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Etiopia
Republica
federal
Idiomas:
Amharic, Tingrinya, Orominya, English, Arabic
72.238.014
habitantes
CIUDADES
PRINCIPALES
Addis
Abeba- 2.823.167
Dire Dawa- 260.982
Nazret- 223.799
Bahir Dar- 177.428
Gondar- 158.019
Mekele- 157.688
Awassa- 140.999
Dessie -139.936
Jima- 132.360
Debre Zeyit- 107.344
Kembolcha- 100.944
Historia
Moderna y Contemporánea
Etiopía es el país que ha sido conocido en Occidente, primero con la denominación de Abisinia, y después, más tarde, por la influencia del cristianismo, con aquella de Etiopía. Es un país africano, pero se trata de un país que tiene una historia completamente diversa de la de otros países de África, no sólo porque Etiopía no ha conocido nunca el yugo colonial, sino también y sobre todo porque ésta es la continuación del muy conocido reino de Aksum, reino que, en el período de su máximo esplendor (hacia el año 325), ha recibido una nueva religión, el cristianismo, que ha tenido una influencia decisiva sobre su desarrollo histórico-cultural. Etiopía es el país en que el cristianismo ha sido, durante siglos, la razón más potente de unidad nacional, el país en que el cristianismo ha sellado, hecho conservar y transmitido todo cuanto caracteriza y distingue a sus habitantes, de fe cristiano-ortodoxa, de los otros africanos.
Etiopía es un país cuya religión cristiana, identificándose con el sentimiento nacional contra las amenazas invasoras de parte de pueblos de diversa religión, ha contribuido potentemente al mantenimiento de la independencia del mismo país, en el que el cristianismo ha sido la religión oficial hasta 1974. Todavía, Etiopía es un país en el que el cristianismo se ha extendido hasta el punto de confundirse, de identificarse con el sentimiento nacional contra cualquier agresor externo. Etiopía es, en fin, el país que el cristianismo ha transformado en una “isla”, primero en el mar de los paganos y después en el de los musulmanes, en una “isla cristiana” que ha buscado los contactos con los países cristianos y que ha conseguido crear uniones permanentes con la civilización y la cultura mediterráneas.
Consideraciones generales
Según
el censo nacional de 1994, los cristianos representan el 61,6%
de la población del país, los musulmanes el 32,8%
y los creencias traditionales el 5,6%. A
menudo la cristanidad en África es concebida como una
importación europea que llegó con el colonialismo,
pero este no es el caso de Etiopía. El Reino de Aksum
fue una de las primeras naciones en adoptar oficialmente el
Cristianismo, cuando San Frumentius de Tiro convirtió
al Rey Ezana durante el siglo IV. Muchos creen que el Evangelio
había entrado en Etiopía incluso antes, con el
oficial real descrito como bautizado por Felipe el Evangelista
en los Hechos 9. Hoy en día, la Iglesia ortodoxa etíope,
es de lejos la dominante, aunque un número de iglesias
Protestantes han ganado terreno recientemente.
El
nombre "Etiopía" (en hebreo Kush) se menciona
en la Biblia varias veces, y es de alguna manera considerado
un lugar sagrado. El
Islam en Etiopía fecha desde casi la fundación
de la religión; en el 615, cuando un grupo de musulmanes
fueron aconsejados por el Profeta Mahoma de escapar de la persecución
en La Meca y viajar a Etiopía, que estaba gobernada por,
según las estimaciones de Mahoma, un piadoso rey cristiano.
Además, la tradición islámica afirma que
Bilal, una de las más destacadas compañías
de Mahoma, era de Etiopía.
Prehistoria
La ocupación humana en Etiopía es más antigua que en casi cualquier otra zona del globo, y es posible que la aparición del moderno homo sapiens haya tenido lugar en territorio etíope. Existe cierta confusión entre el uso del término Etiopía en la Antigüedad y el actual. Los antiguos griegos utilizaban la palabra Aithiopia, que significa «el país de los rostros quemados» para referirse a un área muy extensa, que abarcaba Nubia, Sudán, la actual Etiopía y parte del desierto de Libia. En un sentido amplio, podía referirse a cualquier lugar de África situado al sur de Egipto. En este sentido es utilizado el término en numerosos textos, incluyendo la Ilíada. Los primeros datos concernientes a la actual Etiopía proceden de mercaderes egipcios que la visitaron desde el año 3000 a.C., quienes dan a esta tierra, al sur de Nubia y de Kush, los nombres de Punt y Yam. Eran la "tierra de los dioses", donde los egipcios se proveían de perfumes tales como incienso y mirra, así como de ébano, marfil y esclavos. La expedición de la que existen más datos es la organizada por la reina Hatshepsut, en el siglo XV a.C., para obtener mirra
Expedición al País de Punt en el reinado de Hatshepshut.
La primera narración de una expedición a la tierrra de Punt se remonta al 2500 a.C.; fue enviada por el faraón Sahura, de la dinastía V de Egipto, para traer maderas preciosas, mirra, electrum (una aleación de oro y plata) monos y enanos. También Pepi II, de la dinastía VI, decidió enviar un barco al país de Punt; «un lugar situado en la costa de Somalia. El punto de embarque debía encontrarse sobre la costa asiática del mar Rojo» (E. Driotón, J. Vandier, 1964). Mentuhotep III, de la dinastía XI, envió otra expedición la cual quedó registrada en las rocas del valle de Uadi Hammamat.
El canciller Henu mandó una expedición de tres mil hombres; su inscripción relata: Fui enviado a conducir barcos al país de Punt para traer al faraón especias fragantes que los príncipes del país Rojo recolectan profusamente puesto que entusiasman a todas las naciones. Y partí de la ciudad de Coptos pues Su Santidad ordenó que los hombres armados que debían acompañarme debían ser del sureño país de los Tebanos
La expedición más célebre fue la enviada por la reina Hatshepsut, de la dinastía XVIII, que está grabada en su templo en Deir el-Bahari. La reina Hatshepshut (Dinastía XVIII, Imperio Nuevo) era hija de Tutmosis I y esposa de Tutmosis II. A la muerte de este (1479), ocupa el poder debido a la corta edad del hijo de ambos, el futuro Tutmosis III. El verdadero papel de la reina durante estos años ha sido una cuestión debatida, especialmente desde el momento en que la iconografía y los textos oficiales la presentan como faraón, probablemente como representante de un grupo de poder que habría depositado en ella sus intereses políticos. El gobierno de Hatshepshut significa un cambio en la orientación política de la dinastía, que hasta entonces se dirigía hacia el control político-militar de la franja Sirio-Palestina y que ahora parece centrarse en otras empresas de carácter económico. En este contexto, la expedición al País del Punt es un episodio destacado de la proyección del comercio exterior. La ruta se realizaba a través del Wadi Hammamat hasta el Mar Rojo y desde allí hacia el sur, hasta algún lugar no totalmente identificado hoy (se discute si estaría en la costa africana o en la arábiga), desde donde Egipto traía incienso y otros productos de lujo, mencionados en el texto. El viaje se plantea como una empresa de estado, reforzada por un contingente militar que demuestra las dificultades de realizar un comercio seguro con aquella región. Al alcanzar Tutmosis III la edad de gobernar, asume el poder, iniciando con más fuerza la política agresiva en oriente, con un cambio radical en las prioridades políticas que respondería sin duda a los diferentes apoyos del monarca con respecto al reinado de su madre. (Pilar González-Conde).
TEXTO DEL TEMPLO DEER EL-BAHARI:
«El Horus "Poderosa de Ka", las Dos señoras "Fresca en Años", Horus de Oro "Divina de Apariciones", Rey del Alto y Bajo Egipto Maat-Ka-Re, imagen [sagrada] de Amón, que quiere que ella permanezca sobre su trono. Él ha hecho florecer para ella la herencia de las Dos Tierras, el reino del Sur y del Norte. El le ha dado lo que el sol envuelve, lo que encierra Geb y Nut. Ella no tiene enemigos entre los sureños; ella no tiene enemigos entre los norteños. El cielo y todos los países que creó el dios trabajan por entero para ella. Vienen a ella con el corazón lleno de temor, sus jefes con las cabezas inclinadas, con sus presentes sobre sus espaldas. Le presentan a ella sus hijos, para que se les llegue a dar el hálito de la vida, a causa del poder de su padre Amón, que ha puesto todas las tierras a sus pies.
El soberano mismo, el rey del Alto y Bajo Egipto Maat-ka-Re. La majestad de la corte suplicó ante las gradas del señor de los [dioses]. Una orden se escuchó desde el gran trono, un oráculo del mismo dios: debían abrirse las rutas hacia el Punt, debían ser atravesados los caminos hacia las Terrazas de la Mirra: "Conduciré el ejército por tierra y por mar para traer las maravillas de la Tierra del Dios, para esta deidad, para la que creó su belleza". Se actuó de acuerdo con todo lo que había ordenado la majestad de este dios, según el deseo de su majestad, para que se le dé vida, estabilidad y dominio como Re, eternamente...
"Navegando por el mar, comenzando el buen camino hacia la Tierra del Dios, navegando en paz hacia el País del Punt, por el ejército del señor de las Dos Tierras, de acuerdo con la orden del señor de los dioses, Amón, señor de los tronos de las Dos Tierras, que está al frente de Karnak, para traerle las maravillas de todos los países, porque él ama grandemente al rey del Alto y Bajo Egipto [Maat-ka-Re]..."
"[Llegada] del Emisario Real a la Tierra del Dios, junto con el ejército que le acompaña, ante los grandes del Punt, enviado con todos los buenos productos de la corte, v.p.s., para Hathor, Dama del Punt, a causa de la vida, prosperidad y salud de su majestad."
"Llegada de los Grandes del Punt, inclinándose, con la cabeza gacha, para recibir a este ejército del rey. Entonan alabanzas al señor de los dioses Amón-Re... Ellos dicen, solicitando la paz: '¿Por qué habéis llegado hasta aquí, hasta este país que la gente desconoce?, ¿habéis venido por los caminos del cielo?, ¿habéis navegado sobre las aguas, por la tierra y el mar de la Tierra del Dios? ¿Habéis marchado (por el camino) de Re? (Con respecto) al rey de Egipto, no hay ruta hacia su majestad, para que nosotros (podamos) vivir por el aire que da'"...
"Cargando los barcos pesadamente con las maravillas del País del Punt: todas las buenas maderas aromáticas de la Tierra del Dios, montones de resina de mirra, jóvenes árboles de mirra, ébano, marfil puro, oro verde de Amu, madera de cinamomo, madera-hesyt, incienso-ibemut, incienso, pintura de ojos, monos, babuinos, perros, pieles de pantera del sur, y (en fin) siervos y sus hijos. Jamás se trajo nada igual a esto para ningún (otro) rey desde el principio del tiempo."
"Navegando, llegando en paz, viajando hasta Tebas con el corazón alegre, por el ejército del señor de las Dos Tierras, estando los Grandes de este país tras ellos. Ellos han traído aquello cuyo igual no fue traído para ningún otro rey, a saber, las maravillas del Punt, a causa del poder de este augusto dios, Amón-Re, señor de los Tronos de las Dos Tierras".»
Versión de José Miguel Serrano Delgado, Textos para la historia antigua de Egipto, Ed. Cátedra |
Agricultura
La
economía de Etiopía está basada en la agricultura
que absorbe el 45% del Producto Interior Bruto, el 90% de las
exportaciones y el 80% de la mano de obra. El producto principal
es el café destinado en su casi integridad a la exportación,
del que viven directa o indirectamente el 25% de la población.
Este alto volumen, unido a la variabilidad de los precios internacionales
del café, hacen que la balanza exportadora sea muy vulnerable. Los
procesos de sequía, agravados en la década de
los 80 del siglo XX, convirtieron grandes extensiones de terreno
de cultivo en áridas o semiáridas, en parte por
las condiciones climáticas, en parte por la tala de árboles
para leña. Los desplazamientos de población y
de refugiados con ocasión de las múltiples guerras
con Eritrea, facilitaron el asentamiento de gran número
de población en zonas con apenas recursos agrícolas
y ganaderos, lo que provocó hambrunas y persistentes
degradaciones del suelo que no se ha recuperado. En la actualidad,
y tras la firma de la paz definitiva con Eritrea, el número
de personas dependientes de la ayuda interior o exterior para
la supervivencia se ha reducido de 4,5 millones de personas
en 1999, a 2,7 millones de personas en 2003. En
cuanto a la minería, Etiopía tiene reservas de
oro y tantalio, así como mármol, potasa, mineral
de hierro y gas natural. Las explotaciones de este último
han sufrido diversas convulsiones y altibajos con ocasión
de los múltiples conflictos bélicos hasta 2002. El
alto nivel de dependencia del sector energético (petróleo)
y los elevados gastos militares, mantienen todavía debilitada
la economía, que presenta grandes cambios según
la zona del país de la que se trate. La paz permitió
el uso de los puertos eritreos de Assab y Massawa y el de Djibouti
para la salida al mar de los productos etíopes. En
la actualidad se desarrolla un plan económico basado
en el incremento del uso de la energía hidroeléctrica,
la explotación del gas natural, la recuperación
de zonas agrícolas y la diversificación de las
actividades económicas, dentro de una economía
todavía muy centralizada y dependiente del sector público
y de la ayuda extranjera.
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