El Libro de las introducciones a la Biblia

INTRODUCCION GENERAL

GENESIS - Reto a la Teología de las Iglesias 1-La Creación del Universo
2-Historia de Adán
Exodo-Reto a la Ciencia del siglo XXI

Introducción al Levítico

LA ESPERANZA DE SALVACIÓN UNIVERSAL DE LA PLENITUD DE LAS NACIONES DEL GÉNERO HUMANO.

Introducción al Profeta Jeremías
Profeta Daniel  
De Ester Esdras
Las Cuestiones del Apocalipsis
1-Milenarismo versus Miríadismo
2-La cuestión de la Ignorancia de Adán
3-La cuestión de la Encarnación del Hijo de Dios
 

INTRODUCCION GENERAL

La Biblia tal cual la conocemos se basa en un Principio Universal Supremo, que comprende en su cuerpo literario el espíritu de la Ley, el alma Moral de la Sociedad y la razón Metafísica de la Historia en cuanto Movimiento del Género Humano en el Tiempo y el Espacio, y por extensión: de la Creación entera. Este Principio es la Biblia. Sea en cuanto Religión aplicada a la Humanidad en tanto que Ser, el Cristianismo; sea en cuanto Acto aplicado a una Raza en tanto que elegida, el Judaísmo; la Biblia es el Principio inconmovible que mantiene la Historia Universal en evolución constante desde el Caos y la Anarquía a la Armonía y el Derecho naturales a la Inteligencia del Ser. El Hombre es anterior a todo libro escrito y, como Ayer igualmente en un Mañana hipotético, el Hombre puede sobrevivir sin libro alguno. Pero la Civilización no puede subsistir sin la Biblia; la Civilización es el fruto de la Biblia. Antes de Cristo no hubo Civilización.

La Civilización comienza con el Cristianismo, y es en el Cristianismo y durante su proceso de crecimiento y edificación que la Civilización se fue formando hasta devenir consciente de su Ser. La Historia de la Civilización es, por consiguiente, Historia del Cristianismo. Y al igual que desde el principio el Cristianismo estuvo sujeto a proceso de persecución y destrucción, asimismo la Civilización ha crecido y se ha desarrollado en lucha desgarradora constante contra una sucesión imparable de fuerzas destructoras, externas e internas, consecuencias de las cuales fueron revoluciones y guerras mundiales.

Desde la Semilla que en Abraham y sus padres comenzó a echar raíces en la Historia, hasta el Nacimiento del Verdadero Fundador de la Civilización en la Tierra, nuestro Jesucristo, un Mundo de animales y bestias racionales buscó la eternidad de su Sociedad Salvaje basando su victoria en el Poder de la Fuerza Bruta. Pero el salto de una Sociedad Animal-Racional a la Civilización Espiritual-Ontológica sólo puede basarse en el Poder del Creador del Universo, quien creó al Hombre a su Imagen y Semejanza a fin de establecer entre la Creación y su Creador una Sociedad basada en el Ser en tanto en cuanto sujeto de Deber y de Derecho. Es decir, engendrar en el devenir de lo Humano un hijo de Dios.

Este Proceso, expuesto a su fracaso apocalíptico desde los orígenes de la Historia Universal escrita, cual se refleja en la Biblia, es el que se consuma -por Restauración mediante Redención- con el Nacimiento de Jesús, y en la Muerte de Cristo se abre a toda la Humanidad, extendiendo Jesucristo con su Resurrección lo que se hizo a título individual al dominio universal. Así pues, puesto que desde su Nacimiento el Cristianismo, en la Persona de su Fundador, ha estado sometido a constante presión destructora, su fruto, la Civilización, Cristiana por en cuanto sin el Cristianismo jamás se hubiera producido el salto de la Sociedad Animal-Político-Racional a la Civilización del Derecho a la verdad, la Justicia y la Paz; y precisamente porque éste era el Fin del Cristianismo que Dios puso sobre la faz de la Historia al hacerse hombre su Hijo, la Civilización Cristiana ha sido objeto de constantes ataques destructivos, ya desde fuera como desde dentro. Pero mientras exista la Biblia el Cristianismo seguirá su evolución histórica hasta unir la Plenitud de las Naciones del Género Humano en un Único Reino Universal, cuya Corona reposa en la Cabeza del Hijo Unigénito de Dios. Pues este es el Fin de la Historia: la Glorificación del Hijo de Dios, el Brazo de Yavé, Creador de todas las cosas, por cuya Palabra Todopoderosa Dios Eterno, su Padre, para maravilla de toda su Casa, hace, hizo y hará "brillar la Luz en medio de las Tinieblas".

Dada esta Meta se entiende que Dios y su Libro hayan sido objetos de persecución y exterminio de parte de todos los poderes ciegos que tuvieron y tienen en la Unificación del Género Humano en un sólo Cuerpo, Ecce Homo, cuya Cabeza es Cristo Jesús, su enemigo público número uno. La Coronación del Hijo Unigénito de Dios como Rey Universal, Único y Sempiterno, sobre la Creación entera de Dios Eterno, su Padre, es una Declaración de Abrogación de todas las Coronas del Universo y un Manifiesto de Libertad por el que la Obediencia Debida de criatura a criatura queda abolida en Exaltación Omnipotente del Poder de Aquel en cuyas Manos Dios Padre ha dispuesto que estén todas las cosas, las del Cielo y las de la Tierra: Por la Eternidad.

La Biblia es, pues, ante todo y sobre todo, la Crónica de una Revolución Universal que le afecta a la Creación entera y establece la Historia del Futuro de la Eternidad desde un Principio Nuevo. Desde el Prólogo mismo de la Biblia, "La Creación del Universo", Dios se manifiesta como su Autor y presupone en su Omnisciencia la Fragilidad de su Libro a los ojos de un Mundo cuya Ignorancia sobre las Causas de la Revolución del Reino de los cielos, que en la Biblia encuentra su Prehistoria, era tan grande - la ignorancia humana - como inmensa la diferencia entre la Inteligencia del Creador y una Criatura aún en su fase animal-racional-política.

En efecto, el "animal racional" en su versión política o en su versión filosófica era una criatura impotente frente al abismo que separa la Razón de la Inteligencia. Y sin embargo el Hombre fue creado para alcanzar la Inteligencia sin límites ni medida, a imagen y semejanza de la Naturaleza de la Inteligencia de su Creador. Pero privado de este acceso su Historia tenía, por lógica, que escribir en las páginas del Universo la Crónica de una Guerra Civil Perpetua cuyo Fin, por ley, habría de conducir a todo el Mundo a su Apocalipsis Final.

La Biblia es, por consiguiente, la Crónica de la Fundación del Reino Universal de Dios, Padre e Hijo, en el mismo Espíritu Santo, (Antiguo Testamento), y el Establecimiento de la Civilización bajo cuya Bandera y Estandarte cristianos el Mundo se enfrenta a ese momento en tensión final: Obediencia a la Corona del Hijo de Dios o Rebelión contra la Voluntad de Dios, su Padre (Nuevo Testamento).

En el camino la Historia Universal es reflejada en una Familia, la de Noé, que se hace Tribu en Abraham, el Hebreo, y se desarrolla hasta devenir Nación, la Judía, en cuyos hijos e hijas todo lo bueno y todo lo malo encontró cuerpo a fin de que en su carne y en su sangre la Humanidad, como se lee, recibiéramos un Curso Divino sobre la Ciencia del bien y del mal, cuyo desconocimiento ocasionó la ruina temporal de nuestro Género.

Desde el conocimiento de esta Ciencia del Bien y del Mal se entiende la naturaleza del ataque de la Razón contra la Fe y su interés en reducir a fábula el Libro de ls Orígenes del Género Humano. Mi misión en esta sección de la BTM, es entrar en la Historia de esa Familia, Tribu y Nación a la luz de la Historia Universal rescatada de su tumba por la Arqueología, contra cuya Historia la Razón, antes de la Arqueología, se lanzó con la furia de una bestia depredadora dispuesta a devorar página por página cada uno de los libros de las Sagradas Escrituras. La necesidad es obvia. Aún cuando la dialéctica de la Razón del XIX contra la Veracidad Histórica de la Biblia ha sido desmantelada por la Arqueología, enfangado el Siglo XX en el Apocalipsis de su destrucción total, los Historiadores del XXI aún no han desecho lo que la Razón hiciera, y sigue circulando en el mundo la montaña de sentencias sin fundamento científico que los profetas del Socialismo y del Evolucionismo escribieron contra el Cristianismo.

Aún cuando no lo crean, ellos pasarán, ya están pasando: "Pero mi Palabra no pasará jamás".

C.R.Y&S