| ...Cuando
Dios creó al Hombre nos hizo a la imagen y semejanza
de su Hijo para tener vida en nosotros mismos, y darnos
la facultad de tomar decisiones por nosotros mismos y actuar
en consecuencia con plena responsabilidad. Para que nadie
se equivocara y negase esta realidad su Hijo en persona
se hizo hombre, y haciéndose hombre nos enseñó
cuál es la Idea del Hombre que Dios concibió
al Principio.
...Hijos de Dios a imagen y
semejanza de Cristo Jesús, nuestro modelo sempiterno,
solamente a la Verdad nos debemos y desde la Verdad nos
movemos. Sabiendo, pues, que Verdad Eterna sólo hay
una, el conocimiento de la Historia del Cristianismo, de
sus Cismas, de la Reforma, del Papado y de los mismos Cielo
e Infierno nos mueve y nos obliga a tomar decisiones revolucionarias
e irreversibles. Revolucionarias porque su adopción
ha de hacerse contra la voluntad de las partes interesadas
en la preservación del status quo derivado de la
Clásica División de las iglesias en Oriente-Occidente,
Norte-Sur. E irreversibles porque siendo todos nosotros
hijos de Dios es el propio Dios quien hace las cosas en
todos para el bien de todos.
...Ciertamente
no podemos justificar lo injustificable. Para excusar lo
inexcusable, la historia interminable de crímenes
del Papado, en lo humano causa y origen de la división
de las iglesias, sea hablando del Cisma de Oriente como
de la Reforma, no podemos atrevernos a condenar a Dios por
haber elegido a Pedro para ser "la Primera Piedra" desde y
sobre la cual arrancar la Edificación de su Iglesia.
Tampoco podemos una vez acabado el Edificio quitar esa Piedra,
ni creer, como creyeron quienes se lo hicieron creer a los
otros, que la Iglesia se reduce a esa Piedra. Sobre esa
Primera Piedra edificó Dios su Iglesia, pero ésa
no era la única, era sólo la Primera. Sin
la Primera Piedra no hay Edificio, pero sin el resto del
Edificio la Primera Piedra no vale absolutamente para nada.
Jesucristo, que lo sabía, dejó a juicio de
todos comprender que la Piedra puesta por El es el Sello
que, como a la novia el anillo, identifica a su Iglesia.
Al mismo tiempo al identificar el Hijo de Dios a Pedro con
la Primera Piedra daba por sentada la Igualdad en la Fraternidad
de todos los obispos, todos y cada uno de ellos Piedras
del Edificio de su Iglesia. De manera que si irracional
es reducir un Edificio a la Primera Piedra, no menos irracional
es que la Primera Piedra se crea el Edificio entero.
...Pedro
sin los Apóstoles y los Apóstoles sin Pedro,
todos formando una sola y única realidad: indivisible
en la Unidad, incorruptible en la Fraternidad. Pues habiendo
un Primogénito y Sumo Pontífice, Cristo Jesús,
Vivo, no muerto, todos los demás hermanos en el sacerdocio
son coherederos, de manera que la Primacía sólo
le corresponde al Primogénito, y lo contrario, que
la Primacía Sacerdotal la tenga otro que el Primogénito
de Dios es una Rebelión contra el Heredero de su
Padre.
...Tampoco podemos, para condenar
a la Ortodoxia y a la Reforma de la gravedad de su juicio
contra la Iglesia Católica, absolver al Papado que
se atribuyó a sí mismo el Sumo Pontificado
que únicamente le corresponde al Primogénito
de Dios. Ni como hicieron Lutero y sus colegas podemos culpar
a la Iglesia Católica de los delitos contra el Cielo
y la Tierra cometidos por la iglesia romana, escuela de
criminales ad maiorem dei gloriam, sobre la cual la sentencia
es firme: “Apartaos de mí, que no os conozco,
obradores de iniquidad”.
...Sólo a la Verdad
y nada más que a la Verdad podemos remitir los hijos
de Dios nuestro juicio, y al espíritu de inteligencia
en el que hemos nacido nuestro valor sobre el pecado de
todas las iglesias metropolitanas, entre ellas la romana,
que despreciando a Cristo, Cabeza Visible y Única
de la Iglesia Católica, renegaron de Dios y le dieron
la obediencia del cuerpo debido a su cabeza, es decir, del
sacerdote a Cristo, a un hombre, sea rey u obispo. Esto
de un sitio.
...Del
otro: aunque sabemos positivamente y sin ningún género
de dudas que la causa de la Rebelión de la Reforma
contra el Papado era justa, tanto Lutero como el Papa, el
uno como el otro fueron peones en un tablero apocalíptico
que enfrentó a Dios con la Muerte, a Cristo con el
Diablo.
...El Diablo, la Serpiente
Antigua, el Dragón, Satanás, fue liberado
de su prisión al término del Primer Milenio
y principios del Segundo. Su opción era inevitablemente
clara: destruir la Obra de Cristo usando el mismo esquema
homicida que utilizó en el Edén. Lanzando
a la Iglesia contra la palabra de su Señor, quien
al ser el Verbo y el Verbo ser Dios, como Dios no perdonó
a Adán, aunque era su Hijo, tampoco el Señor
podría perdonar a su Esposa una vez el Mandato Divino
fuera pisado por las iglesias. Rota la Unidad del Reino
de Dios en la Tierra el Verbo, por ser Dios, destruiría
lo que sólo Dios puede, su Obra.
...Este era el proyecto contra
la Esposa de Cristo que durante el Milenio de su Prisión
concibió el Diablo. El Hijo, a quien su Padre le
diera a conocer antes de su Resurrección la Liberación
de su Enemigo profetizó el acontecimiento de la división
de las iglesias en la famosa Parábola de la Cizaña.
Después de su Resurreccón dio fecha. La Siembra
Maligna comenzaría a partir del año Mil.
...Y así fue. En el
1054 las dos iglesias que fueron desde el principio, la
romana y la bizantina, desde siglos atrás enemistadas
por consideraciones de primacía entre sus cuerpos
jerárquicos, olvidando que el Maligno regresaba de
su Prisión para conducir a todas las naciones de
la Tierra a la destrucción bélica mundial
en el campo de Gog y Magog, se dejaron ganar por las tinieblas
y transgredieron el Mandato Divino sobre la Unidad de las
iglesias.
...Hemos visto en el libro
Lutero el Papa y el Diablo que la iglesia romana desde mucho
antes de la Liberación del Diablo se había
entregado al pecado -Primera Pornocracia Vaticana- y el
pecado había engendrado en su cuerpo la muerte. La
Muerte, pues, no el Hijo de Dios edificó el Papado
para ser continuo objeto de escándalo de todos los
siglos.
...Se equivocó la Reforma
por tanto al adjudicarle al Diablo la fundación del
Papado.
...Y se equivocó la
Iglesia Católica también al adjudicarle a
su Señor y Esposo la transformación de la
iglesia metropolitana romana en el Templo entre cuyas paredes
la Muerte parió sus hijos y los elevó, empleando
a los reyes de Europa, como Cabeza del Cuerpo de los Obispos.
...Sólo
hay un Sumo Pontífice en el Reino de Dios, su nombre
es Jesús, Dios Unigénito, Primogénito
de Dios, Rey del Cielo. Y su gloria, la gloria del Sumo
Pontífice, única sacerdote que se mantiene
de pie ante Dios Omnipotente y Todopoderoso, no le fue robada
ni jamás quitada de sus manos.
...Pero la Muerte, conociendo
la Liberación del Príncipe del Infierno, por
el pecado convirtió el obispado romano en escándalo
contra el Cielo y la Tierra, de manera que al consumarse
por el fruto la maldad la Rebelión contra el Papado
arrasara con la Obediencia debida al Mandato.
...De
esta sutil manera la división de las iglesias actuaría
de reguero de pólvora por el que la división
entre las naciones cristianas habría de conducir
al mundo al campo de la guerra mundial.
...Dios, conociendo las intenciones
de su Enemigo, antes siquiera de mover la Muerte su primer
peón en el tablero del ajedrez de la Creación
predijo la Llegada del Día de la Plenitud de las
Naciones, mediante cuya Organización las Naciones
de la Tierra se enfrentarían Unidas contra el jake
mate por el Príncipe del Infierno cantado antes de
tiempo.
...La
Reforma, en especial, pero no menos la Ortodoxia, concluyendo,
tuvieron una causa justa. Pero si los Reformadores y los
Patriarcas antes que ellos pecaron al acusar a la Esposa
de Cristo de haberse entregado en adulterio al Papado, pidiendo
para Ella sentencia de muerte, su delito fue de falso juicio.
Su atenuante ante el Tribunal de los hijos de Dios está
en la invencible e infalible provocación del Papado
a abandonar el pecado en el que yacía, por el que
convirtió a la iglesia romana delante del Cielo y
la Tierra en su cuerpo adúltero.
...El
Diablo, que conocía a los adoradores de la Muerte,
se sirvió de la ignorancia de todos para conducirlos
a todos a las puertas del Infierno. Las guerras, los horrores
a que la negación del Papa a someterse a la Doctrina
de la Iglesia Católica, expresada en Constanza, y
la petición de muerte para la Iglesia Católica
por el pecado de una sola iglesia pedida por parte de la
Reforma, desataron el Infierno.
Mas es del todo evidente que al hablar de un Concilio Vaticano III no nos estamos refiriendo a este Concilio de Unificación Universal Final, en cuyas manos el Fin para el que le diera el Señor a su Iglesia las Llaves de su Casa, talar del Arbol de su Cuerpo las ramas podridas y secas, ha de hacer su trabajo; al hablar de un Conclicio Vaticano III estamos centrando la Cuestión en la Iglesia Católica, que es la que debe llevarlo a cabo delante de Dios y de los hombres, y en el que el Obispo de Roma depondrá su Infalibilidad ex-catedra y pondrá a los pies de Jesucristo, su Señor, el Sumo Pontificado, pues sólo hay Uno que puede permanecer de pie ante el Dios de la Eternidad y el Infinito, su Hijo Unigénito, nuestro Rey. Y ni aún a Moisés, siendo su Profeta, se le dio presentarse ante El, sino que se las vio con un semejante, que llevaba el nombre de De-Yavé.
En consecuencia: La Iglesia Católica reconocerá ante los hombres y Dios que sólo tiene una Cabeza, Visible e Invisible, Jesucristo; que no es Romana, sino Cristiana; el Obispo de Roma borrará de su frente el título de Papa. Pues NO hay más que un sólo Padre, Dios. Y desde la Misericordia llamará a todas las iglesias a la Unificación; la que no acuda, sobre ella el juicio; la que se excuse, sobre ella su culpa. Pues que la Palabra de Dios no miente, el que se afirme en la División sobre él la destrucción, pero el Pueblo Fiel, por su Obediencia, vivirá.
Pero si la iglesia romana se niega a ser piedra de escándalo, con su teocratismo defendiendo ante Dios la causa de los rebeldes, la Iglesia Católica de la Plenitud de las Naciones, reunida en Conclio Universal, realizará Ella la Declaración de Disolución del Papado, pues más vale sacarse un ojo que no todo el cuerpo perezca.
CR Y&S |