Los hititas
entaron en la escena histórica al principio del 2.000 antes
de Cristo, y se establecieron en la península turca; desde
donde abrieron sus fronteras tribales hasta convertirse en un reino,
y finalmente en una especie de imperio al estilo y dimensiones de
los de su tiempo.
Un par
de siglos pasaron desde que los Hititas invadieron la península
turca hasta el día que tuvieron su propio reino, con su capital
propia, que llamaron Hattusas, al norte
de los Zagros y al sur del Mar Negro.
Con el
tiempo el Reino Hitita adquiriría las proporciones de una
superpotencia militar en guerra caliente perpetua con las vecinas
Mitanni, Egipto y Asiria. El momento supremo de su poderío
lo gozaron en el dulce siglo XIII (siempre antes de Cristo en lo
sucesivo), cuando casi toda la península, algo de Chipre,
de Siria y Mesopotamia sufrieron el yugo de los reyes hititas. Reyes
que desaparecieron como por arte de magia en el año 1200, según
unos bajo el empuje de los famosos Pueblos del Mar, y aquí
empieza el problema. Veamos si soy capaz de centrar el meollo de
la cuestión y poner en la misma parrilla el misterio de los
Pueblos del Mar, la Caída de Hattusas y la Guerra de Troya.
Comenzemos por el poeta pues que al Principio, antes que la Historia
fuese, fue la Poesía.
Homero
es un cielo cuando da por hecho que durante los diez años
de invasión que tuvieron asediada Troya los Griegos vivieron
de los dioses, alimentándose de lo que las gaviotas les traían;
pero más angelitos son aquellos que inclinan la cabeza y,
contra toda la lógica de las civilizaciones antiguas y el
conocimiento de los humanos de las Edades del Hierro y del Bronce,
repiten: Sí, sí, amén, aleluya. Lo natural
que hubo de darse en un caso semejante fue que los ejércitos
griegos, mientras estuvieron asediando Troya, se dedicasen a lo
que todos los ejércitos de todos los tiempos y lugares han
venido haciendo en estos casos, recorrer el pais, destruirlo todo,
violar a mansalva, darse al botín y al pillaje. Que le cogiesen
gusto y los vencedores de Troya se lanzasen desde el Mar por el
que vinieron a la conquista de un Oriente Próximo Antiguo
para la fecha desprovisto de la fuerza que en los dos últimos
siglos le hicieron frente a las invasiones europeas ¿qué?
¡Por qué no!
Que Troya,
desde esta perspectiva, formase parte del Imperio Hitita lo implican
las fechas asumidas por los historiadores de las cosas antiguas.
Eratóstenes fechó la Caída de Troya entre el
1194 y el 1184, y Herodoto en el 1250. Es decir, que unificando
la tela del mapa de relaciones entre Troya, (situada en en Helesponto,
aquí abajo:)
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y la del
Imperio Hitita -tal cual se ve arriba- se entiende que aún
-caso muy pero que muy superhipotético- habiendo sido el reino
de Troya independiente del Imperio de los Hititas, que éste desapareciese
justamente en las mismas fechas nos obliga a reconstruir el mapa
de la Historia y dedicarnos a los acontecimientos, dejando la poesía
para los poetas, sin que por esto dejemos de ver en las aventuras
de Ulises, por ejemplo, las correrías de una parte de los
ejércitos griegos por la Península de los Hititas.
Recorriendo la cual echaron abajo el imperio hasta entonces dominante,
y al que estaba sujeto posiblemente Troya, deviniendo para nosotros
los destructores de Troya los Pueblos del Mar y para los Hebreos
sus bárbaros del momento, los Filisteos de las pesadillas
del rey Saúl, por ejemplo.
Pero volvamos
a la teoría clásica de la desaparición como
por arte de magia de un imperio que estaba en la cumbre de su grandeza,
siguiendo así el consejo de sus majestades académicas,
aunque tan serios siempre tan dados al oscurantismo y las artes
mágicas por las que hoy surge un imperio de la nada y mañana
ese imperio cae bajo el hachazo de nadie.
No olvidemos
que los Pueblos del Mar -dado el mapa de la región- sólo
podían ser los Griegos, los Cretenses y los Chipriotas, a
no ser que en el siglo XIII y XII el Mediterráneo se abriera
a un océano ignoto con sus islas desconocidas para nosotros.
O sea, que el misterio de los Pueblos del Mar que los catedráticos
de las historias para poetas han mantenido en el éxtasis
de nuestro asombro, pues que los Pueblos del Mar invaden el Oriente
Próximo en esas fechas, la Historia recoge la Guerra de Troya
en las mismas, y paralelamente las Crónicas del Mundo ven
desaparecer de sus páginas la Historia de los Hititas, la
causa de este triple acontecimiento sólo podía proceder
de la Confederación Helénico-Cretense-Chipriota a
la conquista de Turquía y la Palestina tras la Destrucción
de Troya, origen de la Caída de Hattusas y la Leyenda de
los Pueblos del Mar.
Traduzcamos
palabras de maestros sobre el tema, hablando de la relación
entre Troya y los Hititas, al final de las cuales veremos que aún
teniendo todas las piezas en la mesa sus majestades no se atreven
a identificar a los Pueblos del Mar con los ejércitos Griegos
que arrasaron Troya, se desparramaron sobre el Reino de los Hititas,
del que dependían el Famoso Príamo y su hijo Héctor,
y bajando bajando se convirtieron en los Filisteos, que es la palabra
común con la que los Hebreos llamaban a lo que nosotros llamamos
en sus tiempos "los Bárbaros".
No creo
que sea una ofensa el que un día, en otros tiempos, nosotros,
los europeos, tan cultos y civilizados hoy, fuésemos ayer
los Bárbaros del Oriente Próximo Antiguo. A mí
no me molesta; la derrota de Troya fue la puerta abierta hacia la
conquista de un reino que no supo defender a sus reyes vasallos,
simplemente. Troya fue el caballo que los Griegos introdujeron en
el imperio hitita. El Poeta, a su forma pues, tenía razón:
hubo Caballo de Troya. Cumplamos la palabra (la traducción
es literal pero voy a mi bola. Si alguien quiere traducir punto
por punto, esta es la dirección Introduction
to the Hittites). Y ahora, sí:
Virtualmente no
se sabía nada sobre los Hititas (hablando de antes
del descubrimiento de la ciudad de Hattusa,
que revolucionó el panorama de la Historia del Próximo
Oriente Antiguo Occidental, y junto con la resurrección
de la ciudad de Troya revolucionó el conocimiento
del Mundo Antiguo, aunque esta revolución no se ha
consumado aún, como se ve por el miedo de los maestros
a acabar de tomar las conclusiones finales). La biblia los
colocó -a los Hititas- en Palestina, y por lo tanto
los eruditos automáticamente dieron por sentado que
los Hititas fueron un pueblo perteneciente al conglomerado
de pueblos propio de las Cuatro Regiones (Mesopotamia Antigua).
Existían restos de estatuas labradas en roca, dispersas
por aquí y allá en Siria, y por lógica
los maestros cerraron el caso; los Hititas formaban parte
de la población siria. Y ya está. Y como las
primeras tablillas del language hitita pertenecían
a los reyes del reino de Arzawa, a la lengua hitita se la
llamó al principio "lengua Arzawan".
De repente todas
las ideas preconcebidas que se habían elaborado sobre
la historia hitita fueron barridas del mapa por el descubrimiento
de la verdadera capital del Imperio Hitita, Hattussas, cerca
de Bogazköy, una ciudad pequeña de Anatolia
central. Los fortalezas "ciclópeas" de
estilo no-Clásicos descubiertas en Bogazköy
dejaron perfectamente claro que allí tuvo su sede
una ciudad importante. Las tablillas de una Biblioteca Perdida,
por fin hallada, comenzaron a salir de las profundidades
de la tierra. ¡10.000 tablillas más sus correspondientes
fragmentos!, un tesoro de valor incalculable a los ojos
de todo historiador-arqueólogo-descubridor. Algunas
de esas tablillas estaban en Akadio, una lengua bastante
conocida por los eruditos, y las que estaban en "Arzawan"
venían tituladas en Akadio igualmente, de modo que
aunque los eruditos no pudieran leer el texto en sí,
podían asegurar que tal tablilla había sido
escrita por "Tal-y-Tal, gran rey, rey de Hatti".
Tomando como apoyo esta evidencia abrumadora, Bogazköy
(Hattussas) fue reconocida como la verdadera capital de
los hititas, la lengua de "Arzawan" fue retitulada
"hitita", y los hititas finalmente reconocidos
como una potencia de primera línea durante la Edad
del Bronce del Oriente Próximo Antiguo.
Y vaya que si lo
fue. Hasta entonces la región no había conocido
un imperio de sus dimensiones, y con toda justicia se puede
decir que inventaron el método de gobernar mediante
Tratados de vasallaje. Y ya puestos -dicen los maestros,
cometiendo el imperdonable lapsus de borrar de la escena
a los Hebreos - se les puede hasta declarar los primeros
historiadores del mundo, aduciendo que como parte de su
justificación de dominación política,
sus tratados incluyeron los resúmenes históricos
respecto a las relaciones entre los dos estados firmantes.
Los asirios parecen haber incorporado esto género
a su propia lógica, y finalmente los Griegos elevaron
este arte a su nivel científico cual nosotros lo
conocemos y entendemos por lo que es Historia.
En la guerra los
Hititas fueron los Másteres del famoso y legendario
carro de hierro de las leyendas homéricas, probablemente
la forma más romántica de hacer la guerra
desde los tiempos de Caín hasta el Medioevo. De hecho
fue gracias a su técnica y dominio de los carros
de hierro que los hititas hicieron suya la península
turca, y posteriormente dominaron Siria contra y a pesar
de la oposición egipcia. Los hititas perfeccionaron
el arte de la guerra con carro al punto de hacer de su uso
la Edad de Oro de la Carrocería de Hierro. Mientras
los carros hititas basaron su poderío en la agilidad,
su evolución posterior tendió a la pesantez,
restándole brillo a sus maniobras y su importancia
en la guerra, deviniendo cosa de museo y de fiestas de circo
y paseos de Triunfo en los días de los Césares.
Tanto fue el poderío de los carros de hierro hititas
que no es pecar de andaluz afirmar que cuando los hititas
desearon la guerra, el Cercano Oriente tenía guerra,
y cuando los hititas quisieron paz, el Cercano Oriente tuvo
paz. La misma Edad de Bronce les perteneció y
cuando desaparecieron, desaparecieron con ellos los Aquiles,
los Agamenones, los Ulises, los Hércules y demás
héroes de la Edad del Bronce.
La importancia
del mundo hitita no se limitaba al Este. Al Oeste del Edén
su importancia tenía un peso fundamental como acrisolador
de culturas. Los eruditos se han visto de siempre confusos
para determinar si un objeto hitita venía de Siria
o de Iona. No es mentira que los prototipos de los mitos
griegos homéricos se han encontrado en archivos hititas.
Tampoco deja de ser verdad que el hecho de basarse estos
prototipos en la cultura nativa de la Antigua Anatolia,
sobre cuyo sustrato humano la capa invasora indoeuropea
alzó su civilización, esos prototipos se fueran
perdiendo, desplazados por el legado cultural del mundo
oriental en el que se habían integrado los reyes
de Hattussa.
Aún más
importante para la ciencia es el valor de los archivos hititas
respecto a la legalidad histórica de los mitos homéricos,
probando a ciencia cierta que contienen elementos de una
historia verdadera. Schliemann (descubridor de la ciudad
de Troya) encontró con qué probar las palabras.
Los hititas son ellos mismos las palabras: fueron los verdaderos
amos de Troya, estuvieron en contacto directo con los Aqueos.
Y será, pues, aquí, en los archivos hititas,
donde en verdad en verdad comienza la historia de Grecia.
Y esta historia está íntimamente ligada a
la guerra de Troya.
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Obviamente,
y volviendo al miedo de los profesionales a la hora de reescribir
la Historia de Europa a la luz del descubrimiento de Hattusa y de
Troya, lo que implicaría una aventura maravillosa y genial
para la que ya están viejos, el futuro aguarda con paciencia
a sus escribas y por sus manos correrá la tinta de la verdadera
Identidad de los Pueblos del Mar, el lugar de la Guerra de Troya
fuera de la Ilíada y la Odisea y la relación sanguínea
entre los Aqueos forjadores del Mundo Clásico y los Hititas,
los últimos Héroes del Mundo Antiguo.
(Nota:
Estoy construyendo esta página e importando de la Red los
docs en Inglés, que iré traduciendo sobre la marcha.
Como toda obra que está en la plancha y los materiales dispersos
a su alrededor, este espacio está hecho un caos. De mientras
os aconsejo el libro de abajo:
EL
MISTERIO DE LOS HITITAS
(Este libro despeja el origen del pueblo hitita, lo
emparenta con los pueblos europeos que en las mismas fechas invadieron
Grecia, y supuso la primera ola del tipo que más tarde generaría
la Gran Ola de los Godos. Mucho habría que decirse, por tanto,
sobre la relación de los Aqueos con los Hititas antes de
la destrucción de Troya, discurso que Homero redujo a Poesía
y la Poesía a Leyenda. La lectura de este libro despeja mucho
camino hacia la resurrección del Mundo al Oeste del Edén
durante el Segundo Milenio, que al haber girado alrededor del Pueblo
Hebreo y centrado su eje en torno a las naciones vecinas: Babilonia,
Egipto y Asiria, la escena occidental no contó en absoluto
hasta la entrada en juego de Alejandro Magno, cuando el eje dobló
hacia Occidente y el Oeste devino el centro de la Historia del mundo)
POSDATA A LA INTRO
La Historia
Universal es prolija en detalles que, aun en principio inconexos
y sin ningún nexo de unión, a la postre acaban revelándose
como piezas sueltas de un mismo puzzle. El hecho de que la
especialización haya introducido su ego en todos los apartados
de la actividad científica se puede ver como causa de la imposibilidad
bajo cuya ley el siglo XX se dedicó a lo que los científicos
de siempre hicieron desde los primeros días de la Filosofía,
es decir, teorizar sobre el todo partiendo de una pieza suelta,
obstaculizando la labor de formación del todo mediante
el absolutismo inherente a la sacralización de la pieza
suelta descubierta. No es crítica, es simplemente la constatación
de un hecho. Basta leer un folleto de Historia de la Ciencia para
pegarse un cabezazo contra el ego de los sabios de todos los tiempos. Como este no es lugar de hacer filigranas,
sigamos.
El final
del III Milenio de la Segunda Era antes de Cristo y el Principio
de la Primera Era antes del mismo Cristo nos descubre un nexo
de valor fabuloso a la hora de determinar la existencia de un
ciclo geológico con un valor aproximado de dos mil años
de duración. No sólo los Hititas se movieron de
sus zonas de origen a la península turca; también
lo hicieron los Medos; y otro tanto sufrió la península
Griega justo en esas fechas. (Los datos están disponibles
en los libros; en nuestro Idioma el Internet adolece
aún de un nivel intelectual para estudiantes de primaria,
y para constatar la veracidad de lo que digo cada cual debe desplazarse a las bibliotecas
y librerías,
tratando el tema de la gran emigración de
los Indoeuropeos desde sus zonas de origen hacia los bordes del
Mediterráneo y del Próximo Oriente Antiguo. Proel,
por ejemplo, dice sobre los Aqueos: A comienzos
del segundo milenio a. C. las primeras olas de invasores de habla
indoeuropea llegaron a la península griega, al Peloponeso
y a las islas adyacentes, asentándose en esa región.
Homero los denomina Achaioi, distinguiéndolos de los autóctonos
pelasgios, sobre los cuales afirma lo siguiente: 'En
tiempos antiguos hubo dos razas viviendo en Grecia: los pelasgos,
que nunca dejaron su hogar original y los helenos (griegos) que
emigraron frecuentemente... Qué lengua hablaban los pelasgos
no puedo decir con exactitud. Lo que sí se puede afirmar
de ellos, que aun sobreviven, es que su lengua no es griega. Si
eso es verdad de la raza pelasga, la nación ática
debe haber aprendido el griego al mismo tiempo que fueron helenizados.'
Los
Hititas hicieron su entrada en las mismas fechas
en la península turca. Por lo demás todos coinciden
que estos pueblos procedían linguísticamente hablando
de un mismo tronco: el Indoeuropeo, e igualmente convienen todos
en situar el origen de estos pueblos al norte del hemisferio boreal,
tomando como Centro del Mundo Antiguo para las fechas: Mesopotamia.
Podríamos
detenernos en la investigación a este respecto y ver si
durante estos periodos la península itálica sufrió
una conmoción. Todo sugiere que así fue, pero no
nos detendremos más por ahora. La importancia tendría
que ver con la causa de otro desplazamiento masivo de pueblos
entre el cruce de las dos Eras a los dos lados de Cristo, que
algunos han querido causar en batallitas allá en el mundo
de los chinos, y nosotros, a tenor del cambio climático
que estamos viviendo justamente dos mil años después,
podríamos empezar a relacionar con un ciclo inherente a
la propia estructura geofìsica de la Tierra, que todos
los que viven bajo sus efectos suelen relacionar con un fin del
mundo.
Si
se demuestra que los Medos dijeron la verdad y los investigadores
multidisciplinarios desbaratasen la teoría de la causa
de las Invasiones de los Bárbaros en batallitas al fin
del mundo, emparentando este desplazamiento masivo de pueblos
asiáticos con un enfriamiento del Norte, que obligó
a los pueblos de las estepas y los hielos escandinavos a desplazarse
hacia el Sur - en este caso Europa- , estaríamos ante la
solución a uno de los misterios del cambio de clima que
estamos viviendo actualmente, aunque alterado por la Edad Atómica.
(Semejante periodo de enfriamiento y las luchas por el poder en
base a la supervivencia contra el hambre no debe darse de lado
en el caso de las Invasiones de los Bárbaros de todos los
tiempos. Dejemos el ego a los sabios. En más de una ocasión
el progreso de la ciencia se ha visto obstaculizado por la incapacidad
de los investigadores para relacionar sus propios descubrimientos
con los del vecino, asistiendo la historia a batallas entre sordos
incapaces de ver más allá de sus orejas de burro,
aunque estos asnos fueran de oro como se ve por sus títulos).
Esto
por lo que se refiere al origen de los Hititas y su conexión
con el mundo de su tiempo. Los especialistas suelen fragmentar
el movimiento universal, acabando por hacernos irreconocible la
imagen histórica general mediante el aislamiento de las
partes. Concluyendo, todos fuimos una vez "Bárbaros"