Haile Selassie

(23 de julio de 1892 – 27 de agosto de 1975)

En 1906, Menelik sufrió una semiparálisis. En 1909 designó como sucesor a su nieto Lij-Iyasu, aunque el poder efectivo pasó a manos del regente, el ras Tessemma. Menelik II murió en 1913.

Lij-Iyasu, su sucesor con el nombre de Iyasu V, se convirtió abiertamente al Islam, proclamándose descendiente de Mahoma, y no de Salomón, lo que causó la irritación de sus súbditos cristianos, que lo depusieron en 1916, con la aprobación de la Iglesia Ortodoxa Etíope, y entronizaron a la hija de Menelik, Zauditu, teniendo como regente y heredero al ras Tafari, el futuro Haile Selassie I.

Haile Selassie nació el 23 de julio de 1892, en Ejarsagoro, cerca de Harar, Etiopía - murió el 27 de agosto de 1975, en Addis Abeba. Emperador de Etiopía (1930-74), reconocido como el enviado de Dios, Dios hecho hombre, el Señor, entre los miembros del movimiento rastafari.

Nacido Tafari Makonnen, hijo del Ras Makonnen Woldemikael Gudessa, gobernador de Harar, Primer Consejero del Emperador Menelik II. Descendía de la casa imperial a través de su abuela paterna, la princesa Tenagnework Sahle Selassie de Shewa. A una edad temprana impresionó al emperador con sus habilidades intelectuales y le nombró gobernador de Sidamo. Desde este puesto, siendo cristiano trabajó para acabar con el poder feudal de una nobleza local que tenía en el nieto de Menelik II su delfín, un musulmán convencido, a quien él mismo destituyó en 1916 propiciando la coronación de la hija de Menelik, bajo su regencia. En 1911 contrajo matrimonio con Wayzaro Menen que era hija del emperador de Abisinia Menelik II. Eso hizo que se convitiera en principe, que en su lengua se dice "Ras". Este es el origen del nombre, popularizado más tarde, de "Rastafari", que no quiere decir más que "principe Tafari". Como marido de la princesa Menelik hizo amistad y se ganó la confianza de toda la familia real y alcanzó el punto en el que tras la muerte del emperador fue nombrado regente del país en 1917. Durante ese período, entre 1917 y 1928, Tafari viajó por Europa, principalmente Londres, Roma y Paris siendo el primer gobernante etíope en visitar esos países.

En 1928 Hailé asumió el título de negus ("rey"). La emperatriz Zauditu muere misteriosamente en el 1930 y Hailé accede al poder imperial, proclamándose en Noviembre de 1930 el 111º emperador de una dinastía que se remontaba hasta el rey Salomón. Subió al trono con el nombre de Haile Selassie. El caso es que, a pesar de su megalomanía mesiánica,-que le llevaría a refundar la Iglesia Ortodoxa Etíope haciéndose Padre (o máxima autoridad) de la misma-, a pesar de esta megalomanía patética, desde que fue regente y mucho más cuando fue emperador Hailé centró sus esfuerzos en dos caminos: la modernización del país (creando infraestructuras, escuelas, centros de salud, sistemas de gobierno) y el reconocimiento internacional de Etiopía. Para obtener esto, se encontró con dos grandes dificultades: Por un lado la propia estructura de su país. Por ejemplo, en 1919, Etiopía fue admitida en la Sociedad de Naciones, pero inmediatamente fue expulsada porque en su territorio se practicaba la exclavitud. No fue hasta 1923 y con gran empeño de la emperatriz Zauditu, que la exclavitud fue abolida oficialmente (los intereses de las grandes fortunas por mantener la esclavitud eran un oponente demasiado fuerte). Y por el otro: las políticas colonialistas italianas, francesas y británicas y los acuerdos y repartos que habían hecho del suelo africano.

En 1931 aprobó la constitución etíope y fundó el Banco de Etiopía con lo que empezó a circular la moneda etiope como una moneda de curso legal. Sin embargo, Etiopía era un cúmulo de muchos pequeños señores o ras de los que Selassie era emperador, pero no el gobernante directo. Algunos de estos ras no vieron con buenos ojos los cambios y se produjeron algunas revueltas que fueron sofocadas. Sin embargo, para 1934, los cambios introducidos (escuelas, universidades, periódicos, electricidad, teléfono, servicio de sanidad público) fueron la mejor tarjeta de presentación para evitar futuros levantamientos. El pais se estaba modernizando y los ras sólo tenían una opción, modernizarse con el resto del país.

Italia fue, sin embargo, un punto muy difícil en la política de Selassie. Los italianos dominaban Eritrea y tenían un acuerdo de paz y cooperación con los etiopes desde los años 20. Sin embargo, la continua propaganda de superioridad racial italiana e incluso sus actitudes segregacionistas iban sentando cada vez peor en Etiopía. En 1935 hubo un incidente fronterizo entre Etiopía y los nómadas del desierto de Eritrea (preparado en secreto por Italia). El incidente se saldó sin repercusiones e incluso la Liga de Naciones dijo que allí no había pasado nada. A diferencia del gobierno etíope que sólo buscaba la paz en sus territorios, para garantizar la prosperidad de los mismos, los italianos no veían Eritrea como una colonia, sino como un punto de partida para la conquista del resto de África. Un mes después de los incidentes fronterizos y sin previa declaración de guerra, los italianos invadían Etiopía. La Liga de Naciones condenó a Italia como agresor, pero no tomó ninguna medida para detener su avance. Aún así, los etiopes resistieron 7 meses a un ejército mucho más moderno y preparado que el suyo.

El 2 de Mayo de 1936, haile Selassie partió al exilio. En Junio intentó que la Liga de las Naciones aprobara un embargo de armas contra Italia, pero fue inutil porque la prensa europea había vendido su figura como la de un sangriento jefe tribal africano. Mientras estuvo en el exilio, aprovechó para visitar todos los países que pudo y encontrar apoyos para su país. Estados Unidos y la Unión Soviética (al menos de palabra) le dieron su apoyo, pero el Reino Unido y Francia, en virtud de los acuerdos coloniales de Africa, reconocieron internacionalmente el control italiano de Etiopía. Los italianos impusieron un gobierno segregacionista en Etiopía y se enfrentaron a algunas revueltas que no fructificaron ante la falta de apoyo internacional. Todo esto cambiaría, naturalmente, con la entrada de Italia en la guerra del lado alemán, en 1940. Entonces, la causa etíope se convirtió en la causa Aliada. Selassie regresó a Sudán (protectorado británico) y desde allí organizó un ejército con los refugiados que habían huido de su país.

En 1941, tropas británicas y etíopes invadieron Etiopía y tomaron Addis Abeba. A principio de 1942 se consigue que se reconozca la independencia de Etiopia y, a pesar de la oposición británica, consigue ingresar en las Naciones Unidas. En 1945, Etiopía es una de las naciones que firma en el acta de rendición de Alemania y Japón como nación beligerante, independiente y vencedora. Sin embargo, el camino no había sido fácil y las relaciones con los británicos muy difíciles tras impedirles cualquier control sobre la gestión de Etiopía. En contrapartida, los británicos le impididieren controlar Eritrea.

La situación en Etiopía no era muy buena. Muchos terratenientes (a los que no les gustaba la política de impuestos del emperador) y muchos ras se fueron sublevando y el día a día del país fue una continua guerra civil, aunque en puntos muy localizados y de forma breve. En realidad, las disputas eran el resultado de los intentos de Selassie de centralizar y reforzar el poder central del gobierno y los esfuerzos de los poderes locales de mantener su autonomía y su capacidad de decisión. Nada ayudó a tranquilizar el país la decisión que Selassie tomó en 1948 de refundar la Iglesia Ortodoxa Etíope y erigirse Padre de la misma. Este cambio revolucionaba 16 siglos de tradición religiosa del país. En 1955 aprobó una nueva constitución que venía a refrendar los cambios que había ido realizando en el país, dando más poder al gobierno central y garantizando más liberades y capacidades a los individuos (libertad de expresión, de reunión, etc.) Todo ello, naturalmente, a costa de los gobiernos y poderes locales.

La aprobación de la constitución tenía también la promesa de una reforma en el gobierno para satisfacer a los que más perdían con la nueva constitución. Sin embargo, dicha reforma se llevó a cabo muy lentamente y fue, en parte, el germen del golpe de estado que en 1960, aprovechando uno de sus frecuentes viajes diplomáticos, sufrió Selassie contra la muleta de su panafricanismo, que, usada como hacha de fronteras para adentro, condenaba en el interior a la pobreza a la población. El golpe no triunfó, pero reveló la profunda brecha existente en la sociedad etíope: por un lado estaban los tradicionalistas y por el otro los reformadores.

Después del golpe de estado, Selassie intentó calmar a sus rivales políticos haciéndoles algunas concesiones, pero todas las iniciativas sociales o políticas eran frenadas por la oposición que controlaba el parlamento. Esta situación de casi desgobierno provocó que se disparara la inflación y que en Etiopía gran parte de la población pasara hambre. El descontento creció y muchas grupos se organizaron como bandas armadas. Su gobierno continuó hasta 1974, cuando el hambre, el desempleo y el estancamiento político de su gobierno incitó a segmentos del ejército para rebelarse. A principio de Junio de 1974, un grupo de militares, auntodenominados Derg (el comité) tomaron el poder, encarcelaron a los miembros del parlamento y a la aristrocracia e incluso al propio Selassie (aunque públicamente decían estar a favor del emperador, y le acusaron de ser responsable del hambre). Haile murió bajo arresto domiciliario en circunstancias extrañas que aún no se han resuelto y fue enterrado en secreto para evitar tumultos. El Derg comenzó así una serie de reformas socialistas bajo el eslogan de "Etiopía primero".

Así acababa la vida del último emperador de Abisinia, rey de Etiopía, León de Judá y Elegido de Dios. Y aunque fue derrocado por un grupo de "reformistas", en realidad él mismo fue un reformista que luchó toda su vida contra los poderes tradicionalistas de su propio país y de los países extranjeros. A pesar de que sus actos no siempre fueron acertados y que en ocasiones la situación particular se imponía a sus propias doctrinas, su mensaje era bastante sencillo: fin de la esclavitud (libertad de las personas), cristianismo (respeto) e identidad nacional africana (como cuna de las civilizaciones más antiguas). Un mensaje que, sorprendentemente, tuvo mucha repercusión en unos antiguos africanos, ex-esclavos, que ahora vivían en Jamaica y que se apoyaron en el sencillo mensaje para crear el rastafarismo (Ras Tafari, Principe Tafari).