El Libro de las Introducciones a la Biblia

INTRODUCCIÓN AL GÉNESIS

PRIMERA PARTE- HISTORIA DEL GENERO HUMANO

HISTORIA DE ADAN - EL PARAISO

La Ignorancia Universal

Al abrir esta Introducción a la Biblia a la luz de la Introducción a la Cosmología del Siglo XXI y la Historia Divina de Jesús, me propuse abrir el Texto Sagrado a su Contexto Biohistórico. En la Introducción Tradicional al Génesis (sección anterior- seguir la flecha para atrás-) hemos visto cómo la Ignorancia de la Fe y el Ateísmo de la Razón se enfrentaron al Autor Bíblico, mediante métodos distintos pero a la postre ambos despojando de la Letra el Espíritu, deviniendo la Historia Bíblica: Neurosis, para la Ciencia, y Alegoría parala Teología.

Nadie se crea que por haber usado como ejemplo de la Ignorancia de la Fe un texto tomado de la Biblia Católica las demás iglesias hiciesen uso de una mayor sabiduría. Dios encerró a todas las iglesias en la Ignorancia para tener de todas Misericordia y quitarles de las manos a todas "la primera piedra", a fin de que depongan todas sus condiciones y actitudes causantes de la Continuación de la División y se sometan a su Voluntad Unificadora sin abrir la boca siquiera. Primero la Obediencia y luego el Diálogo.

La Ignorancia Universal en la que fueron encerradas todas las naciones y las iglesias, y cuya existencia se remonta a la Caída del Primer Hombre, razón por la cual hubo Sacrificio Expiatorio y Redención, que Dios recogió al instante, como se ve del Texto, y fue la Madre del Cordero, personificada en María, la Madre de Cristo; ésa Ignorancia es la que ha escrito la famosa Lucha a muerte entre Fe y Razón y desencadenara las horribles guerras de religiones, centrando aquí el tema en nuestro propio círculo. Digamos, pues, que fuera y dentro el Poder de esa Ignorancia ha sido el mismo, sólo que una vez firmada la Alianza entre Dios y Jesús, y deviniendo las Naciones cristianas el Reino de Dios en la Tierra en razón de ser las iglesias el Cuerpo de Cristo, nuestros padres y nuestra Civilización portaron y portamos nosotros en nuestras entrañas la Promesa de Victoria sobre el Mal, en todas sus formas, que Dios escribiera en su Libro desde antiguo.

La Caída de Adán a la luz de la Arqueología

El Tiempo, y es verdad, tiende a curar las heridas. Pero a su vez tiende a desfigurar las causas de los acontecimientos en virtud del olvido al que se abandona el herido. De tal forma que andando el tiempo las naciones olvidan sus orígenes y borran de la memoria de sus pueblos las verdaderas causas determinantes de sus condiciones de existencia. Esta ley es tanto más poderosa cuanto menor es la extensión de la escritura. Realidad que tenemos en toda su crudeza expuesta en la relación entre el Mundo Sumerio Mesopotámico y las causas del Diluvio.

Las respuestas de la Historia y la Teología al Acontecimiento Raiz del Trauma Universal bajo cuyos efectos desplegara el Mal todas sus formas contra la Tierra, haciendo del Género Humano su cuerpo, en el que parasita desde la Caída, son bien conocidas por todos nosotros. Y pues que este es día de síntesis y unificación, una vez la tesis y su antitesis habiendo cerrados sus respectivos discursos, nos toca ahora a nosotros juzgar de todo lo expuesto lo verdadero de lo falso, eliminar los prejuicios del juicio y recrear los Hechos que tuvieron lugar a finales del Neolítico Mesopotámico y Principios de la Primera Civilización que los hijos de Dios pusieron en movimiento en la Tierra.

Toda nos lleva a ver la Caída de Adán como el resultado de dos procesos perfectamente históricos. Por un sitio la Instauración de la Primera Monarquía que conociera la Humanidad. Y por el otro la Guerra como Medio de abrir ese Reino a la plenitud de las naciones.

O podemos seguir las líneas de los discursos expuestos, negando con la Ciencia la existencia del Paraíso, aún haciéndolo sobre la Tumba del Neolítico Mesopotámico, o seguir resolviendo la existencia de Adán acorde a las alegorías de las que, según la Teología, se sirviera Dios para hacernos comprender la razón por la que abandonara a su hijo, el Primer Hombre, estando esta Criatura en su Infancia más dulce y tierna.

La síntesis de dos verdades en principio imposibilitadas, por los prejuicios de las partes, para formar una sola realidad, nos brinda una reconstrucción de la Caída de Adán y su Mundo en las profundidades del Diluvio, que abriendo nuestra Mente a la Inteligencia de los Milenios nos permite ver el crecimiento de los Pueblos Neolíticos Mesopotámicos en dirección a la Instauración de la Monarquía. Habiendo demostrado la Arqueología la línea dinámica que el Neolítico escribió en las tierras, desde distintos orígenes continentales, hasta encontrarse en una Mesopotamia donde las diferentes familias y culturas abrieron sus sociedades a una Civilización Interestatal, no ver la Instauración de la Monarquía como el resultado humano y divino natural de aquel Proceso Milenario es querer estar ciego.

Adán-Alulim, el Primer Rey de la Tierra.

Los procesos humanos son típicos y connaturales a la estructura genética de la mente humana, hasta tal punto que observamos el mismo comportamiento, aunque vestido de otros ropajes mentales y circunstanciales, no importa el lugar ni el tiempo. Existen unas pautas de comportamiento naturales a las especies, grabados en sus estructuras filogenéticas en un proceso de millones de años, y el hombre, en tanto que especie, no escapa a esta ley.

El proceso que hemos observado mil veces: formación de una nación, gobierno de patriarcas y monarquía, es el resultado lógico de un edificio genético bajo cuyos impulsos se mueve el ser humano a la manera que las abejas tienden a las flores y las flores al sol. Nada pues más natural que, una vez el Hombre acabó de recorrer el Neolítico y sus familias se encontraron en Mesopotamia, viniendo del Este lo mismo que del Oeste, del Norte y de Sur, como se puede comprender partiendo de una visión estratosférica de las Ciudades Perdidas, con sus culturas tan típicas y tan sorprendentemente, aunque singulares, unidas por un patrón universal a pesar de las distancias entre la región del Indo y el Nilo, por ejemplo, y ya establecidas en sus nuevas ciudades, éstas evolucionasen con toda naturalidad hacia la Monarquía.

La Arqueología y el Génesis se unen para afirmar que aquel proceso protomonárquico fue pacífico. Las estructuras de las ciudades mesopotámicas de los Milenios VI y V nos ponen sobre la mesa una Planificación Urbana gobernada acorde a un sistema social patriarcal, donde el Gobierno tiene por misión el almacenamiento de las Cosechas y su Distribución según las familias. Existe el Sacerdocio y su Misión entendida como Mediador con la Divinidad, siendo el sacerdote, tal cual se ve en el Templo Mesopotámico de ese tiempo, el Almacén de la Ciudad, comprendiéndose de esta funcionalidad la tierra y su fruto como propiedad de Dios y su sentido la alimentación de todos los hijos de los hombres, según la Escritura: "Ahí os doy toda cuanta hierba produce la tierra para que os sirva de alimento".

El desarrollo de las familias, su crecimiento, la expansión natural de las ciudades y, lo más importante, la Consciencia del Ser, determinan la entrada del Hombre en el Tiempo, la evolución de su Sociedad en Civilización y la Instauración de la Monarquía Sagrada, en la que el Dios se introduce en la Civilización Hmana como Padre del rey de los hombres.

Es en este contexto biohistórico que entra Adán en la escena mesopotámica. Y cuya existencia permaneció en las profundidades de la memoria durante siglos bajo el nombre de Alulim, el primer rey de la Lista Real Sumeria.

El Elegido del Dios de los dioses.

El trabajo arqueológico no pudo retirar la cortina de los milenios a fin de que la luz entrase y nos permitiese ver en movimiento las ciudades y sus personajes. Más que nada porque no es esta la función del arqueólogo. Una de los defectos, en realidad el principal, del especialista es su proximidad al objeto, que le incapacita para obtener una visión de conjunto. Este defecto, en principio, natural, deviene una tara cuando una serie de prejuicios manipula la visión de conjunto y hace que el especialista se limite a seguir enfocando el detalle, sin permitirse un respiro para ver grosso modo el escenario donde se mueve la acción objeto de su estudio.

Desafortunadamente una de las funciones de las Universidades del Siglo XX era imponer una visión prefabricada de conjunto, cuya maquinación podía seguir el método del menú a la carta, deviniendo los Estados en Cocinas. Y cada Estado, acorde a su Ideología Científica o Religiosa, levantaba su restaurante de menú único. La Verdad, sin embargo, es como la Naturaleza, que sigue su camino, tiene sus leyes y su actuación no se detiene en cuestión de números, aunque este número implique cientos de miles de cabezas, como se ve en la historia de los ciclones, volcanes, maremotos, ecétera.

¿Algo más natural que la línea dinámica neolítica, sanguíneamente unificada en la Mesopotamia del Sexto Milenio, determinara en el Quinto Milenio la evolución el futuro de las ciudades en el seno de la Instauración de la Primera Monarquía del Mundo? Pero, si como ya he dicho en otro sitio, si un proceso lógico, que se basta con la Lógica para reconstruirse, debe alienar la Lógica que suple la falta de pruebas directas mediante la ley de su existencia, en razón de no existir pruebas directas, en este caso estamos todos condenados a vivir de rodillas bajo la ley del silencio.

Antiguamente un criminal sorprendido con las manos llenas de sangre, aún no en el escenario del crimen pero sin testigo ocular del crimen, no podía ser condenado en base a la ausencia de pruebas directas, no existiendo un método de análisis de sangre acorde a la huella genética. El desarrollo del análisis genético ha hecho de la figura antigua un proceso de museo y determinado que el crimen sea cada día más imposible: lo que no quiere decir que el criminal no responda con una evolución paralela. A medios más sofisticados e infalibles, medios más propio de una ingeniería del crimen. Sin ir más lejos lo que se llama Ingeniería Económica no es más que el desarrollo de la Corrupción a nivel de Ciencia Política, buscando su perpetuación contra la evolución de la Justicia.

La Lógica tiene su Ley y suple en el terreno científico la ausencia de pruebas directas mediante la importación al escenario de la Naturaleza Universal Humana. De manera que si un hombre tiene hambre, comerá.

La Ley básica, autora de la Evolución de las Primeras Ciudades-Estados en un Reino, ponía sobre la mesa un único problema. ¿Quién sería el elegido?

El Panteón Original Mesopotámico

También debemos usar la Lógica para no incurrir en manipulaciones subjetivas de extrapolación de circunstancias futuras a un pasado en el que esas circunstancias no se dieron. Observamos que este método de extrapolación de las circunstancias del mundo moderno al Pasado de la Humanidad, tomando como línea divisoria entre Futuro y Pasado el Neolítico Mesopotámico, fue una ley de regularidad adoptada por las ciencias de los siglos XVIII, XIX y XX, cometiendo un error de juicio que volteó la visión de conjunto de la realidad natural y sobrepuso sobre la real un cuadro de relación entre el Hombre y la Historia sin más legalidad que la conferida a la firma por el Poder que respaldaba ese acto de Ingeniería Histórica.

Definir la creencia del Neolítico Mesopotámico en un panteón de dioses, bajo una Divinidad Suprema, acorde a las pautas de lo que entendemos por paganismo y politeísmo sería hacer ejercicio de una riqueza casi ilimitada para coger la Naturaleza y destruirla. Riqueza que no nos falta, cual se ve en la realidad del día a día, y que, sin embargo, no le confiere ningún valor extra al hombre.

En su Libro nos dice Dios que "distribuyó el género humano entre sus hijos", siguiendo la lógica- se entiende- del Proceso de Formación del Hombre a su imagen y semejanza, es decir, nacido para ser hijo de Dios, y no, como algunos pretendieran, ser el Hombre "un dios".

Todas las Mitologías de todas las Religiones de todas las naciones de la Antiguedad emparentan el salto del hombre salvaje al hombre civilizado con la entrada en el escenario histórico de "los dioses". Que todos los pueblos de todos los milenios estén equivocados y un grupo humano durante un micro-espacio de tiempo negase esta experiencia y la calificase de neurosis, no prueba nada, a no ser la capacidad para despreciar a todo el mundo que tienen algunos. El problema es que las circunstancias que después se hicieron consustanciales al politeísmo, típicas del paganismo sangriento e inhumano, que no fue conocido por la Primera Religión Oficial Mesopotámica, extendió su prejuicio a la Prehistoria, proyectando sobre la Humanidad el Canibalismo como way of life y el sacrificio humano como top-moda. Este Paganismo no existe en el Neolítico, y el Politeísmo Neolítico no era igual al Paganismo Antiguo. El Hombre ve a "los dioses" como sus Maestros, bajo cuya batuta reciben todos los dones de la Civilización, y al amparo de cuyas divinidades nacen entre ellos el sacerdocio profético. Pero todos estos dioses de la Humanidad estaban bajo la Ley de un Dios Supremo y Padre de todos los dioes, que era en última instancia el verdadero Autor de todos los bienes que sus hijos habían traído del Cielo a la Tierra.

Desde el Futuro podemos ver el Proceso de Formación del Hombre siguiendo un método de Pueblos procedentes de otros Mundos que entran en la Historia de la Humanidad para sacarla del estado salvaje, introducirla en la Civilización y conducirla hasta la Monarquía. Estadio Final del Proceso Milenario Neolítico que acaba en Mesopotamia y concluye en la Puerta de la Elección del Rey. Elección que, siguiendo el mismo Proyecto, le tocaba sólo y exclusivamente al Dios de los dioses. Quien, efectivamente, elige y le da a su elegido un Nuevo Nombre, Adán, el Alulim de la Lista Real Sumeria.

Adán, hijo de Dios.

Una vez concluído este Proyecto los dioses se retiran del escenario a fin de que la Conciencia del Ser determine la Libertad del Hombre. Su Infancia ha concluído y con la Adolescencia llega la independencia, la autonomía, la consciencia del valor del hombre en cuanto Individuo, la explosión de vida que no admite control y exige por derecho ontológico escribir su propio futuro. Una sola Ley le da Dios a su Elegido: A tal Fin tal Medio, queda prohibida la Guerra como vehículo de expansión y exportación de la Civilización a los demás pueblos de la Tierra. En Palabras del Dios de los dioses: "No comas del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, pues el día que de él comieres, morirás", porque "quien a hierro mata, a hierro muere".

He aquí, entonces, el verdadero escenario en el que se desarrolla el V Milenio Mesopotámico, que, marcando la Monarquía un Antes y un Después, haría que deviniese el Primer Milenio después de la Coronación de Adán, hijo de Dios. Lo demás está escrito y querer hacer de la Lógica una Ciencia sería violar la ley de la Lógica, por la que la Lógica es una disciplina de ayuda y no puede sustituir en ningún caso a la ciencia.

La Historia

Así pues, la reconstrucción biohistórica del Acontecimiento más importante de la Historia del Género Humano, la Caida de Adán, siendo la Redención su consecuencia, y sin la causa por tanto no se hubiese dado el efecto, determinando la trascendencia de la Caída por la Revolución a nivel de Creación entera que experimentó la Existencia de todas las cosas, las del Cielo como las de la Tierra, las del Universo como las del Cosmos, a raiz de la Redención y sus efectos, deviniendo el efecto de la Causa Primera en sí misma Causa de un Efecto propio, y por la dimensión Divina de las consecuencias revolucionarias que la Resurrección puso en Movimiento, estableciéndose los Fundamentos de la Relación entre Dios y su Creador acorde a un Nuevo Modelo, sobre lo cual ya está todo escrito, y basta decir “Reino de Dios”, la Monarquía Universal establecida sobre la Unidad de Dios Padre e Hijo en el Espíritu Santo, y por que esta revolución es Eterna e Invencible, el estudio de la naturaleza de Adán, reducido por el Judaísmo a la papeleta de una única pareja sobre la faz de la Tierra, y retomado por el cristianismo -como natural sucesor del legado del Judaísmo- es, a estas alturas, la manifestación más viva de la Ignorancia en la que toda la Humanidad cayera al abandonar Dios al Hombre a su suerte, que en la Cruz de Cristo, abandonado a su destino, tenemos la imagen de la raiz que, creciendo, extendió su árbol maldito por todas las naciones, transformando una criatura divina en un monstruo infernal, condenando a todos nuestros padres a arrastrarse por el polvo de la supervivencia cuales serpientes inmundas no nacidas ni criadas por los pechos de la Madre Naturaleza, esta Naturaleza que, al presente, en su tercera Edad, por decirlo así, sufre en su piel y en sus carnes los efectos de los últimos seis mil años viendo a sus hijos, nacidos para ser la alegría de sus elementos, convertidos en discípulos de los más terribles demonios. 

Esclavitud, sacrificios humanos, enfermedades, plagas, epidemias, guerras, terror, horror, locura, demencia, crimen y asesinato, he aquí la parte del ser humano como consecuencia del Abandono de su Creador.

Habiendo sido Adán la causa de este Abandono del ser humano a su suerte bajo las botas de unas criaturas malditas que aborrecieron la Verdad, la Justicia y la Paz y prefirieron el Infierno antes que el Paraíso, mantener las posiciones dogmáticas del Judaismo Ortodoxo sobre Adán y Eva es renunciar a la humanidad, al ser, a la inteligencia y entregarse a la ignorancia, por esta entrega convertida en demencia.

El Cristianismo está obligado, por espíritu de inteligencia, su herencia, a dejar de lado la superchería y sin dejar de ver la demencia en esa posición de ignorantes sobre el Origen del Mal en la Tierra, que las iglesias adoptaron como legado en razón de los orígenes carnales de sus edificadores, todos Judíos de nacimiento, el cristiano tiene que abandonar para siempre jamás esa historia nacida en la Ignorancia y adoptada por una nación de ignorantes como teología e historia nacionales, y pasadas por sus hijos, los Apóstoles, a las iglesias, sin culpa por su parte, pero sin disculpa por la nuestra. Las cosas fueron como fueron, y basta, lo que a nosotros nos toca es salir de ese campo para ignorantes que en defensa de lo imposible, por el dogma, de la ignorancia hicieron locura. Lo mismo el Judaísmo Ortodoxo como el Cristianismo Dogmático que defienden la existencia de Adán y Eva como padres carnales de todas las razas, a estas alturas de la Civilización, son demencia.

La Historia del Género Humano comienza en el Barro, ciertamente, donde Dios siembra la Semilla del Árbol de la Vida y desde ahí comienza la Evolución de las especies. De las profundidades de las aguas del Gran Océano Primario a las costas, primero anfibio, y del anfibio el reptil. Esta fase se dio cuando el Arbol de las especies tocó superficie y sus primeras ramas se extendieron por las costas hasta colonizar tierra firme, ya vestida del reino vegetal por entonces. De esta primera fase surgió el Mundo de los Dinosaurios y sus parientes primarios fueron los famosos monstruos del mar.

El Arbol de las especies siguió creciendo, rompió la superficie entre el agua y el aire y las aves comenzaron a volar bajo el firmamento de los cielos. Las primeras ramas de las aves penetraron en las costas, hicieron del Bosque Prehistórico su habitat y siguiendo la Vida su curso de las Aves surgieron los Mamíferos, entre los que el Antropos pronto se levantó como el Jefe Natural de las especies arborícolas.

Ninguna explicación puede satisfacer la diferencia cerebral entre el Antropos y las demás especies de la Tierra fuera de la Edad de la Línea Filogenética Antropoide y su Experiencia de Líder del Mundo Arborícola en constante relación con un Mundo Dinosáurico Vegetariano, cuyo insaciable hambre hacía de hacha abriendo valles en medio de los bosques, en cuyos suelos las aves de segunda generación pusieron sus nidos, surgiendo de aquí la primera manifestación de la Vida Mamífera Cuadrúpeda.

Aquella permanencia del Antropos en el Bosque causó que su evolución se centrase en el cerebro, a diferencia de las líneas mamíferas cuadrúpedas, que, en relación directa con los Dinosaurios, evolucionaron morfológicamente. La explicación anticientífica de la ciencia del materialismo sobre la Mutación como origen de la diferencia cerebral ente el Antropos y las demás especies mamíferas tiene el mismo valor que la explicación judía sobre Adán.

Si eres un integrista del fundamentalismo científico entonces los dinosaurios eran carnívoros y murieron porque cayó un meteorito, y tú eres hijo de un mutante. Pero lo mismo que cuando la inteligencia se abre y por su propia apertura todo lo que le era natural deviene locura, no menos demencia es a estas alturas mantener el Carnivorismo del Mundo de los Dinos, el origen reptiliano del Antropos, el fin de la Era de los Dinos por un meteorito, y el origen del Sapiens en una Mutación. Sin embargo si eres feliz siendo tonto, no te prives, ¡en la ignorancia está la felicidad, y en la esclavitud la seguridad del estómago! ¡Cuando las aguas se cierren, tú no pasarás! Y seguimos.

La continuidad del Antropos en el Habitat Prehistórico fue el origen que dirigió la evolución de sus genes en la dirección del cerebro, desarrollando un sistema de lenguaje y unos sentidos aerodinámicos que fueron la base de la diferencia entre su cerebro y el de las demás especies.

Que las especies de acompañamiento, las familias de los simios, no alcanzasen este ritmo se debe a dos parámetros. Primero, el Antropos fue una de las primeras ramas que surgiera directamente de las Aves; y segundo, la Vida lleva en su seno una Razón Metafísica que dirige el Arbol a su fruto: “la Vida inteligente”, y esta Razón es la que sienta la Naturaleza de la Familia sobre la que la Vida manifiesta su sustancia cósmica.

Dios, como Creador, tiene el Poder de elegir la Rama Específica por la que esta Sustancia dirigirá la Evolución del Barro a la Inteligencia, lo que hace determinando las propiedades de la Naturaleza, cuya determinación implica la Creación del Universo en el que se va a producir esa Evolución. Pero la Vida en tanto que Existencia es Increada y deviene Creación Divina por Espíritu, es decir, por integración Del Ser Divino en el Desarrollo del Arbol de las especies, de manera que extendiendo su Ser sobre el fruto de la Vida, deviniendo Padre, y la Criatura su hijo, la Vida alcanza el estadio que por sí sola no puede: La Inmortalización de su Fruto.

Este es el Origen de la Primera Civilización Mundial que hizo de Mesopotamia su espacio propio. Lo llamo Mundial porque en su Formación estuvieron representadas todas las familias de la Tierra. El proceso direccional desde Africa Profunda, Asia Lejana y Europa Occidental hacia el Neolítico Mesopotámico, un proceso lento pero fascinante, sujeto no a las leyes del Capitalismo ni a las del Comunismo ni a las de ningún sistema social vigente o yacente, sobre todo porque la sociedad no existía en tanto que sistema y el círculo familiar era el núcleo y la tribu la periferia, por comprender de alguna forma aquella fase humana, no conociendo la presión por la supervivencia no podía el ser humano conocer el valor de la temporalidad de la existencia. Las huellas de aquel largo proceso de nomadismo desde las distintas regiones del planeta, estableciéndose en poblaciones de encuentro, desde las que seguirían las nuevas generaciones la marcha, son huellas que la Arqueología ha situado en el mapa.

Y dije en la sección anterior, dedicada al Origen de Adán, que el efecto natural del establecimiento final de una Sociedad Agrícola-Urbana tenía que conducir y condujo a la Sociedad Interurbana ya formada a la conceptualización del Tiempo, al desarrollo del Tiempo como Historia y, finalmente, a la estructuración del crecimiento humano social, llegando la Primera Mesopotamia a la Idea de la Monarquía de forma gradual y natural.

Los historiadores de aquéllos días cayeron todos en un terrible error de apreciación recreativa cuando al intentar reavivar aquella Sociedad Mesopotámica del Quinto Milenio antes de nuestra Era siguieron viendo el ser religioso del hombre como un fenómeno, sin comprender que la divinidad, y por tanto la religión, y la primera humanidad no existieron como realidades separadas. Esta separación se produjo más tarde, y es el fenómeno que conocemos como Caída de Adán, cuya interpretación ha permanecido en el terreno de la Ignorancia y los ignorantes, por ser sagrados vistieron de sabiduría, obligando así a sus discípulos a acostarse con una mona cual si fuese hembra humana por inspiración difusa de sus ósculos, ritos, iniciaciones e imposiciones óptimas.

La consecuencia lógica de la separación Dios-Hombre fue la ignorancia y uno de sus su efectos ésa interpretación para subnormalitos, que, al fin y al cabo, fueron nuestros padres, y aunque por la fe Cristiana las naciones fuimos rescatadas de ese estado, la Ignorancia debía seguir activa por incapacidad intelectual de la raza humana tras cinco mil años arrastrándose por el polvo. ¡Todos buenos, fuimos todos tontos, y aquí lo que hay que hacer es mirar para adelante y no perderse en tonterías!

Así pues, la Mesopotamia en la que tuvo lugar la Caída alcanzó a tener su rey y concibió un Proyecto de Crecimiento en el Tiempo. Este Reino se extendería al ritmo del crecimiento humano, de un sitio, y del desarrollo tecnológico, del otro. Expansión del habitat natural y expansión del desarrollo de la Civilización hasta los confines del mundo, lenta pero firmente, siguiendo el Camino del Amor de todos para con todos y de todos hacia Dios y de Dios hacia todos. Una Ley sencilla, hermosa y fascinante que, si consideramos que el Hombre se hallaba sujeto a la Revolución del Ser, que no se puede medir por lo externo sino que sucede en su Mente, era un Proyecto de Reino Universal de quienes tenían todo el tiempo del mundo para llegar a ese Final, a la postre en las Manos del Dios de los dioses, que fue el Verdadero Fundador de la Idea de la Monarquía en la Raza de los hombres.

Pero todo proceso de formación del Ser desde la cuna a la madurez llega a un estadio de independencia y autonomía. El Ser debe verse a sí mismo, conocerse a sí mismo, comprenderse libre, activo, dinámico, individual, objetivo, fuerte, independiente. Pensar por sí mismo, vivir por sí mismo ... Máxime si no olvidamos que la Razón Metafísica de la Existencia es la Vida a imagen y semejanza de Dios, es decir, el Ser en tanto que ser.

Y para llegar a este estadio quien forma debe alejarse del que es formado a fin de que descubra su existencia como propia y las propiedades de su Ser. Momento en el que Dios se aleja del Edén, según está escrito, y deja a su Criatura, la Primera Civilización, cuya cabeza era su rey, y ese rey se llamaba Adán, para que descubra su Ser, su autonomía, su independencia, su realidad viva y activa. ¡Nadie le da el biberón a su hijo toda la vida! El Hombre, cierto, había vivido bajo la tutela de los dioses desde que entró en su ser la Idea del Tiempo. Ese alejarse de su Creador no significaba en absoluto un abandonar a su criatura, sino una fase del Proyecto de formación del Ser en el Hombre a la Imagen y semejanza de su Creador. Y Dios le da una Ley para que por ella se gobierne hasta que El vuelva.

La Ley era la de mantener viva la ley ya existente y bajo la que se había criado Mesopotamia: El Amor como fundamento de la Relación Humana. Dios es Padre de todos, todas las cosas le pertenecen a Dios, lo mismo el Cielo que la Tierra, lo mismo el Día que la Noche, lo mismo la Luna que el Sol, y todo lo que produce la tierra existe para satisfacer la necesidad de todos. ¡Todo es de todos!

Adán no debía forzar la expansión de su Civilización y sí dejar que la Sabiduría hiciera su trabajo, siendo la Sabiduría la que le abriría camino a los demás pueblos al Reino de Dios; el Hombre no debía ser quien le llevara el Reino a los demás pueblos. Ellos vendrían de por sí mismos.

Dios se va, según está escrito, y al volver se encuentra con su hijo Adán, su elegido, el hombre al que le había dado la Corona de la Tierra, escondiéndose de su Presencia. Las interpretaciones están abiertas. Seguiremos otro día.

C.R.