XX
Dios Volvió a sonreír. El Guerrero se puso el Manto del Sabio y
creyendo saber qué significaban esas palabras se dijo: “Entonces, pongamos
manos a la obra”.
Enseguida transformó Dios la Montaña del Infinito y la Eternidad en un
Monte creciendo, a la velocidad de la mirada de su Creador,
hasta las fronteras que nunca se alcanzan.
Si me preguntáis "cómo lo hizo" os preguntaré a mi vez "cómo le daba la vista a los ciegos de nacimiento el Hijo de Dios". Aparte del pensamiento que cada uno tengamos parece evidente que llamar "ignorancia" a este desconocimiento es dar por bueno un falso testimonio, ya que "la ignorancia" no se refiere a lo que es pero no se puede comprender, sino a lo que es pero no se conoce.
La Fe en este sentido, es el Límite Natural entre la Inteligencia y la Locura, pues que yo no comprenda cómo tiene lugar un hecho que se produce ante mis sentidos esta incomprension mía no puede determinar la negación de la existencia de ese hecho en base a mi incomprensión sobre las causas del mismo, y únicamente refutando la realidad de mis sentidos puedo negar la existencia "humillante" de mi incomprensión, determinando yo de esta de manera que nada exista si escapa a mi comprensión: Dado que "yo" no puedo aceptar que exista algo que "yo" no pueda comprender, procedo al derrumbe de la Lógica Natural y la sustituyo por la lógica que me sugiere mi orgullo, hecha a mi medida, deviiendo "yo" la medida de todas las cosas.
Esta operación de negación de la realidad Natural por el "yo" en base a la imposibilidad del orgullo de aceptar Hechos cuyas causas escapen a la comprension de mi "yo", y pretende sujetar todo el cosmos a los límites de comprensión de "mi yo", procede automáticamete a volar los muros de la Salud y hacer de la lógica de la locura el método de pensamiento del "yo" cientifico.
De hecho vimos en el siglo XX cómo la postura final de la actitud científica mundial, hacia la que había estado caminando la comunidad científica desde que hizo de los sentidos su única fuente de información, fue el destierro del sentido común del reino de la Lógica. Es decir, primero se hace de los sentidos la única fuente fiable de adquisición cognoscitiva, y finalmente se destierra de ésos mismos sentidos- sobre los que basara la Ciencia la fiabilidad de la fuente- la naturaleza misma de la fiabilidad sobre la que la Ciencia se levantara conra la existencia de Dios en razón de no poder ser establecida desde los sentidos.
Primero se duda de Dios y finalmente se duda de los propios sentidos. ¿Dónde está, pues, la cordura y dónde la locura? Y si no existe cordura ni locura sino que el ser del "yo" de cada cual es la medida de todas las cosas, ¿dónde está el bien y el mal? ¿Qué es el crimen sino el destino de quien no sobrevivió a la vida? ¿Por qué la justicia: si la propia ley de la selección decidió la muerte del muerto, resuelve en injusticia el juicio contra quien ella eligiera para sobrevivir al destino?
La Fe es la Ley de la Vida, que estipula la existencia de cosas que se pueden comprender y cosas que no se pueden comprender, pero que ambas existen. El Hombre, al igual que toda criatura, tiene sus límites, y éstos en razón de su Naturaleza. Y siendo la esencia natural del Hombre el Pensamiento, la Negación de la existencia de Dios en base a la Negación de dicho Límite Natural es una rebelión abierta contra la misma Vida, que, procediendo a sus efectos, determina la progresión in crescendo de la Fuerza Extincionista y Suicida del Mundo sujeto a dicha perversión de la Lógica que engendra el Ateísmo Científico.
Volviendo a nuestro tema, la Creación de aquel Mundo "del que bajara el Hijo de Dios y al que volviera tras su Resurrección", y centrado nuestro estudio exclusivamente en el acto de su Creación, invocaré en mi ayuda la imagen de un continente creciendo desde su centro, desparramándose sobre todas sus fronteras, extendiendo sus bordes sobre un océano de energía que se hace materia al ritmo de la Fuerza Creacional que impulsa el Crecimiento. Y este Movimiento bajo la batuta de un Espíritu Ceador que despliega su Arte en forma de Ciencia y Poder, Fantasía y Belleza, Imaginacion y exultacion de la Materia surgiendo del mismo corazón del Espacio y el Tiempo, carne de la carne del Infinito, sangre de la sangre de la Eternidad, un Mundo nacido para ser una sola cosa con su Creador y Señor.
Y en su centro un
Monte, creciendo en altura a la velocidad que lo hace su base sobre la
llanura. Maravilla de maravillas, porque se ve su Cima desde todos los
confines, no importa donde te halles, y desde su Cima se ven los límites de un Mundo cuyas fronteras no se acaban porque están en continuo crecimiento sobre las Aguas de energía que lo rodean.
Llamó Dios a este Monte nacido para ser el
centro de su Mundo, lo llamó Sión. Y a ese continente dotado de su
sobrenaturaleza, cual si Infinito y Eternidad volvieran a nacer desde el Monte
de Dios, y hubiesen salido disparados hasta alcanzar los límites naturales a
sus cuerpos, a ese Continente en el corazón del Cosmos lo llamó "el Cielo".
Le
dio a la Sabiduría su Mundo por Imperio, para que en el Cielo echara raíces y le
diera de sus entrañas al Hermano, al Amigo por el que su Corazón suspiraba.