CONCILIO VATICANO III

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo.

TOMAS de AQUINO

...Cuando Dios creó al Hombre nos hizo a la imagen y semejanza de su Hijo para tener vida en nosotros mismos, y darnos la facultad de tomar decisiones por nosotros mismos y actuar en consecuencia con plena responsabilidad. Para que nadie se equivocara y negase esta realidad su Hijo en persona se hizo hombre, y haciéndose hombre nos enseñó cuál es la Idea del Hombre que Dios concibió al Principio.
...Hijos de Dios a imagen y semejanza de Cristo Jesús, nuestro modelo sempiterno, solamente a la Verdad nos debemos y desde la Verdad nos movemos. Sabiendo, pues, que Verdad Eterna sólo hay una, el conocimiento de la Historia del Cristianismo, de sus Cismas, de la Reforma, del Papado y de los mismos Cielo e Infierno nos mueve y nos obliga a tomar decisiones revolucionarias e irreversibles. Revolucionarias porque su adopción ha de hacerse contra la voluntad de las partes interesadas en la preservación del status quo derivado de la Clásica División de las iglesias en Oriente-Occidente, Norte-Sur. E irreversibles porque siendo todos nosotros hijos de Dios es el propio Dios quien hace las cosas en todos para el bien de todos.

...Ciertamente no podemos justificar lo injustificable. Para excusar lo inexcusable, la historia interminable de crímenes del Papado, en lo humano causa y origen de la división de las iglesias, sea hablando del Cisma de Oriente como de la Reforma, no podemos atrevernos a condenar a Dios por haber elegido a Pedro para ser "la Primera Piedra" desde y sobre la cual arrancar la Edificación de su Iglesia. Tampoco podemos una vez acabado el Edificio quitar esa Piedra, ni creer, como creyeron quienes se lo hicieron creer a los otros, que la Iglesia se reduce a esa Piedra. Sobre esa Primera Piedra edificó Dios su Iglesia, pero ésa no era la única, era sólo la Primera. Sin la Primera Piedra no hay Edificio, pero sin el resto del Edificio la Primera Piedra no vale absolutamente para nada. Jesucristo, que lo sabía, dejó a juicio de todos comprender que la Piedra puesta por El es el Sello que, como a la novia el anillo, identifica a su Iglesia. Al mismo tiempo al identificar el Hijo de Dios a Pedro con la Primera Piedra daba por sentada la Igualdad en la Fraternidad de todos los obispos, todos y cada uno de ellos Piedras del Edificio de su Iglesia. De manera que si irracional es reducir un Edificio a la Primera Piedra, no menos irracional es que la Primera Piedra se crea el Edificio entero.

...Pedro sin los Apóstoles y los Apóstoles sin Pedro, todos formando una sola y única realidad: indivisible en la Unidad, incorruptible en la Fraternidad. Pues habiendo un Primogénito y Sumo Pontífice, Cristo Jesús, Vivo, no muerto, todos los demás hermanos en el sacerdocio son coherederos, de manera que la Primacía sólo le corresponde al Primogénito, y lo contrario, que la Primacía Sacerdotal la tenga otro que el Primogénito de Dios es una Rebelión contra el Heredero de su Padre.
...Tampoco podemos, para condenar a la Ortodoxia y a la Reforma de la gravedad de su juicio contra la Iglesia Católica, absolver al Papado que se atribuyó a sí mismo el Sumo Pontificado que únicamente le corresponde al Primogénito de Dios. Ni como hicieron Lutero y sus colegas podemos culpar a la Iglesia Católica de los delitos contra el Cielo y la Tierra cometidos por la iglesia romana, escuela de criminales ad maiorem dei gloriam, sobre la cual la sentencia es firme: “Apartaos de mí, que no os conozco, obradores de iniquidad”.
...Sólo a la Verdad y nada más que a la Verdad podemos remitir los hijos de Dios nuestro juicio, y al espíritu de inteligencia en el que hemos nacido nuestro valor sobre el pecado de todas las iglesias metropolitanas, entre ellas la romana, que despreciando a Cristo, Cabeza Visible y Única de la Iglesia Católica, renegaron de Dios y le dieron la obediencia del cuerpo debido a su cabeza, es decir, del sacerdote a Cristo, a un hombre, sea rey u obispo. Esto de un sitio.

...Del otro: aunque sabemos positivamente y sin ningún género de dudas que la causa de la Rebelión de la Reforma contra el Papado era justa, tanto Lutero como el Papa, el uno como el otro fueron peones en un tablero apocalíptico que enfrentó a Dios con la Muerte, a Cristo con el Diablo.
...El Diablo, la Serpiente Antigua, el Dragón, Satanás, fue liberado de su prisión al término del Primer Milenio y principios del Segundo. Su opción era inevitablemente clara: destruir la Obra de Cristo usando el mismo esquema homicida que utilizó en el Edén. Lanzando a la Iglesia contra la palabra de su Señor, quien al ser el Verbo y el Verbo ser Dios, como Dios no perdonó a Adán, aunque era su Hijo, tampoco el Señor podría perdonar a su Esposa una vez el Mandato Divino fuera pisado por las iglesias. Rota la Unidad del Reino de Dios en la Tierra el Verbo, por ser Dios, destruiría lo que sólo Dios puede, su Obra.
...Este era el proyecto contra la Esposa de Cristo que durante el Milenio de su Prisión concibió el Diablo. El Hijo, a quien su Padre le diera a conocer antes de su Resurrección la Liberación de su Enemigo profetizó el acontecimiento de la división de las iglesias en la famosa Parábola de la Cizaña. Después de su Resurreccón dio fecha. La Siembra Maligna comenzaría a partir del año Mil.
...Y así fue. En el 1054 las dos iglesias que fueron desde el principio, la romana y la bizantina, desde siglos atrás enemistadas por consideraciones de primacía entre sus cuerpos jerárquicos, olvidando que el Maligno regresaba de su Prisión para conducir a todas las naciones de la Tierra a la destrucción bélica mundial en el campo de Gog y Magog, se dejaron ganar por las tinieblas y transgredieron el Mandato Divino sobre la Unidad de las iglesias.
...Hemos visto en el libro Lutero el Papa y el Diablo que la iglesia romana desde mucho antes de la Liberación del Diablo se había entregado al pecado -Primera Pornocracia Vaticana- y el pecado había engendrado en su cuerpo la muerte. La Muerte, pues, no el Hijo de Dios edificó el Papado para ser continuo objeto de escándalo de todos los siglos.
...Se equivocó la Reforma por tanto al adjudicarle al Diablo la fundación del Papado.
...Y se equivocó la Iglesia Católica también al adjudicarle a su Señor y Esposo la transformación de la iglesia metropolitana romana en el Templo entre cuyas paredes la Muerte parió sus hijos y los elevó, empleando a los reyes de Europa, como Cabeza del Cuerpo de los Obispos.

...Sólo hay un Sumo Pontífice en el Reino de Dios, su nombre es Jesús, Dios Unigénito, Primogénito de Dios, Rey del Cielo. Y su gloria, la gloria del Sumo Pontífice, única sacerdote que se mantiene de pie ante Dios Omnipotente y Todopoderoso, no le fue robada ni jamás quitada de sus manos.
...Pero la Muerte, conociendo la Liberación del Príncipe del Infierno, por el pecado convirtió el obispado romano en escándalo contra el Cielo y la Tierra, de manera que al consumarse por el fruto la maldad la Rebelión contra el Papado arrasara con la Obediencia debida al Mandato.

...De esta sutil manera la división de las iglesias actuaría de reguero de pólvora por el que la división entre las naciones cristianas habría de conducir al mundo al campo de la guerra mundial.
...Dios, conociendo las intenciones de su Enemigo, antes siquiera de mover la Muerte su primer peón en el tablero del ajedrez de la Creación predijo la Llegada del Día de la Plenitud de las Naciones, mediante cuya Organización las Naciones de la Tierra se enfrentarían Unidas contra el jake mate por el Príncipe del Infierno cantado antes de tiempo.

...La Reforma, en especial, pero no menos la Ortodoxia, concluyendo, tuvieron una causa justa. Pero si los Reformadores y los Patriarcas antes que ellos pecaron al acusar a la Esposa de Cristo de haberse entregado en adulterio al Papado, pidiendo para Ella sentencia de muerte, su delito fue de falso juicio. Su atenuante ante el Tribunal de los hijos de Dios está en la invencible e infalible provocación del Papado a abandonar el pecado en el que yacía, por el que convirtió a la iglesia romana delante del Cielo y la Tierra en su cuerpo adúltero.

...El Diablo, que conocía a los adoradores de la Muerte, se sirvió de la ignorancia de todos para conducirlos a todos a las puertas del Infierno. Las guerras, los horrores a que la negación del Papa a someterse a la Doctrina de la Iglesia Católica, expresada en Constanza, y la petición de muerte para la Iglesia Católica por el pecado de una sola iglesia pedida por parte de la Reforma, desataron el Infierno.

Mas es del todo evidente que al hablar de un Concilio Vaticano III no nos estamos refiriendo a este Concilio de Unificación Universal Final, en cuyas manos el Fin para el que le diera el Señor a su Iglesia las Llaves de su Casa, talar del Arbol de su Cuerpo las ramas podridas y secas, ha de hacer su trabajo; al hablar de un Conclicio Vaticano III estamos centrando la Cuestión en la Iglesia Católica, que es la que debe llevarlo a cabo delante de Dios y de los hombres, y en el que el Obispo de Roma depondrá su Infalibilidad ex-catedra y pondrá a los pies de Jesucristo, su Señor, el Sumo Pontificado, pues sólo hay Uno que puede permanecer de pie ante el Dios de la Eternidad y el Infinito, su Hijo Unigénito, nuestro Rey. Y ni aún a Moisés, siendo su Profeta, se le dio presentarse ante El, sino que se las vio con un semejante, que llevaba el nombre de De-Yavé.

En consecuencia: La Iglesia Católica reconocerá ante los hombres y Dios que sólo tiene una Cabeza, Visible e Invisible, Jesucristo; que no es Romana, sino Cristiana; el Obispo de Roma borrará de su frente el título de Papa. Pues NO hay más que un sólo Padre, Dios. Y desde la Misericordia llamará a todas las iglesias a la Unificación; la que no acuda, sobre ella el juicio; la que se excuse, sobre ella su culpa. Pues que la Palabra de Dios no miente, el que se afirme en la División sobre él la destrucción, pero el Pueblo Fiel, por su Obediencia, vivirá.

Pero si la iglesia romana se niega a ser piedra de escándalo, con su teocratismo defendiendo ante Dios la causa de los rebeldes, la Iglesia Católica de la Plenitud de las Naciones, reunida en Conclio Universal, realizará Ella la Declaración de Disolución del Papado, pues más vale sacarse un ojo que no todo el cuerpo perezca.

CR Y&S

 
BTM