CRONICAS DEL SIGLO XXI |
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MEMORIA DEL FUTURO, VISIONES DEL PASADO
El Hombre y la Consciencia
La Humanidad, en tanto que Género, es un Individuo cuya Ontología tiene su propia Escenografia y un Comportamiento universal derivado de su Historia y sujeto a la Respuesta que exige la Relación entre el Ser y la Realidad. En el Ser está el Misterio, el Problema, el Milagro, y, si se quiere, la Verdadera Humanidad. Por el Ser devinimos Personas, y esto con todos los atributos de la Espiritualidad referidas a la Consciencia y la Conciencia. Por la primera, la Consciencia, alzanzamos el Yo y su manifestación e interdependencia con la Realidad; por la segunda, la Conciencia, tenemos conocimiento de nuestras Responsabilidades y cómo le afectan a la Realidad nuestros acciones; y viceversa. Una Persona sin Conciencia deviene un monstruo en la medida que su mente es la de las bestias y no comprende la naturaleza de la Ley y del Crimen, partiendo de cuya base se llega al Genocidio. Todo ataque contra la Conciencia es, por consiguiente, un ataque contra la Humanidad y una Guerra contra la Civilización como Modus Vivendi del Ser Humano. Una Persona sin Consciencia es la Negación del Ser en el Hombre, y siendo la Consciencia la más alta manifestación de la Vida en el Universo, la anulación del "Yo Soy" que implica esta privación presupone la muerte ontológica del Hombre como persona. Todo ataque, pues, contra la anulación de la Consciencia del Hombre, en cuya Naturaleza va implícito el mundo de los Valores de su Yo en cuanto Persona sujeta a los más elevados Derechos, es un ataque directo contra el Futuro de la Sociedad y del Género Humano.
El Hombre y la Naturaleza
Sobre estas dos Columnas el Ser se mueve en el seno de una Realidad externa, en la que el Hombre existe por Derecho pero frente a la Naturaleza de cuya Realidad Escenográfica el Hombre, en cuanto Individuo y en cuanto Género, tiene Deberes, y Deberes derivados de la Ley sobre la que esa Realidad estructura el Edificio de su Naturaleza. Si esta Realidad tuviera una Naturaleza tal que su Edificio no se comportara en razón de una Ley propia en este caso las acciones de los seres sobre su cuerpo no implicarían ninguna consecuencia y, por tanto, no existiría el Deber del Ser frente a la Naturaleza. Pero la
Realidad implica una Naturaleza, un Edificio sujeto a una Ley
Interna, Ley no escrita ni creada por el Hombre, y si existe Deber y Violación
de la Ley que gobierna el Escenario donde el Ser realiza su Existencia, esto nos lleva
a las consecuencias derivada de la irracionalidad que supone hacer
como que no existe Ley Universal; irracionalidad que, creciendo, sucumbe en la
demencia cuando, mediante la Ciencia, el Hombre pretende realizar una operación
vírica maligna de sustitución de la Escenografía Universal Natural por una Escenografía
Artificial.
El Hombre y Dios
Y aquí entra el
Problema, el Misterio, el Enigma de la Teología, la Cuestión Metafísica
por excelencia. La Relación de la Perfección del Ser Divino con la Imperfección
del Mundo Humano, la confrontación entre nuestro pensamiento, fruto de nuestra
inteligencia, y ese análisis universal que, igualando, provoca el choque
racional entre Ciencia y Fe, se resuelve en el Cristianismo y desde el
Cristianismo se refunda la Relación del Hombre con la Realidad para, una vez
superado el Dilema, darle Fin a esa
Confrontación en la Victoria del Ser sobre las fuerzas destructoras
puestas en movimiento en la Escena Histórica.
Los Media.
Los Media son ese Aparato de Información
que nos permite ver el Movimiento de las Fuerzas en juego en el Escenario
Histórico. Y, analizándolas, por el movimiento que vemos nos permiten predecir
su curso en el Tiempo. Y pues que muchas de esas fuerzas han nacido ayer mismo -como quien dice- conociendo la amplitud de sus trayectorias desde su mismo
origen predecir sus movimientos en los inmediatos decenios es algo tan natural
como resolver un sencillo ejercicio de Física. Es decir, si vemos a un tipo
coger un cuchillo y correr contra otro,
predecir el crimen no es ser un genio, es simple consecuencia; y si en el
escenario tenemos además del cuerpo del delito al Poder-Ley inhibiéndose no
hay que ser un Salomón para afirmar que el Poder forma parte del
delito.
Pero la cara oculta de los Media es que tienen unas relaciones superintringuladas con el Poder, y los unos y los otros usan las Noticias para lo contrario de lo que sirven; y hemos visto a periódicos ser las tapaderas de los crímenes y corrupciones de los Estados, lo mismo que ser los mejores aliados de las libertades contra "los hombres de Estado". Nada hay más perjudicial contra una Democracia, en este sentido, que unos Media cuya existencia dependa del Poder y de una clase política que se base en los Media para permanecer en el Poder. El Futuro mismo camina hacia la eliminación de esta simbiosis antidemocrática cuyo efecto principal es crearle la apariencia de Democracia a un Régimen Político establecido sobre la Corrupción. La Independencia sine qua non de los Media, alcanzada en sociedades democráticas de alto calado, donde el Estado no tiene participación de ninguna clase en los Media, es el objetivo, y para alcanzar este medio el Fin de la Era del Papel al que la Civilización se encamina por sí sola se presenta una buena carretera, de donde se ve que la Historia, siendo un registro de acontecimientos, es, al mismo tiempo, el efecto derivado de una Causa Creadora que supera al Hombre en cuanto Individuo y se relaciona con el Género.
La Ciencia del Bien y del Mal.
A esto se le llama la Ciencia del Bien y del Mal, y como toda Ciencia tiene su Universidad. Esta es la Universidad de la Vida, y sus Cursos el que menos dura una década. De aquí, siguiendo el razonamiento, que sea solo natural que todo grupo organizado políticamente y cuyo fin sea el goce y disfrute del Tesoro Nacional, su bandera la Corrupción, tienda por antonomasia a rebajar la edad del Votante, es decir, a establecer su Elección al Poder sobre una masa de inexpertos, parvulitos en las cuestiones del Poder, sin más conocimiento de la Realidad que sus propios impulsos inmaduros. Asi pues, si nosotros asistimos a
la Universidad de la Vida Política durante unos Decenios y aun siendo irregulares y hasta despistados en el seguimiento de las Clases,
al cabo del tiempo uno se va forjando una visión panorámica de conjunto y sin
mucho esfuerzo el pensamiento mismo se va a las respuestas correctas que las situaciones en vivo presentan.
Cierto, otras fuerzas implican un origen más lejano en el tiempo y es necesario conocer su ruta de vuelo en la Historia a fin de comprender su naturaleza, a qué se debe su trayectoria, y cuál es la lógica línea del tiempo que van a escribir esas fuerzas en el Libro de la Historia. Por esto la Historia Universal es tan importante y por esto todas las Reformas en la Educación que la Politiquería de la Mediocridad hacen tienen como objetivo supremo talar y reducir la Ciencia Histórica Universal a su mínima expresión posible, siendo el summun de dicha manipulación totalitaria su reducción al Nacionalismo.
El Nacionalismo.
La Historia Reducida a Nacionalismo es la reducción del ser humano a la condición de un animal doméstico. No hay nada malo en la domesticación de un animal. El problema surge cuando el hombre es reducido, por el Nacionalismo, a ese animal, y la Nación deviene su pesebre, su establo, a veces, su corraleta. Es verdad, la Libertad está para hacer uso de ella. Y si una Sociedad en pleno ejercicio de sus facultades mentales quiere renunciar a la Humanidad en pro de la Nacionalidad, es cuestión exclusiva de dicha Sociedad. Pero observemos que al ser la condicion sine qua non de todo Nacionalismo la tala masiva de la Historia Universal como Referencia, y su subordinación a la Historia Nacional como marco, de aquí se sigue la lógica manipulación de la Historia en cuanto Ciencia y la reducción de la relación entre el Hombre y la Historia a los intereses del Nacionalismo, siendo el efecto natural de esta perversión la formación de una inteligencia esclavizada a los valores implantados desde el Poder Nacionalista, y de aquí que ese Pueblo sea caldo de cultivo de Terroristas. De donde se ve que el Nacionalismo, al implicar una renuncia a la Humanidad como Nación, es una regresión esquizoide hacia el bestialismo, benigna como lo es el tabaquismo pero maligna como sólo puede serlo el tabaquismo.
El Teocratismo.
Pero lo mismo se alcanza cuando es la Religión la que pervierte la Historia. Y pues que a nosotros nos toca juzgarnos a nosotros mismos y a los de fuera ya los juzgará Dios, observamos que fue precisamente cuando la tendencia teocrática de la Reforma Gregoriana se hizo, en el siglo XI, cuando los Cristianos se comportaron como verdaderas bestias y se devoraron entre ellos como si estuviesen atacados de una rabia colectiva, que desde la Teocracia de los Papas Medievales se cultivó a fin de mantener el edificio teocrático sobre las bases de arena movediza en que León III y Carlo Magno pusieron la primera piedra. Y lo que más sorprende es que la Imagen de la Santidad se vistiera de Domingo y en Hábito de Descanso, como quien dice, la orgía de carne y sangre que tuviera el sur de Francia por escenario, sirviera platos de hasta decenas de miles de cabeza por mesa. De donde se ve que la Historia es una Ciencia, tiene sus leyes y sus causas, pueden deducirse sus efectos, y, lo que es más importante, vive en constante estado de drama de intereses, entre los que el del Director de la Escena Universal, el mismísimo Dios, se halla atrapado al chocar su Buena Voluntad con la voluntad enfermiza de aquéllos contra cuya ignorancia busca escribirle un Final Feliz a la Historia del Género Humano.
El Hombre en tanto que Principio y Fin
Son muchos los
ángulos, en consecuencia, desde los que puede estudiarse la estructura en
movimiento de un Ente Universal dividido en sí mismo y en constante estado
de guerra civil. Pero a pesar de este estado en que
la Humanidad vive el progreso de su inteligencia activa es irreversible y
tiende por ley natural al más grande y difícil de los dominios, el dominio de
sí mismo. Este Siglo, en este terreno, presenta un Curso de Ciencia del Bien y
del Mal que el Futuro estudiará con pasión y seguirá nuestra Batalla contra las
fuerzas destructoras de la Civilización, y contendrá el aliento
al intentar seguir nuestra Aventura en un Campo de Batalla donde se juega a
Vida o Muerte la Humanidad su Futuro.
Mas aunque muchos los
ángulos, como si fueran las asignaturas de este Curso, las fuerzas principales
determinantes del movimiento de nuestro Mundo en el Escenario de este Nuevo Milenio
son numerables y definibles. Si seguimos su curso durante unos decenios veremos que al paso de
unos cuantos, computables en el ámbito de una vida humana, nos plantan delante
de un Escenario totalmente renovado.
Los hijos de Dios
Y en fin, la mediatización del Hombre, sea por fines políticos, religiosos, científicos o cualquiera se invente quienquiera, y su identificación como animal es un delito contra el Ser Humano, un acto de bestialismo contra la Potencia Existencial de la Persona Humana, un artificio dialéctico de quienes tienen en la animalización de lo humano su Poder, su Imperio, su Habitat, una retórica demogógica cuyo fin es la reducción de los Derechos del Ser a los de un Animal Doméstico. El día que Aristóteles definió al hombre como animal político fue un día muy triste para la Humanidad, pero dada la creencia de sus tiempos, la esclavitud considerada una realidad natural, no se le puede reprochar al filósofo ser un hombre de su tiempo. Mas el día que, habiendo roto el cristianismo con esa definición, la Ciencia, Darwin mediante, restauró la esquizofrenia social como norma de la Naturaleza, ése fue un día infinitamente más triste. La Meta de la Formación del Hombre en tanto que Principio del Futuro y Fin de la Sociedad es, por su norma y esencia, contraria a la animalización del Ser Humano que el Discurso del Materialismo Científico implica e impone en la Escuela. Lo cual quiere decir que la Psico-Pedagogía no puede trabajar dentro del Tiempo sino fuera de él para poner en el Tiempo su Futuro, y desde la Infancia a la consumación de la Adolescencia ni Estado ni Empresa deben meter sus manos en el que es el Trabajo más delicado de la Civilización: la Declaración por el Hombre en tanto que Ser del "YO SOY" - a imagen y semejanza de los hijos de Dios.
C.R.
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