Historia Divina de Jesús
La
Sabiduría y la Ciencia de la Creación
XI
En aquéllas cenizas,
en efecto, fue enterrada la Infancia de Dios. Pero quien había salido por su
propio pie de las llamas de la destrucción de su Imperio era ahora un guerrero
que había ganado su Primera Batalla, y por el camino había descubierto la Ciencia
de la Creación. Buscando sus enemigos el arma definitiva que le destruyera,
descubrió Dios los secretos de la materia, del espacio y del tiempo, y al abrir
esa puerta se encontró con la Sabiduría.
XII
El la amó desde el
primer día. Y Ella a El no se le negó, no le dio la espalda, no salió la
Sabiduría huyendo de su Señor. El era desde el Principio Increado la causa
metafísica de su existencia, la razón por la que Ella, la hija del Infinito y
la Eternidad, lo hacía todo. El era el Dios que le exigía cada vez más, que la
retaba continuamente con su alegría y sus ganas de vivir. El era su fuente de
inspiración. Era en su corazón donde miraba la hija del Infinito y la Eternidad
para ver los miles de reflejos del futuro que venía. Su deseo era su musa, su
capacidad para soñar su taller de proyectos. Cuando El irrumpió en la
estructura de la Realidad poniéndole sobre la mesa su Deseo Ella supo que de
entonces en adelante ya nada sería ni podría ser igual. Antes que El viera la
primera llama, Ella ya había visto el Infierno; antes que El oliera la primera
chamusquina, Ella ya había visto el cementerio sobre el que su guerrero
indestructible caminaría descalzo. Inevitable el fin de su sueño, Ella articuló
la garganta de los sabios para hablarle a Dios palabras de Ciencia. Porque para
el día que El andara sobre las cenizas de su sueño, para ese Día, Ella ya le
habría entregado todos los secretos de la Ciencia de la Creación. .Ella le iba
a enseñar cómo se crea una galaxia. Ella le iba a enseñar cómo crear un enjambre
de estrellas, cómo articularlas en redes macro-moleculares, cómo cubrir
regiones enteras de mares gravitatorios flotando entre galaxias, cordilleras de
cuyas cumbres ríos de astros corren por los desfiladeros de los abismos
siderales y van a desembocar en las costas de las constelaciones. Ella le iba a
enseñar a cultivar el árbol de las especies. Ella le iba a entregar su Poder,
ella le iba a entregar su ser.
XIII
Y así fue cómo el
Guerrero dio paso al Sabio.
El Infinito y la Eternidad transformaron el
universo en un laboratorio de aprendizaje para Dios, y le dieron por Maestra a
su hija, la Sabiduría. Ella guió su pensamiento a través de los átomos, dirigió
su brazo hasta el núcleo de las estrellas.
Le enseñó a atrapar un haz de rayos
cósmicos, le descubrió cuáles son las leyes que rigen su movimiento en un campo
de energía; le enseñó a manipular ese campo de energía creadora en razón de los
efectos buscados. Le mostró cuál es la serie de leyes generales y particulares
que rigen la relación entre la materia y la energía.
Le descubrió el origen de
las supernovas, las causas por las que las galaxias se atraen, se rechazan, se
unen, se dividen, se transforman pero nunca se destruyen.
Corrió Dios contra la
luz y venció al rayo cósmico en pleno vuelo intergaláctico.
Aceleró Dios el
pulso de los astros al límite de sus revoluciones para ver qué sucedía si
doblaba al cuadrado la densidad de su campo gravitatorio.
Se sumergió Dios en
el microcosmos y sobre una estela de plata siguió el salto de la energía de una
dimensión a la otra.
Más iba conociendo sobre las fuerzas que mueven el
universo y sus leyes más disfrutaba Dios creciendo en inteligencia. Su
inteligencia no conocía límites, siempre quería más, y ningún problema se le escapaba.
Sólo tenía que enfocar sus ojos para que su pensamiento encontrara la
respuesta. La Sabiduría se limitaba a ponerle delante el objeto y a dirigir su
pensamiento hacia la solución correcta. Le estimulaba la Inteligencia y lo
introducía de ciencia en ciencia hasta el límite que sólo Dios podía alcanzar,
el conocimiento de todas las ciencias, la Omnisciencia.
Luego la Sabiduría le
abrió la puerta al tema de la creación de la vida. Qué condiciones
sistemológicas es necesario crear para obtener esta especie o la otra.
Cuáles
son los procesos de selección natural que han de seguirse para que la fuerza
vital dirija sus pasos en una dirección definida y no en otra.
De Ella aprendió
Dios todos los secretos de la creación y cultivo del Árbol de la vida. Bajo su
dirección creó Dios mundos siguiendo el método de la experimentación. Y cuando
su dominio de todas las leyes y fuerzas del universo lo convirtieron en el que
era, ¡el Señor!, fue a dar el paso hacia la frontera inconquistable: la
creación de la vida a su imagen y semejanza.

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