![]() |
M19 Es la Lógica la que ahora pide paso. Pues está visto y comprobado que hasta que nuestros sabios descubran cómo coger el infinito por las dos puntas y plegarlas y hacer que se pueda viajar de aquí a M19 en un abrir y cerrar de pestañas, para ese entonces la Tierra no será más que una mota de polvo en el cosmos y ellos un recuerdo perdido en el pozo sin fondo de la eternidad. Así que planteémonos cuándo la ciencia se pasó de la lógica a la ficción y desde entonces los cientificos corren detrás de quimeras en lugar de poner los pies sobre el suelo y desde la realidad enfocar la cuestión del viaje interestelar. Digamos, pues, que el catastrofismo todopoderoso de la generación de Einstein buscó un sucedáneo a la imposibilidad del viaje interestelar y, para convencerse de la posibilidad a través de la ciencia-ficción, que no encontraban en la lógica de la Ciencia, pervirtieron la ciencia de la lógica. Acorde a aquella mentalidad de los padres de la Edad Atómica la interpretación de la realidad se debe preguntar por el tiempo entre dos puntos de una línea y no la distancia que media entre ellos. Ahora bien, esto es negar la Lógica y elevar la Ficción a la categoría de Ciencia tras desestimar la Lógica de la Física, y lo que es más importante: la Física como Lógica. Entre dos puntos en el espacio no existe un tiempo, sino una distancia, y ésta no se mide por el tiempo sino por la cantidad de espacio. Ciertamente hablando sobre un supuesto perfectamente definido para ellos dos y sólo para ellos dos, dos individuos pueden decir que entre Madrid y Berlín existen dos horas y media de distancia, y jugando con este conocimiento específico sobre el tiempo y la velocidad pueden relatar la cantidad de espacio dentro de un absoluto universal. Pero la relatividad de esta afirmación no tiene ninguna propiedad lógica, de valor universal, y sólo lo tiene dentro de la ecuación y la ecuación referida al objeto de su descripción, el movimiento. Más allá de este contexto la anulación del espacio como la verdadera base y fundamento de la ecuación por el factor ecuacional tiempo es pervertir la lógica y manipular las matemáticas para borrar la realidad e inventarse una propia. Digamos entonces que la Lógica y la Teología iniciaron su descenso a la tumba cuando quisieron estructurarse acorde a la naturaleza de la Ciencia. Pues si la Teología tiene a Dios por Principio, la Lógica tiene al Ser, y si Dios no se puede sujetar a los principios de la Teología en cuanto Ciencia, el Ser tampoco se ajusta a las leyes de la Ciencia en tanto que el objeto de la Lógica no es la Relación entre Materia (espacio-tiempo) y Energía. Así pues, si la Teología se ocupa de la Relación entre Dios y el Ser, y la Lógica de la Relación del Ser con la Ciencia, la Ciencia no puede alienarse de la Teología y la Lógica sin emprender rumbo a la demencia. De manera que medir el espacio por el tiempo que se tarda en recorrrerlo es un salto triple mortal con caída en la literatura. El tiempo que se tarda en recorrer una distancia no le afecta al espacio ni al propio tiempo, y sólo al movimiento. Ahora bien, la literatura relativista -vestida de matemáticas- propuso que tras un cierto límite de velocidad el tiempo abandona su naturaleza y renace en un mundo de ciencia ficción donde las leyes no son las de la Ciencia-Lógica sino las de la Literatura-Ficción. Este presupuesto para novela se basa en un seudo-principio lógico que por su naturaleza es un anti-principio científico, pues si la Ciencia tiene por Principio la Demostración Absoluta y Material de sus Hipótesis y Teorías como estadio de acceso a la determinación de las Leyes trabajando con las cuales se avanza en el Dominio de la Relación entre la Materia y la Energía, la Ciencia-Ficción relativista impuso su Hipótesis y su Teoría aboliendo el Principio Científico, convirtiendo la Ciencia en Ficción y la Lógica en Literatura, para lo cual adujo que la Necesidad del principio Científico no tiene legalidad en la esfera del Mundo Relativista, y así vino a negar la posibilidad del Viaje Interestelar en la razón de la imposibilidad de romper la Velocidad de la Luz ... en función de ... una paranoia esquizoide que le afecta a los pliegues del Espacio y del Tiempo. ¡Para Asimov, perfecto, para la Lógica, demencial!. Habiendo edificado la Ciencia del Siglo XX su teoría en una Antiteoría de la Lógica su evolución literaria seudo-matemática tenía que abrir la mentalidad merlinesca a la Ficción, y la Cosmologìa a la Fantasía, y ya metidos en el reino del capricho establecer la negación para la evolución tecnológica humana de la posibilidad del viaje interestelar, y suplantar la frustraciòn mediante engendros para novelistas, la posibilidad de coger un infinito por los cuernos, unirlos y proceder al viaje al infinito, y de aquí al viaje incluso por el tiempo, derivando en carreteras al infinito y la eternidad a través de gusanos...etcétera.. Lo que en un mundo, el de la Literatura, es genio, en el de la Ciencia, y centrados en este caso, es demencia. El límite de la velocidad de la luz, que rompe la materia cósmica todos los días de todos los años de todos los tiempos de todas las regiones del cosmos, roto el cual el tiempo pasa más lentamente, se basa en una lógica oriental netamente sin conexión con la occidental, y que conecta con la Ciencia no para pensar acorde a sus Principios sino para darle forma científica a una antilógica. Desde esta antilógica 2x2 no es una ley universal y sólo es absoluta en relación al sistema de referencia. Mas desde la Lógica el sistema de referencia se define por la ley universal y no viceversa. De manera que no es la Lógica la que determina el Ser, sino el Ser el que determina la Lógica, de la misma manera que no es la Teología la que define a Dios sino Dios quien le da cuerpo a la Teología. Esta inversión del Siglo XX - derribando las propiedades absolutas de la Materia, el Espacio y el Tiempo, y sujetando valores universales a las propiedades de un sistema de referencia, existiendo tantos como universos...- se ve en la forma en que procedió la Cosmologìa del Siglo XX, rechazando el Cosmos existente en función de la Invención de un Cosmos de papel y números, y que no necesita de la Demostración Cientìfica para elevarse a la categorìa de Ley Universal a la que aspira toda Hipótesis. Y sin embargo hasta un niño entiende que el movimiento no le afecta en absoluto al tiempo en tanto que ser sino al tiempo en tanto que espacio. 28.000 años luz, la distancia entre M19 y nosotros no varía porque uno la recorra a burro y otro a caballo. A la hora del encuentro en cualquier punto el tiempo ha seguido pasando a la misma velocidad para ambos jinetes. No porque un jinete interestelar haga el viaje en un día de aquì a M 19 y al siguiente esté de vuelta cuanto llega a la Tierra aterrizará en un mundo 56.000 años en el futuro, que es, grosso modo, la demencia que impuso en la escuela los merlines-matematicoides-einsteinienses de la segunda parte del siglo XX. Esta ficción, que en la novela queda hasta bonita, en la Ciencia es pura locura que niega la posibilidad del viaje interestelar en los presupuestos de una teorìa para matemáticos idos de la azotea. Pero que la Ciencia ha perdido el norte se demuestra en los acontecimientos que estamos viviendo, cuando en lugar de forzar, contra los intereses económicos de los Clubes Bildebergeres y cía, el rumbo de la Tecnología Energética Mundial hacia la Transformación del SOL en Fuente, la comunidad científica no sólo permanece muda sino que pone en manos de esos clubes todas las fuerzas necesarias que han de conducir a nuestra Civilización al borde del abismo cuando el Biocombustible desplaze al Petróleo. El límite de la velocidad de la luz es, por consiguiente, una falacia literaria, con origen en una mentalidad no occidental- aplicada a la Ciencia contra la Lógica que determina el espacio por la cantidad de distancia y no por el tiempo que un móvil concreto tarde en recorrerlo. El Movimiento permanece absoluto y no varía en la esfera del Ser, y sólo en la del Espacio. Esta alienación del Ser en la estructura de la Ciencia fue el talón de aquiles en el que se incrustó la flecha que derribó la Lógica del carro de la Civilización y aprovechó la circunstancia para introducir en la Ciencia el caballo de troya de una mentalidad oriental cuyo fundamento no es la Lògica sino la creencia subjetiva del invididuo. El Viaje a M19 es posible desde la Lógica de una Física que mantiene el parámetro del Ser independiente del Concepto de Movimiento, y es imposible desde una Fisica NO Lógica que niega el Valor Universal de las Leyes Lógicas y las difumina en un infinito de sistemas de referencia. 2x2, concluyendo, son 4, Hoy y en la Eternidad, Aquí y en el Infinito. Y por tanto un viaje de 24 horas es un viaje de 24 horas independientemente del espacio recorrido en el transcurso de ese tiempo. El Tiempo permanece Absoluto como sistema de referencia universal. Lo otro, el sistema einsteiniano relativista es literatura, pero anticientìfica desde que dirige la investigación en una direcciòn para locos -coger los dos extremos de un infinito y unirlos- y proclama locura el esfuerzo de un Mundo en la dirección de la Tecnología del Viaje Interestelar. Ya puestos, la falacia ideológica de la que la escuela einsteiniana tomó su fundamento es la definición de las Matemáticas como agente descriptor de la Realidad. Y sin embargo las Matemáticas sólo describen el comportamiento del ser en el espacio. Las ecuaciones fundamentales del espacio y el tiempo parten de un Movimiento del Ser en el mismo, sin el cual no tendría sentido la propia ecuación. El modelo relativista niega este absurdo y afirma lo contrario aduciendo que el espacio puede ser matemáticamente descrito ajeno al ser. Y esto es una entelequia. Toda Matemática se refiere al ser en movimiento en el espacio, y es desde este Movimiento del ser -independientemente de su naturaleza- que cobra su legitimidad la ecuación, que trata de describir esa relación del ser con el espacio, y sólo esta relación. Por tanto, unas Matemáticas aplicadas a un espacio sin relación con el Ser es pura literatura, puro cuento, pura fantasía, y en ningùn caso Matemática Pura. La realidad matemática es fisica y se inscribe al movimiento de los seres en el espacio, sea microcósmico o macroscóspico. Una Matemática que se aliena de esta naturaleza excluye la Lógica de la Ciencia y convierte la Ciencia en Religión. Es Dios quien determina el Ser, el Ser a la Lógica y la Lógica a la Ciencia. La inversión de esta estructura donde la Ciencia determina a la Lógica y al Ser procede a una estructura mental seudoreligiosa dotada de todos los caracteres naturales a una ideología sin contacto con la realidad, y a lo sumo su contacto reducido a la destrucción de la Realidad. La prueba la tenemos en la estructura de la Civilización en la Historia. Primero fue Dios, luego la Lógica y después la Ciencia. La demostración de la demencia natural al proceso seguido por la inversión la tenemos en vivo y en directo, cuando hemos visto primero la destrucción de la Lógica y ahora estamos -como efecto concatenado natural- ante la destrucción del Ser una vez echados todos los cimientos para la relativización del valor de su existencia. Y de esta prueba y de esta demostración se deduce -por lógica- que la Ciencia del Siglo XXI, en cuanto heredera de la del XX, está movida por un impulso destructivo y destructor. Siguiendo la ley de la ciencia del bien y del mal, "hago lo que no quiero", las buenas intenciones de la comunidad científica, al estar basada su voluntad en una entelequia ontológica excluyente de la Lógica del Ser, provoca el efecto contrario al buscado, ahondando la Humanidad en sus males como quien buscando salir del agujero no hace, en su desesperación, sino ahondarlo. La abstracción matemática -tan necesaria para plantearse situaciones de trabajo- deviene demencia cuando excluye el objeto de la Física, es decir, la Realidad, y sustituye la Realidad por un juego de situaciones existentes exclusivamente en el papel. Tanto más extincionista esta tendencia cuando observamos que los esfuerzos de un mundo en pro del dominio de las fuerzas sobre las que basa el universo su estructura, a fin de servirnos de sus leyes para sobre sus fundamentos establecer el salto al futuro, esos esfuerzos de un mundo se encuentran dirigidos a la locura de la caza de agujeros negros, y blancos, por eso de que hay angelitos negros. ¡Verguenza tendría que darle a los Estados pagarles a semejantes idiotas buscando Marcianos en las penumbras de las distancias estelares de los confines de la galaxia... allá por donde el Mulo puso la última cagada... bla bla bla! Y mientras ellos buscan extraterrestres los terrestres se mueren por millones de hambre. Pero claro, si no existe el Ser, ¡qué tiene que ver la Ciencia con la muerte de millones de animales racionales! Heil Nobel, moriturum te salutam!. |
|||
Messier
19 |