HISTORIA DE ESPAÑA

El nombre de Hispania en la Historia. Los Hispanos en el Imperio Romano

 

José María BLÁZQUEZ MARTÍNEZ

 

EL NOMBRE IBERIA

 

En el libro III de su Geografía, que es la base de nuestros conocimientos de los pueblos de la Hispania Antigua, el geógrafo griego Estrabón, muerto en el año 20, escribió: «Con el nombre de Iberia los antiguos griegos designaron todo el país, a partir del Ródano y del istmo que comprende los golfos de la Galia, mientras que los de hoy día colocan su límite en los Pirineos y dicen que las designaciones de Iberia y Hispania son sinónimas. Según otros, el nombre de Iberia no designó más que la región de la parte de acá del Ebro, a cuyos habitantes en principio llamaban igletas y ocupaban una región pequeña, al decir de Asclepiades de Mirlea. Los romanos han designado a la región entera indiferentemente con los nombres de Iberia e Hispania y a sus partes les han llamado Ulterior y Citerior». Asclepiades de Mirlea, hacia el año 100 a.C., enseñó gramática en Turdetania, el sur, y escribió un libro sobre sus pueblos.

Conviene, pues, antes de referirnos al término Hispania, decir dos palabras sobre el término Iberia. Los escritores antiguos conocen dos Iberias, la del Ponto, y la del Occidente. Estrabón afirma que es probable que los iberos del Ponto y los iberos occidentales sean homónimos a causa de la existencia de minas de oro en ambos pueblos. El gran hispanista alemán A. Schulten, opinaba que debe tratarse de una interpolación, y A. García y Bellido, que es una curiosa hipótesis fuera de toda razón. Últimamente A. Domínguez Monedero ha estudiado el problema, llegando a unas conclusiones que son aceptadas, generalmente, por la investigación actual. Las relaciones entre las dos Iberias, por el momento, son inaceptables. A. Domínguez Monedero parte de dos mitos o ciclos míticos concretos, que relacionan el Ponto Euxino con Occidente, o sea, con la Península Ibérica. Se asignaría por los griegos un nombre ya conocido a una tierra recientemente descubierta. El mito, localizado en ambas zonas, sería el de Heracles. Las conclusiones del importante trabajo de A. Domínguez Monedero son las siguientes:

El nombre de Iberia se aplicó a una zona concreta de Occidente, que después se extendió hasta las tierras del Interior.

La primera región que recibió el nombre de Iberia seria la desembocadura del Tinto en Huelva.


Se llamaría a esta región Iberia por tener una serie de coincidencias con la Iberia del Ponto Euxino. Un mito del ciclo de Heracles primero se sitúa por los griegos en el Ponto y después en Occidente.

El segundo mito sería el de Jasón y el Vellocino de oro, cuya ubicación en el Ponto Euxino es anterior a los primeros tanteos de los griegos en Occidente, después del 635 o 625 a.C., año del viaje de Colaios de Samos. El término se refiere a un lugar geográfico, y no a un pueblo.

Del concepto de Iberia deriva el de íbero.

En principio el término se aplicó a la costa mediterránea y, después, a parte de la atlántica. Antes de Plinio, que fue procurador de la provincia Tarraconense en época Flavia, hacia el 74, en que la Península Ibérica era bien conocida para la administración romana, no existe ningún pueblo específicamente íbero.

En época imperial, y después, los autores latinos identificaron Iberia con Hispania.

Para A. Domínguez Monedero carece de sentido hablar de cultura íbera.

 

ETIMOLOGÍA DE LA PALABRA HISPANIA

 

Estrabón, en el texto anteriormente citado utiliza el término Ispania, y Artemidoro, según Esteban de Bizancio, Spania, por aféresis como Spalis por Hispalis.

Los testimonios más antiguos de la palabra Hispania se encuentran en el historiador romano, amigo de Augusto, Tito Livio, al narrar los sucesos de la Segunda Guerra Púnica (218-202 a.C.) acaecidos en Hispania. Así al contar la llegada de los romanos a Hispania para apartarla de los cartagineses, destruida por Aníbal Sagunto (218 a.C.). En la alocución de Aníbal a los soldados después del mismo suceso; con ocasión de la llegada de Cn. Cornelio Escipión a Hispania; al mencionar una cohorte de los soldados hispanos, que militaban en el ejército de Aníbal, se refiere al año 217 a.C. En este mismo año menciona las torres que tenía Hispania al hablar de los sucesos de Hispania en general. Las citas se podían alargar. Tito Livio siempre que habla de Hispania, que lo hace muy frecuentemente al narrar diferentes sucesos, siempre utiliza la palabra Hispania para referirse a ella.

A. Schulten supone que este nombre lo tomaría Tito Livio de los analistas de su época, que utilizó en la redacción de su Historia de Roma, o de los escritos, hoy perdidos, del cónsul Catón, que llegó a Hispania una vez que las conquistas romanas se habían perdido después del año 197 a.C., año que se sublevaron todos los territorios conquistados por Roma. En este mismo año, según Tito Livio, Hispania se dividía en Ulterior y Citerior. Los escritores latinos usaron siempre la palabra Hispania, como Cicerón, César, Mela, Plinio el Viejo. Isidoro recoge la hipótesis de que algunos hacen derivar Hispania del héroe epónimo Hispalo, derivación muy corriente en la Antigüedad tratándose de topónimos. Unen Hispano con Hispalo. Mela, Silio Italico y Estrabón, autores todos del s. I, aproximan las dos formas como si fueran iguales. En esta proposición, también seguida por Orígenes en el s. III, puede haber una raíz fenicia, que tendría que ser ṣ pn y ṣ pl. La palabra de origen sería la primera, de donde derivaría la segunda. Se ha interpretado la palabra spn, saphan, como conejo. Hispania sería la “tierra de conejos”, por la abundancia de este animal en ella. A. Schulten, siguiendo a Littmam, deriva la palabra Ispn-ia del fenicio i-shphan-im, isla o costa de conejos, que explicaría mejor la palabra romana i-span-ia, derivándola de i-shphan-im, mejor que de shaphan. J.M. Solá-Solé, pensaba más en la raíz SPN, norte y en la forma Y+SPNY, costa norteña.

J.L. Cunchillos ha citado estas explicaciones y ha sugerido otra nueva, que parece más aceptable. Este autor, después de un concienzudo análisis, descarta la interpretación de Hispania, tierra de conejos. Acepta la propuesta de Trigueros y de Solá-Solé, que la palabra Hispania de la que deriva España, se originaría en el mundo fenicios de finales del II milenio. Las tres partes de ̉i+spān+ya se explican perfectamente en la lengua semita noroccidental de final del II milenio a.C. y sólo en este contexto.

La i, tanto en hebreo como en fenicio, significaía “isla” o “costa”; spān de significar montaña pasaría a norte; ya es el sufijo utilizado en lengua griega y latina para nombres de regiones.

Se ha pensado que los fenicios llegados a la Península Ibérica designaron la parte que conocían de ella como “costa norteña”, en oposición y para diferenciarla de la costa africana.

J.L. Cunchillos propone otra interpretación para Hispania. ̉I+spān+ya significaría “costa de metales”, o mejor “isla donde se chapean o baten metales”. Span de la raíz spy, significaría “revestir de placas de metal”. La terminación ya de ispānya se explicaría como terminación de nombre de oficio, documentado en ugarítico.

Esta explicación de J.L. Cunchillos parece más aceptable, ya que los fenicios venían a Hispania a por metales, y de ellos llenaban Grecia, el Egeo y el Próximo Oriente, según testimonio de Diodoro Sículo, historiador siciliano de la época de Augusto. Algún filólogo orientalista no acepta, sin embargo, filológicamente esta interpretación.

 

EN TERRITORIO DE HISPANIA

 

Estrabón ya consideraba a Iberia o Hispania en su libro III de la Geografía, como una unidad geográfica, aunque con diversas culturas, pueblos y economías. Esta concepción de unidad desde los Pirineos para abajo, data, por lo menos, desde la terminación de la guerra sertoriana, en el 72 a.C., cuando Pormpeyo, en la línea de división entre Hispania y Galia levantó un trofeo, trofeo que han aparecido recientemente y que están en la actual línea divisoria entre España y Francia. Esta separación posiblemente ya remonta a Posidonio, que a comienzos del s. I a.C., visitó Hispania y Galia.

 

 

LOS HISPANOS EN LA ADMINISTRACIÓN ROMANA

 

En la alta administración de Roma durante la época imperial, los hispanos tuvieron dos momentos importantes. El primero comprendería los años de los emperadores flavios y de Trajano. El segundo los años del gobierno de Teodosio.

 

Finales de la República Romana: Los Balbo

 

A finales de la República romana, dos personajes hispanos descollaron en Roma, Lucio Cornelio Balbo el Mayor y su sobrino Lucio Cornelio el Joven. Eran inmensamente ricos. Cádiz, por estos años, era una ciudad de supermillonarios, que vivían en Roma o en alta mar. Estrabón cuenta que en un censo que se hizo en su época, se contaron hasta 500 caballeros, hombres de negocios por excelencia, número superior al de cualquier ciudad de Italia, fuera de Roma y de Pavia. Los Balbo podían tener la riqueza en minas. Al final de la guerra Sertoriana (80-72 a.C.) debieron alcanzar la ciudadanía romana otorgada por Cn. Pompeyo.

En el año 60 a.C., vuelto César de Hispania, donde había sido pretor, L. Cornelio Balbo el Mayor, medió entre César y Pompeyo y se pudo constituir el primer triunvirato. Poco antes de morir asesinado el dictador, en el 44 a.C., triunfaban ya los Balbo en Roma. L. Cornelio Balbo el Mayor aconsejó a César en asuntos económicos, según indicación de Cicerón. Su amistad con César data del año 68 a.C., cuando César vino por primera vez a Hispania en calidad de cuestor de C. Antistio. Ahora debió descubrir el futuro dictador sus extraordinarias cualidades como hombre de negocios. Ya entonces debía contar con una gran fortuna. César en el año 59, siendo cónsul, lo empleó en misiones de confianza. Teófanes de Mitilene, historiador, le nombró heredero, lo que indica que era ya un personaje de gran prestigio. Los dos Balbo, tío y sobrino, durante la guerra civil entre César y Pompeyo, apoyaron a César.


Asesinado César en los Idus de marzo del 44 a.C., L. Cornelio Balbo, el Mayor, se apoyó en Octaviano. En el año 43 a.C., siendo cuestor, Cicerón menciona gran cantidad de oro y de plata que obtuvo de los fondos públicos de Cádiz. Alcanzó el consulado en el año 40 a.C., siendo el primer provinciano que logró tal distinción. En el año 20 a.C., fue nombrado gobernador de Africa y venció a los garamentes, tribu del Sahara. Por esta victoria alcanzó el triunfo en el 19 a.C., siendo el primer provinciano que obtuvo este altísimo reconocimiento. Costeó en Roma la construcción de un teatro de piedra que se levantó en el Campo de Marte, lo que prueba que era inmensamente rico.

Su sobrino, Lucio Cornelio Balbo, el menor, se menciona como propretor de la provincia Citerior, como lo indican ciertas acusaciones monetales.

 

Los hispanos en el Senado bajo Trajano y Adriano

 

El tema fue estudiado hace años por el hispanista de la Universidad de Burdeos R. Etienne y por la profesora C. Castillo de la Universidad de Navarra. Los senadores hispanos aparecen en el Senado bajo el emperador Vespasiano, que fue el encargado de conceder el Ius Latti a todos los hispanos hacia el año 73 a.C. Bajo los años del gobierno del emperador Trajano (98-117), llegaron al Senado 14 nuevos senadores hispanos, y durante el de su sucesor, sólo 6. Durante el gobierno de Nerva (96-98) se conocen los nombres de 14 senadores hispanos. Tan sólo se recuerdan algunos de los principales.

 

M. Annius Verus, padre

 

Fue elevado al rango patricio por Vespasiano y Tito en el año 73 ó 74. Era hijo de Annius Verus, que era originario de Ucubi, hoy Espejo. Pudo muy bien nacer en esta ciudad bética y pasar a Cádiz donde nacerían sus dos hijos. Fue suegro de Antonino Pio y abuelo de Marco Aurelio. En el año 97 fue cónsul; en el 101-102, pontífice o flamen; en el 105 arval y en 121 cónsul por segunda vez; este mismo año prefecto de Roma y en 126 cónsul por tercera vez.

 

L. Tulius Ursus Servianus

 

Nació en Itálica. En el año 98 Trajano le nombró comandante del ejército de Germania Superior y a continuación legado de Pannonia. En 102 figura como cónsul por segunda vez y en 134 por tercera vez.

 

G. Licinius Silvanus Granianus Quadronius Proculus

 

Era originario de la provincia Tarraconense. Desempeñó los cargos de III vir monetalis, tribuno de la legión VI Victrix, cónsul sufecto en 106. En 123-124, siendo procónsul de Asia, escribió a Adriano sobre los cristianos.

 

Licinius Sura

 

Seguramente procedía de Itálica. Fue íntimo de Trajano. Su cursus honorum en la alta administración romana era excelente, pues fue IV vir viarum curandarum; cuestor de Acaya; tribuno de la plebe y pretor en tiempos de Domiciano; legado dos veces; cónsul por primera vez en el 97; legado augusto propretor en Germania Inferior del 98 al 100/101; el mismo cargo en la guerra dácica. En 101/102 desempeñó, probablemente, el cargo de pontífice o flamen. En 102 fue cónsul por segunda vez, y por tercera en 107. Finalmente desempeñó el cargo de sodalis augustalis.

 

Ulpius Traianus

 

Oriundo de Itálica, fue el padre del emperador Trajano. Durante la guerra de Judea (67/68) mandaba la legión X Fretensis. Desempeñó los cargos de procónsul en la Bética; en el 75 y 77 el de legado propraetore de Siria; durante este último cargo su hijo Trajano fue tribunus militum y por sus victorias contra los partos alcanzó los ornamenta triumphalis. En el año 79/80 figura como procónsul de Asia; a continuación fue X vir sacris faciundis, sodalis flavialis.

 

M. Ulpius Traianus Imp. Caesar Nerva Traianus Augustus

 

Nació en Itálica y era hijo del anterior. 10 años fue tribunus militum en Siria. Desempeñó las magistraturas de cuestor en el 78; de pretor en el 83/85 y legado de la legión. Para reprimir la revuelta de Antoninus Saturninus trasladó el ejército de Hispania a Germania Superior. En el año 91 fue cónsul. Nerva le nombró gobernador de Germania Superior. En el año 97 fue adoptado como sucesor por Nerva.

 

Senadores hispanos creados por Trajano

 

El primero que debe recordarse es P. Aelius Hadrianus Imp. Caesar Traianus Hadrianus Augustus. Nació en Itálica y no en Roma. En Mesia Superior fue tribuno militar de la legión II Adiutrix en el 95; y en Moesia Inferior de la V Macedonica y de la XXII Primigenia en Germania Superior. En el año 101 desempeñó la magistratura de cuestor. En el 108 era cónsul sufecto; en el 118 cónsul por segunda vez; y en 119 por tercera. Su preparación para el gobierno de Roma era muy buena.

A. Platorius Nepos Aponius Italicus Mamilianus C. Licinius Pollio. Nació en Itálica o en Córdoba. Desempeñó muchos cargos como el de III vir capitalis; tribuno militar de la legión XXII Primigenia; pretor de Macedonia; tribuno de la plebe; pretor curarum viandarum Cassiae, Claudiae, Cuniniae, Novae Traianae; legado augusto en la Legion I Adiutrix; en 117/118 legado augusto propretor en la provincia de Tracia; cónsul sufecto en 119; en 120-122, en Germania Inferior, legado augusto propretor, y en 129 el mismo cargo en Britannia.

 

 

Senadores hispanos creados por Adriano

 

El más importante de los creados por Adriano es L. Minucius Natalis Quadronius Verus. Nació en Barcelona. Desempeñó importantes magistraturas como las de III vir monetalis; tribuno militar de la I Adiutrix, de la XII Claudia, de la XIII Gemina; cuestor y al mismo tiempo legado junto a su padre, que era procónsul de Africa en 123/124; legado de la legión VI Victrix en Britannia, hacia 130; también fue curator viae Flaminiae, prefecto de los alimentos, cónsul sufecto hacia el año 133, curator de las obras públicas, de los templos y legado augusto propretor en Mesia Inferior al final del gobierno de Adriano.

De Itálica, patria chica de los emperadores Trajano y Adriano, proceden 9 senadores, 3 de Cádiz, 1 de Salpensa, de Illiberris, de Córdoba y de Ucubi respectivamente, todas estas ciudades se encuentran en el sur de Hispania. En la costa levantina, 4 son originarios de Barcelona, 3 de Tarragona, 1 de Sagunto y otro de Valencia.

Alrededor de Trajano hubo un clan de hispanos de los que se sirvió el emperador en su gobierno. Adriano prescindió de este clan.

Trajano tuvo un competidor en el trono imperial en la persona de Marcus Cornelius Nigrinus Curiatius Maternus, de origen hispano. Era uno de los homines novi procedentes del orden ecuestre que Vespasiano llevó al Senado. Su carrera era deslumbrante. Fue tribuno militar de la legión XIIII Gemina; legado de la legión VIII Augusta, posiblemente gobernador de Aquitania. En el año 83 fue cónsul sufecto. Intervino en la guerra dácica en tiempos de Domiciano. Fue gobernador de Mesia. En el año 89 estaba en el frente dácico. No antes del 94/95 fue gobernador de Siria. Obtuvo multitud de condecoraciones: dos coronae vallares, dos coronae murales, dos coronae clasicae, dos coronae aureae , dos hastae purae y ocho vexilla. Debía ser originario del Municipium Liria Edetanorum (Valencia), donde ha aparecido una inscripción con todos los honores militares.

 

Los caballeros hispanos en la administración imperial

 

El tema fue estudiado por H.G Pflaum hace años. La lista, 19 en total, va de comienzos del Imperio al s. II. Han desempeñado puestos importantes en todos los lugares del Imperio: en Mauritania Caesariensis, en Aquitania, en Germania, en Siria y Acaia, en Alejandría, en Egipto, en Lusitania y en la Bética. Fueron comandantes de las dos flotas, de Rávena y del Miseno. En Roma intervinieron en asuntos monetales y de alimentos. Uno fue tutor del futuro emperador Adriano. 10 proceden de la Hispania Citerior (4 de Tarragona y 1 respectivamente de Sagunto, Cástulo, Iuliobriga y Totana y 2 de Caesaraugusta). 8 de la Bética (1 respectivamente de Cadiz, Itálica, Hispalis, Obulco y uno de origen indeterminado de la Bética). A uno se le llama simplemente hispano. El número de funcionarios ecuestres hispanos es más bien reducido.

 

LOS EMPERADORES HISPANOS

 

TRAJANO

 

Fue el primer provincial que llegó a ser emperador. Había nacido en Itálica. Probablemente no era descendiente de los colonos itálicos asentados en la ciudad, sino perteneciente a una familia turdetana, plenamente romanizada. Tanto la historiografía antigua, como la moderna le ha sido muy favorable. En el año 100, el Senado le concedió el título de optimus princeps.

 

Características de su gobierno

 

Su política se caracterizó por seguir en la económico, en lo militar y en lo político el programa puesto en marcha por los emperadores flavios, y concretamente por Domiciano. Llevó al Imperio Romano al momento de mayor extensión territorial. Su adopción por Nerva se debe, muy probablemente a L. Licinio Sura, y no a sus méritos militares, que no eran muy relevantes en el año 98. Su política interna se basó en la concordia alcanzada entre el Senado, la aristocracia senatorial y el emperador. Trajano prescindió de toda demostración de poder autocrático restaurado por los emperadores flavios. Estableció fácilmente relaciones de amistad, que vincularon su persona y su familia con muchos individuos. Se dio cierto carácter religioso y aristocrático al gobierno de Trajano. Se estableció una relación directa entre Júpiter y el emperador, concepción desarrollada en el Panegírico de Plinio a Trajano, reforzada con imágenes en las monedas y en las inscripciones. De este modo el régimen aristocrático recibió una legitimación religiosa y carismática.

Esta concepción arranca de Domiciano. Trajano desarrolló el concepto de invencibilidad del emperador, como fuente de carisma. Trajano necesitaba una victoria aplastante, donde Domiciano había fracasado.

Trajano fue un militar nato. Sus guerras de conquista de Dacia y del Oriente obedecen a la necesidad de justificar su adopción y a la ideología dominante en Roma. La guerra contra los partos no solucionó el peligro.


 

Las guerras dácicas

 

La primera duró del 101 al 102 y la segunda del 105 al 106. Al haberse perdido la casi totalidad de las fuentes escritas sobre los años de gobierno de Trajano, las únicas fuentes para las guerras dácicas son la Columna de Trajano, construida entre los años 110-113 en Roma, y el Tropaeum Traiani de Adamklisi. La ideología de Trajano durante las guerras dácicas queda bien reflejada en las monedas. Se presta especial importancia en las acusaciones a las divinidades, Hércules, Virtus, Marte, Minerva. Igualmente a la Victoria, al triunfo, a la celebración del triunfo, a los dacios vencidos, a la Pax, a la Securitas, a la Dea Roma y a la fundación de la colonia Ulpia Traiana Augusta Dacica Sarmizegetusa, a monumentos y a los alimentos de Italia.

Con la conquista de Dacia, Trajano incorporó al Imperio un territorio rico en minas, donde se asentaron gran número de colonos. Su colonización fue rápida y profunda y fue uno de los puntos fundamentales de su política, como lo fue de César y de Augusto. Contó con 30 legiones más las tropas auxiliares.

 

Guerras en Oriente

 

En el invierno del 104/105 Trajano anexionó el reino de los Nabateos y creó la nueva provincia de Arabia que controlaba la ruta caravanera que atravesaba Arabia e inundaba el Imperio de productos exóticos y de lujo.

Trajano intervino en el conflicto dinástico de Armenia, reino clave en la lucha contra los partos. En el 113 trasladó al Oriente gran número de tropas. En el 114 Trajano colocó su cuartel en Antioquía.

La guerra contra los partos obedece al deseo de gloria del emperador. La ciudad de Nisibi fue tomada por las armas. En 10 meses conquistó Armenia y Mesopotamia Central. Se capturó Dura-Europos y se creó la provincia de Mesopotamia con los territorios comprendidos entre el Eufrates y el Tigris, excepto Osroene.

En el año 115 estalló una gran revuelta judaica debida al fanatismo religioso, que se extendió por Cirenaica, Chipre, Egipto, Mesopotamia y Palestina. Como resultado de esta revuelta, la población judía fue mermada considerablemente.

 

Política de Trajano en Oriente

 

En Tracia la política de Trajano llevó a la creación de ciudades, ya que había pocas. 8 llevan el nombre de Trajano: Traianopolis, Augusta Traiana y Ulpia Traiana; 4 añadieron la palabra Ulpia al topónimo primitivo: Sardita, Pantalia, Topirus y Bizye. Otras fundaciones trajaneas al norte fueron: Ulpia Nicopolis ad Istrum y Ulpia Marcianopolis. 9 de estas ciudades fueron nuevas creaciones. Trajano se sirvió de estas ciudades para la administración romana.

En el reino Nabateo, incorporado a Roma en el 106, trasladó la capital a Petra y rehizo Bostra. En Bitinia, Prusa se convirtió en ciudad autónoma. La política seguida por Trajano consistió en coronar a los reyes indígenas.

 

Política de Trajano en la Europa Central

 

Xanten recibió el estatuto colonial por Trajano y se llamó Colonia Ulpia Traiana. La ciudad fue amurallada. Tenía foro, capitolio, termas, anfiteatro, y un santuario dedicado a las Matres. Contaba con buenos edificios comerciales y artesanales. La frontera entre las dos Germanias sufrió continuas tranformaciones. Se desarrolló el urbanismo de Batavodurum y la administración romana. Trajano consolidó la frontera del Rhin y del Danubio. Pannonia se convirtió en base de operaciones para la guerra dácica. En Pannonia superior existían tres colonias. La flota del Rhin garantizaba la paz en los ríos Rhin y Danubio. La base naval era la colonia Alterburg. Trajano creó la provincia de Mesia entre los años 99-101. Se fundaron ciudades como Ulpia Oescus, Marcianopolis y Nicopolia a Istrum. Durostorum, en el Danubio Inferior alcanzó una gran importancia económica.

 

Política de Trajano

 

La política de Trajano quedó bien reflejada en los 27 relieves del arco de Benevento. En dos escenas de la parte inferior se representa la llegada del Emperador a Roma como ciudadano privado. Los relieves de la parte superior aluden a la política interna y a las iniciativas imperiales. Los relieves de la derecha del lado situado hacia la ciudad recuerdan la economía y las construcciones de los puertos de Roma, Ostia, Ancona, Terracina y Centumellis. En dos relieves de la parte interior, Trajano actœa en público. Los relieves de la bóveda aluden a las victorias del emperador. En los relieves de la gran inscripción los dioses reciben a Trajano. Los relieves de la parte central del arco se refieren a la política interna y a las iniciativas de Trajano que garantizan la seguridad del Imperio. Las escenas del arco de Benevento, a diferencia de las triunfales de Roma, como las de Tito, Septimio Severo y Constantino, que celebran la victoria, reflejan un programa realizado, o a realizar. Trajano logró que sus mandatos y cartas fueran consideradas leyes del Estado. Los senadoconsultos salidos del Senado y las constituciones imperiales fueron las únicas fuentes de legislación. Aumentó el poder del Consejo del Príncipe que juzgaba cuestiones personales. Algunas disposiciones de Trajano fueron excesivamente duras, como las referentes al asesinato del pater familias. Fue contrario a la creación de nuevos colegios. Al igual que César, concedió con gran generosidad la ciudadanía. Fue rígido en la administración del dinero de los municipios. Envió administradores a las ciudades de Italia. Intervino en ciertas ciudades como Acaya y modeló la carrera ecuestre.

 

Política edilicia

 

Durante los años del gobierno de Trajano se desarrolló mucho la arquitectura dentro y fuera de Italia. En Roma se construyeron el Foro de Trajano, la Basílica Ulpia, las dos bibliotecas, la columna Trajana, los mercardos, las termas y terminó la construcción del templo consagrado a Venus Genetrix, empezado por César.

 

Fuera de Roma, en Italia, el monumento más importante fue el arco de Ancona. De tiempos de Trajano datan importantes monumentos en las provincias, como los puentes de Alcántara y del Segura y la terminación del acueducto de Segovia en Hispania .

En Itálica comenzó el templo dedicado a la Victoria Augusta en honor de Trajano. En Augustobriga se levantó un templo del que se conserva la fachada. En Bará se construyó el arco en el límite de la colonia Tarraco. En Cápara se levantó el único arco tetrapilo de Hispania.

En Britannia se restauraron los muros de Eburaeum. En ilyricum , en esta época se data la puerta monumental de Asseria. En Dyrachium un particular costeó la biblioteca. En Oriente, a los tiempos de Trajano se deben algunas tumbas de Petra; en Gerasa un arco fechado en el año 115; en Palmira, importante ciudad caravanera, la torre de Alahbel; en Antioquía, capital de Siria, un conjunto de edificios públicos, como un ninfeo, un teatro, un acueducto y un canal; el templo dedicado a Trajano en Cilicia; el inicio del Traianeum de Pérgamo; el ninfeo de tres pisos de Mileto, uno de los más importantes puertos y mercados del Oriente; la biblioteca de Efeso, datada en el 115; las puertas del Artemision de Efeso, uno de los santuarios más famosos de la Antiguedad y otros varios.

Hasta Africa llegó la política edilicia de Trajano. En Alejandría se levantó un arco en honor de Trajano. El emperador se ocupó de los templos de Egipto. En Esneh-Latopolis se restauró el templo del dios Chnum. En la isla de File se levantó un santuario y en el 116, en el oasis de Tibe, un templo en honor de Trajano.

También a Africa llegó el cuidado del emperador. En la colonia Ulpia Marciana Traiana Thamugadi se construyó un arco triunfal en honor de Trajano; un capitolio se levantó en el Municipium Ulpium Traianum Augustum Thubursicum; en Cirta se reconstruyeron las termas; en Thagura se restauró el capitolio y se levantó el arco triunfal de Marctaris.

Trajano contó para su importante labor edilicia con un excelente arquitecto que marcó época, el sirio Apolodoro de Damasco, al que se deben la Basílica Ulpia, posiblemente las termas y seguramente la Columna Trajana en Roma, así como el puente sobre el Danubio.

 

Escultura

 

Los retratos de Trajano marcaron un punto de partida en la escultura romana. Los retratos expresan las cualidades del retratado. No está divinizado. El mejor retrato de cuerpo entero, ya divinizado, es el hallado en Itálica. Ya en época de Trajano en Itálica trabajaba un taller de escultura que copiaba modelos griegos como el Anadúmeno de Mirón, con gran exactitud.

 

La red viaria

 

Trajano prestó interés, igualmente, a la restauración y creación de la red viaria. En Italia se construyó el tramo de la calzada que unía Forum Apii y Terracina. Se reparó a fondo la Via Salaria en el 111, y la Via Latina en el 115; igualmente las dos calzadas de Etruria, la Cassia y la Claudia antes del año 108. Se prolongó hasta Benevento la Via Traiana.

En época de Trajano también se restauraron las calzadas hispanas, como la Via de la Plata que unía Hispalis con Asturica Augusta, capital del distrito minero, rico en oro, del noroeste; la calzada que desde esta última ciudad llevaba a la Gallia; la vía que unía Cástulo, importante centro minero, con Cartago Nova, el mejor puerto de toda la costa levantina, y la Via Augustea que bordeaba el Guadalquivir.

En Galia y Britannia se completó la red viaria. Se abrieron nuevos trazados en Ilyricum y en Dalmacia. Se reparó la red viaria de Mesia, al igual que en Tracia. Las calzadas de Dacia fueron construidas por el ejército con fines militares.

En Oriente se rehicieron las vías de Arabia y de Mesopotamia, como resultado de las guerras. Galatia, en Asia Menor, se cubrió de una red de carreteras. En Egipto se reparó el canal. En Numidia, en los años 100-101 y 104 se constuyó la red viaria. En Cirenaica, se unió, mediante una calzada, Apolonia y Cirene.

La política edilicia y viaria de Trajano es uno de los puntos más importantes de su gobierno y el de mayor impacto para el futuro. Continuó en este aspecto la política de los emperadores flavios. Utilizó esta política magníficamente como propaganda. A partir del 107 gastó grandes sumas de dinero en distribuir alimentos y en juegos. El botín de Dacia permitió estos fabulosos gastos.

 

Política económica

 

En las acuñaciones de monedas durante los años de Trajano, se observa un equilibrio entre reservas y finanzas. El emperador fue contrario a una política de restricciones. Tendió a un proteccionismo. Renunció enseguida al aurum coronarium y redujo inmediatamente el número de personas sujetas a la vicesima hereditatum.

En este época las minas de Cartago Nova, las más ricas del todo el mundo antiguo y las de Sierra Morena estaban agotadas, pero esta falta se compensó con las recientes explotaciones de oro de Dacia. En las minas de oro del noroeste hispano se seguía trabajando.

Las acuñaciones de monedas por Trajano indican claramente las líneas generales de su política económica, los aspectos fundamentales de su carácter, de su política en general, de sus relaciones con el Senado, con el pueblo, con su familia y sus ideas religiosas.

 

Política demográfica

 

Las instituciones alimenticias, que funcionaban ya en época flavia, fueron la obra de asistencia social destinada a las ciudades de Italia y de provincias, no a Roma, más importantes. Prueban la existencia de masas de niños desheredados que vagabundeaban por las ciudades. Se ha calculado en 117 las ciudades que recibían los beneficios de asistencia, cifra que indica una fuerte crisis en la economía itálica.

 

Trajano y los cristianos

 

Uno de los documentos más importantes emitidos por Trajano es su contestación al problema que le planteó Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, sobre la política a seguir con los cristianos, en los que no había encontrado crimen alguno. Los templos paganos de Bitinia estaban vacios. Trajano ordenó no perseguir a los cristianos de oficio, ni aceptar denuncias anónimas y sancionar las acusaciones falsas. Se ha considerado una respuesta justa que marcó la pauta de las relaciones con los cristianos hasta la persecución de Decio (249-251).

 

Política de Trajano con los santuarios oraculares

 

Trajano estuvo en buenas relaciones con varios de los grandes centros oraculares, como los de Claros, Mileto, Heliopolis, etc.

 

Una nueva dinastía, la Ulpia Aelia

 

A. Canto ha insistido que la dinastía de los Antoninos en la que se incluían los emperadores Trajano y Adriano debía llamarse Ulpia Aelia. Los argumentos son de peso. Los historiadores no se han puesto de acuerdo en como agrupar y denominar a los emperadores del s. II, al revés de los sucedido con los Julio-Claudios, con los Flavios y con los Severos. Otros autores los han agrupado por una definición económica-social, agrupándolos dentro del periodo de apogeo del Imperio, después seguían el declive y la decadencia.

La escuela anglosajona se fijó más bien en la bondad de los reinados. Tácito y Plinio el Joven expresaron los principios de adopción en los casos de Galba-Pisón y Nerva-Trajano. Piensa A. Cantó que las adopciones fueron una operación más bien de maquillaje.

El primer Antonino propiamente no subió al trono imperial hasta el 138, y era de origen Galo, de Nimes, como puntualizan las fuentes, y el único que no tenía relaciones de sangre con la familia de los Aelios. Estaba muy vinculado de hecho con el partido hispano, por su matrimonio con la hija del tres veces cónsul M. Annius Verus, natural de Córdoba. Antonino Pio no tuvo hijos y era el tío político del verdadero heredero de Adriano, Marco Aurelio. Fueron estos motivos los que movieron a Adriano, que había perdido inesperadamente a su heredero y posible hijo bastardo Lucio Aelio Vero I, a decidirse por Antonino Pio. Esta elección la amarró mediante una lex y fuertes condiciones, sujetando al marido de Annia Faustina a la gens Aelia I, prohibiendo hacer sus propias adopciones, Adriano le impuso a sus herederos. Antonino Pio fue en realidad elegido a última hora.

Sólo hubo dos herederos de Adriano, un joven de 17 años y un niño de 7. Según las fuentes contemporáneas sólo existieron dos Antoninos, Antonino Pio y Marco Aurelio, ambos eran legalmente Aelii. Es, pues, un contrasentido hacer de Antonino Pio la cabeza de una dinastía a la que se incorporó tarde.

Después de Nerva, los seis emperadores siguientes entre si tienen claras pruebas de consanguinidad y parentesco, y así como nacimiento, raices o poderosas conexiones con la Bética. Por esta razón A. Canto propone a la dinastía de los Antoninos como una verdadera dinastía de origen hispano, que abarca desde Trajano hasta Cómodo, muerto en 182, que era un Aelius, dato poco conocido. Los apellidos Ulpius y Aelius son los fundamentales. Aurelio Victor demuestra que los emperadores que siguen a la muerte de Domiciano acaecida en 96, fueron considerados por los romanos como un conjunto y todos ellos como provinciales de origen con respecto a Roma e Italia. Según Herodiano los romanos vieron a Cómodo (181-182) como un emperador de la cuarta generación descendiente de Trajano, a través de Matidia II y de las dos Annias Faustinas. Trajano, al no tener hijos adoptó como sucesor a Adriano después de la guerra de Oriente.

 

ADRIANO

 

Fue el segundo emperador de Roma de origen hispano, había nacido en Itálica y no en Roma como generalmente se informa. Pasaba el tiempo cazando en Sierra Morena. La caza fue una de las grandes pasiones de su vida. En varios medallones de un arco suyo, después empotrados en el Arco de Constantino en Roma, se representan diversas cacerías del emperador, del jabalí, del oso, del león y la ofrenda a Diana, diosa de la caza. Trajano (SHA, Vita Hadr. 1) se vio obligado a llevarlo a Roma. Tenía un carácter diferente del de Trajano. Su política fue también distinta. Ya se ha señalado su carrera antes de llegar al poder supremo del Imperio.

 

Programa político

 

Durante los años del gobierno de Adriano el Senado fue perdiendo parte de su poder y de sus funciones. En cambio Adriano se sirvió en la administración de los caballeros con frecuencia, en detrimento de los senadores. La actividad política del emperador, en gran parte, se centró en los asuntos de Roma y en los problemas de habituallamiento a una población de cerca de un millón de habitantes. Su política tendió a crear la sensación entre el pueblo de confianza, de seguridad y de bienestar.

Se opuso decididamente a la política seguida por Trajano de guerras y de conquistas. Gobernó con un cierto paternalismo y procuró mantenerse en buenas relaciones con el pueblo. Intensificó las funciones de la justicia y de arbitraje. Esta política llevó al príncipe a actos de clemencia y a fuertes represiones, lo que se explica por una marcada tendencia a la innovación y a la puesta al día de las líneas fundamentales del derecho.

En este punto concreto y en el conjunto de su política interna se apoyó Adriano en la convicción de la superioridad de las costumbres, de la conciencia jurídica de los ciudadanos romanos y de la cultura romana.

Adriano basó su política en la superioridad política y moral, jurídica y administrativa de Roma. Motivos ya presentes en la cultura romana de época augustea, que continuaron vigentes bajo Adriano. La muerte de cuatro senadores de rango consular, se explica, fácilmente por la tutela ejercida por el emperador sobre la policía y por la seguridad imperial.

Los cuatro pertenecían al círculo de Trajano y los cuatro habían escalado la cumbre de la carrera senatorial. Estos cuatro senadores son: Lusius Quietus, comandante de la caballería de Mauritania en tiempos de Domiciano. Intervino en la guerra dácica, fue admitido al Senado y llegó al consulado bajo Trajano. Participó en la guerra contra los partos y en la revuelta hebrea en Judea y en Mesopotamia. Era partidario de continuar la guerra y las conquistas.

G. Avidius Nigrinus, hijo de un cónsul de tiempos de Domiciano, que fue procónsul en Grecia y nieto de T. Avidius Quietus, que fue procónsul en tiempos de Domiciano. Fue amigo de Plutarco y frecuentó los ambientes literarios. Fue legado imperial en Grecia.

A. Cornelius Palma Frontonianus. Conquistó la Arabia Petra y alcanzó por esta conquista el triunfo. Pertenecía por familia a la alta aristocracia itálica que apoyó a Trajano. Se tienen pocas noticias sobre Publilius Celsus, dos veces cónsul bajo Trajano. Tres de estos senadores pertenecían a la vieja aristocracia itálica. Los cuatro fueron asesinados sin proceso bajo la acusación de conspirar con otros antes de la llegada de Adriano a Roma. Intentaban eliminarlo para impedir el cambio político y militar. En la alta sociedad romano-itálica había miembros que habían desempeñado importantes cargos, que se oponían a cualquier cambio en la política seguida por Trajano. Adriano no podía contar con la colaboración total, como Trajano, de la vieja aristocracia local itálica, que veía en el cambio de política peligrar sus intereses vitales y sus privilegios.

Incluso el prefecto de Roma, Bebius Macrus era considerado peligroso para el nuevo emperador. Bajo Trajano fue gobernador de la Bética, provincia que suministraba todo el aceite necesario a Roma. Fue cónsul en el 103. Sin embargo, Adriano no era partidario de una política represiva, como lo prueba que llevó al Senado, dos años después, a Attianus y entregó la prefectura del pretorio a Q. Marcius Turbon, que en tiempos de Trajano había servido en la marina militar, al que propuso a continuación para gobernador de Mauritania, Dacia y Pannonia.

 

La economía itálica

 

Bajo Adriano mejoró la situación económica de Italia. Se creaba una nueva clase municipal y colonial de la que salieron varios senadores. Una medida buena dada por Adriano en Italia fue la supresión de las sociedades de publicanos para la recogida de los impuestos. Sustituyó a los rapaces publicanos por contratistas de tributos. En el segundo año de su gobierno perdonó el emperador las deudas tributarias de los itálicos, que ascendían a 900 millones de sestercios. Renunció al tributo en oro que le entregaban las colonias y los municipios itálicos, que debían entregar al subir un nuevo príncipe al poder y que ascendía a muchas libras. Esta medida indica una gran generosidad por parte del príncipe y favoreció a todos los itálicos.

Adriano y los sucesivos emperadores contaron con un gran patrimonio del príncipe, en fincas rústicas entregadas para su administración a un funcionario de rango ecuestre. En los territorios aptos para la recolección de cereales se asentaron colonos, que eran esclavos o libertos imperiales que dependían de la administración del patrimonio imperial. La agricultura itálica encontró una fuerte competencia en la de las provincias. Adriano utilizó la Lex manciana de años antes, que era en realidad una verdadera reforma agraria y que vinculaba al colono a la finca, principalmente cuando se ponían en explotación tierras no cultivadas. Los colonos debían pagar sólo durante algunos años. Si en toda la extensión del terreno se alcanzaba cierta producción los colonos se veían libres de pago,