D E  
Y
A V E  

ECCE HOMO HERETICON

Sobre el “Ven”

(Salmo 2009, a las cuerdas eléctricas, para ser cantado a coro)

 

Se huele en el ambiente, flota en el aire, recorre los vientos con el poder del susurro a grandes voces secretas. Los salvadores del mundo se felicitan, los masteres del sistema se dan palmaditas en las espaldas. “Es por el bien de todos, se dicen los unos a los otros; es necesario tirar lastre, soltar amarras, hundir a la clase media, hacer insalvable el abismo entre ricos y pobres”.

Los camiones están listos para llenar el matadero de carne, los matarifes tienen las cubas preparadas para recoger la sangre. “Dios no existe. ¿Quién nos impedirá hacerlo?”.

El edificio se tambalea bajo el peso de seis mil millones de cabezas. Los cálculos se han hecho, los Arquitectos han escrito un número en la pared, y hágase la Dictadura Mundial a la que aspiró Caín sobre la sangre de su hermano Abel.

La Tierra llora su suerte. “Mis hijos son como alimañas que se devoran entre ellas. Si me levanto para ahogar lo que parí, soy mala madre”, se queja la Tierra, “y si cierro los ojos y los abandono a su destino, soy una madre mala”.

La Luna quiere cerrarlos y no puede, es como un condenado a vivir contemplando el Infierno, la sangre se le sale de las venas, y por la sangre los ojos. 

El Sol es como un padre justo y paciente que lo perdona todo, hasta que un dia revienta y no distingue entre los hijos al extraño y al propio.

Los Cielos han asentido con la cabeza y comprenden. El Creador ha dicho: La Maldad no se consumará, el Infierno no triunfará, no habrá Guerra. Yo le daré a la Tierra los Arquitectos, para que los devore; de los salvadores del Sistema haré Mitos con los que mis hijos callarán a sus hijos, diciendo: Que viene el Ogro Brown, duerme; y del salvador de América: Sé bueno que si no viene el Tío Obama, y te comerá”.

Ye he oido decir a Dios: Mío es todo el oro, mía es toda la plata de la Tierra”, y respondo: Nacionalización de la Banca, Crédito del Millón por familia; fuera de la ley todas las Bolsas”.

Ah Dios, la Tierra rie de nuevo, a la Luna le lloran los ojos de gozo, el Sol brilla alegre como un padre al que le ha tocado la lotería, y los Cielos se gozan en tu Designio. ¿Quién se opondrá a tu Brazo? ¡Que tu Reino extienda la Ley del Rey de un confín al otro de la Plenitud de las Naciones! Tuyo es el Poder y la Sabiduría, tuya la Gloria y la Fuerza!

Temblad, salvadores de vuestras riquezas, seguid cavando el abismo en el que sereis despeñados, pues asi ha dicho Dios y lo mantiene: “Tendré misericordia de quien la tenga”. ¿Y qué misericordia tendrá Dios de quienes están afilando las uñas de las ojivas nucleares con las que esperan despegarse de la masa sobrante cuyo peso hunde el Sistema?

Oye Pueblo de Dios el juicio que han escrito los Arquitectos contra tí. Porque se han dicho: “Gracias a los millones de cabezas que eliminamos en la orgia de la Gran Guerra mantuvimos firme el Edificio, es justo y necesario ahora el sacrificio de cientos de millones a la salud del Sistema”, por haber hablado asi y haber puesto manos a la obra, Dios le ha dicho asi al Rey: “Levántate, Hijo, y dale a cada cual según Justicia, a quien misericordia, misericordia, a quien cólera, cólera. Tuyo es el Mundo, haz con las Naciones según tu Poder y tu Gloria”. 

Mi alma ha escuchado y se ha regocijado, es como la de un niño que creyó haber perdido a su padre y de pronto lo tiene de vuelta, salta y corre, llora y rie, se echa en sus brazos y dice “padre mío”. O como la de un guerrero que ha sido mantenido fuera del campo de batalla, a quien su rey le dice de pronto: “Hijo mío, tuya es la victoria”. O como la del discípulo que aprende en silencio el camino de la Ignorancia, la naturaleza de sus actos y el fin de sus acciones, y un dia su Maestro le dice: “Basta, la Hora de la libertad de los hijos de Dios ha sonado”.

¿Tiene el Alma fondo, pesa el Espíritu? ¿Cuánto vale un segundo de Vida, cuántos nanosegundos le quedan a la Edad Atómica? ¿Cuántas plumas tienen las alas de la Paz, cuántas verdades caben en el puño que se alza para imponer su tiranía a las naciones de la Tierra?

He aquí el Rey, tiene un pie a un lado de la Orilla, el otro pie en la otra orilla del Océano. Y dice el Rey: “La Nación que no me confiese yo la entregaré al Fuego, como se rompe una vasija por la presión de las llamas asi será con su pueblo. América es una tabla sobre la mesa del carpintero, si no se deja trabajar se rompe por los lados hasta que entra en la sierra. Rusia es un árbol nacido para cubrir la inmensidad, con su propia sombra tapa el sol y se niega la Salud por la que suspira. Europa es la niña de mis ojos, todos se disputan su belleza y sueñan con ella los codiciosos. Asia baila al borde del Fuego invocando a la Luna y las estrellas contra la Tierra que sostienen sus plantas, ¿que harán los que danzan cuando se hunda bajo sus pies el suelo? Africa es una mujer maltratada que se deja llevar por el sueño, y sus héroes devienen su pesadilla. Australia es como un animal solitario que ama su soledad, y su soledad es su desgracia. ¿Hasta cuándo no seré Yo el Rey ni mi Justicia cubrirá con las alas de mi Manto la Plenitud de las Naciones?”.

A la iglesia del Oriente le dice el Señor: “Cambiastes tu Rey por un Emperador, cuando he vuelto te he encontrado llorando sobre la tumba de tu señor, ¿y te atreves a levantarle la Voz a mi Siervo?”. A la iglesia del Occidente le dice el Rey, su Señor: “He aqui que he vuelto, el siervo que no ponga a mis pies su obediencia, sobre su cabeza su delito”.

Ah, mi alma ¡cuánto tiempo llorando en agonía la Vuelta de su Creador! Como al Principio fue abandonada en las tinieblas para vivir de la Fe, mi alma se ha resistido a su muerte viviendo sólo de la Esperanza: “se apoderarán tus hijos de las puertas de sus enemigos”. Y “He aqui, dice el Señor, los hijos que me dio Dios”.

Abandonad vuestros planes, Sembradores de Guerras, el Rey ha recibido toda la Libertad de la Gloria de Dios para extender su Justicia sobre la Plenitud de las Naciones, y ay de aquéllos que se cruzen en su camino.

 

CR.