Afganistán y los señores de la
guerra
Tilio Alberto Coronel Grillo
El conflicto
de los partidos Hezbi Azadi –
Junbish-i-Milli
El Consejo de
Seguridad Provincial
ESTUDIO DE
El presente artículo muestra cómo
interactúan diferentes protagonistas en un escenario inhóspito, aislado y
desconocido en Occidente.
Viví en Afganistán desde Marzo del
Maimana tiene unos 500.000 habitantes. Junto a
Mazar-e-Sharif y Seberghan han sido puntos
importantes de la milenaria “Ruta de
La cultura y tradiciones afganas se trasmiten en forma oral, particularmente por los ancianos, depositarios de conocimientos relacionados a Alejandro Magno y Gengis Khan. Los lugareños tienen gran apego a su historia aunque no la registran en forma escrita. Para escribir este trabajo consulté a los ulemas (sabios religiosos y maestros del Islam); miembros de los “consejos de ancianos”; mouhadinis (guerreros santos); a los comandantes (señores de la guerra) y autoridades del Gobierno Provincial.
Muchos de los “guerreros santos” hablan inglés y eso
facilita el trabajo pero casi siempre dependia de un intérprete bilingüe (Inglés y Dari, dialecto del Persa,
uno de los idiomas oficiales de Afganistán. El otro es el Pashtoo), quien
aún siendo una herramienta imprescindible era fuente de inexactitud.
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No hay datos oficiales sobre el total
de población, pero se estima en un
millón y medio de habitantes. La división administrativa comprende trece
distritos.Tampoco hay datos oficiales de la población de cada uno de ellos. Se
detallan a continuación las cifras estimadas y se menciona la fuerza policial
presente, haciendo notar su escasez, causa -como veremos más adelante- de un
serio problema de inseguridad para la población. Los datos fueron recogidos
durante el año 2005 y al presente la información puede haber variado.
A.-Distritos.-
1.- Andkhoi.- Tiene una población
de 200.000 habitantes, repartida en 10 aldeas. La fuerza policial se compone
de 5 oficiales y 10 agentes.
2.-Khani Chahar Bag .- Tiene una
población de 55.000 personas repartidas en 9 aldeas. La fuerza policial se
compone de tan solo 2 oficiales.
3.-Qaram Qol .- Posee alrededor
de 40 000 habitantes repartidos en 16 villas. La fuerza policial la conforma 1
oficial.
4.- Dawlat abad .- Este distrito
está ubicado sobre la ruta que une las tres ciudades claves del Norte, a saber:
Maimana, Shiberghan y Mazar-e-Sharif (la más importante). Es la zona de enlace
entre el Norte y el centro de
5.-Shirin Tagab .- En Dari, “Shiring
Tagab” significa “valle dulce” o “valle del azúcar”, pero ese nombre no coincide
en absoluto con la realidad: Durante el año 2005 fue el Distrito más
convulsionado de Faryab. Localizado al Sur de Dawlat Abad y sobre la ruta
Maimana-Mazar-e-Sharif, tiene una población de 120.000 personas, la mayoría
uzbecos, que se reparten en 88 aldeas. Muchos ex-combatientes viven en esta
zona, reintegrados en tareas civiles como carpinteros y sastres (Terminada la guerra contra
6.- Almar .-Localizado al Oeste de
la ciudad de Maimana, su población se estima en 116 000 personas que viven en
85 aldeas. La fuerza policial es de 9 oficiales y 45 agentes. El hombre fuerte
de esta región es el General (Señor de
la Guerra) Faruk. Nacido en este Distrito, vive en la
aldea de Chaghatak, lugar donde sus dos mil habitantes son descendientes de Gengis
Khan, según la tradición. (El propio Faruk dice ser descendiente directo de
este guerrero y caudillo mongol). Hombre problemático y con una pésima
reputación, ha causado innumerables problemas al poner en tela de juicio la
autoridad del gobierno legal de la Provincia. La población también cuenta con
una gran cantidad de armas, sinónimo de alto índice de criminalidad. Fue uno de los Distritos fijado como
objetivo para el desarme de los “grupos armados ilegales”.
7.-Khawaja Sabz Posh .- Su población es de unas
84 000 almas ubicadas en 46 villas. La fuerza policial la integran 11
oficiales y 45 agentes policiales. Muchos ex-combatientes se han afincado en
esta zona. No se conocen (o no se conocían) problemas entre facciones armadas
como en otros Distritos, aunque el índice de criminalidad también es muy alto. No
hay tampoco un “comandante” o “señor de la guerra” prominente, aunque Rahmat
Rais - excomandante- de la 200ª División
del Ejército Afgano - nació en este Districto y su influencia sobre la
población es muy fuerte. (Al mencionar estas unidades militares me refiero al ejército afgano
que combatió a
8.- Maimana.- Este Distrito se localiza al Este de la ciudad de Maimana. Cuenta con alrededor de 143 000 personas y 9 aldeas (La referencia a “aldeas” puede incluir también la denominación de “villa”, aunque, salvo por la denominación, no existe un criterio de clasificación rígido)
9.-Qaysar .- Districto localizado
al Suroeste de Maimana, tiene una población estimada en 100 000 pobladores
afincados en 183 aldeas. La fuerza policial la integran 12 oficiales y 62
funcionarios policiales, pero el Distrito está bajo el control del General
Fateullah Khan, el Señor de
10.-Pashtoon Kot.-Es una zona
montañosa y de muy difícil acceso, con el mayor índice de población: Unas 280
000 personas en 233 aldeas. La fuerza policial es de 15 oficiales y 63
funcionarios. Hay muchos ex-combatientes que no tienen empleo. El “comandante”
más destacado es un hombre de 29 años llamado Shamal, eterno problema para la
policía y el gobierno. Vive en una aldea llamada Qata Kala, desde donde dirige
sus operaciones de pillaje y atropellos a la población. Dedicaremos más tiempo
a este tema en el capítulo “Comandantes.”
11.- Gurziwan .- Ubicado al Este
de la Provincia,
este Distrito está cerrado por montañas. Se une a Maimana por dos rutas: Una
siguiendo la ruta por un río sin nombre y la otra trepando las montañas. Ambas
son difíciles para vehículos y en invierno están casi siempre obstruídas. La
población alcanza unas 120 000 personas en 34 aldeas. No obtuve datos acerca de
la fuerza policial, aunque es muy reducida. Esta carencia se multiplica debida
al terreno montañoso, quebrado y difícil. Residen allí muchos ex-combatientes y
“comandantes” de nivel medio. El hombre fuerte es el comandante Hashim Habibi. Durante
los juicios públicos a los que asistí, pude apreciar que el Consejo de Ancianos
de este Distrito es muy respetado y tiene mucha influencia sobre la
población. Eso ayuda mucho a mantener la ley y el orden. No se registran
disputas étnicas.
12.-Bilchiragh .- Pequeño Distrito
ubicado entre Maimana y Gurziwan, tiene una población de 80 000 personas distribuidas en 28 aldeas. La fuerza policial
es de 6 oficiales y 47 agentes. Según pude saber la mayor amenaza a la
seguridad es la cantidad de armas en poder de los civiles.
13.- Kohistán .- Antes que nada y
en relación al tema quiero decir que viví en el Sahara Occidental y en Timor, en el
Sudeste Asiático. En ambas regiones y particularmente en el desierto perduré en
lugares aislados, pero mi visita a Kohistán colmó mi capacidad de asombro. Pude
apreciar lo aislado del mundo que resulta el Asia Central, en sus aspectos
geográficos y culturales. Este Distrito está ubicado a unos escasos cientos de kilómetros
al Sur de Maimana, pero es difícil de concebir una región tan solitaria, retraída
y abandonada. Se divide en dos subdistritos llamados “Este” y “Oeste”. Su
población es de 80 000 moradores esparcidos en 103 aldeas y la fuerza policial
se compone de 4 oficiales y 37 agentes
policiales. La topografía es extremadamente montañosa,
con alturas de hasta 2800 metros (El 75% del territorio del pais es montañoso. El sistema del Hindu Kush, que tiene su máxima altura en el
Everest, atraviesa Afganistán de Este a Oeste, marcando una zona “norte” y una
zona “sur” bien diferenciadas. La ciudad capital, Kabul, está a
IV .- Los
actores.- (Gobernador Provincial, Jefes de Policía, “Comandantes”)
El Gobernador de la Provincia de Faryab era Al-Haj Abdul Latif Ibrahimi, hombre de unos 50 años (No existe un registro civil que lleve un detalle de la población. En su mayoria los afganos no tienen documento de identidad. Expresan su edad diciendo “tengo alrededor de 50 años” o la cifra de años que ellos estiman). Integrante del partido politico Junbesh-i-Milli, persona de profundas convicciones religiosas. Fue “comandante” durante la guerra contra la URSS. Era persona atenta, amable y de trato gentil. Durante las reuniones de trabajo que manteníamos los domingos a partir de la hora catorce, tomaba litros de té según la costumbre afgana: Amargo y acompañado de un caramelo (Para los musulmane el Viernes es el “Dia de la Reconciliación” y por tanto feriado. Los funcionarios públicos se retiran el Jueves a mediodía y retoman el trabajo el Domingo, primer día de la semana. Aunque parece un detalle insignificante, a los occidentales nos rechina comenzar una semana de trabajo en Domingo). La población lo acusaba de corrupto, además de débil e indeciso para enfrentar y resolver los problemas de la Provincia (Abandoné Maimana el viernes 17 de Marzo de 2005. En Kabul me enteré que en una emboscada habían intentado asesinarlo. No conseguí otros detalles del hecho).
El Vice-gobernador era Said Ahmad Saaid, miembro del partido
Junbesh-i-Milli. Regresado de
la
Universidad
de Kabul con el título de doctor en leyes, era la
persona con mayor nivel de educación dentro del personal que componía la
administración provincial. De carácter duro y firme, no vacilaba en emplear la
fuerza para resolver conflictos. Siempre se mostró disconforme (y lo decía
públicamente) con la actuación de la policía y los organismos de seguridad. En
su opinión, aquellos no cumplían su función tal como debían hacerlo y esto era
el origen del descrédito y debilidad del gobierno provincial.
El comando superior de
la Policía
lo ejercía
un Jefe de Policía Provincial, un Jefe de Policía para
Hasta el 2 de enero de 2006 el
Jefe de Policía Provincial fue el General Habihurahmaq Zazai, destituido por el Gobierno de Kabul y suplantado por
el General Khalil Ziayee, a quien destaco, de etnia pashtoo (Remarco lo de la etnia porque me resultó llamativo que un “pashtoo”
fuera designado para un cargo tan importante en una región de predominancia
“uzbeca”) y que se había desempeñado como Jefe de
Policía en el Distrito de Dawlat Abad. La actuación de Zazai dejó mucho que
desear. Indeciso y timorato, no tomó nunca una decisión de peso para resolver
los problemas de seguridad y eludió siempre sus responsabilidades. Luego de
admitir en innumerables oportunidades su incapacidad de mantener la seguridad
en la provincia el gobierno central lo destituyó.
El General Sayed Astam Zicartri
era el Jefe de Policía de
la
Ciudad
de Maimana. Hombre eficiente, hacía mucho más de lo que podía con sus escasos medios. Como persona práctica
y realista, era conciente de sus limitaciones pero sabía cuándo y cómo actuar. Por
ejemplo, en el mes de Mayo de 2005 me dijo que en Maimana operaban tres redes
de Al Qaeda. El tenía los nombres de sus jefes e integrantes. Le pregunté porqué
no los arrestaba y su respuesta fue contundente y simple: “No seria útil. Yo
arresto a diez o doce personas, pero habrán otras cien que nos maten a todos. Ni
siquiera le puedo dar la lista porque lo matarán también a usted siendo de la “comunidad
internacional” (A los extranjeros se nos definía como miembros de la “comunidad
internacional”. Siendo además miembro de ONU se sabía que éramos blancos
potenciales de cualquier ataque o agresión). Se quejó y
reclamó más apoyo del Gobierno Central, pero
nunca se lo proporcionaron.
Nos extenderemos un poco en la
denominada Policía de Frontera, órgano
del gobierno cuya misión era la custodia
de la frontera Norte de Afganistán, impedir el tráfico ilegal de armas y drogas
y negar la entrada de personas no autorizadas a hacerlo (Debe aclararse que en estas zonas el movimiento de refugiados es muy
fluido y al mismo tiempo casi incontrolable).
El jefe era el Capitán Zulmai, comandante de una Brigada de 10 Oficiales y 190 Soldados, divididos en dos Compañias
de 5 Oficiales y 95 efectivos cada una (En una organización militar clásica
Hasta ahora se han presentado
números de población y efectivos policiales. Si se comparan ambos, resulta
obvia la insuficiencia de efectivos policiales para mantener la seguridad y
atender los casos de delincuencia, muchos y variados: Robos, asesinatos,
violencia familiar, raptos, violaciones, etc. El trabajo policial se ve
dificultado por la presencia de los “comandantes”, lo difícil del terreno, la
carencia de adecuados medios de transporte, la escasa preparación de los
cuadros policiales, su escasez de armas y la abundancia de las que dispone la
población. Los funcionarios policiales son en su mayoría oriundos de sus
lugares de trabajo y parientes de los pobladores que a veces deben reprimir. Eso
también dificulta la imposición de la ley.
En cada villa existe un consejo
de ancianos (En el Distrito de Gurziwan vi actuar al Consejo de Ancianos local resolviendo un caso ocurrido entre
dos habitantes de una aldea. Los ancianos se rigen por códigos de conducta
milenarios, por la “sunna”-tradiciones islámicas- y el Corán) competente en
administrar justicia en casos considerados “sencillos”, (riñas o disputas
familiares). Los casos “complicados” (como un asesinato) se traspasan a la
policía para su investigación. Ante un índice de criminalidad muy alto la población vivía (y vive) atemorizada,
porque la policía no podía imponer su fuerza legal en la mayoría de los casos y
los Oficiales recurrían a la negociación con los delincuentes o con los
“comandantes” que los protegían.
Habiamos dicho que el Vice-Gobernador
era conciente de este problema, causante de una débil imagen del Gobierno
Provincial, y le preocupaba sobremanera. Pensaba -al igual que un gobernante moderno- que la fortaleza de su
mandato descansaba no sólo en la Policía sino también en el Ejército Nacional
Afgano. Aunque de funciones distintas porque aquélla era responsable de la
seguridad interna y éste de la externa, el Ejército podía colaborar si
la Policía
se veía
desbordaba, hecho que aquí era evidente. Mucho se discutió y reclamó por la
presencia de una Unidad del Ejército Afgano en Maimana, pero el petitorio no
fue atendido. Mantener una Compañía (120 hombres) era un gasto que el Gobierno Central
no se podía permitir por la carencia de recursos, instalaciones y medios.
El Teniente Coronel Abdullah
Zhafkar, un enérgico combatiente de mil batallas (contra los rusos, contra los
Talibán, contra los revolucionarios) era el jefe del Centro de Reclutamiento del
Ejército. Manteníamos reuniones semanales los días Miércoles y en ellas me
informaba de los progresos de su gestión, poco alentadores, con un par de
hombres reclutados de tanto en tanto. “Estamos en Junio, decía, y apenas tengo
92 contratados. Es que el sueldo es muy bajo. Setenta afganis por mes es una
miseria (En ese momento cincuenta afganis equivalían a "1" dolar). Encima al soldado lo destinan a otra
región y lo alejan de su familia”. Zhafkar tenía otros inconvenientes. De sus
dichos se desprendía que el Gobernador no lo apoyaba ni aprobaba su gestión, en
algunos Distritos su trabajo era mal visto y en toda
la Provincia
los “comandantes” se oponían al reclutamiento, porque integraban a los jóvenes
a sus milicias privadas. “Aunque es necesario, al paso que vamos nunca
tendremos un ejército regular y constituido según las leyes.”
La población tenía un punto de
vista interesante respecto al Ejército Afgano: Las autoridades y la población
resisten su presencia aunque la consideran necesaria. Según me dijeron, la
gente tiene malos recuerdos de los reclutamientos forzosos ocurridos en el
pasado, pero tal vez haya otra razón
subyacente. Aunque guerrero por naturaleza, el afgano aprecia su libertad al
punto de ser anárquico. Tal vez se resisten a cualquier tipo de disciplina, más
aún la militar, porque desde siempre han sido leales a sus creencias
religiosas, a su familia y a su etnia. Sin embargo, cuando quien escribe
portaba su uniforme por las calles de Maimana o asistía a alguna reunión, algunos
ya ancianos “moujadines” (guerreros santos. El concepto de “guerrero santo” se refiere a que el combatiente pelea
por mandato de Alá) le hacían el saludo militar o le cedían el lugar de honor entre los
participantes. El señor Sakhi, sub-jefe de mi oficina, afgano de 50 años, aclaró
mi perplejidad: “Le respetan su uniforme, no importa del país que sea. Lo ven
como un “moujadin”, un guerrero que ha pasado privaciones. El concepto de
“guerrero” es muy caro a todos los afganos.”
Se destacaban tres partidos
políticos en
la Provincia
de Faryab.
JUNBESH-I-MILLI ISLAMIC (Movimiento Nacional
Islámico). Fundado en 1991 por el General Dostun, recibía el apoyo de uzbecos
musulmanes sunníes. Era el más importante en el Norte.
JAMIAT-I-ISLAMI (Sociedad
Islámica). Fundado en 1973 por Budha Nuddin Rabani, Catedrático de Derecho
Islámico de
HEZBI AZADI .-Liderado desde Mazar-e-Sharif
por un hombre llamado Mali, comenzó a operar a partir de Mayo de 2005 y de inmediato inició una disputa creciente con
Junbesh, no solo en lo político sino también en lo militar, al punto de
registrarse varios combates armados entre ambas fracciones.
VI .- Los
“señores de la guerra”.
La importancia de los
“comandantes” o “señores de la guerra” se mide por su influencia entre la
población, sus recursos en ganado y dinero y el tamaño de sus arsenales (tanques,
morteros, ametralladoras, AK 47, RPG-7, pistolas, revólveres y municiones. (Muchas de ellas fueron abandonadas por el ejército de
la URSS. Otras
son compradas en el mercado negro). Faryab tiene un sistema feudal muy
arraigado y antiguo en sus aspectos político, social y económico. Según su
importancia estos “comandantes” ejercen influencia a nivel nacional (como el
General Dostum), a nivel provincial (como el General Fateullah Khan) y a nivel
regional (como el Comandante Shamal)
Existen cientos de ellos en
Los problemas llegan a mayores
términos porque todos estos “comandantes” están involucrados en el tráfico de
opio y contrabando de armas. No ceden sus derechos ante nadie. Entran en guerra
por dinero y no escatiman esfuerzos por imponerse. Para un estudioso es
interesante ver cómo se manejan los afganos, considerados por los especialistas
como los mejores guerrilleros del mundo. Los “comandantes” conocen su terreno
mejor que nadie. Durante el día reina la más absoluta tranquilidad en las
montañas y estepas, pero es durante la
noche cuando libran sus combates, en
escaramuzas dónde aplican la emboscada en forma maestra, como ni el mejor
ejército del mundo sabe hacerlo.
Para ser breve, presentaré
información acerca de los “comandantes” que tenían el mayor renombre durante el
tiempo de mi estancia en Afganistán. Salvo el General Dostun (a quién no conocí
en persona) los demás vivían en
la
Provincia
de Faryab y mantuve varias entrevistas y encuentros
con ellos.
El General Dostum
El General Abdul Rashin Dostum (uzbeco) es el hombre más poderoso en el Norte de Afganistán y lo apoyan las comunidades ubzbeca, turkmen y hazara (La minoría uzbeca en Afganistán -tres provincias del Norte- se halla
bajo el mandato de Dostum). Era el jefe del Frente Islámico
Nacional Unido para
la
Salvación
de Afganistán (más conocido por la denominación
de Alianza del Norte -ese organismo fue fundado en Junio de 1997 por el General Mazud, un
héroe nacional afgano famoso por sus combates frente a
la
URSS
en el Valle de Panshir) y gobernaba desde Mazar-e-Sharif (Desde Mazar -e-Shariff se controla la frontera con Uzbekistán, el
camino más eficaz para que una fuerza se
aprovisione). Ex-oficial del Ejército Afgano, fue el mayor artifice en el derrocamiento del
régimen comunista soviético del cual él mismo formó parte durante muchos años. Durante
la guerra civil contra el régimen Talibán se unió a los “guerreros santos”, a
quienes se había enfrentado cuando apoyaba a los rusos. A mediados de los
noventa, cuando los Talibán conquistaron la mayor parte del pais, Dostum huyó a
Turquia. En 2001, al lograr Estados Unidos el control de Afganistán, reapareció
en el norte armado con tanques, armas pesadas y hasta un helicóptero para sus
desplazamientos.
Fue asesor militar del Presidente
Karzai, pero sus relaciones con el mandatario fueron “tirantes”. Buscó la
“estabilidad” del pais luchando contra una de sus etnias rivales, los tajikos,
e invadió una provincia del norte donde éstos predominaban. Prestamente, el
presidente Karzai envió fuerzas militares para imponer el orden, pero luego, para
congraciarse con el insubordinado, lo nombró Jefe de Estado Mayor del Alto
Comando de las Fuerzas Armadas Afganas. De paso, Karzai buscó aliados uzbecos e
influencia en el Norte, una zona que a todos les gustaria controlar. Es
comprensible, porque allí se acumulan cuantiosas reservas de uranio, petróleo y
gas natural.
Según algunos organismos
internacionales establecidos en Afganistán, Dostum tenía cuentas pendientes con la justicia por delitos cometidos
durante
la Guerra
civil. Entre ellas se citaba la muerte de “centenares” de Talibanes, ocurrida
por asfixia cuando eran trasladados (como prisioneros) en contenedores herméticamente
cerrados. Dostum salvó milagrosamente su vida en un atentado suicida ocurrido
en su pueblo natal, Shiberghan (resultaron heridas más de veinte personas en dicho atentado). La organizacion
Talibán se atribuyó la autoría en venganza por las “atrocidades” causadas por
Dostum durante la guerra civil .
General Fateullah Khan.
El Distrito de Qaysar debía su
renombre a que alli vivía el General Fateullah Khan, electo Senador de
la Walesi Jirga
(Asamblea Nacional) el 18 de Setiembre de 2005. De etnia uzbeca, nació en el
Distrito de Almar, aldea de Aukhlar. Fue “mouhadin” y prestigioso jefe de
la División
200 (Ejército
Afgano) en la lucha contra
la
URSS.
Activista del
partido Junbish-I-Milli y hombre de confianza del General Dostum, era el
principal Señor de
la Guerra
en el Distrito de Qaysar, pero su influencia se extendía a otros “comandantes”
de
la Provincia
de Faryab (Para simplificar la redacción me refiero indistintamente a
“comandante” como “señor de la guerra”). Fue con quien tuve
la mayor cantidad de contactos y entrevistas porque siempre se mantuvo junto al
Gobernador Provincial en su labor de apoyo, mayor y más evidente de la que
hacían otros “comandantes”. Incluso participaba de las “reuniones de seguridad”
que se hacían los Domingos en la oficina del Gobernador y era consultado por
éste en temas trascendentes a la Provincia. Para un recién llegado, Fateullah
Khan aparecía como una figura miembro del gobierno cuando no era más que un
“señor de la guerra” como los demás, pero su actitud era distinta. Su actividad
proselitista lo llevaba a ayudar a la gente en casos en que la misma
gobernación no lo hacía, como pude apreciar en una ocasión en que, siendo
Jueves y habiéndose retirado de sus despachos las autoridades por ser el
comienzo del fin de semana (Por si no lo hice, aclaro que el fin de semana eran Viernes y
Sábado y el primer dia hábil el Domingo), se presentó una
queja por parte de unos aldeanos que reclamaban que un “comandante” enemigo les
había cortado el suministro de agua (Con fines coercitivos era común que se bloqueara la corriente de un río
o arroyo que proporcionaba agua a una aldea).
Recurrimos a Fateullah Khan, quien asumió el problema, habló con los
involucrados (una disputa local) y lo resolvió al punto. Este tipo de acciones
le había granjeado la estima y el respeto de la población.
Fateullah aparecía como muy
inteligente, observador y de poco hablar. No hacía ostentación de su poder e
intentaba ser persuasivo mediante el uso de la palabra. Escondía muy bien sus
intenciones y no expresaba su opinión a no ser que le fuera requerida. Su
carencia de instrucción no era obstáculo para que se constituyera en un lider y
evidenciaba sólidos conocimientos de táctica y empleo de diversos armamentos.
Una vez electo Senador dejó de mostrarse como “comandante” para aparecer como
un civil que dejó el poder de las armas para emplear el poder de la experiencia,
un consejero, más bien un miembro de un “consejo de ancianos” que ejerce su
poder mediante la persuasión y el conocimiento.
General Guli Pahlawan.
Temido por la población y odiado
por las autoridades de Faryab, Guli Pahlawan era una figura de gran influencia
en el Norte y respaldaba su figura de
señor feudal de la más pura cepa en la posesión de siete mil cabras, doscientos
caballos de bushkashi (El bushkashi es el deporte nacional afgano. El tema daría para escribir
otra monografia), trescientos empleados en sus tierras
de labranza, cientos de armas livianas y pesadas y treinta y siete vehículos
blindados (Recibió este armamento de su hermano mayor Rasul Pahlawan, quien se apoderó de un arsenal soviético
abandonado y lo ocultó en las montañas. Para mantener en secreto el sitio del
escondrijo asesinó a todos los empleados que lo habían ayudado a ocultar las
armas). De cuarenta y tres
años, nació en Dawlatabad. Hermano del General Malik, jefe del partido Hezbi
Azadi (aunque de distinta madre) y del General Razul Pahlawan, poderoso
“comandante” del Norte asesinado por uno de sus propios guardias en
circunstancias nunca aclaradas y debido a disputas internas, aunque se atribuía
la autoría al General Dostum (Cuando fue asesinado Rasul
Pahlawan era vice-comandante de
la
Alianza
del Norte y
Dostum el jefe. El dato ilustra que las alianzas, pactos y dependencias
jerárquicas valen muy poco).
Guli Pahlawan entregó la ciudad
de Mazar-e-Sharif a los Talibán. A los
dos días cambió de parecer y los echó. A los lerdos en huir los encerró en el
fuerte de Qala-I-Jhangi, fortaleza del siglo XIX situada a diez quilómetros al
Oeste de Mazar usada como cárcel. Durante un motín de prisioneros hizo masacrar
a trescientos Talibanes en una construcción subterránea. Usó armas portátiles,
explosivos y granadas de mano. Luego se aseguró de ahogar a los sobrevivientes
inundando el recinto con agua.
Su hermano Rasul tenía también
siniestra fama. Un día, quien escribe iba viajando por las estepas del Norte en
dirección a Maimana cuando al pasar sobre cierto lugar de la planicie
recubierta de verde césped, el chófer afgano dijo: “En este lugar, Rasul
Pahlawan organizó una de sus mejores fiestas. Se instalaron carpas para
disponer las mesas. Se faenaron cientos de cabras y se preparó “kabob” y
“palao” (el “kabob” consiste en carne asada en pinchos. El “palao” se hace con arroz y pasas de uvas. Esta última es la comida nacional
afgana) para las decenas
de invitados, todos hombres, por supuesto. Sin embargo, para alegrar la
reunión, se trajeron muchas mujeres de Mazar. Luego de comer y beber hasta
hartarse, Rasul eligió a la más bonita de ellas y animó a sus invitados
diciendo: “Ahora vayan y cojan a todas esas hembras (Pido disculpas por insertar ese inadecuado término, pero debo
mantenerlo para graficar lo grosero y brutal de la situación). Entonces -concluyó el chófer- los hombres salieron como animales y como
animales que eran fornicaron con las mujeres”.
General Farook.
El Districto de Almar se
destacaba por la presencia del General Farook, quien en esa época era uno de
los “comandantes” problemáticos por sus desmanes y desafios desmedidos a la
autoridad. De etnia uzbeca, es descendiente directo de Gengis Khan. Nació en la
aldea de Chaghatak, población de dos mil personas, también descendientes del
gran caudillo mongol (El subrayado es mío para destacar que Gengis Khan es una figura mítica
para los afganos, en especial para los del Norte). Milita en el
partido Jamiat-i-Milli desde que fue comandante de
la División
24ª del
Ejército Afgano. Aunque vivía más del tiempo en Mazar-e-Sharif, contaba
con más de un millar de seguidores en
Almar, donde tenía muchas armas ocultas y podía reunir (según sus
declaraciones) “unos doscientos a trescientos hombres armados en un par de
horas.”
Comandante Abdul Rhaman Shamal.
A mi regreso a Uruguay pude
apreciar que la remotísima aldea de Kata Qala, en el Districto de Pashtun Kot, había
adquirido renombre mundial. Un diario europeo decía que en dicha aldea se
“estaban atropellando los derechos humanos de sus habitantes y que el responsable
directo era un tal Shamal”, persona que durante ese año de 2005 habia sido el
individuo más problemático para
la
Policía
de Faryab. Considerado como “loco e irresponsable”, era
el permanente dolor de cabeza y fuente de conflictos no sólo para
la Provincia
, sino que
algunas de sus acciones salpicaban hasta el lejano Gobierno Central de Kabul.
Visité a este hombre en su casa
en la aldea de Kata Qalael, el 20 de Diciembre de 2005. Nos sacamos algunas
fotos y a partir de ese momento me declaró su “amigo y hermano”. Uzbeco, de
veintinueve años, era de corta estatura,
de trato afable y se reía con facilidad. Su aspecto no concordaba con su fama, pero
tenía aterrados a los pobladores. Mantuvimos una reunión pública entre miembros
del Consejo de Seguridad Provincial y el Consejo de Ancianos de Kata Qala;
éstos se quejaron por las acciones de los “comandantes”, las permanentes
ofensas a los pobladores y reclamaron su inmediato “desarme”. Shamal participó con su guardia
personal de cuatro hombres. Un anciano enardecido se paró y gritó furioso: “Hay
que desarmar a estos comandantes asesinos”, y apuntó a Shamal con el dedo
índice. Shamal se rió, pero quedé pensando en
su reacción posterior contra el viejo hombre. No sé si le haría daño. Shamal
comentó: “Tengo a mis órdenes treinta hombres armados y poseo más de cien armas”. (Pude ver que el armamento de
su guardia personal era recién salido de fábrica). Se enlazaba con un teléfono
celular y cambiaba de sitio después de cortar la llamada. Intérprete mediante, le pregunté el motivo de esos
frecuentes desplazamientos y me dijo: “Es para que no me detecten y localicen
los americanos.” (Meses después los norteamericanos bombardearon la aldea, hecho que no
salió a luz). Administra
justicia por cuenta propia. Cobra impuestos por diversos conceptos y administra
y controla el mercado de Kata Qala, que funciona los Jueves. Tiene una cárcel
privada dónde sus “procesados” purgan las condenas. El día que visité el recinto
cumplía arresto un aldeano por causar un accidente de tránsito al volante de un
vehículo 4x4 (En Afganistán se compran vehículos 4x4 por un par de miles de dólares). No obstante y sin
justificar estas acciones la policía de Kata Qala no era garantía para los
aldeanos. Recuerdo que el día 12 de Febrero de 2006 se informó que frente al
puesto policial los funcionarios cobraban peaje a los camiones y autos que por
allí pasaban. Los conductores debían pagar de cien a doscientos afganis según
el vehículo.
La lista de los “comandantes” era
interminable para quien se tomara el trabajo de confeccionarla, teniendo en
cuenta que cada aldea tiene el suyo. En Diciembre de 2005 el Jefe de Policia de
Maimana me facilitó una lista de los más notorios “comandantes”, detallada por
Distritos. Esa lista no fue (ni es) definitiva. Algunos pueden haber muerto y otros habrán modificado su “rol y
status”. Me extendí en los cinco primeros por ser los más notorios, no sólo en
el Norte, sino a nivel nacional, pero todos los “comandantes” -algunos en mayor
o menor incidencia- hacen un juego de señores de la guerra que determina no
solo las condiciones de seguridad, sino la condición de vida de los aldeanos. Con
un trasfondo religioso donde establecen los basamentos de su doctrina y hasta
justifican la legitimidad de sus impuestos ilegales, mantienen sus propios
grupos armados porque este es el mecanismo de imposición de sus leyes y normas,
por la fuerza de las armas. Formaron una complicada red de manejo del tráfico
de opio (heroína) y en eso están involucrados todos. Acostumbrado a que exista
un sistema legal que regule la convivencia de los miembros de la sociedad, al
observador occidental le resulta escandaloso este estado de cosas, pero para
hacer un análisis e intentar alguna mejora no basta con hacer un análisis de
situación o situacional, sino que las causas son más complejas e intangibles. Provienen
de herencias étnicas muy antiguas, enclavadas en la mente del hombre asiático, de
por si impenetrable. Herederos de tradiciones guerreras, de combates a caballo,
saqueos y muertes por ofensas de honor,tienen su propio estilo de vida -inhóspito
a los criterios liberales de Occidente- y no lo cambiarán del día a la noche y
menos por imposición.
VII .-LOS SUCESOS
DE MAYO DE 2005.
Desde el año 2003 y luego de un
sangriento enfrentamiento en Maimana en el que resultaron muertos dieciocho
hombres,
la Provincia
de Faryab se había mantenido en relativa calma. A comienzos de Mayo de 2005 y al
mismo tiempo en que se iniciaba un plan de “desarme” en toda la provincia, arribó a la aldea de
Faisabad el General Guli Pahlawan.
La noticia se difundió
rápidamente por todo el Norte, provocando desasosiego en el gobierno de Faryab
y temor en la población, merced a los
desmanes cometidos por este hombre en el pasado.
Guli arribó exactamente el día
doce de Mayo y manifestó públicamente su intención de trabajar en política. La
reacción en contra de las autoridades fue inmediata. El General Zazai
(recordemos, Jefe de
la
Policia Provincial) manifestó su disgusto e intranquilidad. Temía
una reacción en contra del recién llegado, en cuyo caso la policía de Faisabad
se vería desbordada e incapaz de sofocar tal estallido de violencia. Remarcó la
carencia de recursos policiales en personal, armas y equipos frente a la
experiencia y capacidad operativa del General Pahlawan quien, según la
estimación del General Zazai, podía reunir “muchos hombres armados en poco tiempo y tomar el control de la villa de
Faisabad, bloquear sus accesos y controlar sus alrededores”. No le faltaba
razón. La villa está ubicada sobre la ruta Maimana-Siberghan-Mazar-e-Sharif y
quien la controla domina la ruta, el Distrito de Shiring Tagab y el mercado de
Gunda Sabs, tal vez el principal de Faryab. Zazai concluyó enfáticamente
diciendo: “La presencia de Guli es una amenaza, no sólo potencial sino real”
El 13 de Mayo solicité una entrevista en privado con Guli Pahlawan y me la concedió. Lo de “privado” era sólo de nombre, porque el General estaba acompañado de cuarenta y siete de sus partidarios. Me dijo que me quedara tranquilo, ya que tenía mucho interés en hablar con alguien de la “comunidad internacional”. Como medida mínima de precaución me senté cerca de una ventana abierta, para poder escapar con facilidad. Era tan sólo un consuelo, porque la casa estaba rodeada por cuatro custodias de Pahlawan. Me acompañaba mi interpréte, quien me había dado instrucciones acerca del protocolo a seguir durante la entrevista, en particular sobre las costumbres afganas (Uno de mis colaboradores afganos insistia en mi pronunciación del apellido Pahlawan. Me recalcaba que debía acentuar el sonido “J” de la “H”. De lo contrario yo estaria pronunciando la palabra PENE y no el apellido del General, lo que hubiese resultado ofensivo. Comencé a estudiar el Dari -una de las lenguas afganas- a partir de ese día).
De entrada, Guli Pahlawan se
mostró insatisfecho con el desempeño del jefe de policia de Faisabad. Lo tildó
de incompetente e incapaz de proporcionar seguridad a los habitantes de la
villa, pero no obstante, remarcó: “Todos pueden permanecer tranquilos porque no
tengo intenciones de provocar actos de violencia. Sólo he venido a trabajar en
política, dado que en setiembre tendremos elecciones parlamentarias.” Me
despedí de Guli a las cuatro de la tarde. Me dijo que sería bienvenido en toda
ocasión.
El 13 de Mayo de 2005 el Doctor
Said Ahmad Saaid ,Vice-Gobernador de
Las instancias y detalles de este
enfrentamiento nunca se presentaron suficientemente claras, como suele suceder
en esas regiones conflictivas, donde se exageran y deforman datos y se ocultan
otros. Se dijo que a eso de las nueve de la noche del catorce de mayo de 2005
el agente que estaba de guardia apostado en el techo del puesto policial avisó
que un grupo de gente se acercaba a la comisaría, lo que puso en alerta a los
funcionarios de servicio. Al frente de la turba avanzaban niños y jóvenes a
manera de “escudo humano”. A unos veinte
metros de la comisaría, éstos se desbandaron corriendo en diferentes
direcciones y se pusieron al descubierto los hombres armados con AK 47 y lanza
misiles RPG 7, quienes abrieron fuego cuando su campo de tiro se despejó. Los
policias repelieron la agresión y el intercambio de fuego se hizo intenso, provocando
la alarma de los aldeanos encerrados en sus casas desde el atardecer. La
refriega se prolongó durante unos quince minutos, al cabo de los cuáles la
calma volvió al lugar.
También persistían las dudas de
los resultados del ataque. Hubo quienes dijeron: “Murieron más de veinte
personas”. Otras personas declararon: “Fueron menos de veinte” y los terceros
afirmaron que “no murió nadie, sólo un burrito que los policías encontraron
despanzurrados por un impacto de RPG
7”.
También se encontró el cadáver de un hombre, pero fue impensable asociarlo con
el tiroteo ya que el infortunado yacía a dos cuadras de alli.
El dieciséis de mayo por la
mañana Guli encabezó una manifestación de protesta contra el General Dostum. La
policía local, reforzada con elementos de Mazar-e-Sharif, reprimió y controló a
los manifestantes, aunque no se informó de detenidos, heridos o fallecidos.
En opinión de Davor Corluka, serbio,
cuarenta y cuatro años, combatiente durante el conflicto de Bosnia y asesor en
seguridad de ONU, “todo conflicto de seguridad en el Norte de Afganistán tiene un fondo y origen político”, presunción
que se verificó en esta ocasión. Hasta ese momento la querella envolvía a los
seguidores de Guli y la policía de Faisabad, pero el 18 de Mayo el General
Fateullah Khan y otros “comandantes” partidarios de Dostum y opositores de Guli
Pahlawan entraron en acción. Se desplegaron en formación de combate en los
alrededores de Faisabad y ocupando las alturas del terreno, instalaron puestos
de observación, puestos de control de rutas y nidos de ametralladoras. La
tropas en apresto de Fateullah ocuparon una aldea cercana y sus blindados
bloqueaban los principales caminos. Guli Pahlawan dispuso un perímetro
defensivo de cuatro quilómetros alrededor de Faisabad, con puestos de control
para impedir la entrada o salida de
vehículos y personas.
En la tarde del dieciocho de Mayo
el Gobernador Provincial se presentó en Faisabad y mantuvo una reunión con los
miembros del Consejo de Ancianos. En momentos en que se desarrollaba la
asamblea, unos doscientos pobladores se acercaron protestando enérgicamente por
la presencia de Guli, y la falta de garantías que sufrían en carne propia. Haciendo
referencia al cadáver encontrado en la calle un joven manifestante dijo que el
muerto era su hermano. Reclamó justicia e increpó a las autoridades por su
incompetencia. La policia disolvió la manifestación sin inconvenientes, pero la
situación permaneció tensa hasta que cayó la noche y todos se marcharon a sus
casas.
Al otro día y sin
preámbulos, Guli Pahlawan depuso su
agresiva actitud y pidió reunirse con Fateullah Khan, encuentro que se hizo en
una casa en las afueras de Faisabad y en la que participaron el Gobernador
Provincial y el Consejo de Ancianos. Discutieron durante unos días, al cabo de
los cuales firmaron un acuerdo de paz con los siguientes puntos: (se trascriben
los principales artículos del documento):
1.-“El Gobernador de Faryab y el
Consejo de Ancianos garantizan que a partir del 20 de Junio de 2005 se le
permite a Guli Pahlawan retornar a Faisabad”.
2.-“Los grupos armados ilegales no son necesarios en el Distrito y la seguridad será provista por la Policía Nacional Afgana” (Este articulo hacía referencia al hecho de que estos grupos tomaban a su cargo la seguridad de cada zona, justificando su existencia en aras de la misma).
3.-“La oficina del partido político HEZBI AZADI puede instalarse en Shiring Tagab y la policía local se encargará de brindarle seguridad. El jefe de dicha oficina será Alhaj Mohd Khan (La última vez que pasé por Faisabad fue el viernes 17 de Marzo de 2006. La oficina todavía funcionaba como tal. El Partido AZADI tanbién ocupaba el edificio de la ex-estación de policía atacada el 14 de mayo. El puesto policial se había mudado a otro edificio refaccionado).
Igual que al principio, el final
del conflicto dejó más dudas que puntos claros. Los más conocedores dijeron que Guli cedió al ver debilitada su
posición. Se puso como rival al Ministro del Interior, habían llegado refuerzos
policiales procedentes de Mazar, Fateullah Khan se hizo presente con sus
trescientos hombres y la población local
-que según Guli lo apoyaba en un noventa por ciento- ahora se le ponía en
contra. De todas formas son conjeturas propias de situaciones conflictivas.
La opinión de los pobladores se
hizo sentir en una reunión del Consejo de Ancianos de Shiring Tagab a la que
asistieron delegados de aldeas tales como Koh Sayad, Rahmatabad, Tortakol,
Bazoch, Islam Qala, Tash Qala, Gorzad y Shastapa, remotos e inaccesibles caseríos
perdidos en las montañas (Visité varias de esas aldeas. Ninguna de ellas figuraban en los mapas y
eran inaccesibles durante el invierno). También habían
emisarios de treinta y dos aldeas de la cercana región de Astana Baba y
delegados de tribus pashtoo de nombres y lugares tan extraños como Jalalzai, Chokarzai,
Barakzai y Gholjosm. A todos ellos llegaban las mentas del General Guli
Pahlawan, tal era su siniestra fama.
Se redactó un documento que
denunciaba a Guli como el causante de más de cien muertes en Faisabad: Líderes
religiosos, intelectuales, miembros del Consejo de Ancianos y agricultores. Durante
el período durante el que gobernó como “comandante” ejerció un mandato de
terror y crueldad, asesinando y torturando gente. Últimamente distribuía armas
entre sus partidarios y se reclamaba que Guli debía ser desarmado, juzgado y
puesto en prisión. Finalmente, se informaba que contaba con el apoyo de unas
quinientas personas de dos poblaciones: Faisabad y Rahmatabad.
Hasta el final de mi período en
Afganistán ninguno de los pedidos se había cumplido.
Analizados los hechos, se pueden
extraer las siguientes conclusiones:
1.- La presencia de Guli Pahlawan
fue una provocación a las autoridades de Faryab y en particular a Fateullah
Khan, el “comandante” más importante de Faryab. En Diciembre de 2005, una alta
fuente en Kabul (por prudencia me reservo el nombre de la persona, ya que aún está en servicio) me dijo que Guli recibía apoyo de ciertos sectores
del Gobierno Central y de “un pais vecino”. Le habían entregado doscientos mil
dólares para ejecutar acciones de desestabilización en el Norte, pero Guli
había gastado la mitad de la suma en provecho propio, hecho que fue recriminado
por su hermano Malik y terminaron distanciados.
2.- Guli sobreestimó su influencia
y esperó un mayor apoyo de la población. Mintiendo en forma flagrante, dijo en
Kabul que Naciones Unidas lo apoyaba, en un intento (fallido) de congraciarse
con la opinión pública.
3.- A pesar de contar con unos
quinientos seguidores en el area, la mayoría de la población rechazó su
presencia en la zona.
4.- Quedó en evidencia que la
policía local afgana no estaba en condiciones de brindar seguridad ni enfrentar
con éxito este tipo de conflictos.
5.- El retorno de Guli y el
posterior conflicto postergó el inicio del proceso de desarme, el cual se inció
recién un mes después.
Del acuerdo firmado con Fateullah
Khan, sólo se cumplió la fecha límite del retorno a Faisabad. Guli Pahlawan
retornó el 21 de Setiembre de 2005. Fui
a visitarlo a su casa y me recibió cortésmente. Charlamos acerca de la
situación política y de sus futuros proyectos. Como era de esperar despotricó
contra las autoridades de Faryab diciendo que eran sus enemigos. Alegó que la organización juvenil de
Jumbish-i-Milli había quemado una bandera de su partido (Azadi) que ondeaba en
el techo de su casa en Maimana. Le pregunté si había ejercido su derecho de
reclamar ante las autoridades y me dijo que sí, que había presentado una queja
escrita, pero no esperaba recibir una solución (ni siquiera una respuesta) dado
que el Vice-gobernador y el Jefe de
Policía eran Jumbish. Comentó que todos los “comandantes” del Norte estaban
temerosos porque él sabía dónde tenían ocultas sus armas y podría denunciarlos
cuando quisiera. Dijo que la razón de su retorno era ubicar y enterrar con una
ceremonia el cuerpo de uno de sus hermanos fallecido un tiempo atrás. También
manifestó su propósito de instalar una oficina de su partido Hezbi Azadi en
Maimana para desarrollar su actividad política. Manifestó intención de no
quebrar la paz y mantener la ley y el orden porque sentía “un profundo respeto
por los derechos humanos y un total apoyo al proceso de desarme para impedir
que gente irresponsable viole la ley y perjudique a la población”.
Terminada esa entrevista visité al Gobernador del Distrito
y le pregunté acerca de las actividades de Pahlawan. Esta vez no había preocupación. El Gobernador dijo: “Guli
se pasa durmiendo en su casa y ocasionalmente se reúne con viejos “comandantes”
del tiempo de la guerra, pero hasta el momento no ha causado problemas”. No me
resultó curioso este cambio de opinión porque los afganos lo hacen de un minuto
al otro. Después entendí que Pahlawan había cambiado el modo operativo. Se
mantuvo en la retaguardia para pasar desapercibido y mandó al frente a sus
partidarios para iniciar una campaña de desestabilización en la cual él no
aparecería como directamente responsable. Incluso una de las autoridades
provinciales expresó al suscrito que Guli Pahlawan “es un ciudadano libre y puede permanecer dónde
desee hacerlo”.
Guli Pahlawan comenzó entonces sus actividades ilícitas e incrementó la ola de rumores contrarios al Gobierno Provincial. El Vice-Gobernador dijo que la campaña era orquestada por su hermano Malik, (el jefe del partido Hezbi Azadi, que vivía en Mazar-e-Sharif) y el propósito era “provocar desestabilización en Faryab”. Por su parte, el Gobernador Provincial dijo: “Guli es apoyado por ciertos sectores del Gobierno Central en Kabul”, pero no especificó cuáles. Saltaba a la vista que semejante campaña, encarada en la Provincia cuna del nacionalismo uzbeco y región dónde el partido Junbish-i-Milli tenía muy fuerte presencia, requería un apoyo poderoso. Se comentó que Guli había recibido doscientos mil dólares y apoyo desde un pais vecino, sin decir cuál era (En Diciembre de 2005 fui a Kabul. Una persona que manejaba información de alta clasificación me dijo lo mismo, pero no me dijo de qué pais se trataba).
Mientras tanto Guli continuó sus
actividades militares, políticas y criminales. El escenario era propicio para
eso. La debilidad del Gobierno Provincial era una de las principales causantes,
mostrada por el hecho de que durante los siguientes dos meses de violencia y
desorden, el Gobernador estuvo ausente atendiendo otros asuntos en Kabul, en
Gardez (su pueblo natal) y también hizo un viaje a Corea, como él mismo declaró
en Diciembre de 2005.
El Gobernador y el Vice-Gobernador culpaban a la Policía por la ausencia de ley y orden. “La debilidad
policial evidencia debilidad del Gobierno”, decían. No les faltaba razón, pero
tambien era cierto que que el instituto policial carecía de los más elementales
recursos para cumplir su función. Luego de la revuelta de Maimana del siete de
Febrero de 2006 (la revuelta se produjo en Maimana en protesta por las caricaturas de
Mahoma publicadas en Dinamarca. Murieron cuatro afganos y seis soldados de
la ISAF
-fuerzas de seguridad de
la OTAN
- resultaron heridos) los cuadros
policiales se presentaron al Jefe de Policia y reclamaron el pago de sus
haberes -había un atraso de cuatro meses- sin el cual dejarían de trabajar.
VIII .- Conflicto
Hezbi Azadi, Junbish-i-Milli y Jamiat
El título designa y encuadra el ambiente de violencia mencionado, llevado adelante por los grupos armados de tales partidos políticos. Azadi comenzó organizando reuniones políticas nocturnas en las cuales participaban “comandantes” anteriormente inactivos y así comenzaron las operaciones militares en Shiring Tagab, KSP y Gunda Sab (Esta zona de mercado, uno de los más grandes de Faryab, es zona permanente de conflicto).
Se producían violentos combates
durante la noche, al amanecer o al atardecer, cuando las condiciones de
visibilidad eran escasas. Tampoco operaban sobre la ruta Qaysar,Maimana,Shiring
Tagab, Shibergan, Mazar-e-Sahrif, porque esta ruta principal es de fácil acceso
para las fuerzas de la ISAF
(INTERNACIONAL SECURITY ASISTANSE FORCE) o de
la Policía
o Ejército afgano.
Nos remitiremos a uno de las más notables entre las diarias escaramuzas
ocurridas.
Una día por la mañana un
habitante de Faisabad llamado Fateullah (no es el mismo que Fateullah Khan, aclaremos),
militante del Partido Junbish-i-milli, enarboló una bandera de su partido en el
techo de su casa en una clara provocación a los miembros de Hezbi Azadi. El
hombre vivía a una cuadra de la casa de Guli Pahlawan.
En respuesta los miembros de
Azadi atacaron la casa de Fateullah el 12 de Octubre de
2005 a
las dos y treinta de
la madrugada y partidarios de Junbish fueron en su ayuda. En el combate se
emplearon AK 47 y lanza misiles RPG 7. Resultaron heridos quince hombres, diez
del partido Azadi y cinco de Junbish. Se informó de la muerte de un hombre, hecho
no confirmado. Lo grueso de la lucha finalizó al amanecer pero las escaramuzas
continuaron hasta la una de la tarde del doce de Octubre. Hasta esa hora se podían
ver los observadores de ambos grupos sobre los techos de las casas de Faisabad.
Equipados con equipos de radio VHF informaban de todo movimiento en las rutas
de acceso a la villa. Se informó también que un grupo de veinticuatro
extranjeros en viaje a Maimana fueron detenidos por un grupo de afganos
armados. Los rehenes fueron liberados poco después y pasaron la noche en el
puesto policial de Shiring Tagab, esperando mayor tranquilidad para continuar
el viaje.
Como consecuencia fueron
prohibidos los desplazamientos entre Maimana y Shibergan. Curiosamente, las
unidades del Ejército Afgano desplegadas en la zona fueron retiradas a una
línea ubicada a veinte quilómetros del lugar de los hechos. Según las
autoridades, el Ejército no podía intervenir por carencia de un mandato expreso
del Ministro de Defensa, ya que los asuntos de seguridad interna “eran de
IX.- LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS.
Las elecciones parlamentarias se
realizaron el domingo 18 de setiembre de 2005. En
la Provincia
de Faryaba se registraron
ochenta y dos candidatos para integrar
la Walesi Jirga
(Asamblea Nacional) y setenta y tres para los Consejos Provinciales (Once mujeres se postularon a
El partido Junbish-i-Milli, predominante
en la región, no dejó mucha libertad de movimiento a sus opositores, particularmente
a los candidatos independientes. Aunque no hubo
denuncias, muchos candidatos fueron intimidados, pero el miedo les impedía
aclarar por quiénes. Decían que eran los
“comandantes”, según un candidato que entrevisté en Almar. Incluso algunos
Jefes de Policía coartaron las libertades cívicas, pero en diferente estilo, porque
obligaron a los ciudadanos a votar por los candidatos que ellos imponían. Como
es de suponer el voto de los electores se vio condicionado por el miedo
ante posibles venganzas de los
“comandantes”. Estos no dudaron en emplear la violencia para lograr sus fines.
El bajo nivel de educación de la
población hizo mella en la participación en el acto electoral. El ciudadano
común no tomó muy en cuenta las elecciones ni tampoco se interesó en seguir
alguna figura política: El afgano es leal a la etnia y no tanto al partido. Al
decir de destacadas personas en Maimana, como
Aunque la campaña proselitista se
hizo en un ambiente carente de pluralismo y miedo, el acto elecctoral
transcurrió normalmente y sin hechos que perturbaran la paz. Las autoridades
habían dispuesto un plan de seguridad que combinaba el esfuerzo de la Policía, el
Ejército Afgano, el Departamento de Seguridad del Gobierno y la Policía de
Frontera.
Los locales de votación se
ubicaron en diferentes lugares públicos. Como la mayoría de la población no
sabe leer, las papeletas de votación contenían las fotos de todos los
candidatos. Como se votaba por postulantes a
la Walesi Jirga
y los Consejos Provinciales, los sufragantes
recibían dos papeletas. En el cuarto secreto (armado con un biombo, a dos por
local), marcaban con lápiz el candidato de su preferencia. Previamente el
votante debía exhibir su registro de votante, una especie de carné. Posteriormente
le era entintado el dedo pulgar izquierdo como señal de que había emitido el
sufragio. En cada local habían observadores de los distintos partidos políticos
y de los candidatos independientes.
A las cuatro de la tarde se
cerraron los circuitos y las urnas fueron selladas y trasladadas al centro de
cómputos para el posterior escrutinio. No se produjo ningún incidente de
importancia, salvo alguna reyerta en un par de lugares y algún problema
administrativo en otro.
X. -La sesión del
Consejo de Seguridad Provincial.
A finales de 2005 la ola de
violencia y atropellos a la ley aumentó. Los continuos informes daban cuenta de
un “rápido deterioro de la situación de seguridad en Faryab.”
Aunque soleado, el doce de
Diciembre de 2005 fue un día extremadamente frío. El Consejo de Seguridad
Provincial se reunió a las nueve de la
manaña en el enorme y gélido salón de
conferencias del Hotel Municipal de Maimana. Asistieron unas ciento cincuenta
personas entre Autoridades, Ancianos, Ulemas (ancianos y ulemas forman clases sociales en la sociedad afgana) y Diputados. Como de costumbre, la sesión comenzó con la recitación de un
“sura” del Corán. Luego el secretario
anunció el propósito de la reunión y leyó el orden del día.
En un ambiente tenso, el
Presidente del Consejo, Sabed Farukh Shah, comenzó su discurso mencionando las
tareas del Consejo pero inmediatamente focalizó su atención en los puntos principalísimos de la agenda:
1.- La absoluta falta de seguridad
en
la Provincia
de Faryab.
2.- El accionar que al respecto
cumplían los organismos de seguridad, con la posición asumida de “ineficaz”.
3.- El estado de corrupción que
campeaba en la administración provincial.
Los dos primeros cristalizaban el
miedo de la población y su falta de esperanza en una vida tranquila; el tercero
marcaba el descontento general con la gestión de las autoridades.
Seguidamente habló el Gobernador,
quien había retornado a su función el veintiséis de Noviembre luego de dos
meses de ausencia. Hizo un informe de su reciente viaje a Corea, una historia
fuera de contexto causante de más de un bostezo, habló de otros asuntos
intrascendentes y finalizó su alocución expresando que se retiraba de la
asamblea a cumplir con otras “impostergables obligaciones”. Esto fue
interpretado como la muestra de una absoluta falta de interés en los candentes
temas a discutir.
Maulawi Israel, uno de los ulemas
más radicales y ortodoxos, dio a su discurso un tinte religioso y dijo que “si
se respeta la ley, Alá ayuda a establecer una comunidad sólida y firme, porque cambia la conducta de la gente”. Agregó: “Hay
que recoger las armas, causantes de calamidad, inseguridad y desastre en la
sociedad”. Dijo que debería liberarse al pueblo de los “comandantes” y
criticó al Gobierno por aplicar justicia a los ciudadanos honestos
pero no a quiénes poseían armas. Condenó las “coimas”, los robos, el tráfico de
narcóticos, el uso del alcohol y la prostitución. Pidió “revancha” desde el
punto de vista islámico e hizo una tajante afirmación: “Al primer ladrón que se le corte la mano derecha será
suficiente ejemplo para frenar las fechorías”. Finalizó su discurso con una
sentencia que provocó revuelo: “Los derechos humanos sólo se aplican para
defender a los delincuentes pero no para defender a los ciudadanos honestos.”
Poniéndose de pie, un centenar de
asistentes comenzó a aplaudir las palabras del religioso pero al punto replicó
el jefe de
la Comisión
de Derechos Humanos de Maimana, quién a gritos dijo: “El Corán también habla de derechos humanos”, discusión
interrumpida en justo tiempo por el presidente del Consejo al percatarse que la
situación se le podía ir de las manos.
En general se culpó al Gobierno
Provincial de incapacidad para controlar la situación, pero algunos prominentes
funcionarios como el presidente de
la Comisión
de Ayuda Humanitaria, Abdullah Sharar criticó
las actitudes demasiado “expresivas” y los discursos “agresivos”. Dijo que no
debían adoptarse posiciones defensivas cada uno en beneficio de sí mismo, sino
que todos debían apoyar al Consejo Provincial en su lucha contra la corrupción
y actividades ilegales.
Una persona llamada Ají Abdullah
focalizó su atención en los recientes y frecuentes robos producidos en el
llamado “desierto” de la estepa, una vasta y desolada región en el norte de
Faryab. Dijo además: “Todo el mundo sabe quién lidera los robos y exigió que se
se dijera alli mismo el nombre de los ladrones. Acusó a las autoridades
provinciales de estar asociadas a estos criminales (Según pude saber, muchos se encontraban presentes en la sala en aquél
momento). De paso denunció que una persona llamada Ají Rashid había pagado cuatro mil
afganis para ser designado “Mayor” (título equivalente a alcalde) de Maimana. Según sus palabras, el Gobernador se guardó el dinero y no lo
designó para el cargo. Exigió explicaciones por esa irregularidad.
Le tocó el turno al Jefe de
El Gobernador se había retirado, por
lo que a esa altura se imponía la intervención del Vice-Gobernador, cosa que
ocurrió.
Este trató de aclarar la
situación y responder a las críticas explicando que el Gobierno tomaba medidas
para impedir los robos y hacer seguras las rutas. Enumeró las carencias del
gobierno. Dijo que sus empleados cobraban un sueldo de cuarenta afganis por mes (cincuenta afganis equivalían a un dolar) y a eso se debía el recibir “coimas”. Pidió
le dijeran los nombres de quiénes las recibían. Dijo que el gobierno estaba
dispuesto a responder preguntas si se hacían en forma “pacífica y amistosa”.
Su discurso apaciguó los ánimos y
la asamblea terminó a las dos de la tarde. No se llegó a ninguna conclusión ni
se dispusieron medidas para el futuro.
Se estimaba en treinta mil la
cantidad de armas esparcidas en
la
Provincia
de Faryab. Estas habían sido abandonadas por el
ejército de
la URSS
tras su debacle y recogidas por los “comandantes” y la población en general. Desarmar
a los “señores de la guerra” era prioritario para lograr la seguridad.
En mayo de 2005 se estructuró un
plan piloto de desarme para
la
Provincia, pero la llegada de Guli Pahlawan lo retrasó un
mes. La recolección de armas se inició el 22 de junio y quien tomó la
iniciativa fue Fateullah Khan, quien entregó un total de cuarenta y cuatro
armas livianas, cantidad irrisoria si se tiene en cuenta que disponía de un
arsenal para armar trescientos hombres, pero al menos mostraba la intención de
un hombre que veía más allá de lo común entre los “comandantes” y que a pesar
de su escasa instrucción mostraba una percepción política y estratégica fuera
de lo común. Fateullah Khan instó además a que otros “comandantes” hicieran lo
propio.
El desarme fue más bien un acto
simbólico. Antes del periodo electoral de setiembre, ocho “comandantes” se
postularon para la Walesi Jirga. La atención de las autoridades electorales se
centró en estos individuos porque era obvia la posesión de armas y vínculos con
“grupos armados ilegales”. Todos fueron descalificados, salvo el nombrado
Fateullah Khan, quien a no dudar usó sus influencias y el apoyo del General
Dostum para sortear la dificultad. Un diputado provincial me dijo: “Anote
además que Fateullah Khan tiene muy buenas relaciones con el Presidente
Karzai.”
En diciembre, mediante un nuevo
plan piloto se dio un nuevo empuje al desarme y se focalizó la atención en el Distrito de Almar. Se trató además de
identificar a estos “grupos armados ilegales” y ejercer presión para
desbandarlos, pero los resultados fueron insatisfactorios. Cuando finalicé mi
estancia en Maimana, la cantidad de armas recogidas apenas sobrepasaban las
trescientas.
El treinta de diciembre de 2005
comenzó a nevar a las ocho y treinta de la mañana. Era el comienzo del invierno
y el fin (transitorio) de las actividades (de cualquier tipo) en todo Afganistán. El frío es intenso y mueren
muchas personas. La gente se encierra en sus modestas viviendas a pasar lo
mejor posible el inclemente tiempo. Las rutas se cortan y muchos lugares se
hacen inaccesibles hasta la primavera. Los afganos sólo tratan de sobrevivir en
condiciones de vida terribles y no se acuerdan de otras cosas que el evitar morir
de hambre y frío. La violencia, el tráfico de opio, las acciones militares y
las actividades políticas se detienen hasta el fin de las nevadas en el mes de
febrero.
Con la llegada del buen tiempo la
situación de seguridad continuó en franco deterioro y llegó a su punto
culminante el siete de febrero de 2006, cuando en protesta por las “caricaturas
de Mahoma” publicadas en Dinamarca, una turba armada de unos doscientos hombres
atacó y sitió el cuartel de la fuerza de
la OTAN
en Maimana, obligando a evacuar a la
“comunidad internacional de Naciones Unidas y de otras organizaciones no
gubernamentales (ONG) durante dos semanas” (Los pormenores de este suceso son extensos y se hace necesario
presentarlos en otro trabajo) .
Abandoné Maimana el viernes 17 de
marzo de 2005. Hasta dónde sé la
situación no había cambiado mucho desde entonces e incluso se había agravado, según
un informe de ONU fechado en junio de 2007.
Afganistán es la zona de
conflicto por antonomasia y
la
Provincia
de Faryab es un caso entre varios dentro del país.
La región norte tiene algunas
particularidades. Rige un sistema feudal similar al del medioevo europeo, sostenido
por el principio de control de la población heredado de Gengis Khan: El terror.
Los “señores de la guerra” han
existido desde siglos, pero son desconocidos en Occidente. Hacen tráfico de
opio y otras actividades delictivas. Establecen un trasfondo religioso y
predican rechazar lo extranjero, pero los motiva algo tan viejo como el mundo:
La ambición por el dinero.
El terreno montañoso, quebrado y
difícil lo hace inaccesible en todo sentido: Económico, cultural y
administrativo. La autoridad no tenía (o no tiene aún) los recursos necesarios para mantener la tranquilidad y la
paz.
Tal como el hombre asiático, la
mente afgana es inescrutable y variable al extremo. Un “amigo” ahora es “enemigo” al minuto y viceversa. Particularmente
en el norte, el estado de espíritu de Gobernantes y pobladores es hostil a
soluciones foráneas, incluso las animadas por el apoyo humanitario.
Quien trabaje en la República Islámica
de Afganistán debe tener un profundo conocimiento de su historia y costumbres, pero
al final se vuelve al comienzo y se dice, tal como decía Xhemil Shahu, albanés,
cuarenta y dos años, miembro de
la
UNHCR
(organismo de ONU que trabaja con refugiados- United Nations High Commissioner for Refugee):
“Afganistán no es un pais, Afganistán es Afganistán, la tierra de los afganos. Con
entender eso alcanza.”
El presente trabajo fue redactado
en Montevideo, República Oriental del Uruguay, entre el 18 de mayo de 2007 al
22 de julio de 2007.
Datos biográficos:
El autor nació en 1954 en
la Ciudad
de Melo, Uruguay. Reside
actualmente en Montevideo, calle Goes 2007.
Es militar, Oficial del Ejército
Nacional de
la
República Oriental
del Uruguay. Posee el grado de Coronel y
pertenece al Arma de Comunicaciones.
Cursó estudios en
la Escuela Militar
de
Uruguay. Realizó cursos de Táctica de Comunicaciones en
la República Argentina
y en
la
República Federativa
del Brasil. Realizó curso en
la Escuela
de Observadores de
Uruguay. Realizó un curso de Teología Islámica en el Departamento Cultural de
Maimana (Afganistán). Realizó curso de Gerenciamiento de Personal (Naciones
Unidas) .
Idiomas: Inglés (Escuela de
Idiomas Ejército Uruguayo)
Portugués (Escuela de
Capacitacion de Personal – Brasil)
Arabe (Instituto Cultural Islámico, Embajada
de Egipto en Montevideo)
Tetum (Lengua hablada en Timor. Curso en la Universidad de Dili,Timor del Este )
El autor ha cumplido tres
misiones de paz como Observador Militar de Naciones Unidas:
Sahara Occidental (Setiembre
1996 –Setiembre 1997)
Timor del Este (Agosto 2002 –agosto 2003)
Afganistán ( Marzo 2005 -marzo 2006)
Tilio Alberto Coronel Grillo
Montevideo - Uruguay