CRONICAS CAROLINGIAS

III

 

LA MARCA HISPANO-CATALANA

 

Guillermo I el Santo fue conde de Tolosa de hecho hasta el año 804 (cuando se retiró a un monasterio) y de derecho hasta su muerte en el 812. Es santo de la iglesia católica -fue canonizado en el año 1066.

Hijo de Teodorico, conde de Autun y duque de Borgoña, nació hacia el año 768. Era nieto de Gaucelmo y -por parte de su madre Aula o Alda- de Carlos Martel, y por tanto primo de Carlomagno, de quien fue caballero en la corte y quien le encomendó el condado de Tolosa con título de duque, creando en el 781 el ducado de Aquitania. Desde el 781 fue consejero de Luis el Piadoso. La región ducal tolosana se extendía hacia Septimania y Gothia al sur de los Pirineos que en los siguientes años cayeron en poder de los francos. Llevaba entonces, el título de duque, pero también el de marqués (de Marca) para regir tierras fronterizas. En el año 785 ayudó en la conquista de Gerona y otros puntos de Gothia. En el 790 Corsó fue destituido como conde en Tolosa y Guillermo asumió el control directo del condado cediendo la administración de Rasés y Conflent a su hijo Bera y del Rosellón a Gaucelmo y probablemente otros condados a Adalemo. En el 791 luchó contra los vascos. En el año 793 fue derrotado por los árabes en Orbièu, pero estos tuvieron que retirarse hacia la Cerdaña. En el 801 participó en la conquista de Barcelona, junto con Ademar de Narbona, Bera y otros.

 

La conquista de Barcelona

 

Desde 796 gobernaba Barcelona Sadun al-Ruayni, opuesto al emir de Córdoba. En abril del 797 Sadun al-Ruayni se presentó en Aquisgrán y le ofreció a Carlomagno someter la ciudad a cambio de mantenerle en el gobierno y ayudarle en su lucha contra Córdoba. Carlomagno convocó una Asamblea en Tolosa en la primavera del 800 en la que decidió el envió de su hijo Luis a Barcelona; un ejército al mando de varios nobles, entre ellos el conde Rostan de Gerona, Ademar de Narbona y Guillermo I de Tolosa partieron a la zona esperando la sumisión de la ciudad y asegurar su control, pero Sadun no cumplió su palabra negándose a entregar la ciudad, que los francos se vieron obligados a asediar. Se produjo un largo sitio, probablemente iniciado en el otoño del 800. Sadun intentó escapar hacía Córdoba para pedir ayuda pero fue capturado. Su lugar lo ocupó Harun. La población quedó afectada por el hambre y las penalidades del sitio y los godos cristianos, finalmente, decidieron entregar a Harun y rendir la ciudad, probablemente el sábado 3 de abril del 801, en la que, Luis entró al día siguiente. No mucho después Bera, el hijo de Guillermo de Tolosa, que había participado en la conquista junto a su padre, era investido como conde (con título también de marqués para gobernar un condado fronterizo), pasando a liderar la tendencia partidaria de una paz con los musulmanes, mayoritaria entre los magnates godos de Barcelona. Sin embargo tuvo que participar en las expediciones que los francos emprendieron hacia el sur a fin de establecer los límites del condado en el Ebro.

 

Bera, conde de Barcelona

 

La primera expedición la dirigió Luis el Piadoso, o Ludovico Pío, o simplemente Luis, (que por entonces gobernaba Aquitania) y llegó a Tarragona, donde en Santa Coloma el ejército se dividió en dos bandos. Uno, liderado por Luis, se fue hacia Tortosa. El otro, comandado por Bera, conde de Barcelona, Borrell, conde de Osona, y Ademar de Narbona, cubrió el flanco occidental y tenía que atacar Tortosa desde el sur. La sección de Bera cruzó el Ebro, cerca de su confluencia con el Cinca llegando hasta Vila Rubea, pero los ataques de los musulmanes les obligaron a retirarse hasta Vallis Ibana (quizá Vallibona), cerca de Morella. Allí se reunió con Luis que, durante ocho días, estuvo asediando Tortosa sin conseguir ningún resultado, y ambos marcharon hacia el norte.

La segunda expedición en la que participó Bera se produjo en el 808. Carlomagno envió a su legado Ingobert a Tolosa con el fin de que su hijo Luis, que continuaba en Aquitania, lo mandase en expedición al sur de Barcelona. Ingobert empleó la misma táctica del 804, dividiendo el ejército; el cuerpo que él lideraba marchó contra Tortosa, y el otro, encabezado por Bera, debía rodearla y atacar por el sur. Según Astrónom, cronista oficial del reino de los francos, en su Vita Ludovici, las fuerzas de Bera y Ademar de Narbona cruzaron el río con las barcas que tenían preparadas, pero los caballos lo atravesaron a nado y las defecaciones de éstos al ser arrastradas por la corriente fueron detectadas por los tortosinos. El valí de esta ciudad, atacó a Bera y Ademar que consiguieron escapar con pocas bajas en su ejército. Ambos se reunieron con Ingobert y se retiraron de la zona.

La tercera expedición tuvo lugar al año siguiente, 809. Luis el Piadoso volvió a encabezar la misma, acompañado por diversos terratenientes francos (Isembard, Heribert, Luitard…) y fuerzas locales. Las máquinas de asedio se trasladaron hasta Tortosa y durante 40 días se asedió la ciudad, asedio que tuvo que levantarse al llegar un ejército cordobés encabezado por Abderramán II, hijo del emir Al-Hakam I, que quizá (según el historiador Al Maqqari) pudo derrotar a los francos. Astrónom, evita la palabra derrota explicando que los musulmanes de Tortosa, desesperados por el asedio, ofrecieron las llaves de la ciudad a Luis, que se dio por satisfecho y levantó el asedio, cosa que resulta realmente inverosímil.

Tras este fracaso que confirmaba los dos anteriores, las proposiciones pacifistas de Bera, tuvieron efecto en la corte. Finalmente el Emperador Carlomagno las aceptó en el año 812, por un plazo de tres años.Y a la muerte de su padre (18 de mayo del 812), los condados de Rasés y Conflent pasaron a Bera, en los que ya gobernaba por delegación paterna. Este mismo año Bera viajó a la corte de Aquisgrán junto con los condes Gaucelmo del Rossellón, Odilón de Gerona y Besalú, Giscafred de Carcasona, Ermenguer de Ampurias, Ademar de Narbona, Leibulf de Provenza y Erlín de Besiers, para asistir a la acusación que contra todos estos condes efectuaron un grupo de terratenientes hispánicos (es decir nobles locales de la antigua provincia de Septimania y de Gothia o Marca Hispánica) que se quejaban de que les imponían tributos y cargas injustos sobre sus tierras. Carlomagno dio la razón a los demandantes.

En 815, acabada la tregua, se reanudó la guerra con los musulmanes, que al mando de Ubayd Allah, tío del emir Al-Hakam I, atacaron Barcelona, pero cuando iban a asaltarla, un ejército, probablemente reclutado entre los godos del país, se presentó ante la ciudad y obligó a los atacantes a retirarse. Esta victoria acrecentó el prestigio de Bera, cuyas relaciones con la nobleza goda local debían ser muy buenas.

En noviembre de 816 el valí de Zaragoza viajó a Aquisgrán y negoció una nueva tregua que, finalmente, fue acordada en febrero de 817, por tres años más. Durante esta tregua la política de los francos sufrió graves fracasos en Pamplona (dominada hacia 817 por el partido vasco nacionalista aliado de los musulmanes Banu Qasi del valle del Ebro y Aragón (donde García Galíndez, el Malo, hacia el 820 obligó a huir al conde, vasallo de los francos, Aznar I Galíndez y se alió con Pamplona). Estos fracasos fueron aprovechados por los enemigos políticos y personales de Bera (defensor de la tregua), para atacarlo como responsable, calificando la tregua como contraria a los intereses nacionales.

El partido belicista estaba encabezado por el hermanastro de Bera, el conde Gaucelmo de Rosellón y de Ampurias, y por el hermano pequeño de éste, Bernardo, conocido por Bernardo de Septimania. En febrero del 820 se celebró una Asamblea general en Aquisgrán donde acudió el conde Bera en calidad de acusado. Gaucelmo envió allí a su lugarteniente Sanila, quien formuló la acusación contra el conde barcelonés por infidelidad y traición. El litigio, como era habitual en la época, se dirimió en un duelo judicial en el propio Palacio. Bera fue derrotado por Sanila. El sistema de lucha empleado (origen de los futuros torneos medievales) se hacía a caballo, con jabalinas y armas ligeras, utilizadas por los godos, pero casi desconocidas por los francos. A pesar de que Bera aceptó el reto (si se consideraba líder del partido godo no tenía otra opción), no era tan hábil como su rival y, perdió. La derrota comportaba el reconocimiento de los cargos de los que era acusado y, por tanto, la pena de muerte. Gracias a dios el Emperador no consideraba al conde un traidor y le conmutó la pena de muerte enviándole al exilio en Ruan. Allí permaneció hasta su muerte en el año 844.

Tras la deposición forzosa de Bera, el Emperador consideró prudente encomendar sus honores (o sea sus condados) a un noble alejado de la lucha partidista desarrollada en Gothia. La elección recayó en el franco Rampón, que ya había servido fielmente a Carlomagno.

Se cree que Rampón gobernó en Barcelona, Gerona y Besalú, y se le tituló Conde y Marqués. En 821 la corte de Aquisgrán ordenó saquear el territorio musulmán, orden que debió llevarse a cabo el 822, en dirección al río Segre. Se cree que en esta expedición participó también Aznar I Galíndez conde de Urgell y Cerdaña y antes conde de Aragón. Rampón murió el año 825, aproximadamente. Su cargo tardó algunos meses en cubrirse. Hasta la Asamblea de febrero del 826 en Aquisgrán, el Emperador Ludovico Pío no designó sustituto, y cuando lo hizo eligió a Bernardo de Septimania, hermano menor de Gaucelmo de Ampurias y Rosellón, y partidiario de la guerra con los musulmanes.

 

Bernardo de Septimania

 

Sucesor del franco Rampón, y cabeza visible del partido de la guerra contra los musulmanes, profranco (o sea, opuesto a los intereses de la nobleza local goda), tras su designación, un magnate llamado Aissó, o Aizón, , quizás un godo lugarteniente del ex conde Bera, o quizás un árabe (Aysun) hijo de Sulayman ben al-Arabí, que residía confinado en Aquisgrán desde una fecha indeterminada, escapó de su cautiverio llegando a la Marca Hispánica, a la región de Vic, donde las guarniciones de los castillos de la zona, que debían ser favorables a Bera, se le unieron en una rebelión contra el nuevo conde. Sólo el castillo de Roda de Ter, en el condado de Osona se resistió y fue destruida por los sublevados. Muchos nobles godos se unieron a Aizón y entre ellos Guillemundo o Guillemundus, hijo de Bera, que era aun conde de Rasez y Conflent. Incluso se reclutaron musulmanes partidarios de la paz con los francos. Desde la zona central que ocupaba Aizón sometió a castigo el condado de Cerdaña y la región del Vallés.

El joven conde Bernardo, que no tenía aun los treinta años, pidió y recibió alguna ayuda del Emperador, así como también de algunos nobles locales godos o hispani (826). Aizón se vio obligado a solicitar ayuda de la única potencia que podía hacer frente a los francos, el emir de Córdoba, y envió una embajada presidida por su hermano solicitando ayuda a Abderramán II. Este envió al general Ubayd Allah conocido también como Abu Marwan, que llegó a Zaragoza en Mayo del 827. De allí pasó a territorio del condado de Barcelona, alcanzando Barcelona ciudad en verano, la cual fue sitiada sin éxito, y saqueó sus alrededores. Pasaron entonces a Gerona que tampoco pudieron ocupar (10 de octubre de 827). Ludovico Pío mientras, enterado de la incursión musulmana, ordenó a su hijo Pipino, y a los condes Hugo de Tours y Matfredo de Orleans el reclutamiento de un ejército, pero el reclutamiento fue lento y cuando estuvo formado Abu Merwan ya estaba de regreso a sus dominios. Los rebeldes abandonaron el país con ellos (827). Probablemente Aizón se refugió en Córdoba, donde más tarde, sospechoso de conspiración, fue asesinado por orden del emir. También Guillemundo debió acabar sus días en Córdoba.

La victoria incrementó el prestigio de Bernardo. Aunque el condado de Osona, dependiente de Barcelona, quedó despoblado por medio siglo, su ruina se atribuyó a Hugo de Tours y Matfredo de Orleans por su tardanza en acudir. Ambos condes fueron desposeídos de sus condados en la Asamblea de Aquisgrán de 828, y Orleans fue concedido a Eudes, pariente de Bernardo (conde de Orleans, Nevers y Autun de 828 a 834 en que murió combatiendo a las fuerzas de Lotario). Gaucelmo recibió los feudos de Conflent y Rasez. Como el conde Leibulf de Narbona había fallecido en la primavera de 828, sus extensos dominios fueron atribuidos a Bernardo: Narbona, Beziers, Agde, Melguelh, Nimes y probablemente Uzes. Por ello se le conoció como Bernardo duque de Septimania (o simplemente Bernardo de Septimania). En la Asamblea de Ingelheim de junio de 828 se consideró efectuar una incursión de represalia a territorio cordobés, pero aunque un ejército se reunió en Thionville no llegó a entrar en los dominios de Bernardo al desaparecer la amenaza musulmana, cuyos líderes parecían haber renunciado a un nuevo ataque.

En agosto de 829 el Emperador envió a su hijo Lotario a Italia, con el título de rey. Para sustituirle en la corte llamó a Bernardo de Septimania, con el título de camerarius, como custodo del Carlos (luego Carlos el Calvo). Bernardo confió el gobierno de sus condados a su medio hermano Gaucelmo, que por ello también fue llamado "marqués". A los pocos meses de estar en la corte Bernardo se creó muchos enemigos, que hicieron correr el rumor de una relación ilícita con la emperatriz Judit de Baviera. Amenazado seriamente, pues los tres hijos mayores de Ludovico Pío apoyaban la corriente contra Bernardo, éste abandonó la corte y volvió a sus dominios de Septimania y Gothia. Un hermano de Bernardo que se quedó en la corte, Heriberto, fue desterrado.

Por un tiempo Lotario -en rebelión abierta contra su padre - triunfó sobre su padre Ludovico, pero este recobró el poder en la Asamblea de Nimega de octubre de 830, y en la Asamblea de Aquisgrán de febrero de 831 se procedió a un reparto del Imperio en el cual la Gothia fue asignada a Carlos el Calvo, aunque el reparto no sería efectivo hasta la muerte de Ludovico. Bernardo intentó vincularse de nuevo a Judit y Carlos el Calvo, pero éstos, después de lo acontecido, evitaron relacionarse con el marqués. En la Asamblea de Thionville de octubre de 831 Bernardo pudo hablar personalmente con el Emperador, pero no le sirvió para recuperar su anterior posición en la corte. Por ello Bernardo optó por cambiar de bando

 

 

Berenguer de Tolosa

 

Berenguer de Tolosa, o Berenguer el Sabio, era hijo del margrave Unroch II de Friuli y de Ingeltruda de París. Cuando en el 831 Pipino decidió rebelarse contra su padre el emperador Luis el Piadoso, Berenguer se lo desaconsejó, pero Pipino prefirió seguir los consejos de Bernardo de Septimania que le animaba al parricidio. Berenguer, leal al Emperador, invadió los dominios de Bernardo apoderándose del Rosellón (junto con Vallespir), del condado de Rasés y del Conflent. El 2 de febrero de 832, Berenguer ya había entrado en Elne. Por último, en octubre de ese mismo año, las sucesivas victorias de las fuerzas imperiales, obligaron a Pipino y a Bernardo a comparecer ante el Emperador. Pipino fue desposeído de su reino, enviado a prisión a Tréveris y sus territorios le fueron concedidos a Carlos II el Calvo. Bernardo de Septimania, acusado de infidelidad, fue destituido de todas sus posesiones en Septimania y Gòtia, que le fueron entregadas a Berenguer.

En el 834 sin embargo Pipino se reconcilió con el Emperador y derrotó a su hermano Lotario en la defensa de Chalons-sur-Saon. En esta defensa moriría Sanila, el lugarteniente del conde Gaucelmo del Rosellón y de Ampurias, (hermano de Bernardo de Septimania) que en el 820 formuló la acusación contra el conde Bera, en el Palacio Imperial, le desafió a resolver la cuestión en un duelo judicial al cual el Emperador, Luis el Piadoso, tras intentar solucionarlo pacíficamente, tuvo que acceder. Enesta misma guerra de defensa murieron tambiénGaucelmo y su hermana, monja, Gerberga..

Lotario fue derrotado en esta campaña, y Bernardo de Septimania que había lucha al lado de Pipino de Aquitania, y salió victorioso, alegando el alto precio de sangre pagado en la lucha, reclamó la devolución de sus dominios. Berenguer los ostentaba legítimamente -como se ha visto arriba- y su bando, aunque debilitado, también había salido vencedor de la lucha. El Emperador dudó como actuar. En junio de 835 convocó a Bernardo y Berenguer a una Asamblea en Cremieux, cerca de Lyon, donde tomaría una decisión, pero en el viaje Berenguer murió súbitamente.

 

El regreso de Bernardo de Septimania

 

Ya sin obstáculo el Emperador atribuyó los condados de Septimania, Gothia y Tolosa a Bernardo. Solo Ampurias y Rosellón, que habían sido ya atribuidos a los condes Suñer y Alarico, y Urgel y Cerdaña que se habían separado de Tolosa por usurpación de Aznar I Galíndez y que al ser expulsado habían sido atribuidos a Sunifredo hermano del conde Oliba de Carcason, faltaban a Bernardo para completar el gran lote territorial que había administrado Berenguer.

Bernardo volvió a actuar despóticamente sin tener en cuenta especialmente los deseos de la población de origen godo que antes había apoyado a Bera y luego a Berenguer. Decenas de quejas se presentaron en su contra en la Asamblea de Quierzy-sur-Oise de Septiembre del 838.

Desde 841 estuvo a menudo ausente participando en las luchas del Imperio y los condados fueron administrados por los respectivos vizcondes. En la batalla de Fontenoy-en-Puysaye (25 de junio de 841) Carlos el Calvo y Luis el Germánico vencieron a su hermano Lotario que, sin embargo, pudo replegarse al Sur con su ejército. Bernardo permaneció en los alrededores del campo de batalla, esperando su resultado, y al acabar, envió a Guillermo (hijo de su matrimonio con la dama Dhuoda) a ofrecer homenaje a Carlos el Calvo, y a prometerle que su padre conseguiría la sumisión de Pipino II de Aquitania (cosa que no tenía intención de realizar).

Durante la campaña en Aquitania del año 842, Carlos el Calvo decidió castigar a Bernardo desposeyéndole del condado de Tolosa que entregó al conde Acfredo (julio de 842), pero Bernardo rehusó aceptar la decisión y se rebeló abiertamente, aliado a Pipino II, expulsando a Acfredo de Tolosa (843). El conde (ducem) Guerín de Provenza, que en 842 dirigió la campaña en Aquitania, pasó a combatir en Septimania. Diversos hechos externos (la invasión normanda, la rebelión bretona) obligaron a cesar las luchas civiles, y en agosto de 843 se firmó el Tratado de Verdún que repartía el Imperio, quedando Septimania y Gothia en el lote de Carlos el Calvo, salvo el condado de Uzes, donde Bernardo poseía bienes patrimoniales, que era asignado a Lotario. Además el condado de Autun, reclamado por Guillermo, hijo de Bernardo, fue confiado a Guerín, rival de Bernardo. En 844 Carlos el Calvo volvió a Aquitania con el objetivo de someter a Pipino II y conquistar Tolosa. Parece que en un golpe de suerte Bernardo de Septimania fue capturado por las fuerzas imperiales quizás durante el ataque a Tolosa. Un historiador francés, Pierre Andoque, mantiene que Bernardo fue capturado avanzado el año 843 por el duque Guerín en Uzes, y que en 844 fue llevado ante Carlos cuando éste viajo a Aquitania. Sea como fuere, en mayo de 844 Bernardo fue presentado a Carlos tras su captura, quien ordenó su ejecución, siendo decapitado. No obstante, Pipino II y Guillermo, hijo de Bernardo, infringieron una severa derrota a Carlos en Angumois el 14 de junio de 844, y así los seguidores de Bernardo no fueron totalmente eliminados.