Introduccion a la Biblia

EXODO

Reto a la Ciencia del Siglo XXI

I

Es curiosa, en verdad, la prontitud con la que el hombre se arroja en las manos del escándalo y acepta sobre su reflexión y su criterio una respuesta de apariencia discursiva bella, a semejanza de la fruta prohibida, pero a la hora de la verdad en todo punto absurda y venenosa.

La actitud del ateísmo científico, heredada de la Filosofia aristotélica y platónica, y que tuvo su justificación en su día en cuanto reacción contra la muerte de Sócrates en nombre de la religión oficial y patriótica, reacción del tipo que experimentó el cristianismo contra el judaísmo a costa de la muerte de Jesús, mas en ningún caso extrapolable dicha reacción clásica contra el cristianismo, cosa que en su demencia hicieron los herederos de la Filosofía y las Ciencias clásicas, y precisamente por esta demencia extrapoladora del odio platónico-aristotélico hacia la religión antigua contra el cristianismo, el comportamiento geocida a nivel mundial de la Ciencia en general, entregada al ateísmo cual si su vida no haya sido un milagro de resurrección debido al Cristianismo, sin cuyo milagro la Civilización jamás hubiera levantado cabeza tras la Caída del Imperio Romano, a quienes los otros sabios, los historiadores, en su locura al servicio de sus amos, el Poder, llegaron en su día incluso a acusar de ser nosotros los cristianos los verdaderos autores de dicha Caída; cada uno por su sitio y todos juntos en la misma empresa, que coronaron en el Siglo XX pariendo esos dos monstruos que fueron el Nacionalsocialismo Hitleriano y el Socialismo Marxista-Leninista; ambos de la mano, científicos en general e historiadores en particular, siguen sosteniendo que el Cristianismo es un cuento y la Biblia una falsificación escrita desde adelante hacia atrás, reinterpretando continuamente el pueblo judío los tiempos.

Si por las obras se conoce la verdadera intención de quien habla sobra decir que el discurso del ateísmo científico, en cualquiera de sus paridas, es un discurso genocida, un verdadero delito contra la Humanidad, no ya mirando al siglo XX, su obra, sino a las obras que se están gestando en su seno y amenazan con hacer de la Humanidad del siglo XXI dos nuevos tipos de bestia: el Fuerte, hecho por fin un dios, y el Débil: finalmente convertido en un androide sumiso y obediente, ¡el clon!, creado con tejido humano y alimentado con comida transgénica.

La sabiduría popular no miente: el asesino que no es atrapado nunca no sólo no abandona sus caminos sino que ahonda en su maldad delictiva. Igualmente le ha pasado a la Ciencia. Una vez lavada en el mar de Pilatos su responsabilidad intelectual e ideológica en la etiología de la Segunda Guerra Mundial y el siglo XX en general, la Ciencia, en su versión Ateismo Global, ha vuelto por sus fueros, esta vez infinitamente más dañinos sus efectos que los causados en sus días por sus hijos predilectos: Stalin e Hitler. En esta ocasión, después de haber herido al sistema ecosférico y haber hecho tambalear el edificio terrestre entero con el ataque geocida contra el tejido ionosférico con el equivalente a unas 20.000 bombas atómicas tipo Hiroshima y Nagasaki, y contra la Biosfera en su conjunto mediante el bombardeo de sus elementos, expuestos al ataque masivo de entre unos 600-800 megatones, el quivalente a unas 50.000 bombas atómicas y dobla; después de haberse lanzado cual turba de demonios extraterrestres contra la Casa del Hombre, pretenden ahora los científicos reducir al hombre a la condición de esclavo alienado por genética de todo Derecho al Ser.

(Recordemos que la ontención de un tipo humano perfecto, en aquel caso mediante la elección de la raza, fue uno de los lemas básicos del nazismo ideológico. Y cualquier aproximación a este mismo fin, independientemente del punto de partida, sigue siendo nazismo. Por suerte para los hijos de nuestros hijos la misma Ciencia del Materialismo - a pesar de tener a su servicio el aparato propagandístico más poderoso que existe - vive bajo el aparaguas de su fracaso rotundo para vencer el Cáncer, por ejemplo, proa de un barco de enfermedades invencibles para unos recursos intelectuales que, si para hacer daño han tocado casi el Todopoder Divino, para hacer el mayor bien concebible: la Victoria del Hombre sobre la Enfermedad, en su Todo, son los propios del tipo cerebral típico del Débil (jejeje). ¡NO hay que temer que semejante clase de inteligencia limitada, incapaz de vencer lo más simple el desarrollo caótico del sistema celular, llegue a imponerle a la estructura genética lo más complejo: la producción de un ser humano a la carta!).

Están en la labor, y aún no han vencido todas las barreras sociológicas que les impiden trabajar bajo luz verde. Cuentan con un aparato propagandístico extraordinario para ocultar su verdadero fin en una supuesta lucha contra las enfermedades trabajando con células totipotenciales, que suena a divinidad, y es lo que más les conviene a quienes aspiran a ser dioses y llevan actuando como tales demasiado tiempo en la impunidad absoluta. Las naciones, seducidas por el discurso totipotencial frente al pluripotencial, que es la vía directa a la victoria, en este terreno al menos, tocadas por el sonido divino del concepto caen hipnotizadas y caminan ciegas al terrible puerto al que conduce la investigación con céluilas totipotenciales, cuando el hombre, por fin, aunque de hecho era ya una rata en la calle, ha sustituído a los animales de laboratorio. De la misma manera que la investigación con partículas atómicas, comn fines militares, es un fraude cuando se encubre en razones cosmológicas y pone de relieve la imagen que la comunidad científica y sus amos tienen del potencial intelectual del hombre de la calle, en este campo de la investigación biomédica la lucha contra las enfermedades mediante la experimentación con celulas totipotenciales es la tapadera tras la que se encubre la investigación que se realiza al servicio de los patrones de los laboratorios, y que no es sino: La producción Médica del Clon. En resumidas cuentas el suelo de la ciencia del Siglo XXI es crear un Hombre de repuesto, una réplica de otro Individuo cuyos órganos estarán a su servicio en el momento que su cuerpo lo necesite. El Clon Médico pasa a ser una criatura de su creador, a cuyos pies debe poner sus órganos. Es el sueño de todo dios, es decir, de todo magnate y de todo círculo de Poder: Tener a su disposición un cuerpo dotado de todas las características genéticas necesarias para evitar el rechazo y procurarse un órgano fresco, por ejemplo, un riñón, o un hígado, un corazón, y lo que haga falta. Estamos entrando en el terreno del Biocrimen; pero como este aspecto no está legislado y hemos de esperar un tiempo a que la legislación comprenda a los laboratorios en actividades biocriminales, nuestra confianza está puesta en el subdesarrollo intelectual de los llamados genios para acercarse de Dolly al Clon Number One. Eso sí, como tienen paciencia y son sabios, todo se andará.

Nosotros, hijos de Dios, enemigos de cualquier perversión de la Naturaleza Humana, lavado de cerebro genético mediante, por naturaleza somos enemigos de la creación del hombre a imagen y semejanza del hombre. El hombre elevado a la condición de modelo divino fue la causa de la Caída del Género Humano en el infierno de la Guerra Civil en que nos encontramos desde entonces. Y si demoníacas fueron las religiones y las sociedades que emergieron de la Caída, en razón de quienes fueron sus fundadores, no menos infernales son a nuestros ojos los sistemas ideológicos que el Ateísmo Científico parió sobre la faz del siglo XX. El Socialismo Marxista-Leninista fue la perversión total del Estado; el Nacionalsocialismo Hitleriano, la del Ser Humano. Ambos fueron el producto más evolucionado y elaborado de la Ciencia del Siglo XX, socio-políticamente hablando, sin embargo.

Y digo esto no contra la Ciencia en cuanto Ciencia, sino de la Ciencia en cuanto instrumento de poder y dominio al servicio de un amo, en razón de cuyo servicio el científico deviene un perro que menea el rabo acorde a la voluntad de su dueño, y justifica sus crímenes contra la humanidad en la obediencia debida de todo esclavo a su señor. Servicio fielmente retratado por sus trabajos durante el siglo XX y que nos lleva a reelaborar nuestra relación con la Ciencia desde el total rechazo de sus discursos contra la responsabilidad debida sobre las consecuencias de sus ensayos y sus trabajos mercenarios. En este orden y para deshonra y verguenza de toda la comunidad científica mundial hemos de levantar a la luz del día su criterio animal, típico de quien pariera a Hitler y a Stalin, hablando del tema del Éxodo.

Porque ¿qué más fácil, contando con la tecnología necesaria a mano, que desenterrar el ejército de aquél Faraón? ¿Dónde está el problema? ¿En el terror que procede del miedo a la verdad? ¿Qué pasaría si ese ejército existiera y estuviese esperando su resurrección debajo de capas de lodo y arena del Mar Rojo?

Es obvio que el terror a que este ejército exista y denuncie a toda la comunidad científica, por su ateísmo, y la compare a una comunidad de geocidas que atacando a Dios atacaron a su Creación y su criatura, emparentándose con los asesinos del Género Humano; obviamente el terror a este descubrimiento ha sido el muro subconsciente e inconsciente tras el que la comunidad de los Nobeles se parapetaron para negando la Veracidad de Dios en el Exodo no tomar la única decisión real y científica legal factible: "Buscar ese ejército".

Que no existe bajo las aguas del Mar Rojo dicha tumba milenaria, entonces seremos nosotros quienes bajemos la cabeza y dejaremos que sea la Ciencia la que nos imponga su discurso pragmático, versión siglo XXI de su Materialismo Siglo XX; que el faraón de Moisés y su ejército salen de su tumba y se pasean por la faz de toda la Tierra, entonces que sea la Ciencia quien reconozaca públicamente su error y para siempre se arranque el monstruo anticreacionista que lleva dentro, destierre de su cuerpo universitario toda mención al cristianismo como enemigo de la Ciencia, y declare ser el Ateísmo el enemigo número uno de la Civilización.

¿Dónde está el problema? ¿Por qué en lugar de discutir si los Hebreos cruzaron el Mar Rojo a pie o andando, por qué no pasar a las pruebas? ¿O es que la Ciencia no se basa ya en las demostraciones? ¿Cuándo la Ciencia renunció a su Lógica Fundacional y empezó, cual obispo en plena demencia pastoral, a exigir fe en su palabra por el sólo hecho de ser palabra de Ciencia? ¿La Ciencia pide demostraciones para establecer leyes a la hora de la ciencia, y establece leyes sin demostraciones cuando habla de aspectos propios de la Fe? Hay que ser un asno de cuerpo entero para asentir con la cabeza a la legalidad de esta segunda parte de la sentencia.

Ciertamente la misión sagrada de las escuelas y las universidades es clonar al Ciudadano - ¿Kane? - y reproducirlo en masa, activando en su lengua el equivalente al amén amén que se merece la divinidad del Gobierno de turno. Así, política y ciencia los dos brazos del mismo interés privado, clonación intelectualoide masiva mediante, la comunidad científica ahoga cualquier respuesta crítica contra el discurso de sus sumos pontífices "nivolescos" (jejeje).

Yo, no sujeto a esta ley para esclavos, escrita por siervos, y porque uno no se cree un San Francisco, capaz de hablar con las bestias sin sesos, ni un Sócrates preparado para discurrir con necios, dejo aquí escrito el Reto para la Ciencia del Siglo XXI, expuesto a la luz de la libertad. Si en el fondo del Mar Rojo no se halla enterrado el Faraón de Moisés yo, Cristo Raúl, renuncio a la Fe y declararé locura lo que hoy tengo por sabiduría; pero si ese ejército sale con su Faraón a flote que sea la comunidad científica en pleno la que reconozca como locura su ateísmo, declare demencia su materialismo anticreacionista, y proceda a la corrección de todos los textos científicos escrito hasta Hoy.

En cuanto a la fecha del Exodo, creo haberla señalado en Prehistoria y Fundación del reino de los cielos. Pero recordemos lo escrito:

II

Abraham

La estructura de los hechos nos permite creer que Najor, abuelo de Abrám, fue uno de los jefes de Ur que bajo la jefatura de Utukhegal de Uruk (2116 aC al 2110) liberaron al País de la anarquía en la que lo sumieron los Bárbaros.
Teraj, el padre de Abrám, siguiendo esta línea, participó en la coalición de los príncipes de Ur que bajo la jefatura de Nammu (2110 aC al 2094)se alzó contra la tiranía a la que Utukhegal se abandonó.
La victoria de la coalición de Ur les permitió a los hijos de Nammu alzarse con la corona. Una corona que no tardó en sucumbir al paroxismo de la perversidad cuando su sucesor, Shulgi (2093 a.C. 2046), declaró ser dios en la tierra. Digamos que se regresó de repente a los días anteriores al Diluvio, cuando los héroes de muy antiguo proclamaron ser auténticos y genuinos hijos de los dioses y reclamaron para sí todos los derechos de la divinidad. ¿No fueron sus religiones y sus hazañas las que condujeron a las naciones a la ruina?

Bajo el reinado de los hijos de Nammu, reinando en Ur Shulgi y sus hermanos, nuestro Abraham abandonó su ciudad natal. No pudiendo soportar por más tiempo aquella egolatría Abraham abandonó Ur. Curiosamente sin encontrar resistencia.( Poco espacio para la duda dejan los hechos. Por la fuerza que posteriormente demostró el ejército de soldados ganaderos al mando de Abraham, todo indica que el hijo de Teraj estuvo en el ojo del huracán de la guerra civil que la divinización de Shulgi puso sobre la mesa. De no haber mediado su Dios el hijo de Teraj seguramente hubiera liderado el golpe de Estado contra el hijo de Nammu. Otro gallo habría contado entonces en Ur. El ejército del hijo de Teraj habría decidido la suerte de la ciudad).

Cuando por tanto Abraham abandonó Ur el hijo de Nammu vio partir a su enemigo más peligroso. El destierro voluntario del hijo de Teraj reducía la oposición a su dinastía a la mínima expresión posible. Y así fue cómo al frente de un poderoso ejército de guerreros-pastores Abraham subió por las orillas del río Occidental sin nadie que le osara hacerle frente. Entró en Siria por el Norte, tierra de nadie abierta al pastoreo y al bandidaje. Y dice la Biblia que guerreó Abraham hasta contra cinco reyes juntos. Y siempre triunfó. Y siguió triunfando. Tampoco el Faraón se atrevió a consumar su audacia. ¿En qué se quedó su anunciada boda con la mujer del Hijo de Noé? Un ejército de hombres curtidos en el campo de batalla que se mueve al sonido de la palabra de un solo hombre ¿de cuándo fue lo que se dice un enemigo fácil. En cuanto a la fecha aproximada del peregrinaje de Abraham y su hijo Isaac por las tierras del Oriente Medio, las hambrunas de las que habla la Biblia y las hambrunas que asolaron el reinado de los hijos de Nammu, especialmente durante el reinado de Ibbi Sin, entre el 2028 y el 2004, nos sirven de punto de su localización en la línea del tiempo.Finalemnte, la presencia de Abraham y su hijo entre los Amorreos, pueblo enemigo de Ur, con los que las relaciones de Abraham fueron las típicas del enemigo de mi enemigo es mi amigo, nos abre los ojos a la situación geopolítica en la que se movió el padre de Isaac. Amén de confirmarnos en los límites cronológicos entre los cuales hemos situado a Abraham y su hijo.

Israel

Incomprensible una decisión que pudo haberle manchado su reputación con la fama de los cobardes, Abraham prefirió la sabiduría de su Dios a la de los hombres. Su posición teológica no admitía mutilaciones ni revisiones. El tiempo del hijo de Eva no había llegado. Esta era su verdad. Lo otro -creer que la historia del Paraíso Perdido era sólo eso, una historia de viejas- para Abraham era tentación de Satanás.

En efecto, la impaciencia fue la madre del pecado del Caín. La ignorancia, no la sabiduría, fue el motor de su delito. Quien juró venganza se conservó el derecho de ponerle número al día del combate a muerte entre el hijo de Eva y la Serpiente. A Dios le tocaba decir el cuándo y el cómo. Él dice y la creación entera escribe: Y así se hizo. Y rn su palabra estaba la vida: “Cuenta las estrellas del cielo si puedes, así de numerosa haré que sea tu descendencia”.
¿Dónde están los descendientes de la Casa de Nammu?

Después de la muerte de Isaac, en vida de Jacob, padre de José, la hambruna volvió a golpear las tierras del Oriente Próximo Antiguo. Durante aquéllas hambrunas que asolaron el universo conocido nos ha sido descubierto en los papiros el asentamiento de un poderoso Clan Hebreo en el Nilo. La Conexión Judía introduce a José en los movimientos sociales que las hambrunas causaron en la Corte del Faraón. Con José, digámoslo así, entró en Egipto la Providencia. Se entiende que en agradecimiento el Faraón y su Corte les permitiesen a los hermanos de la Providencia instalarse en la orilla del Nilo que más les gustase. Con la Providencia en casa adiós a los malos tiempos.

Moisés

Hemos localizado el periodo abrahámico durante la III Dinastía de Ur, entre los dos puntos extremos del siglo XXI a.C.. Y hemos visto cómo en los registros faraónicos del Imperio Medio, en el reinado de Amenemhat II, entre el 1929 y el 1895, las tribus asiáticas empezaron a internarse en el Egipto, desplazándose cada vez más hacia el sur. Fue en las crónicas de Sesostris II, sucesor del anterior, que ya queda constancia firme de esta inmigración de tribus asiáticas en el imperio. Pero el punto de interés que atrae nuestra atención son las hambrunas que asolaron el Egipto durante el reinado de Mentuhotep III. Hambrunas que nos conectan con la Historia de José, permitiéndonos situar la entrada de los hebreos en el País del Nilo al principio del Segundo Milenio.

La importancia de esta conexión radica en la respuesta que exige el acontecimiento del asentamiento de tribus ganaderas en el reino de los faraones, agricultores. El hecho de la ruptura con la cultura tradicional faraónica, de rechazo hacia los pueblos nómadas, ganaderos, nos abre los ojos a un cambio que sólo se explica por la revolución que supuso la presencia de José en la Corte del Faraón. Sin ir más lejos será durante este periodo cuando el Faraón adquirirá todas las notas clásicas, tan típicas a las estructuras imperialistas asiáticas

Es de comprender, pues, que hasta que no llegó aquél faraón que no conoció a José, los Hebreos disfrutaron de una política de amistad privilegiada, disfrutando de la cual al crecer extendieron sus asentamientos más al sur, al precio, claro está, de abandonar la tradición ganadera de sus padres. ¡Qué pronto, pues, se olvidan los malos tiempos! Al volver la esquina los hijos de los salvadores se convirtieron en los padres de los esclavos que hicieron grande al Imperio del Faraón, y, con el paso del tiempo y otras vueltas de esquina, le acabó significando a los egipcios su ruina. Pero vayamos por partes.

La política de amistad hacia las tribus del Oriente Próximo que los faraones de las dinastías XII y XIII ejercieron atrajo a su imperio a otro pueblo. Estamos hablando de los Hicsos. Y será en el golpe de Estado que estos Hicsos dieron donde debemos buscar al faraón que no conoció a José, y que le pagó a los hebreos su negativa a secundar el asalto al Poder: con la esclavitud. Fue la decadencia que experimentó la corte faraónica durante la dinastía XIV la que le abrió las puertas al poder al pueblo que se hallaba entre ellos, los Hicsos, poder que no recuperarían los egipcios sino después de perecer el ejército hicso ahogado en las aguas del mar Rojo.

De esta forma mirada la línea del tiempo si la entrada de los Hebreos la hemos situado en alguna parte del siglo XX, su salida, cuatro siglos más tarde, la situaremos hacia la mitad del siglo XVI, fecha, precisamente, en la que se produce la Caída de los Hicsos y la conquista del trono perdido por los Ramsés.

III

Los profesionales de la Historia tendieron a situar la fecha del Éxodo muy cercano a la decadencia del Próximo Oriente durante los siglos XII y XIII. Los profesionales de Dios, acomplejados por el discurso en masa de tales expertos en destruir la Verdad, bajaron sus cabezas y en lugar de actuar científicamemnte, es decir, de estudiar por sí mismos el tema, humillaron a la Biblia integrando en sus introducciones la oponión de quienes, por sistema, eran enemigos de Dios. Dejemos claro que la Iglesia Romana, pues que dijo "Yo soy la Iglesia Católica" y devino beneficiaria de la Biblia como testamento legítimo de Dios a la Esposa de Cristo, hubiera debido pagar una investigación científica sobre el Hecho del Exodo en luigar de escribir como Introdeucción al Éxodo loo que sigue:

"En general, debemos tener en cuenta que nos hallamos ante una historia religiosa de carácter popular y redactada cuando los hechos habían sido elevados a la categoría de épica nacional, lo que implica no poca “idealización” de aquéllos. Ante todo se quiere destacar la intervención providencial de Dios en la liberación y formación del pueblo escogido, y por eso el hagiógrafo muchas veces prescinde de las causas segundas y considera a Dios como el guía inmediato de su pueblo en todas las vicisitudes de la peregrinación por el desierto. Sin duda alguna, la liberación de Egipto y la estancia de los israelitas en la estepa no se pueden explicar sin intervenciones preternaturales y milagrosas de Dios; pero no quiere esto decir que los milagros se produzcan en serie durante cuarenta años.
En general, las narraciones sobre la estancia de los israelitas en el país de los faraones encuentran su confirmación en los documentos extrabíblicos. En el papiro Anastasi VI, de fines del siglo XIII a.C. (época del Éxodo), se menciona a unos beduinos de Edom que bajaron al Delta en tiempo de escasez “para conservar su vida,” a los que se les permitió establecerse con sus rebaños en el Wady Tumilat, justamente en la zona de la tierra de Gosén, donde moraban los israelitas. Era normal que los asiáticos, en épocas de hambre, bajaran al país del Nilo, donde siempre había víveres con que aprovisionarse. También la afirmación bíblica de que los israelitas, llamados hebreos por los egipcios, fueron empleados en la construcción de la ciudad de Ramsés, concuerda con un texto de la época de Ramsés II (s.XIII a.C.), en el que se habla de los extranjeros que “arrastraban piedras para la construcción de la gran fortaleza de la ciudad de Ramsés, el amado de Amón.” En efecto, Ramsés II emprendió la construcción de graneros en Pitom, y de una ciudad con su nombre. Esto prueba que el faraón “opresor” fue Ramsés II (1300-1229 a.C.). La historia de las plagas encuentra su marco propio en Egipto, ya que la inundación de ranas, mosquitos, granizos y langostas son fenómenos que periódicamente se repiten en el país del Nilo. Lo excepcional es el modo como son producidos estos fenómenos a voluntad de Moisés, y en eso hay que ver la intervención milagrosa divina. Lo mismo hay que decir del fenómeno del maná y de las codornices. El arca de la alianza encuentra su paralelo en las arcas que procesionalmente llevaban en Egipto los sacerdotes. El legislador hebreo pudo inspirarse en ellas para diseñar la que iba a ser símbolo de la presencia de Dios en su pueblo.
Aunque la Biblia no da nombres de los faraones opresores, sin embargo, hoy día la generalidad de los exegetas y egiptólogos suponen que el Éxodo tuvo lugar en el siglo XIII bajo la dinastía XIX. El mismo itinerario hacia el Sinaí es verosímil, ya que, aparte de la finalidad de aislar a Israel en el desierto para crear una nueva conciencia nacional y religiosa, el camino recto hacia Canaán por la costa mediterránea estaba erizado de fortalezas militares egipcias para hacer frente a las invasiones asiáticas (particularmente hititas, que presionaban hacia el sur), lo que hubiera hecho imposible que los hebreos pudieran salir hacia Canaán. Por otra parte, Moisés conocía las estepas del Sinaí por haber vivido en ellas, y es muy natural que se comprometiera a llevar al pueblo por caminos fuera del control militar egipcio
...

De no ser porque sabemos que esta Introducción al Exodo ha sido tomada de la Biblia Nácar-Colunga, en su día publicada por la Biblioteca de Autores Cristianos, filial en su día de la Iglesia Romana en España, cualquiera diría que esta Introducción fue escrita por un enemigo acérrimo del Autor de la Biblia. El Introductor se limita a suscribir por buena la tesis del historiador anticristiano más vulnerable, y no atiende, ni por conciencia propia ni por verguenza ajena, a la imposibilidad de que habiendo vivido Abraham en el siglo XXI AC, y estableciendo Dios cuatro siglos desde la entrada de su Casa en Egipto, es materialmente imposible, siendo Dios veraz, que la fecha del historiador, siglo XIII, tenga siquiera pasaporte de credibilidad. Para ocultar su mediocridad el Introductor tacha a Moisés de oportunista y a Dios de mentiroso, relegando el Hecho a simple mitología popular, negando, por tanto, que su Autor fuera el propio Moisés. Es decir, más preocupada en recolectar dinero que en invertirlo en Defensa de la Biblia, su Legado, la Iglesia Romana se dedicó a otros asuntos, dejando los asuntos que debieran serle más Sagrados en las manos de criados sin inteligencia de ninguna clase que, como los papagayos, se limitaron a repetir lo que los enemigos de la Biblia proclamaron a todos los vientos, dando lugar a la creencia de haber sido el Paso del Mar Rojo un Mito. Ahora bien ¿qué inteligencia tiene quien contrata a un mico? ¡A tal siervo, tal amo! NO será en vano, concluyendo este argumento, que, exceptuando casos aislados, aunque muy sonados, la Teología haya sido el peor enemigo del Cristianismo; la prueba más contundente el texto de renuncia a la Defensa de la Historia Bíblica que he copiado desde la Nácar Colunga. ¿Se puede ser sabio según Cristo y al mismo tiempo negar a Dios afirmando ser su Obra una "épica nacional"? Eso sí, con vasilina hagiógrafica entra mejor la piedra de molino con la que se comulga. ¿No es ya célebre la astucia del diablo para esconder en términos rimbombantes sólo aptos para una inteligencia superior su maligna ciencia? ¿A qué viene la imiotación del Diablo en quien tiene por Maestro a Jesucristo? Si no por conciencia propia al menos por verguenza ajena la Iglesia Romana, pues que se ha considerado Defensora Universal de la Fe, hubiera debido corregir al Introductor y haber despedido su pluma, anulando sus servicios. ¡Dios es veraz! Los hombres son mendaces. Cuatro siglos fueron los siglos que estuvieron los Hebreos en Egipto, y al Quinto, es decir, en el XVI-XV a.C, cuando cae el Reino Hicso y vuelven los Egipcios a adquirir su Independencia, nos encontramos con Josué en Palestina. Será contando con esta Realidad Histórica y a partir de ella que se debe proceder a la localización de la Ruta por el Mar Rojo, abandonando sin ninguna duda los dibujos para micos que en su negación del Hecho trazaron sobre los mapas "los sabios del siglo XX" y "los Sabios de la Iglesia Romana bendijeron" sin que se les cayera la cara de verguenza. Aunque claro, esperar de una iglesia teocrática venido a menos que hizo de la Pornocracia su política, del Absolutismo Monárquico su compañero de camino, y de la Dictadura del Poder su aliado comercias, vendiendo la Fe como se vende un artículo, esperar de la iglesia romana que actuase según el espíritu de inteligencia era absurdo, sobre todo porque el espíritu de Jesús es el espíritu de la profecía. Assurdo contra el que la Teología de la Liberación se partió la cabeza cuando quiso liberar a este profeta que lleva en sí el sacerdocio de Cristo bajo el pontificado de Juan Pablo II.

C.R.

EXODO

 
BTM