INTRODUCCION GENERAL
La Biblia tal cual la conocemos se
basa en un Principio Universal Supremo, que comprende en su cuerpo literario el
espíritu de la Ley, el alma Moral de la Sociedad y la razón Metafísica de la
Historia en cuanto Movimiento del Género Humano en el Tiempo y el Espacio, y
por extensión: de la Creación entera. Este Principio es la Biblia.
Sea en cuanto Religión aplicada a la
Humanidad en tanto que Ser, el Cristianismo; sea en cuanto Acto aplicado a una
Raza en tanto que elegida, el Judaísmo; la Biblia es el Principio inconmovible que mantiene la
Historia Universal en evolución constante desde el Caos y la Anarquía a la
Armonía y el Derecho naturales a la Inteligencia del Ser.
El Hombre es anterior a todo libro
escrito y, como Ayer igualmente en un Mañana hipotético, el Hombre puede
sobrevivir sin libro alguno. Pero la Civilización no puede subsistir sin la
Biblia; la Civilización es el fruto de la Biblia. Antes de Cristo no hubo
Civilización.
La Civilización comienza con el
Cristianismo, y es en el Cristianismo y durante su proceso de crecimiento y
edificación que la Civilización se fue formando hasta devenir consciente de su
Ser. La Historia de la Civilización es, por consiguiente, Historia del
Cristianismo. Y al igual que desde el principio el Cristianismo estuvo sujeto a
proceso de persecución y destrucción, asimismo la Civilización ha crecido y se
ha desarrollado en lucha desgarradora constante contra una sucesión imparable
de fuerzas destructoras, externas e internas, consecuencias de las cuales
fueron revoluciones y guerras mundiales.
Desde la Semilla que en Abraham y sus
padres comenzó a echar raíces en la Historia, hasta el Nacimiento del Verdadero
Fundador de la Civilización en la Tierra, nuestro Jesucristo, un Mundo de
animales y bestias racionales buscó la eternidad de su Sociedad Salvaje basando
su victoria en el Poder de la Fuerza Bruta. Pero el salto de una Sociedad
Animal-Racional a la Civilización Espiritual-Ontológica sólo puede basarse en
el Poder del Creador del Universo, quien creó al Hombre a su Imagen y Semejanza
a fin de establecer entre la Creación y su Creador una Sociedad basada en el
Ser en tanto en cuanto sujeto de Deber y de Derecho. Es decir, engendrar en el
devenir de lo Humano un hijo de Dios.
Este Proceso, expuesto a su fracaso
apocalíptico desde los orígenes de la Historia Universal escrita, cual se
refleja en la Biblia, es el que se consuma -por Restauración mediante
Redención- con el Nacimiento de Jesús, y en la Muerte de Cristo se abre a toda
la Humanidad, extendiendo Jesucristo con su Resurrección lo que se hizo a
título individual al dominio universal.
Así pues, puesto que desde su Nacimiento el
Cristianismo, en la Persona de su Fundador, ha estado sometido a constante
presión destructora, su fruto, la Civilización, Cristiana por en cuanto sin el
Cristianismo jamás se hubiera producido el salto de la Sociedad
Animal-Político-Racional a la Civilización del Derecho a la verdad, la Justicia
y la Paz; y precisamente porque éste era el Fin del Cristianismo que Dios puso
sobre la faz de la Historia al hacerse hombre su Hijo, la Civilización
Cristiana ha sido objeto de constantes ataques destructivos, ya desde fuera
como desde dentro. Pero mientras exista la Biblia el Cristianismo seguirá su
evolución histórica hasta unir la Plenitud de las Naciones del Género Humano en
un Único Reino Universal, cuya Corona reposa en la Cabeza del Hijo Unigénito de
Dios. Pues este es el Fin de la Historia: la Glorificación del Hijo de Dios, el
Brazo de Yavé, Creador de todas las cosas, por cuya Palabra Todopoderosa Dios
Eterno, su Padre, para maravilla de toda su Casa, hace, hizo y hará
"brillar la Luz en medio de las Tinieblas".
Dada esta Meta se entiende que Dios y
su Libro hayan sido objetos de persecución y exterminio de parte de todos los
poderes ciegos que tuvieron y tienen en la Unificación del Género Humano en un
sólo Cuerpo, Ecce Homo, cuya Cabeza es Cristo Jesús, su enemigo público número
uno. La Coronación del Hijo Unigénito de Dios como Rey Universal, Único y
Sempiterno, sobre la Creación entera de Dios Eterno, su Padre, es una
Declaración de Abrogación de todas las Coronas del Universo y un Manifiesto de
Libertad por el que la Obediencia Debida de criatura a criatura queda abolida
en Exaltación Omnipotente del Poder de Aquel en cuyas Manos Dios Padre ha
dispuesto que estén todas las cosas, las del Cielo y las de la Tierra: Por la
Eternidad.
La Biblia es, pues, ante todo y sobre
todo, la Crónica de una Revolución Universal que le afecta a la Creación entera
y establece la Historia del Futuro de la Eternidad desde un Principio Nuevo.
Desde el Prólogo mismo de la Biblia, "La Creación del Universo", Dios
se manifiesta como su Autor y presupone en su Omnisciencia la Fragilidad de su
Libro a los ojos de un Mundo cuya Ignorancia sobre las Causas de la Revolución
del Reino de los cielos, que en la Biblia encuentra su Prehistoria, era tan
grande - la ignorancia humana - como inmensa la diferencia entre la
Inteligencia del Creador y una Criatura aún en su fase
animal-racional-política.
En efecto, el "animal
racional" en su versión política o en su versión filosófica era una
criatura impotente frente al abismo que separa la Razón de la Inteligencia. Y
sin embargo el Hombre fue creado para alcanzar la Inteligencia sin límites ni
medida, a imagen y semejanza de la Naturaleza de la Inteligencia de su Creador.
Pero privado de este acceso su Historia tenía, por lógica, que escribir en las
páginas del Universo la Crónica de una Guerra Civil Perpetua cuyo Fin, por ley,
habría de conducir a todo el Mundo a su Apocalipsis Final.
La Biblia es, por consiguiente, la
Crónica de la Fundación del Reino Universal de Dios, Padre e Hijo, en el mismo
Espíritu Santo, (Antiguo Testamento), y el Establecimiento de la Civilización
bajo cuya Bandera y Estandarte cristianos el Mundo se enfrenta a ese momento en
tensión final: Obediencia a la Corona del Hijo de Dios o Rebelión contra la
Voluntad de Dios, su Padre (Nuevo Testamento).
En el camino la Historia Universal es
reflejada en una Familia, la de Noé, que se hace Tribu en Abraham, el Hebreo, y
se desarrolla hasta devenir Nación, la Judía, en cuyos hijos e hijas todo lo
bueno y todo lo malo encontró cuerpo a fin de que en su carne y en su sangre la
Humanidad, como se lee, recibiéramos un Curso Divino sobre la Ciencia
del bien y del mal, cuyo desconocimiento ocasionó la ruina temporal de nuestro
Género.
Desde el conocimiento de esta Ciencia
del Bien y del Mal se entiende la naturaleza del ataque de la Razón contra la
Fe y su interés en reducir a fábula el Libro de ls Orígenes del Género Humano.
Mi misión en esta sección de la BTM, es entrar en la Historia de esa Familia,
Tribu y Nación a la luz de la Historia Universal rescatada de su tumba por la
Arqueología, contra cuya Historia la Razón, antes de la Arqueología, se lanzó
con la furia de una bestia depredadora dispuesta a devorar página por página
cada uno de los libros de las Sagradas Escrituras. La necesidad es obvia. Aún
cuando la dialéctica de la Razón del XIX contra la Veracidad Histórica de la
Biblia ha sido desmantelada por la Arqueología, enfangado el Siglo XX en el
Apocalipsis de su destrucción total, los Historiadores del XXI aún no han
desecho lo que la Razón hiciera, y sigue circulando en el mundo la montaña de
sentencias sin fundamento científico que los profetas del Socialismo y del
Evolucionismo escribieron contra el Cristianismo.
Aún cuando no lo crean, ellos pasarán,
ya están pasando: "Pero mi Palabra no pasará jamás".
C.R.Y&S