Historia Divina de Jesús

Origen de Dios

I

La Eternidad, el Infinito y Dios nacieron juntos. No hubo un Antes y un Después. Ni los tres miembros de la Trilogía Increada nacieron a la manera que los seres humanos entendemos el hecho de nacer.

¿Tiene padre el Infinito? ¿Qué madre le daremos a la Eternidad? ¿Qué fecha de nacimiento pondremos en el libro de familia de Dios? ¿Qué edad le supondremos a un Ser que es una sola cosa con el Espacio, el Tiempo y la Materia? ¿Cómo hablaremos de la edad del universo sin referirla a un fragmento de la línea de la existencia de Dios en el Infinito y la Eternidad? ¿Y cómo de alta será la montaña de sucesos creada por un Ser que vive desde la eternidad?

Un cosmos increado por patria, indestructible por naturaleza, inteligente por vocación, aventurero nato, amante irremediable de la Vida y sus mundos, su vida una aventura perpetua por los mares incógnitos de las galaxias. ¿Con qué palabras podríamos dibujar en el lienzo de nuestro entendimiento la imagen de ese Ser Divino en navegación constante por el océano de las galaxias? ¿Qué fronteras le daremos a su universo? ¿Qué propiedades a su espacio-tiempo? ¿Cuántas páginas abarcarían las crónicas de sus aventuras?

Ahí va. Las estrellas a su voz se apartan, las constelaciones al verle pasar le saludan. Corre el león de Mercurio por la llanura entre campos de planetas de todos los colores atípicos, singulares, esbeltos, sutiles, lo alcanza su Gran Espíritu y le grita, “vuela criatura, sígueme hasta los confines del universo”.

Una galaxia como un lago de luz acaramelada, con el alba de Júpiter en el núcleo, encierra en sus aguas delfines con gafas de infrarrojos saltando de sistema sideral en sistema sideral; de pronto ven al Gran Espíritu acercarse corriendo junto al león de Mercurio y se lanzan a perseguirle por los espacios donde mora el Orto. ¿Con qué ojos verá Dios los colores de un campo de energía que con sus brazos abarca diez mil constelaciones? ¿Con qué cabellera suelta al viento de las galaxias sentirá El la brisa que recorre los espacios infinitos? ¿Con qué manos y pies escala su Gran Espíritu las cumbres luminosas de los universos invisibles, paralelos, perdidos, ponientes, prófugos?

¿Cómo le afectará a Dios el tiempo que se tarda en alcanzar la llanura al otro lado de los cúmulos estelares más remotos? ¿En qué direcciones estelares extenderá su corazón sus alegrías cuando se encuentre al otro lado de las orillas de un cinturón de galaxias? ¿Cómo reacciona su corazón al sentir el nacimiento de la vida en las profundidades del mar de las constelaciones sumergidas?

La perla de la vida en su ostra sideral. Un mundo, otro mundo, una civilización nueva con sus singularidades típicas, con sus particularidades propias, otro desafío del barro primordial al fuego creador y destructor de todas las cosas. El avanza por las olas de los mares cósmicos descubriendo nuevos mundos; de cúmulo estelar en cúmulo estelar lleva la alegría del aventurero imperecedero a costas desconocidas. Abre las alas de su Gran Espíritu y se lanza a velocidad infinita por las llanuras cósmicas; siente el impulso del viento que recorre los espacios sutiles y ora juega con la luz a ser su jinete y ella su corcel brillante, ora la convierte en un rayo que recoge en su carcajaj desde donde las flechas luminosas salen disparadas al cielo níveo, se incrustan en el corazón de una estrella Nova y la transforma en Super.

El tiene la Eternidad por delante; a su alrededor se extiende el Infinito.

Aquél era Su mundo, Su universo, Su paraíso original. No tuvo principio, no tendría fin. Hacia donde quiera que su Espíritu girase las estrellas y sus mares luminosos extendían sus costas. ¿Cuántos sistemas estelares se pueden recorrer en una eternidad? ¿Cuántas páginas le calcularemos al libro de Su vida? ¿Cuántas ramas le contaremos al árbol de Su experiencia? ¿Cuántos mundos, cuántas razas, cuántas civilizaciones conoció Dios antes de revolucionar la estructura de su mundo y convertir la realidad cósmica en su Creación propia?

¿Cuál es el volumen de Su memoria? ¿Cuántos recuerdos Su mente almacenó antes de provocar en aquel universo increado suyo la transformación final de la que nosotros somos el fruto?

 

BTM