HISTORIA DE ESPAÑA - FORMACIÓN DEL REINO HISPANOGODO

EL CALIFATO Y SU SISTEMA POLÍTICO

 

FUNDACIÓN DEL CALIFATO CORDOBÉS. ABDERRAMAN III

 

  El creador del Califato es Abderramán III (912-961). Abderraman III abre el período más brillante de la historia de Al-Andalus (912-1.008). Córdoba va a mantener una hegemonía cultural y política que irradia hacia otros países, especialmente, en el Norte de África.

  En 912, cuando Abderramán III es nombrado sucesor, la obediencia apenas llegaba a los alrededores de Córdoba, todo el resto del territorio, estaba en semi-rebeldía. Con una energía notable, el joven emir va a restablecer su poder en todo Al-Andalus: a)   Sometiendo a los señores “autónomos”. b)   Sometiendo a los núcleos rebeldes muladíes. En 928, ha conseguido la sumisión de todo Al-Andalus, proclamando el Califato.

  El Califato de Córdoba consistió en la autoproclamación de Abderramán III como Califa, que equivale a jefe de la Umma (comunidad musulmana), lo que implicaba la expulsión del anterior jefe de la Umma. ¿Aspiraba Abderramán III a reconquistar todo el Califato?, parece ser que no, que en ningún momento aspiró a ello. Debió pretender: a)   Neutralizar las aspiraciones de los fatimíes en el Norte de África. a)   Incrementar su prestigio con una dignidad superior.

 

LA LUCHA CONTRA LOS REINOS CRISTIANOS. LA DEFENSA DE LA FRONTERA

 

  La primera preocupación del nuevo Califato de Córdoba, va a ser la contención de la expansión de los reinos cristianos. Durante la crisis previa, la expansión había avanzado debido al apoyo exterior, más moral que otra cosa, y al clima de exaltación mesiánica que se vive en el Reino de Asturias durante el reinado de Alfonso III el Magno, fundamentado en unas crónicas proféticas que señalaban el final del dominio musulmán. El reino Astur-Leonés, se extiende por el valle del Duero, llegando a levantarse las fortalezas defensivas de Zamora, Toro, Roa, etc.. Lo mismo ocurre en el Valle del Ebro, donde en alianza con los reyes navarros, se ocupa Nájera, Piquera, etc.

  La reacción de Abderramán III, consiste en resucitar las aceifas, pero con ejércitos cada vez más poderosos. Campañas:

1.- Contra San Esteban de Gormaz. Primera derrota de Abderramán III.

2.- Valdejunquera. Victoria de Abderrhmán III.

3.- Pamplona, a la que saquea y obliga a volver a la obediencia de Córdoba, es decir, pagando los tributos.

4.- Valle del Duero (939). Campaña de la Omnipotencia. Abderramán III, organiza el mayor ejército (¿100.000 hombres?) con el que intentó barrer las fortificaciones del río Duero. En Simancas se produce una derrota estrepitosa del ejército musulmán. Esta derrota, tuvo importantes consecuencias: a)   Los Califas ya no vuelven a dirigir el ejército, dejando esta labor para los Generales. b)   La repoblación y la reconquista cristiana traspasa el río Duero, creándose las poblaciones de Salamanca, Ledesma, Cuellar y Sepúlveda, sin embargo, no logra consolidarlas y serán barridas por Almanzor.

 

LA POLÍTICA EXTERIOR: IRRADIACIÓN EN EL NORTE DE ÁFRICA

 

  El brillo político y cultural de Córdoba va a permitir realizar una política de atracción para tribus y principados del Norte de África. Esta política de atracción a los vecinos, tenía dos objetivos concretos: a)   Control del Mediterráneo Occidental. b)   Control de las rutas caravaneras: Rutas que venían del desierto y del centro de África trayendo artículos de lujo (oro del Sudán, marfil y productos exóticos).

  Córdoba tiene que enfrentarse con el Califato Fatimí cuya capital se encontraba en la zona de la antigua capital de Cartago, que aspiraba a los mismos objetivos que ella, es decir,  expandirse en dirección al Magreb, a parte de las islas mediterráneas (Sicilia) que son arabizadas y colonizadas por los fatimíes. Se crea una situación peligrosa para Córdoba, de ahí que se realicen una serie de confrontaciones bélicas:

1.   El detonante se produce en 917 cuando los fatimíes, se apoderan de una fortaleza del Magreb llamada Nakur. Esta fortaleza es recuperada por sus príncipes gracias a la ayuda de Córdoba. Se desencadenan entonces toda una serie de encuentros que terminan favorables a Abderramán III, quien termina controlando todo el Norte de África. Abderramán III, consciente de lo difícil que es  mantener un dominio directo sobre un territorio poblado por tan variopinto número de tribus, se conforma con controlar Ceuta y Melilla.

2.   Entre 955 y 960, se va a producir un contraataque de los fatimíes. Sus motivos son variados y pintorescos: a)   La enemistad de uno de los príncipes del Norte de África, concretamente de los  Idrisíes, a consecuencia de la prohibición de Córdoba de reconstruir la fortaleza de Tetuán, cosa en absoluto interesante para Córdoba, hace que se pasen al bando fatimí. b)   El enfado de uno de los Jefes de la tribu de los Magrawa (Atlas), incomodado por la posición en que se le coloca en una recepción, se pone del lado de los fatimíes. c)   El asalto de corsarios cordobeses a un buque siciliano que llevaba un mensaje al Califa fatimí. La consecuencia, es el ataque directo de los fatimíes sobre Al-Andalus (Almería), y en este caso los resultados son favorables a los fatimíes perdiendo Abderramán la influencia en el norte de África, excepto en Ceuta y Melilla.

3.   En 969 los fatimíes conquistan Egipto trasladando su capital a El Cairo, decayendo el interés de los fatimíes por el Norte de África. Al-Hakam II (961-976), no tiene dificultades para recuperar posiciones en el Norte de África con una política inicial de atracción a los jefes locales, para enviar finalmente dos ejércitos, uno terrestre y otro marítimo, bajo la dirección del general Galib, consiguiendo así la sumisión a Córdoba de todo el Norte de Marruecos.

 

RUINA Y EXTINCIÓN DEL CALIFATO

 

  Tras Al-Hakam II el Califato entra en una fase de rápida decadencia; los sucesores de éste pierden la influencia en el Norte de África. Los cristianos, consolidan las conquistas hasta la línea del Duero, repoblándolas. Los sucesores de Al-Hakam II, lo único que opusieron fue la construcción de alguna fortaleza (Gormaz).

  A Al-Hakam II, le sucede Hisham II (976- ¿1.013?), un larguísimo reinado para un hombre sin dotes de gobierno que va a permitir que: a)  Paralelamente a la dinastía califal se consolide una dinastía de Amiríes, fundada por Almanzor (Abu Amir) que la va a dominar. b)   A partir de la muerte de Almanzor, el Califato va a entrar en una serie de luchas intestinas que acabarán con su destrucción descomponiéndose en los Reinos de Taifas.

 

AL MANSUR

 

  La dinastía Amirí  fue fundada por Almanzor (Abu Amir). Era una persona de clase media que empezó como “redactor de memoriales” a las puertas de Palacio. Su influencia empieza a ascender hasta que el Califa le nombra Emir. Más adelante destituye al Primer Ministro (Hachif) al que suplanta en todo. Con todo el poder en sus manos se atreve a construir el Palacio del Emir, Madina-al-Zahira frente al Palacio del Califa, instaurando la dinastía Amirí frente a la dinastía califal .

  La política militar de Almanzor, se va a centrar en la destrucción de los reinos cristianos, para lo cual implanta una dictadura militar haciéndose Jefe del Ejército al que perfecciona entrenándolo y creando Cuerpos nuevos, como su propia “Guardia personal de esclavos”. Reequilibra los tres famosos sectores de los que se componía el ejército (árabes, eslavos y bereberes) trayendo de África más beréberes.

  Con este ejército, Almanzor va a lanzar una serie de campañas frente a las que la capacidad militar de los crist ianos no tiene posibilidades, por lo que Almanzor consigue todos los objetivos militares:

-Campaña contra Compostela con el episodio de las campanas de las iglesias.

-Campaña contra Barcelona.

-Coloca guarniciones en todas las poblaciones cristianas que le interesaban.

  Bermudo II, Rey Astur-Leonés, decide expulsar de las ciudades cristianas las guarniciones musulmanas con lo que Almanzor, irritado, arrasa las poblaciones de León, Zamora, Astorga, Coimbra, Etc.

  En el año 1.002, Almanzor muere, se cree que en Medinaceli, al regreso de una campaña contra Pamplona. La leyenda de Calatañazor, según la cual en sus cercanías Almanzor fue vencido y muerto, no es más que un “mito” con una leve base histórica, una escaramuza que tendría lugar por la zona.

 

Resultados de la Política de Almanzor

 

1.   A pesar de sus victorias y su superioridad militar absoluta, la frontera no va a sufrir alteración, la línea del Duero. Las repoblaciones que se habían hecho al Sur del Duero, eso sí, quedan destruidas. Según Vicens Vives, la frontera había dejado de ser una línea estratégica, para convertirse en un límite humano. Almanzor no consiguió mover la línea humana.

2.   El enorme esfuerzo financiero que Almanzor, con sus guerras, exigió, no solo del Califato sino también de los Reinos cristianos, va a tener consecuencias nefastas para ambas partes dejándolos exhaustos y agotada toda su capacidad económica, lo que facilita que en ambas partes se produzca una disgregación del poder. En el Califato, la descomposición en Reinos de Taifas, entre los cristianos, Castilla se independiza del Reino Astur-Leonés.

  

RUINA Y EXTINCIÓN DEL CALIFATO

 

  Los éxitos de Almanzor mantuvieron la Cohesión del Califato, pero al morir éste, todas las fuerzas centrífugas salieron a flote, el resultado será, la descomposición en Reinos de Taifas.

  Almanzor consigue que le sucedan en el Amirato dos hijos, Abd-al-Malik (1.004-1.008) y Abd-al-Rahman Ben Sanchón o Sanchuelo apodo este que le viene por su ascendencia cristiana. El primero consigue controlar la situación, pero el segundo solo dura un año y debido a los errores que comete (se hizo nombrar sucesor de Hisham II), se produce un levantamiento contra él que le depone y asesina. Se destruye el Palacio de Madina-al-Zahira y se proclama un segundo Califa, Muhamad II que tendrá un papel importante porque con él se crea la dinastía hammudí.

  El último período de existencia del Califato va del 1.009 al 1.031, es una época de confusión y luchas intestinas que en parte están provocadas por el enfrentamiento de dos grupos militares: a)   Los eslavones (esclavos) apoyados por los Condes Catalanes. b)   Los bereberes apoyados por los Condes Castellanos.

  En esta situación, se produce una vertiginosa sucesión de Califas entre los que aparecen los hammudíes que defienden su legitimismo frente al legitimismo Omeya. En el año 1.031, un noble cordobés llamado Ibn Chawar, declara abolido el Califato produciéndose la quiebra real del mismo. Cada Ciudad, cada Región y cada Ejército se declara independiente y aparecen los infinitos Reinos de Taifas en que queda dividido el Califato.

 

ORGANIZACIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA DEL CALIFATO

 

ADMINISTRACIÓN CENTRAL

 

  Abderramán II ya había organizado el sistema burocrático durante el Emirato y sus instituciones serán iguales durante el período del Emirato que durante el período del Califato. Las instituciones principales son las siguientes:

1.   Emir y/ó Califa: Es la primera institución del país. Sus funciones principales son: a)   Poder autocrático, por lo que concentra en sus manos todos los poderes, políticos y legislativos, solo limitados por la ley islámica. El Califato solamente le concede al Califa el título honorífico con el que pretende resaltar su dignidad y su sacralidad. a)   Teocracia, se va dando una cierta tendencia a retraerse cada vez más, distanciándose del pueblo y rodeándose de misterio para aumentar su poder (secretismo ceremonial incluido).

2.   Hachif, Mayordomo o Gran Visir: Es una especie de Primer Ministro en quien el Califa o Emir delega todas sus competencias, incluida la Jefatura Militar.

3.   Emir: Por debajo del Hachif. No es un cargo fijo, solamente se da cuando el Califa quiere gobernar personalmente. En ese caso, el Califa nombra una serie de Emires que se reparten las Oficinas de la Administración Central y que fundamentalmente son: a)   La Cancillería (Katiba): Es el centro de recepción y expedición de documentos oficiales. Al frente, cuando no había Emir, había una especie de secretario (kutrab). Otros funcionarios eran los “escribientes” que no pasaban de ser esclavos cultos. b)   La Hacienda (Diwan-al-Jizana): La Oficina de Hacienda de Córdoba tenía un desarrollo bastante avanzado, para lo que era común en las Haciendas medievales. Había tres tipos de funcionarios que controlaban los impuestos:

-Recaudadores islámicos: Al modo de los exceptor cristianos, recogían los impuestos.

-Intendentes: Depositarios de los ingresos de Hacienda, se encargaban de hacer también los pagos estatales.

-Contadores Jurados:

Los impuestos variaban según los sujetos fueran los muslimes o los dimníes:

-Los Muslimes: En el Corán se dice que ningún creyente pagará impuestos. En la práctica se vio que esto era imposible por lo que se creó el eufemismo de implantar “la limosna (azaq) obligatoria”. Cuando se vio que esto no era suficiente, se crearon una serie de impuestos ilegales (magarim) por ejemplo el impuesto de la al-kabala o impuesto sobre la compraventa de mercancías.

-Los Dimníes: Tenían un sistema diferente que se basaba en el doble impuesto que existía desde la época de Diocleciano; un impuesto personal (chizia) y un impuesto territorial (jarach).

Ni con los impuestos de unos y de otros el Estado tenía suficiente, sobre todo, en épocas de guerra. En éstas épocas, se hacían requisas para conseguir ingresos extras.

Otros impuestos de Hacienda eran los derivados de los monopolios:

1.   La Moneda: Durante algún tiempo Al-Andalus no tiene moneda propia y usa la que se usaba en época visigoda o la de los califatos de Damasco primero y Bagdad después. Con Abderramán II, se tienen Cecas propias y se empieza a acuñar moneda teniéndose dos tipos: a)  Moneda de bronce (feluses), de baja calidad. b)   Moneda de plata, más apreciada que imitaba al dirhem persa.

Con Abderraamán III se empieza a acuñar moneda de oro que imita al dinar árabe pero con su propia imagen y leyenda. Córdoba es el único lugar de emisión con derecho propio, pero, en ocasiones, los Califas no tienen más remedio que hacer concesiones a los príncipes del Norte de África y les cedían el derecho de fabricación de la moneda.

1.  Las Fábricas de Tirajes: Eran unos talleres monopolio del Estado que trabajaban sobre dos clases de tejidos: Tapices y brocados (tejidos con hilos de oro).

2.   Oficina de Justicia: La autoridad suprema en la administración de justicia es el Califa, árbitro supremo con poder de vida y de muerte, juez de la última apelación. Bajo su autoridad hay una serie de funcionarios: a)   Jueces de primera instancia (qadíes). Todas las ciudades importantes tenían su qadí pero, entre todos sobresalía el qadí de Córdoba al que la ley reconocía otra función, la de “encargado de administrar los bienes de la comunidad islámica”. El qadí, administra justicia ayudado por los alfaquíes y según la tradición malequí impuesta en Córdoba por Hisham I. b)   Había un funcionario que se llamaba Sahib-al-massalim que era una especie de “juez de agravios”, al que acudían los que se consideraban agraviados por los qadíes normales y querían tener una revisión de su caso. Esta figura tendrá su imagen en los reinos cristianos posteriormente (ejemplo: el Justicia de Aragón).

 

  ADMINISTRACIÓN TERRITORIAL

 

  La base la constituían las Provincias o Koras (Kuras), las que estaban en zonas fronterizas se denominaban “Marcas” (término de origen bizantino).  Dentro de las Koras, podía haber territorios cristianos que, por haber pactado con el Islam, seguían teniendo su autonomía administrativa. La otra gran unidad administrativa es la Ciudad. Las ciudades del Califato se diferenciaban notablemente de las ciudades del mundo occidental ya que: a)   Carecían de Gobierno autónomo, dependiendo del Califa o, por delegación de este, de su gobernador de Kora para el nombramiento de sus autoridades etc. b)   Carecían de Término Municipal como el que las mismas ciudades se administraban en Occidente.

  Los funcionarios que gobernaban la ciudad, elegidos de la forma antes expuesta, eran los siguientes:

-Sahib-al-Madina: Es el “Prefecto” (Alcalde) de la ciudad y el Jefe de todos los servicios de la administración.

-Sahib-al-Shurta: Jefe de la Policía Urbana.

-Sahib-al-zuq: Señor del Zoco o Mercado, dirigía la policía del Mercado y vigilaba todo lo relativo a la calidad de los productos, precios y medidas (longitud y peso). La importancia de este funcionario era tal que los cristianos lo imitaron recibiendo el funcionario el nombre de Zabazoque.

  Dentro de las ciudades podía haber comunidades cristianas o judías que podían tener sus propios órganos de gobierno.