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...Tras
la muerte de Juan Hircano I, hijo de Simón, el
último de los Macabeos, le sucedió en
el gobierno de la Judea su hijo Aristóbulo I.
En este capítulo la memoria del pueblo israelí
se pierde en el laberinto de sus propias fobias y terrores
a la verdad. Según algunos el hijo de Juan Hircano
I no acometió el asalto a la corona. Sencillamente
la heredó de su padre.
...Según
la posición oficial, la abominación que
sentenció la ruina fue cometida contra el padre
por un hijo que debió superar la oposición
enconada de su madre y de sus propios hermanos. En definitiva,
claro no hay nada, excepto la necesidad de ir al encuentro
de la realidad corriendo por la pista de los hechos.
Personalmente ignoro en qué medida esos hechos
son básicos para determinar la culpabilidad del
padre en descargo de la absolución del hijo.
Si Aristóbulo I se coronó rey contra el
testamento de su padre o si sólo se limitó
a legitimar una situación monárquica encubierta,
con absoluta certeza nunca lo sabremos, al menos hasta
el día del juicio final.
...El
hecho es que Aristóbulo I abrió la gloriosa
crónica de su reinado sorprendiendo a extraños
y conocidos con el encarcelamiento de por vida de sus
hermanos. ¿Motivos, razones, causas, excusas?
Bueno, aquí entramos en el eterno dilema respecto
a lo que los actores de la Historia hicieron y lo que
a ellos les hubiera gustado que se escribiera. ¿Entramos
en discusión o lo dejamos para otro día?
Quiero decir ¿qué motivo más fuerte
hay para alcanzar el Poder que la pasión por
el Poder? Poder absoluto, Poder total. La libertad del
que está más allá del Bien y del
Mal, la gloria de quien se alza sobre las Leyes porque
él es la Ley. La Vida en un puño, en el
otro la Muerte, a los pies el pueblo. Ser como un dios
¡Ser un dios! La tentación maldita, la
pulpa de la fruta prohibida, ser como un dios, lejos
del ojo de la justicia, más allá del largo
brazo de la ley. ¿No era astuto el Diablo? Que
aquella pasión por ser como un dios había
descubierto su naturaleza vírica, venenosa, cuando
transformó un ángel en aquella Serpiente
madre de todos los demonios, “pues muy bien”,
se contestó Aristóbulo I, “esparciré
generosamente mi veneno por toda la tierra, empezando
por mi casa”.
...Horror, desilusión,
llevadme lejos de los sueños del Demonio. Despertadme,
cielos, belleza, en algún rincón del Paraíso.
...¿Qué locura
es la que arrastra al barro a creerse más fuerte
que el diluvio?
...¿Sueña
el caracol a ser más veloz que el jaguar?
...¿Reta la Luna
al Sol a ver quién brilla más?
...¿Desprecia el
león la corona de la selva?
...¿Se queja el
cocodrilo del tamaño de su boca?
...¿La criatura
fiera le envidia su canto a la sirena?
...¿Envidia el águila
al elefante de las llanuras?
...¿Se levanta de
los abismos oceánicos el pez fosforescente reclamándole
al Sol luz de Luna?
...¿Quién
le ofrece al frío boreal pétalos de primavera?
...¿Quién
busca la fuente de la juventud eterna para escribir
en sus orillas: Tonto el que beba?
...El hecho innegociable
es que Aristóbulo I subió al trono que
la muerte de su padre dejó vacante. Y lo primero
que hizo fue echar a sus hermanos a la mazmorra más
fría de la cárcel más lúgubre
de Jerusalén.
...Insatisfecho, no contento
todavía con semejante delito contra natura, Aristóbulo
“el loco” remató la faena enviándole
a sus hermanos la madre.
...Nadie supo nunca por
qué. Ni por qué dejó libre al benjamín
de su madre.
...El hecho es que lo mismo
que sorprendiera a todos condenando a sus hermanos a
cadena perpetua volvió a sorprender a todos dejando
libre a uno. Parece ser que dejó vivo al más
pequeño de sus hermanos. No por mucho tiempo
sin embargo. Al poco la locura se apoderó de
su cerebro y se superó a sí mismo estrangulándolo
con sus propias manos.
...Todos estos crímenes
cometidos, se vistió el rey loco de sumo pontífice
y se fue a celebrar el culto como si Jerusalén
hubiera rechazado a Yavé por Dios y se hubiera
jurado en obediencia al mismísimo Diablo.
...Tal fue el principio
del reinado del hijo de Juan Hircano I.
...En el fondo de un crimen
semejante, digno del discípulo más aventajado
de Satanás, nosotros tenemos que ver la terrible
disputa entre madre e hijo, entre Aristóbulo
I “el loco” y sus hermanos hablando del
tema de la transformación de la ¿República?
en Reino.
...Aceptar la locura del
nieto de Simón Macabeo por diagnóstico
último, decisivo, exculpatorio incluso, no es
manera de cerrar un asunto tan grave. Especialmente
cuando el breve año de reinado del Segundo de
los Asmoneos -dejando atrás el tema de los que
mató, cuyos nombres no fueron escritos ni su
memoria conservada porque no fueron sus familiares,
cuyo número podemos calcular partiendo de lo
que hizo, ¿o quien encarcela a sus hermanos va
a dejar libres a quienes no lo son? Decía que
-el breve año del reinado de Aristóbulo
I, si breve, configuró el futuro del pueblo judío
de la forma tan profunda y dolorosa que se puede observar
en la base del trauma que dos mil años después
siguen padeciendo los historiadores oficiales judíos
a la hora de recrear los tiempos Asmoneos.
...¿Qué discusión
más críticamente apocalíptica que
la transformación de la ¿República? en Monarquía
pudo haber empujado al nieto de los Héroes de
la Independencia a convertirse en un monstruo?
...Los historiadores oficiales
judíos pasan por este asunto mirando para otro
sitio. Haciéndolo cometen un terrible delito
contra sí mismos al crear en el lector la impresión
de que matar a la madre y a los hermanos era entre los
judíos el pan nuestro de cada día. No
sé yo hasta qué punto es ético,
o tan sólo moralmente aceptable hacer recaer
sobre los hijos la sangre del crimen cometido por sus
padres. ¿O acaso es verdad que los hebreos solían
comerse a sus madres un día sí y al otro
también?
...Es un crimen contra
el Espíritu ocultar la verdad para imponer las
propias mentiras. Si Aristóbulo I mató
a sus hermanos y a su madre crimen tan monstruoso debemos
entenderlo como consecuencia final de la lucha entre
los sectores republicanos y monárquicos, representados
los primeros por los fariseos y los segundos por los
saduceos. Lucha que ganó Aristóbulo I
contra sus hermanos y le costó a su madre la
vida por conspiración contra la corona.
...Desde nuestra cómoda
posición podemos aventurar esta teoría
al caso. Parece evidente que si la autoridad de aquella
mujer no pudo imponer su juicio hubo de ser porque chocó
contra intereses más poderosos. ¿Y qué
interés más poderoso por el que jugarse
la vida podía existir en Jerusalén que
el control del Templo?
...Tengamos en cuenta que
en toda la historia de los hijos de Israel encontrar
un caso de crueldad semejante, de un hijo contra su
madre, no fue registrado jamás, porque jamás
se produjo. Así que el hecho de haberse producido
contra natura nos abre las puertas a la conspiración
contra las leyes patrias que tuvo lugar entre los sacerdotes
aaronitas y Aristóbulo I. En este contexto la
encarcelación de los hermanos y la madre se
entiende perfectamente. De hecho los acontecimientos
que vamos a ver vinieron todos marcados por el mismo
hierro. Luego está la psicología del historiador
oficial para aprovecharse del tipo de delito y ocultar
en las mieles del horror el año de terror que
la población de Jerusalén sufrió
bajo la tiranía del rey loco. Al concentrar aquél
año de matanzas en la familia real el historiador
echó sobre la lucha en la raiz del problema la
pantalla de humo de los magos del faraón. ¿Quién
encarceló a sus hermanos por oponerse a su coronación
qué no haría con quienes sin ser sus hermanos
se negaron a transformar la república en monarquía?
El historiador oficial judío pasó de largo
sobre este tema. Al hacerlo nos tomó a los del
futuro por tontos y a los de su tiempo por idiotas de
toda la vida.
...De todos modos -dejando
aparte ahora las discusiones- Aristóbulo I dejó
libre -como he dicho- a uno de sus hermanos. Se dice
que el muchacho fue un guerrero batallador y valiente
al que el juego de la guerra le encantaba, y allá
que no perdía tiempo en abrir el combate al grito
de “viva Jerusalén”. Digno pariente
de Judas Macabeo, con cuyas historias el muchacho se
crió, el Príncipe Valiente arrastraba
a sus soldados a la victoria que nunca se le resistía,
la propia gloria de los héroes enamorada de sus
huesos.
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...Digamos que rota la
Reconquista pacífica de la Tierra Prometida por
las guerras macabeas, Juan Hircano I abrió un
nuevo periodo al pasar por las armas a todos los habitantes
del Sur de Israel que no se convirtiesen al judaísmo.
Mediante esta política se anexionó la
Idumea.
...Le tocaba a Aristóbulo
I, su hijo, dirigir sus ejércitos contra el Norte.
Jerusalén en plena efervescencia antimonárquica
por los hechos ya referidos -encarcelamiento de los
hermanos del rey y matanza de sus aliados republicanos-
mientras se dedicaba a controlar la situación
Aristóbulo I le pasó la jefatura militar
a su hermano pequeño, que conquistó la
Galilea.
...No todo iban a ser malas noticias. La conquista
de la Galilea levantó la moral de unos judíos
que no sabían si reírse por la victoria
o llorar por el fracaso que les suponía tener
por rey un asesino de la peor especie, un loco en toda
regla.
...Lo que vino después
no se lo esperaba nadie. O lo vieron venir y no pusieron
ningún remedio a su alcance. La cosa es que apenas
empezaba el Príncipe Valiente a mirar para otras
partes donde encontrar fama y gloria cuando los celos,
y la mala conciencia que le tenía aprisionado
por sus hechos, arrastraron a su hermano Aristóbulo
I a condenarle a muerte.
...También en este
caso Aristóbulo I actuó siguiendo el ejemplo
de los gentiles, aunque aplicado el sistema a la mentalidad
de Oriente. El Senado Romano impuso por norma en el
manual de los poderosos para quitarse de encima generales
demasiado victoriosos la retirada o la muerte. Sufrieron
esta norma los Escipiones y el propio Pompeyo Magno.
El último caso sería el de Julio César,
que tan bien les saliera, por supuesto.
...Más sabio y santo
que los senadores imperiales el rey de los judíos
no deshojó la margarita. Sencillamente le envió
a su hermano pequeño su decisión irrevocable
colgada del filo del hacha del verdugo.
...La noticia del asesinato del hermano pequeño
por el hermano grande le cogió al Alejandro Janneo
allá abajo, entre fríos de mazmorras y
aullidos de cárceles excavadas en los muros del
infierno. Naturalmente la noticia le heló la
sangre. Pero hubiera podido el fluido vital recobrar
su calor de no haber doblado el frío ambiental
la presencia en los calabozos de su madre. Esta, la
pobre, atravesada de aquella manera, la pobre mujer
perdió el juicio y con el resto sano que le quedó
se dejó morir de hambre.
...Ver a la madre y a los
propios hermanos morírsete por culpa de un hermano
no es lo que se entiende por la mejor escuela para un
rey. Pero esta fue la escuela para reyes a la que asistió
a la fuerza Alejandro Janneo, el objeto de todos los
odios del mundo judío tras la Matanza de los
Seis Mil.
...Agobiado hasta la demencia
por aquella tragedia el Asmoneo juró vengarse
de la muerte de su madre y de sus hermanos -si salía
vivo del infierno- sobre los cadáveres de todos
los cobardes que en esos momentos quemaban incienso
en el Templo.
...Otra cosa será
-retomando el hilo de la negativa en la postura oficial
judía a aceptar el hecho de la coronación
de Juan Hircano I- que la locura matricida y fratricida
de Aristóbulo I no hubiese sido sino el final
del drama a que los condujo a todos la coronación
del padre. La postura oficial judía -encabezada
por el famoso Flavio Josefo- fue negarse a admitir el
hecho de la coronación del hijo del último
de los Macabeos. Sus medidas, sus guerras, su testamento
parecen probar lo contrario, parecen gritar a pulmón
abierto que su cabeza ciñó corona, y fue
durante su reinado que el virus de la maldición
encontró caldo de cultivo en su casa. ¿Cómo
de otra forma explicar que el día después
de su entierro su mujer y sus hijos se hundieran bajo
el peso de aquella aplastante oposición a la
continuación de su dinastía? ¿Bajo
qué contexto podríamos si no comprender
que el nuevo rey decidiese de la noche a la mañana
la muerte de todos sus hermanos, incluida su madre,
por alta traición?
...La Lógica no
tiene por qué presentar sus pruebas en el tribunal
de la Biohistoria. Los argumentos biohistóricos
se sobran para entenderse y no necesitan de testigos.
Pero si ni la una ni la otra bastan para abrirse camino
por la selva laberíntica en la que los judíos
perdieron su memoria, nada se le puede aconsejar al
que tiene apretado el gatillo, a no ser que acabe pronto
con la tragedia y se deje de reunir mirones antes de
irse al infierno con sus lamentaciones y sus elegías.
...No hay más hechos
que la realidad desnuda y sencilla. Aristóbulo
I sucedió a su padre Hircano I. Inmediatamente
ordenó la prisión a cadena perpetua de
su hermano Alejandro. También los hermanos y
hermanas de Alejandro corrieron la misma suerte. El
único que se salvó de la matanza cainita
fue el benjamín de su madre. Esta yacía
como muerta en algún calabozo oscuro del Palacio
de su hijo malvado cuando le bajaron por correas anónimas
el cadáver de su benjamín. La pobre cerró
los ojos y se dejó morir de hambre. Tales fueron
los principios del reinado de Aristóbulo I el
Loco; tales los orígenes del próximo reinado
de su hermano Alejandro I.