Messier 12
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M 12

a 16 kilos de años luz nada más, en la constelación Ofiuco, vecino de M10, otra de esas maravillas que un día no se supo si era cúmulo abierto o globular pero que al presente es lo que fue siempre, una maravilla, escudo gravitatorio, horno atomico por radiacion cuántica, soldado firme en su puesto frente a cualquier avalancha de materia intergaláctica...

 

...o simplemente irradiando rios de energía hacia los sistemas abiertos, manteniendo sus constantes luminosas y electromagnéticas en equilibrio termodinámico. En fin, una obra de ingenieria astrofísica como un castillo ante la que, a falta de los merlines, yo me quito la gorra en honor de su Creador, mi Dios, por supuesto. Un saludo.

M12 , NGC6218, GCL46

El cúmulo globular M12 tiene una concentracion estelógica de clase IX dentro de una escala en la que el primer puesto corresponde a la concentración de más densidad y el último puesto -número 12- al de menor densidad estelógica central.
En los últimos tiempos un equipo italiano ha llegado a la sabia conclusión de haber sido robados cerca de un millón de perlas de este tesoro del Sur Astronómico. Esta hipótesis del robo del millón de astros de M12 se funda en la creencia general de los astrónomos del XX de ser la edad de todos los cúmulos globulares de un alrededor de 13 mil millones de añitos, ni uno más ni uno menos. En aquéllos días -según nuestros merlines- la mayor parte de la masa de todo cúmulo globular se concentraba en una minoría de estrellas masivas mientras que el resto lo componían estrellas burbujas. Es la teoría POP-STAR de la formación de los Cúmulos Globulares. Entonces, comparando, se echa de menos en M12 esa cantidad enorme de estrellas POP, y en consecuencia se preguntan dónde están. ¿Y dónde quieren que estén? En la Isla de las Estrellas. Bromas aparte, la teoría sostiene que los cúmulos pierden masa mientras orbitan alrededor del plano galáctico.

Dicen que: Mientras más cerca se mueve un cúmulo del centro galáctico la interacción gravitatoria actúa como una marea sobre la masa externa de los cúmulos, absorviendo hacia el océano lácteo parte de la masa estelógica globular. Siguiendo este juego M12 habría perdido el 80 por ciento de su masa original, por lo que al Principio, ¡al alba de los tiempos!, M12 fue uno de los cúmulos más densos y grandes de la Galaxia. ¿Pruebas?

Oiga esto no es un juicio. Pienso, luego existo: y conmigo todo lo que yo pienso. De cualquier forma los merlines italianos creen que M12 arrastra consigo en su órbita una parte del flujo, cual si fuese una novia o una reina destronada a la que le hubiesen dejado el manto, y con este manto de cola sigue orbitando esta reina sin corona.

Lo que parece no demasiado lógico y menos natural es que estando M12 a unos sencillos 16 kilos de nosotros la marea galáctica no haya disuelto este castillo de granos de estrellas, absorviéndolo y disolviéndolo en la arena de su playa, habiendo tenido, como ha tenido nuestra galaxia: 13 mil millones de añitos para borrar este reino de su mapa. Yo diría, porque pienso, y existo, y basándome en el mismo argumento de las pruebas científicas por la simple existencia del pensador que piensa el pensamiento pensado, yo dirìa que este tipo de cúmulos, entre los 200 de su especie, al mantener la órbita contra una fuerza de concentración general, y porque siguen orbitando contra la ley general de la Gravitación, actúan como tensores del radio galáctico, manteniendo la proporción masa-energía en equilibrio tiempo-espacio. Es un pensamiento nada más, y puede que no exista, pero yo sí existo, y sin embargo lo que pienso no tiene por qué existir, de manera que yo no existo porque pienso, sino "Pienso, porque existo".

En cuanto a la edad de los cúmulos quisiera aclarar una cosa y ponerla de relieve ante vuestros ojos. Cuando los anglosajones hablan de la edad del universo poniendo sobre la mesa "billones de años", los hispanoparlantes solemos confundir las cosas. Un billón para un americano son mil millones. Ellos no dicen dos mil millones sino dos billones. Nosotros entendemos por un billón un millón de millón. Por esto muchos nos confundimos a la hora de las edades de las cosas, tanto de la materia como del tiempo y cuando leemos que la edad del universo es de 14 billones de años -con billones de anglosajón- se nos va la cabeza a los 14 mil billones de nuestros billones. Lo mismo pasa con las cosas del espacio y del cosmos. Los anglos dicen 14 mil billones de años luz y los hispanos asumimos que son 14 mil millones de millones. Por inercia los hispanos tendemos al infinito y por lógica los anglos al absolutismo, que quiere decir que necesitan tener el uiverso en la punta de la ... jejejeje ... de la palanca. Puede que algunos os digais ¡qué tontería más gorda, colega!, pero si os parais a pensarlo mejor poco a poco le vereis el punto. Y baste por ahora. Algunos

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