inteligencia de los autores del Diccionario. O en el mejor de los casos, salvando el intelecto, por el collar ver a su amo.

 

Por el siguiente, el honor es una entelequia que se define por el amor al arte. O rey por un dia, pero sin cargo. Una burla del academicista contra la esencia y la naturaleza del Honor, que deja de definirse por la propia esencia de la conducta humana para proceder de una concesión extraña a la propia relación de la Persona con su Palabra. Al ministro se le rindieron honores de Jefe de Estado.- dice el Academicista. También los gusanos les  rinden honores a los cadáveres y sin embargo nadie va a confundir el Honor con algo tan vomitivo.

 

Lo demás que viene no merece la pena.

 

¿Honor? ¿Se toca el honor de una persona cuando se le echa en cara que dijera algo que ciertamente dijo? ¿O cuando se emite un juicio verbal sobre la conducta, no ya de una gente cuya bondad quede en entredicho por ciertos acontecimientos, sino cuando se ejerce contra una banda de ladrones?

¿En qué manera una Justicia que sujete el juicio intelectual de un hombre libre a una Ley Penal no es la expresión de la derrota de todo un sistema judicial frente al avance de un Movimiento Prodictatorial que va imponiéndose ganando batallas invisibles pero tan ciertas como la Censura y la Represión contra el Ciudadano que pública y libremente expresa su opinión a los orejas de toda la sociedad, sin esconderse y sin provocar un efecto de sangre ni delito con su palabra?

 

Es de ley que la irrupción de una Figura del Derecho al Honor es un acto de represión y censura cuando se ejerce contra la palabra y en el terreno de la palabra se desarrolla la contienda, asunto en el que al entrar la Justicia ésta deviene parte del sistema represor y censor del grupo de intereses que necesita el Miedo al Poder como condición sinequanon para ejercer el paso final hacia la Dictadura.

 

Conclusión: No a la Ley que hace del Honor una entelequia y utiliza esta entelequia como Instrumento Legal de Represión y Censura.

 

Y moraleja: Cuando las barbas del vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

 

Cristo Raul

(Posdatilla.

Este trabajo está sometido a la propiedad intelectual y la sola lectura es acto constitutivo de delito, por el poder que me ha otorgado ...bla bla bla....)