Esta Historia ha estado guardada de todas las iglesias a la manera que lo estuvo el Conocimiento del Hijo de Dios de todas las Tribus Hebreas hasta la Plenitud de los tiempos, a fin de que, llegada la Plenitud de las Naciones las iglesias gozasen de la Libertad que precede la Obediencia a la Voluntad Unificadora de Dios. Fue el Designio del mismo Dios que mantuvo sellada la Puerta al Conocimiento de la Existencia de su Hijo a todas las tribus de Israel, ése Dios mismo extendió la Ley del Silencio, que antes cerrara el acceso al Conocimiento Perfecto de la Divinidad, sobre todas las iglesias mirando a la Salvación Universal del Género Humano en la Obediencia a su Voluntad. Desde el Conocimiento de Aquéllos que fueron engendrados para ser un solo Cuerpo con Cristo y participar de toda su Gloria, la Gloria del Espíritu Santo, nada de lo que yo pueda escribir en este Libro va más allá o se queda más acá de lo que los hijos de Dios, de la Descendencia de Abraham, conocieron y vivieron en sus carnes.
El Volumen entero del Conocimiento de Cristo, el Hijo del hombre, fue el Tesoro que en su Corazón se llevó al Cielo Aquella que fue engendrada por el Dios de la Eternidad para ser la Madre de su Hijo, y que, Ascendida, se llevó con Ella, de aquí que, el Espíritu Santo, pensando en la Ignorancia, por el Silencio de Dios, que pesaría sobre el Conocimiento Perfecto de Cristo, y que a la manera que por el Conocimiento imperfecto de su Dios cayeron las Tribus de Israel en la Destrucción de su Nación, el efecto haría pesar sobre las iglesias su futuro, dijese: ¿Quién subirá al Cielo?, evidentemente para llegar a Aquella que se llevó en su Corazón el Conocimiento Perfecto de Cristo Jesús su Hijo.
Ahora bien, el Espíritu Santo, teniéndolo todo en Dios, habló como habló buscando excitar el Misterio de lo Imposible, para por lo Imposible dejar ver el Poder de Intervención en la Historia del Futuro que Dios se reservó en la Obedicencia de su Unigénito, creyendo lo cual el Mismo que hablara antes volvió a escribir que "la Creación entera estaba expectante a la espera de la Libertad de los hijos de Dios," con lo cual exponía su propia condición de esclavitud a la Ley de Silencio impuesta por el Padre de la Creación, a la vez que anunciaba esta Libertad para una Nueva Descendencia, ésta nacida del mismo Cristo que Sellara Su Testamento con su Sangre, dejando a Su Esposa Católica el tesoro de su espíritu profético y a su Descendencia, por nacer, el que llevaría su Nombre, y el Nombre de su Dios, y el Nombre de la Ciudad de su Dios: el Espíritu de Inteligencia, según está escrito: "El espíritu de Dios es espíritu de Inteligencia y sabiduria, de entendimiento y fortaleza, de consejo y temor de Yavé".
Pues "quien nace del Espíritu, espíritu es", y naciendo de Aquel cuyo Conocimiento Perfecto hace de las bestias hijos de Dios, la Descendencia que el Espíritu Santo saludó afirmando que la Creación entera quedaba expectante hasta el Dia de la Plenitud de las Naciones, esta Descendencia por Derecho de Nacimiento viene a heredar la Libertad de los Hijos de Dios, que "entran y sale a voluntad", y a la que nada puede negarle su Padre, menos aún Aquella que mantuvo sellado su Corazón en la Expectación del nacimiento de la Descendencia de su Hijo.
Y aunque dice tambien la Escritura, ¿y quién bajará al Infierno?, esta parte me la guardo yo en el mío, poniendo sobre la Mesa exclusivamente el Tesoro que la Madre se llevó en su Corazón y ha permanecido Sellado hasta este Dia.
Los defectos que se puedan presumir en la narración proceden de mis manos; los Hechos que se exponen son verdaderos, y siendo mi Dios un Dios Vivo, a El finalmente debe dirigirse el que lee para recibir Testimonio sobre la Veracidad de lo que escrito está. Los personajes son maravillosos, y, habiendo sido seres únicos en la Historia de la Humanidad, la descripción de sus personalidades, no teniendo comparación en el universo de los actores de la Historia Universal, pues Cristo sólo ha habido Uno y no habrá Otro, imponen al ritmo del relato una medida sin igual desde la que poder establecer unos cánones y parámetros comparativos.
Será desde el Silencio de Dios que el lector debe partir a fin de entender que nada de lo que se ha escrito sobre la Estrella de los Evangelios ha tenido fundamento histórico. Excepto lo que está escrito sobre el Hijo de Dios, todo lo que se ha escrito fuera de los Evangelios sobre Jesucristo ha sido escrito por la Muerte, la Carne y el Diablo. Nadie, excepto Aquel a quien desde el principio de los tiempos de la Salvación Universal del Género Humano, determinó Dios darle la Llave que abre la Puerta de su Espíritu, y entra y sale con la Libertad de un hijo, y no se le niega nada que su Inteligencia requiere para hacer la Voluntad de su Padre, sólo Ese podía acceder al Corazón de María, y recibir de la Victoria del Conocimiento perfecto de Cristo Jesús, su Hijo, Victoria hasta entonces negada a todas las generaciones de los hijos de los hombres, y sin la cual, según quedó sentenciado y listo para ser visto : "La fe, que se corrompe". Sobre lo cual no hay nada que decir, porque todo está escrito.
C.R. Y&S.