Al
abrir esta Introducción a la Biblia a la luz de la Introducción a la Cosmología
del Siglo XXI y la Historia Divina de Jesús, me propuse abrir el Texto Sagrado
a su Contexto Biohistórico. En la Introducción Tradicional al Génesis (sección
anterior- seguir la flecha para atrás-) hemos visto cómo la Ignorancia de la Fe
y el Ateísmo de la Razón se enfrentaron al Autor Bíblico, mediante métodos
distintos pero a la postre ambos despojando de la Letra el Espíritu, deviniendo
la Historia Bíblica: Neurosis, para la Ciencia, y Alegoría parala Teología.
Nadie
se crea que por haber usado como ejemplo de la Ignorancia de la Fe un texto
tomado de la Biblia Católica las demás iglesias hiciesen uso de una mayor
sabiduría. Dios encerró a todas las iglesias en la Ignorancia para tener de
todas Misericordia y quitarles de las manos a todas "la primera
piedra", a fin de que depongan todas sus condiciones y actitudes causantes
de la Continuación de la División y se sometan a su Voluntad Unificadora sin
abrir la boca siquiera. Primero la Obediencia y luego el Diálogo.
La
Ignorancia Universal en la que fueron encerradas todas las naciones y las
iglesias, y cuya existencia se remonta a la Caída del Primer Hombre, razón por
la cual hubo Sacrificio Expiatorio y Redención, que Dios recogió al instante,
como se ve del Texto, y fue la Madre del Cordero, personificada en María, la
Madre de Cristo; ésa Ignorancia es la que ha escrito la famosa Lucha a muerte
entre Fe y Razón y desencadenara las horribles guerras de religiones, centrando
aquí el tema en nuestro propio círculo. Digamos, pues, que fuera y dentro el
Poder de esa Ignorancia ha sido el mismo, sólo que una vez firmada la Alianza
entre Dios y Jesús, y deviniendo las Naciones cristianas el Reino de Dios en la
Tierra en razón de ser las iglesias el Cuerpo de Cristo, nuestros padres y
nuestra Civilización portaron y portamos nosotros en nuestras entrañas la
Promesa de Victoria sobre el Mal, en todas sus formas, que Dios escribiera en
su Libro desde antiguo.
La
Caída de Adán a la luz de la Arqueología
El
Tiempo, y es verdad, tiende a curar las heridas. Pero a su vez tiende a
desfigurar las causas de los acontecimientos en virtud del olvido al que se
abandona el herido. De tal forma que andando el tiempo las naciones olvidan sus
orígenes y borran de la memoria de sus pueblos las verdaderas causas
determinantes de sus condiciones de existencia. Esta ley es tanto más poderosa
cuanto menor es la extensión de la escritura. Realidad que tenemos en toda su
crudeza expuesta en la relación entre el Mundo Sumerio Mesopotámico y las
causas del Diluvio.
Las
respuestas de la Historia y la Teología al Acontecimiento Raiz del Trauma
Universal bajo cuyos efectos desplegara el Mal todas sus formas contra la
Tierra, haciendo del Género Humano su cuerpo, en el que parasita desde la
Caída, son bien conocidas por todos nosotros. Y pues que este es día de
síntesis y unificación, una vez la tesis y su antitesis habiendo cerrados sus
respectivos discursos, nos toca ahora a nosotros juzgar de todo lo expuesto lo
verdadero de lo falso, eliminar los prejuicios del juicio y recrear los Hechos
que tuvieron lugar a finales del Neolítico Mesopotámico y Principios de la
Primera Civilización que los hijos de Dios pusieron en movimiento en la Tierra.
Toda
nos lleva a ver la Caída de Adán como el resultado de dos procesos
perfectamente históricos. Por un sitio la Instauración de la Primera Monarquía
que conociera la Humanidad. Y por el otro la Guerra como Medio de abrir ese
Reino a la plenitud de las naciones.
O
podemos seguir las líneas de los discursos expuestos, negando con la Ciencia la
existencia del Paraíso, aún haciéndolo sobre la Tumba del Neolítico
Mesopotámico, o seguir resolviendo la existencia de Adán acorde a las alegorías
de las que, según la Teología, se sirviera Dios para hacernos comprender la
razón por la que abandonara a su hijo, el Primer Hombre, estando esta Criatura
en su Infancia más dulce y tierna.
La
síntesis de dos verdades en principio imposibilitadas, por los prejuicios de
las partes, para formar una sola realidad, nos brinda una reconstrucción de la
Caída de Adán y su Mundo en las profundidades del Diluvio, que abriendo nuestra
Mente a la Inteligencia de los Milenios nos permite ver el crecimiento de los
Pueblos Neolíticos Mesopotámicos en dirección a la Instauración de la
Monarquía. Habiendo demostrado la Arqueología la línea dinámica que el
Neolítico escribió en las tierras, desde distintos orígenes continentales,
hasta encontrarse en una Mesopotamia donde las diferentes familias y culturas
abrieron sus sociedades a una Civilización Interestatal, no ver la Instauración
de la Monarquía como el resultado humano y divino natural de aquel Proceso
Milenario es querer estar ciego.
Adán-Alulim,
el Primer Rey de la Tierra.
Los
procesos humanos son típicos y connaturales a la estructura genética de la
mente humana, hasta tal punto que observamos el mismo comportamiento, aunque
vestido de otros ropajes mentales y circunstanciales, no importa el lugar ni el
tiempo. Existen unas pautas de comportamiento naturales a las especies,
grabados en sus estructuras filogenéticas en un proceso de millones de años, y
el hombre, en tanto que especie, no escapa a esta ley.
El
proceso que hemos observado mil veces: formación de una nación, gobierno de
patriarcas y monarquía, es el resultado lógico de un edificio genético bajo
cuyos impulsos se mueve el ser humano a la manera que las abejas tienden a las
flores y las flores al sol. Nada pues más natural que, una vez el Hombre acabó
de recorrer el Neolítico y sus familias se encontraron en Mesopotamia, viniendo
del Este lo mismo que del Oeste, del Norte y de Sur, como se puede comprender
partiendo de una visión estratosférica de las Ciudades Perdidas, con sus
culturas tan típicas y tan sorprendentemente, aunque singulares, unidas por un
patrón universal a pesar de las distancias entre la región del Indo y el Nilo,
por ejemplo, y ya establecidas en sus nuevas ciudades, éstas evolucionasen con
toda naturalidad hacia la Monarquía.
La
Arqueología y el Génesis se unen para afirmar que aquel proceso protomonárquico
fue pacífico. Las estructuras de las ciudades mesopotámicas de los Milenios VI
y V nos ponen sobre la mesa una Planificación Urbana gobernada acorde a un
sistema social patriarcal, donde el Gobierno tiene por misión el almacenamiento
de las Cosechas y su Distribución según las familias. Existe el Sacerdocio y su
Misión entendida como Mediador con la Divinidad, siendo el sacerdote, tal cual
se ve en el Templo Mesopotámico de ese tiempo, el Almacén de la Ciudad,
comprendiéndose de esta funcionalidad la tierra y su fruto como propiedad de
Dios y su sentido la alimentación de todos los hijos de los hombres, según la
Escritura: "Ahí os doy toda cuanta hierba produce la tierra para que os sirva
de alimento".
El
desarrollo de las familias, su crecimiento, la expansión natural de las
ciudades y, lo más importante, la Consciencia del Ser, determinan la entrada
del Hombre en el Tiempo, la evolución de su Sociedad en Civilización y la
Instauración de la Monarquía Sagrada, en la que el Dios se introduce en la
Civilización Hmana como Padre del rey de los hombres.
Es
en este contexto biohistórico que entra Adán en la escena mesopotámica. Y cuya
existencia permaneció en las profundidades de la memoria durante siglos bajo el
nombre de Alulim, el primer rey de la Lista Real Sumeria.
El
Elegido del Dios de los dioses.
El
trabajo arqueológico no pudo retirar la cortina de los milenios a fin de que la
luz entrase y nos permitiese ver en movimiento las ciudades y sus personajes.
Más que nada porque no es esta la función del arqueólogo. Una de los defectos,
en realidad el principal, del especialista es su proximidad al objeto, que le
incapacita para obtener una visión de conjunto. Este defecto, en principio,
natural, deviene una tara cuando una serie de prejuicios manipula la visión de
conjunto y hace que el especialista se limite a seguir enfocando el detalle,
sin permitirse un respiro para ver grosso modo el escenario donde se mueve la
acción objeto de su estudio.
Desafortunadamente
una de las funciones de las Universidades del Siglo XX era imponer una visión
prefabricada de conjunto, cuya maquinación podía seguir el método del menú a la
carta, deviniendo los Estados en Cocinas. Y cada Estado, acorde a su Ideología
Científica o Religiosa, levantaba su restaurante de menú único. La Verdad, sin
embargo, es como la Naturaleza, que sigue su camino, tiene sus leyes y su
actuación no se detiene en cuestión de números, aunque este número implique
cientos de miles de cabezas, como se ve en la historia de los ciclones,
volcanes, maremotos, ecétera.
¿Algo
más natural que la línea dinámica neolítica, sanguíneamente unificada en la
Mesopotamia del Sexto Milenio, determinara en el Quinto Milenio la evolución el
futuro de las ciudades en el seno de la Instauración de la Primera Monarquía
del Mundo? Pero, si como ya he dicho en otro sitio, si un proceso lógico, que
se basta con la Lógica para reconstruirse, debe alienar la Lógica que suple la
falta de pruebas directas mediante la ley de su existencia, en razón de no
existir pruebas directas, en este caso estamos todos condenados a vivir de
rodillas bajo la ley del silencio.
Antiguamente
un criminal sorprendido con las manos llenas de sangre, aún no en el escenario
del crimen pero sin testigo ocular del crimen, no podía ser condenado en base a
la ausencia de pruebas directas, no existiendo un método de análisis de sangre
acorde a la huella genética. El desarrollo del análisis genético ha hecho de la
figura antigua un proceso de museo y determinado que el crimen sea cada día más
imposible: lo que no quiere decir que el criminal no responda con una evolución
paralela. A medios más sofisticados e infalibles, medios más propio de una
ingeniería del crimen. Sin ir más lejos lo que se llama Ingeniería Económica no
es más que el desarrollo de la Corrupción a nivel de Ciencia Política, buscando
su perpetuación contra la evolución de la Justicia.
La
Lógica tiene su Ley y suple en el terreno científico la ausencia de pruebas
directas mediante la importación al escenario de la Naturaleza Universal
Humana. De manera que si un hombre tiene hambre, comerá.
La
Ley básica, autora de la Evolución de las Primeras Ciudades-Estados en un
Reino, ponía sobre la mesa un único problema. ¿Quién sería el elegido?
El
Panteón Original Mesopotámico
También
debemos usar la Lógica para no incurrir en manipulaciones subjetivas de
extrapolación de circunstancias futuras a un pasado en el que esas
circunstancias no se dieron. Observamos que este método de extrapolación de las
circunstancias del mundo moderno al Pasado de la Humanidad, tomando como línea
divisoria entre Futuro y Pasado el Neolítico Mesopotámico, fue una ley de
regularidad adoptada por las ciencias de los siglos XVIII, XIX y XX, cometiendo
un error de juicio que volteó la visión de conjunto de la realidad natural y
sobrepuso sobre la real un cuadro de relación entre el Hombre y la Historia sin
más legalidad que la conferida a la firma por el Poder que respaldaba ese acto
de Ingeniería Histórica.
Definir
la creencia del Neolítico Mesopotámico en un panteón de dioses, bajo una
Divinidad Suprema, acorde a las pautas de lo que entendemos por paganismo y
politeísmo sería hacer ejercicio de una riqueza casi ilimitada para coger la
Naturaleza y destruirla. Riqueza que no nos falta, cual se ve en la realidad
del día a día, y que, sin embargo, no le confiere ningún valor extra al hombre.
En
su Libro nos dice Dios que "distribuyó el género humano entre sus
hijos", siguiendo la lógica- se entiende- del Proceso de Formación del
Hombre a su imagen y semejanza, es decir, nacido para ser hijo de Dios, y no,
como algunos pretendieran, ser el Hombre "un dios".
Todas
las Mitologías de todas las Religiones de todas las naciones de la Antiguedad
emparentan el salto del hombre salvaje al hombre civilizado con la entrada en
el escenario histórico de "los dioses". Que todos los pueblos de
todos los milenios estén equivocados y un grupo humano durante un micro-espacio
de tiempo negase esta experiencia y la calificase de neurosis, no prueba nada,
a no ser la capacidad para despreciar a todo el mundo que tienen algunos. El
problema es que las circunstancias que después se hicieron consustanciales al
politeísmo, típicas del paganismo sangriento e inhumano, que no fue conocido
por la Primera Religión Oficial Mesopotámica, extendió su prejuicio a la
Prehistoria, proyectando sobre la Humanidad el Canibalismo como way of life y
el sacrificio humano como top-moda. Este Paganismo no existe en el Neolítico, y
el Politeísmo Neolítico no era igual al Paganismo Antiguo. El Hombre ve a
"los dioses" como sus Maestros, bajo cuya batuta reciben todos los
dones de la Civilización, y al amparo de cuyas divinidades nacen entre ellos el
sacerdocio profético. Pero todos estos dioses de la Humanidad estaban bajo la
Ley de un Dios Supremo y Padre de todos los dioes, que era en última instancia
el verdadero Autor de todos los bienes que sus hijos habían traído del Cielo a
la Tierra.
Desde
el Futuro podemos ver el Proceso de Formación del Hombre siguiendo un método de
Pueblos procedentes de otros Mundos que entran en la Historia de la Humanidad
para sacarla del estado salvaje, introducirla en la Civilización y conducirla
hasta la Monarquía. Estadio Final del Proceso Milenario Neolítico que acaba en
Mesopotamia y concluye en la Puerta de la Elección del Rey. Elección que,
siguiendo el mismo Proyecto, le tocaba sólo y exclusivamente al Dios de los
dioses. Quien, efectivamente, elige y le da a su elegido un Nuevo Nombre, Adán,
el Alulim de la Lista Real Sumeria.
Adán,
hijo de Dios.
Una
vez concluído este Proyecto los dioses se retiran del escenario a fin de que la
Conciencia del Ser determine la Libertad del Hombre. Su Infancia ha concluído y
con la Adolescencia llega la independencia, la autonomía, la consciencia del
valor del hombre en cuanto Individuo, la explosión de vida que no admite
control y exige por derecho ontológico escribir su propio futuro. Una sola Ley
le da Dios a su Elegido: A tal Fin tal Medio, queda prohibida la Guerra como
vehículo de expansión y exportación de la Civilización a los demás pueblos de
la Tierra. En Palabras del Dios de los dioses: "No comas del fruto del
árbol de la ciencia del bien y del mal, pues el día que de él comieres,
morirás", porque "quien a hierro mata, a hierro muere".
He
aquí, entonces, el verdadero escenario en el que se desarrolla el V Milenio
Mesopotámico, que, marcando la Monarquía un Antes y un Después, haría que
deviniese el Primer Milenio después de la Coronación de Adán, hijo de Dios. Lo
demás está escrito y querer hacer de la Lógica una Ciencia sería violar la ley
de la Lógica, por la que la Lógica es una disciplina de ayuda y no puede
sustituir en ningún caso a la ciencia.
La
Historia
Así
pues, la reconstrucción biohistórica del Acontecimiento más importante de la
Historia del Género Humano, la Caida de Adán, siendo la Redención su
consecuencia, y sin la causa por tanto no se hubiese dado el efecto,
determinando la trascendencia de la Caída por la Revolución a nivel de Creación
entera que experimentó la Existencia de todas las cosas, las del Cielo como las
de la Tierra, las del Universo como las del Cosmos, a raiz de la Redención y
sus efectos, deviniendo el efecto de la Causa Primera en sí misma Causa de un
Efecto propio, y por la dimensión Divina de las consecuencias revolucionarias
que la Resurrección puso en Movimiento, estableciéndose los Fundamentos de la
Relación entre Dios y su Creador acorde a un Nuevo Modelo, sobre lo cual ya está
todo escrito, y basta decir “Reino de Dios”, la Monarquía Universal establecida
sobre la Unidad de Dios Padre e Hijo en el Espíritu Santo, y por que esta
revolución es Eterna e Invencible, el estudio de la naturaleza de Adán,
reducido por el Judaísmo a la papeleta de una única pareja sobre la faz de la
Tierra, y retomado por el cristianismo -como natural sucesor del legado del
Judaísmo- es, a estas alturas, la manifestación más viva de la Ignorancia en la
que toda la Humanidad cayera al abandonar Dios al Hombre a su suerte, que en la
Cruz de Cristo, abandonado a su destino, tenemos la imagen de la raiz que,
creciendo, extendió su árbol maldito por todas las naciones, transformando una
criatura divina en un monstruo infernal, condenando a todos nuestros padres a
arrastrarse por el polvo de la supervivencia cuales serpientes inmundas no
nacidas ni criadas por los pechos de la Madre Naturaleza, esta
Naturaleza que, al presente, en su tercera Edad, por decirlo así, sufre en
su piel y en sus carnes los efectos de los últimos seis mil años viendo a sus
hijos, nacidos para ser la alegría de sus elementos, convertidos en discípulos
de los más terribles demonios.
Esclavitud,
sacrificios humanos, enfermedades, plagas, epidemias, guerras, terror, horror,
locura, demencia, crimen y asesinato, he aquí la parte del ser humano como
consecuencia del Abandono de su Creador.
Habiendo
sido Adán la causa de este Abandono del ser humano a su suerte bajo las botas
de unas criaturas malditas que aborrecieron la Verdad, la Justicia y la Paz y
prefirieron el Infierno antes que el Paraíso, mantener las posiciones
dogmáticas del Judaismo Ortodoxo sobre Adán y Eva es renunciar a la humanidad,
al ser, a la inteligencia y entregarse a la ignorancia, por esta entrega
convertida en demencia.
El
Cristianismo está obligado, por espíritu de inteligencia, su herencia, a dejar
de lado la superchería y sin dejar de ver la demencia en esa posición de
ignorantes sobre el Origen del Mal en la Tierra, que las iglesias adoptaron
como legado en razón de los orígenes carnales de sus edificadores, todos Judíos
de nacimiento, el cristiano tiene que abandonar para siempre jamás esa historia
nacida en la Ignorancia y adoptada por una nación de ignorantes como teología e
historia nacionales, y pasadas por sus hijos, los Apóstoles, a las
iglesias, sin culpa por su parte, pero sin disculpa por la nuestra. Las
cosas fueron como fueron, y basta, lo que a nosotros nos toca es salir de ese
campo para ignorantes que en defensa de lo imposible, por el dogma, de la
ignorancia hicieron locura. Lo mismo el Judaísmo Ortodoxo como el Cristianismo
Dogmático que defienden la existencia de Adán y Eva como padres carnales de
todas las razas, a estas alturas de la Civilización, son demencia.
La
Historia del Género Humano comienza en el Barro, ciertamente, donde Dios
siembra la Semilla del Árbol de la Vida y desde ahí comienza la Evolución de
las especies. De las profundidades de las aguas del Gran Océano Primario a las
costas, primero anfibio, y del anfibio el reptil. Esta fase se dio cuando el
Arbol de las especies tocó superficie y sus primeras ramas se extendieron por
las costas hasta colonizar tierra firme, ya vestida del reino vegetal por
entonces. De esta primera fase surgió el Mundo de los Dinosaurios y sus parientes
primarios fueron los famosos monstruos del mar.
El
Arbol de las especies siguió creciendo, rompió la superficie entre el agua y el
aire y las aves comenzaron a volar bajo el firmamento de los cielos. Las
primeras ramas de las aves penetraron en las costas, hicieron del Bosque
Prehistórico su habitat y siguiendo la Vida su curso de las Aves surgieron los
Mamíferos, entre los que el Antropos pronto se levantó como el Jefe Natural de
las especies arborícolas.
Ninguna
explicación puede satisfacer la diferencia cerebral entre el Antropos y las
demás especies de la Tierra fuera de la Edad de la Línea Filogenética
Antropoide y su Experiencia de Líder del Mundo Arborícola en constante relación
con un Mundo Dinosáurico Vegetariano, cuyo insaciable hambre hacía de hacha
abriendo valles en medio de los bosques, en cuyos suelos las aves de segunda
generación pusieron sus nidos, surgiendo de aquí la primera manifestación de la
Vida Mamífera Cuadrúpeda.
Aquella
permanencia del Antropos en el Bosque causó que su evolución se centrase en el
cerebro, a diferencia de las líneas mamíferas cuadrúpedas, que, en relación
directa con los Dinosaurios, evolucionaron morfológicamente. La explicación
anticientífica de la ciencia del materialismo sobre la Mutación como origen de
la diferencia cerebral ente el Antropos y las demás especies mamíferas tiene el
mismo valor que la explicación judía sobre Adán.
Si
eres un integrista del fundamentalismo científico entonces los dinosaurios eran
carnívoros y murieron porque cayó un meteorito, y tú eres hijo de un mutante.
Pero lo mismo que cuando la inteligencia se abre y por su propia apertura todo
lo que le era natural deviene locura, no menos demencia es a estas alturas
mantener el Carnivorismo del Mundo de los Dinos, el origen reptiliano del
Antropos, el fin de la Era de los Dinos por un meteorito, y el origen del
Sapiens en una Mutación. Sin embargo si eres feliz siendo tonto, no te prives,
¡en la ignorancia está la felicidad, y en la esclavitud la seguridad del
estómago! ¡Cuando las aguas se cierren, tú no pasarás! Y seguimos.
La
continuidad del Antropos en el Habitat Prehistórico fue el origen que dirigió
la evolución de sus genes en la dirección del cerebro, desarrollando un sistema
de lenguaje y unos sentidos aerodinámicos que fueron la base de la diferencia
entre su cerebro y el de las demás especies.
Que
las especies de acompañamiento, las familias de los simios, no alcanzasen este
ritmo se debe a dos parámetros. Primero, el Antropos fue una de las primeras
ramas que surgiera directamente de las Aves; y segundo, la Vida lleva en su
seno una Razón Metafísica que dirige el Arbol a su fruto: “la Vida
inteligente”, y esta Razón es la que sienta la Naturaleza de la Familia sobre
la que la Vida manifiesta su sustancia cósmica.
Dios,
como Creador, tiene el Poder de elegir la Rama Específica por la que esta
Sustancia dirigirá la Evolución del Barro a la Inteligencia, lo que hace
determinando las propiedades de la Naturaleza, cuya determinación implica la
Creación del Universo en el que se va a producir esa Evolución. Pero la
Vida en tanto que Existencia es Increada y deviene Creación Divina por
Espíritu, es decir, por integración Del Ser Divino en el Desarrollo del Arbol
de las especies, de manera que extendiendo su Ser sobre el fruto de la Vida,
deviniendo Padre, y la Criatura su hijo, la Vida alcanza el estadio que por sí
sola no puede: La Inmortalización de su Fruto.
Este
es el Origen de la Primera Civilización Mundial que hizo de Mesopotamia su
espacio propio. Lo llamo Mundial porque en su Formación estuvieron
representadas todas las familias de la Tierra. El proceso direccional desde
Africa Profunda, Asia Lejana y Europa Occidental hacia el Neolítico
Mesopotámico, un proceso lento pero fascinante, sujeto no a las leyes del
Capitalismo ni a las del Comunismo ni a las de ningún sistema social vigente o
yacente, sobre todo porque la sociedad no existía en tanto que sistema y el
círculo familiar era el núcleo y la tribu la periferia, por comprender de
alguna forma aquella fase humana, no conociendo la presión por la
supervivencia no podía el ser humano conocer el valor de la temporalidad de la
existencia. Las huellas de aquel largo proceso de nomadismo desde las distintas
regiones del planeta, estableciéndose en poblaciones de encuentro, desde las
que seguirían las nuevas generaciones la marcha, son huellas que la Arqueología
ha situado en el mapa.
Y
dije en la sección anterior, dedicada al Origen de Adán, que el efecto natural
del establecimiento final de una Sociedad Agrícola-Urbana tenía que conducir y
condujo a la Sociedad Interurbana ya formada a la conceptualización del Tiempo,
al desarrollo del Tiempo como Historia y, finalmente, a la estructuración del
crecimiento humano social, llegando la Primera Mesopotamia a la Idea de la
Monarquía de forma gradual y natural.
Los
historiadores de aquéllos días cayeron todos en un terrible error de apreciación
recreativa cuando al intentar reavivar aquella Sociedad Mesopotámica del Quinto
Milenio antes de nuestra Era siguieron viendo el ser religioso del hombre como
un fenómeno, sin comprender que la divinidad, y por tanto la religión, y la
primera humanidad no existieron como realidades separadas. Esta separación se
produjo más tarde, y es el fenómeno que conocemos como Caída de Adán, cuya
interpretación ha permanecido en el terreno de la Ignorancia y los ignorantes,
por ser sagrados vistieron de sabiduría, obligando así a sus discípulos a
acostarse con una mona cual si fuese hembra humana por inspiración difusa de
sus ósculos, ritos, iniciaciones e imposiciones óptimas.
La
consecuencia lógica de la separación Dios-Hombre fue la ignorancia y uno de sus
su efectos ésa interpretación para subnormalitos, que, al fin y al cabo, fueron
nuestros padres, y aunque por la fe Cristiana las naciones fuimos rescatadas de
ese estado, la Ignorancia debía seguir activa por incapacidad intelectual de la
raza humana tras cinco mil años arrastrándose por el polvo. ¡Todos buenos,
fuimos todos tontos, y aquí lo que hay que hacer es mirar para adelante y no
perderse en tonterías!
Así
pues, la Mesopotamia en la que tuvo lugar la Caída alcanzó a tener su rey y
concibió un Proyecto de Crecimiento en el Tiempo. Este Reino se extendería al
ritmo del crecimiento humano, de un sitio, y del desarrollo tecnológico, del
otro. Expansión del habitat natural y expansión del desarrollo de la
Civilización hasta los confines del mundo, lenta pero firmente, siguiendo el
Camino del Amor de todos para con todos y de todos hacia Dios y de Dios hacia
todos. Una Ley sencilla, hermosa y fascinante que, si consideramos que el
Hombre se hallaba sujeto a la Revolución del Ser, que no se puede medir por lo
externo sino que sucede en su Mente, era un Proyecto de Reino Universal de
quienes tenían todo el tiempo del mundo para llegar a ese Final, a la postre en
las Manos del Dios de los dioses, que fue el Verdadero Fundador de la Idea de
la Monarquía en la Raza de los hombres.
Pero
todo proceso de formación del Ser desde la cuna a la madurez llega a un estadio
de independencia y autonomía. El Ser debe verse a sí mismo, conocerse a sí
mismo, comprenderse libre, activo, dinámico, individual, objetivo, fuerte,
independiente. Pensar por sí mismo, vivir por sí mismo ... Máxime si no
olvidamos que la Razón Metafísica de la Existencia es la Vida a imagen y
semejanza de Dios, es decir, el Ser en tanto que ser.
Y
para llegar a este estadio quien forma debe alejarse del que es formado a fin
de que descubra su existencia como propia y las propiedades de su Ser. Momento
en el que Dios se aleja del Edén, según está escrito, y deja a su
Criatura, la Primera Civilización, cuya cabeza era su rey, y ese rey se
llamaba Adán, para que descubra su Ser, su autonomía, su independencia, su
realidad viva y activa. ¡Nadie le da el biberón a su hijo toda la vida! El
Hombre, cierto, había vivido bajo la tutela de los dioses desde que entró en su
ser la Idea del Tiempo. Ese alejarse de su Creador no significaba en absoluto
un abandonar a su criatura, sino una fase del Proyecto de formación del Ser en
el Hombre a la Imagen y semejanza de su Creador. Y Dios le da una Ley para que
por ella se gobierne hasta que El vuelva.
La
Ley era la de mantener viva la ley ya existente y bajo la que se había criado
Mesopotamia: El Amor como fundamento de la Relación Humana. Dios es Padre de
todos, todas las cosas le pertenecen a Dios, lo mismo el Cielo que la Tierra,
lo mismo el Día que la Noche, lo mismo la Luna que el Sol, y todo lo que
produce la tierra existe para satisfacer la necesidad de todos. ¡Todo es de
todos!
Adán
no debía forzar la expansión de su Civilización y sí dejar que la Sabiduría
hiciera su trabajo, siendo la Sabiduría la que le abriría camino a los demás
pueblos al Reino de Dios; el Hombre no debía ser quien le llevara el Reino a
los demás pueblos. Ellos vendrían de por sí mismos.
Dios
se va, según está escrito, y al volver se encuentra con su hijo Adán, su
elegido, el hombre al que le había dado la Corona de la Tierra, escondiéndose
de su Presencia. Las interpretaciones están abiertas. Seguiremos otro día.